Universo Perpendicular



El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios)

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El caballero oscuro

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Decir que El Caballero Oscuro es un peliculón es lo mismo que no decir nada.
Decir que los actores están fantásticos es lo mismo que no decir nada.
Decir que el guión es alucinante es lo mismo que no decir nada.
Decir VAYAN YA! sigue siendo decir poco. Que me pasase dos horas al borde del infarto, sin poder parar quieta en mi butaca, reaccionando como si estuviese allí dentro, en Gotham City, viendo venir la catástrofe no es decir demasiado, tampoco.

Señoras, señores, tras el "sexo escénico", llega ahora el "sexo fílmico". Piel erizada, escalofríos en la espalda. Ritmo ascendente que corta la respiración y la hace pesada. Los órganos vitales pidiendo a la vez tregua y más madera. Pidiendo a la vez que dure y estalle todo, que termine de una vez mimentras sigue creciendo.
Al salir del cine dolor y temblor de piernas. Hambre canina, piel brillante, un cansancio de mentira y ganas de volver a entrar.

Uauuuu. JO-DERRR. Y sin palabras.
El caballero oscuro no es una peli de superhéroes. Es una peli de buenos y malos, sin maniqueismo, de fronteras, de dilemas morales. De esperanza. De medir los umbrales de la mente y el alma humana (esa entelequia).
El caballero oscuro es teoría de juegos. Ensayo psicológico, tratado de psiquiatría. Análisis sociológico. Metáfora e hipérbole. Fábula sobre los prejuicios algunas veces.
Es un espectáculo para los sentidos. Todos los posibles. Tiene una banda sonora perfecta y tiene también los mejores silencios que recuerdo en el cine sonoro.
Es la peli que convertirá en mito al actorazo que siempre fue Heath Ledger, eclipsando las otras maravillosas actuaciones.
El peor, como estaba previsto, ese Batman que besa a la chica con la mano en el bolsillo.

Miren, no voy a engañarles, es altamente probable que no sepa lo que digo.
A lo mejor es sólo una peli. Pero desde luego no es una peli más.
Eso seguro.
Vayan a verla. Quítenme la razón si pueden. Y sobre todo relájense y disfruten. Es adrenalina pura, a chorro y en vena.

14/08/2008 10:39 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 1 comentario.

La serpiente multicolor y el Tourmalet

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Mi padre, ya lo he dicho muchas veces, quería dos niños y tuvo dos niñas. Pero dos niñas raras: de las que nunca jugaron con muñecas, de las aficionadas a cualquier deporte por poco deportivo que sea: el golf incluido. Nunca jugaría al golf (creo) pero disfruto como una enana viéndolo. Es divertido.
Antes decía que nunca haría ciclismo pero que me encantaba verlo. La vida, esa cachonda, se encarga de quitarme la razón, porque ahora sé en propias carnes lo que es "salirse de punto" y la importancia de "las sensaciones". De todas formas el tour me interesa exactamente en la misma medida que antes del recién adquirido amor por el pedaleo: muchísimo.
La etapa de ayer fue la primera pirenaica. Los supuestos candidatos al maillot estuvieron mal, pero apareció Riccardo Riccò. Italiano. La cobra. Escalador puro de los del cambio de ritmo como un estacazo en la cabeza. De los que hacen hueco sin darte tiempo a respirar. Lo comparan con Pantani por su forma de agarrarse abajo al manillar.
Tiene la convicción de los ganadores, la chulería innata de los que se creen destinados a algo grande. A lo mejor es un bluff, pero estoy casi segura de que va a darnos tardes apasionantes de ciclo-tumbing. Dice que el tour se puede ganar sólo en la montaña. Yo creo que no, y sin embargo me encantaría que me quitase la razón, porque eso convertiría la carrera en algo apasionante. Golpes mortales en las etapas grandes y lucha de dientes apretados de los corredores "completos" en las contrarreloj.
Hoy, dentro de un rato, la serpiente multicolor llega al Tourmalet. Es una etapa relativamente corta (156 km), con un puerto mítico y final en alto. De las que a mi me gustan.
Hoy, dentro de un rato, Valverde tendrá que demostra que puede ganar este Tour (yo creo que no puede). Y el CSC tendrá que darle la razón a Delgado, convencido ayer de que la inmovilidad de todos sus hombres se debe a la táctica de guardarlo todo para hoy, para que Carlitos Sastre se ponga en cabeza. Morir hoy sobre la bici, hacer diferencias, aprovechando que mañana hay jornada de descanso.
La etapa reina es el 23 de julio: con el Galivier y final en alto en Alpe d´Huez.
El 27, en París, comprobaremos si Valverde o Sastre podían hacer olvidar a Contador o si Riccó tiene razón y puede ganarse un tour en los tiempos que corren, siendo escalador puro. Para entonces yo estaré, como tantas otras veces, en la playa: con la radio en una oreja y el sonido de las olas en la otra.
Pero hoy, dentro de un rato, saldré corriendo de la oficina, sin dejar que ninguna razón me entretenga, para sentarme delante de la tele a verlos sufrir, hacer distancias, salir a por los escapados, esconderse, morir, sufrir pájaras y milagrosas recuperaciones que siempre achacaré a la química.
Evans está a 6 segundos de Kirchen, pero los dos se mostraron débiles ayer (Evans quizá dolorido por la caída), Schumacher y Valverde, también con posibilidades para la general, no estuvieron mucho mejor. Menchov me da más miedo, me parece una incógnita: ayer ni se le vió bien ni mal, ni nada, pero ahí sigue. Riccó tiene 2 minutos 35 de desventaja y necesita sacar lo suficiente como para superar la última contrarreloj. Tiene de margen cuatro etapas de montaña contando la de hoy, dentro de un rato.
No me digan que el Tour, como siempre y a pesar de todo, no está emocionante... Yo no sé quien quiero que gane, pero sé quienes no quiero que ganen.
Y cuando acabe la etapa me iré a dar pedales yo misma, mientras Páter y el Papa (con la Iglesia hemos topado) intentan convencernos de que estamos, también nosotros, en una carrera. Pero nuestras bicis no se mueven ni un milímetro de su trozo de parqué.

P.S. La foto de arriba es de Reuters. Riccó bajando ayer, después de la exhibición de su subida.

14/07/2008 09:37 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 2 comentarios.

Goya en tiempos de guerra

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Goya no sabía dibujar caballos, ni piernas, ni niños. Le salían deformes. Goya no era un gran dibujante. Pero pintaba con alma. Y eso es lo que marca la diferencia entre los grandes y los que no lo son. Igual que Velazquez era capaz de reflejar la maldad, la idiocia, la personalidad más profunda de sus retratados. Igual que Velázquez tenía una infinita paleta de grises bellísimos y un don único para pintar la luz, Goya tenía una sensibilidad extrema que filtraba la realidad y la convertía en obras inquietantes.
La Guerra de la Independencia lo trastocó, le afectó terriblemente (dicen que también su sordera). Los fusilamientos del 3 de mayo, la cara de horror del hombre de la camisa blanca con la certeza de su muerte inmediata. La luz de esa camisa deslumbrante.
El dos de mayo. Otra vez los caballos con ojos inteligentes y humanos mientras los hombres se acuchillan como "animales". Sus caníbales. Su rechazo al toreo, a cualquier forma de violencia o salvajismo.
Y luego, claro, cómo no, por supuesto, la modernidad de sus brochazos pre-impresionistas. Ese pintar rápido de quien no quiere perfección y busca sólo la sensación.
Viendo los cuadros de Goya, una interpreta que aquel hombre necesitaba pintar igual que el resto necesitamos respirar. Necesitaba pintar como un proceso mental, como una manera de tamizar, entender o razonar un mundo que veía pero no podía oir. Y por eso no le hacía falta perfeccionar los trazos. Ya está fuera lo que tenía dentro. Siguiente.
Lo que más me gustó de la exposición de El Prado, fue precisamente poder ver los minúsculos bocetos de sus grandes obras. Poder comprobar en directo la perfección de sus telas y la imperfección de sus líneas.
El Prado es totalmente inabarcable. La mente se satura. Pero cuando ya buscaba la salida como si se agotase el oxígeno allí dentro, cuando pensaba que ya no distinguiría un buen cuadro de uno normalucho, me di de bruces con el lavatorio de Tintoretto y la sonrisa involuntaria de pensar que algo tiene el agua cuando la bendicen... aunque yo no sepa exactamente decir qué.

P.S. Como dirían Tip y Coll: "el lunes hablaremos de la selección". Hoy no tengo nada que decir de fútbol: lo pasé mal en el primer tiempo, muy bien en el segundo. La selección está en la final y yo, desde aquí se lo digo, no tengo ninguna fe en su victoria. Pero tengo muchas ganas...
Feliz fin de semana. Disfruten (vuelve a ser una orden)

27/06/2008 08:55 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 4 comentarios.

Misión Imposible

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Siempre me encantó aquella serie. Me recuerdo de muy pequeña sentadita en el sofá viejo, con los pies apenas asomando por el asiento, atenta a la trama. Supongo que tal vez sacase de ahí aquel comentario tan mítico en la familia: "San José no sale en el dibujo porque creo que está en LAS ALEMANIAS". Tanto telón de acero y tanta guerra fría y tanta compleja misión en cascada donde todo estaba medido, pensado y repensado, hasta los errores. Donde nada nunca salía mal y uno sólo podía dedicarse a tratar de averiguar cómo pensaban liberar al preso, terminar con el dictador de una república bananera o cualquier otra compleja misión "si decidían aceptarla".

Toda aquella parafernalia de sentarse en el sofá y lanzar sobre la mesa las fichas plastificadas de los agentes entre los que siempre estaba la bella Cinamon, que ejercía de bella y punto. "Recuerda que te conduciré yo, si alguien repara en ti dejo de llamarme mujer" y diálogos por el estilo de mujer fatal en un mundo machista.

La estoy volviendo a ver. Ya la revisité brevemente en mis veranos irlandeses (la emitían por cable a las mil de la mañana). La estoy volviendo a ver y me estoy dando cuenta de lo que de pequeña no recuerdo apreciar: el tonteo entre Cinamon y el jefe de la fuerza especial. Esas miradas cruzadas, inocentes en este siglo XXI, pero que demuestran que todo estaba ya inventado en el 67, incluso la "tensión sexual no resuelta" aunque fuese poca tensión, poco sexual y nada resuelta. Por lo menos de momento.

Es curioso lo casi nada que cambiamos: me encantaban los thriller de pequeña, engullía libros de Agatha Christie, me aprendía de memoria las aventuras de Sherlock Holmes, disfrutaba con los misterios de aquella colección infantil "Alfred Hitchcock y los tres investigadores", creo que fue gracias a aquellos libros que descubrí el impresionismo. Y así sucesivamente. Mi padre sigue admirándose de que ver o leer "cualquier mierda" me lleve a alguna parte interesante. Yo creo que hay muchas formas de ver telebasura, cinebasura o leer basura (como revistas femeninas, por ejemplo).

Y así sigo: viendo con deleite toda la saga del Mito Bourne, disfrutando con cada peli de espías que el star system de hollywood me sirve como comida rápida. Saltando en el asiento como si siguiesen colgándome los pies del sofá ochentero de mis padres.

Y el chasquido de una cerilla al encenderse, al más puro ejemplo de condicionamiento clásico, me trae siempre a la cabeza la dichosa cancioncilla: tan tan, tan tan tan tan, tan tan tan tan piruliiiiiii

Tengo en descarga un montón de capítulos. Van lentos, pero no hay prisa. Los veo a sorbitos cortos esperando que llegue ese que recuerdo completo, enterito, que a mi mente de niña le resultó desazonador y le hizo tener pesadillas durante una semana. Quiero que llegue, para comprobar si, como imagino, era una tontería. O no...

10/06/2008 08:01 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... No hay comentarios. Comentar.

¿Y si el domingo hacemos podio?

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Supongo que ya se habrán dado cuenta en episodios anteriores de lo antipatiquísimo que puede llegar a resultarme "Farnando" Alonso. Pero este año que es tan complicado, quiero que gane. La vida es una cachonda. Y Alonso muy buen piloto aunque me caiga tan mal. Una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Esta es mala temporada para Renault, que aun no había conseguido adaptarse a los neumáticos bridgestone, que lleva mucho tiempo de retraso y este año sufre también las nuevas normas de la FIA y problemas aparentemente irresolubles con su "carga aerodinámica".

Fuentes bien informadas (de dentro de Renault, vamos) me contaron que Fernando Alonso es el piloto que más ayuda a los ingenieros, que más capaz es de diagnosticar lo que le pasa al coche y cómo puede mejorar. Y eso justo necesita Renault para intentar recortar tiempos.

Yo creo que vamos a mejorar, que la sed de victoria del asturiano nos permitirá subir, con mucha suerte (salidas de pista, safety cars y errores en boxes incluidos), un par de veces al podio.

Firmo ya. Dos podios para Renault este año es muchísimo. Aunque mi optimismo me hace pensar que quizá puedan ser incluso más...

Pero ya ha empezado el baile.

No ha hecho más que ponerse el semáforo en verde esta temporada y ya se empieza a hablar de incumplimientos de contrato y de que Alonso el año que viene correrá dentro de una bala roja. Y también empiezan a decirle los del "cavallino rampante" que ni lo sueñe.

Y él haciendo guiños absurdos como celebrar "poles" de Raikonen como si fuesen propias.

Para mi eso demuestra mi teoría inicial de que la gente no cambia: después de comprobar que un ambiente laboral irrespirable nunca es buena idea, esta temporada parece ir por el mismo camino. Le ciegan las ganas de ganar. Es muy desagradecido con un equipo que confió en él cuando nadie confiaba, que le hizo campeón del mundo y le volvió a acoger cuando NADIE lo quería. Él, que tan amargamente se quejaba de la falta de confianza, es la primera rata en abandonar un barco que no reflota. Y es tan poco hábil como para que quede clarísimo que está buscando la manera más rápida de salir del barco...

Una pena, pero no una sorpresa.

Y pronostico que pronto tendrá también conflictos donde vaya. Tiene problemas para llevarse bien con la gente, para el compañerismo, para la mano izquierda.

Aunque Renault, consciente de su mala imagen, le haya hecho ese lavado tan estupendo que me parece además un anuncio buenísimo "a todos nos cambia el humor cuando estrenamos coche". Casi parece humano, cercano... Los publicistas de Renault son incluso milagrosos. Y a mi me sigue pareciendo precioso el Megane, qué quieren que les diga. Precioso. Si pudiese me compraba uno nuevecito, con todas las pijadas.

 

P.S. Tic tac tic tac. Me voy a ver a la Fierecilla en horas. Maleta a tope de modelitos y grandes planes. Prepárense que allá vamos. Como nos decía mi profe de salsa a Sonia y a mi "ustedes están sueltas y sin vacunar". Pues algo así. Ahora sólo me falta convencerla de que no hay mejor plan para un mediodía de domingo que ver la fórmula 1 en pijama, tiradas en el sofá, comentando durante los interminables anuncios, la jugada del día anterior...

Resumiendo ganas de este finde y ganas de puente con cambio de planes incluído... He metido las sandalias en la maleta... por si el sol se deja hacer...

De lo que no tengo demasiadas ganas, no me pregunten por qué, es de trabajar. Afortunadamente no hay excesiva presión este viernes. Andan todos de pre-acueducto.

25/04/2008 08:34 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... No hay comentarios. Comentar.

Irte a ver

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Y va Mario Muchnik y me cambia el rumbo de una mañana con esta frase:

las mejores imágenes son las que no tomé"

Y a mi me dan ganas inmensas de niña caprichosa de ir a ver su exposición en la Casa de América. "Volverte a ver", se llama, un viaje de vuelta a Argentina para redescubrirla y fotografiar su infancia. O eso dice.

Argentina, fotos y la lucidez de un hombre que aprieta el disparador por una necesidad sensual (supongo que en las dos primeras acepciones). Un hombre que habla del olor del sudor y las flores, y las mandarinas. Olores y recuerdos.

A la niña caprichosa le dan ganas inmensas de oler Argentina a través de unas fotos y de intuir por lo que veo cuáles son las mejores. Las que se quedaron fuera del objetivo.

Porque yo nunca he sabido hacer fotografías, y todas las buenas se me quedan sólo en las retinas.

Alguien viene?

Entrada libre

Del 10 de abril al 25 de mayo de 2008.

Horario: de lunes a sábado de 11:00 a 20:00 h / domingos y festivos de 11:00 a 15:00 h

P.S. La foto es suya, claro, de la exposición.

14/04/2008 08:09 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 9 comentarios.

Los crímenes de Oxford (la peli)

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Todo empieza tan bien que es difícil mantener el nivel. Empieza con un juego de espejos entre la sala de conferencias y la sala del cine. Empieza con un guiño a los espectadores. Puro cine.

Y un profesor dramatizando en medio de una conferencia. Y un alumno recién llegado tratando de llamar su atención.

Todo empieza bien y todo avanza con bastante fidelidad al libro. Con una fidelidad sorprendente algunas veces. Ese no es el problema. Pero hay un problema (yo veo un problema).
Algo difícil de explicar. Dicen, me han dicho, he leído, ya no recuerdo donde o a quién, que deberíamos aprender a ver las películas basadas en libros olvidándonos de los libros en los que se basan.

Supongo que es cierto, pero no soy capaz. Sé que sólo se basan en los libros, que no tratan ni de mejorarlos ni de reproducirlos. Pero no puedo evitarlo.

Y hay algo sutil, como polvo sobre muebles, que convierte al personaje de Leonor Watling en mucho menos relevante en la peli que en el libro.

Ella, Lorna, la enfermera, era la mujer vitalista, la hedonista, la terrenal, la que mantiene al estudiante pegado a la tierra, la que le da razones suficientes como para dejar el teorema de Gödel. Y eso no está en la peli, o yo no lo veo, a pesar de que sí pretendían que estuviese si tenemos en cuenta lo que la propia Watling decía sobre la película.

Yo la prefiero en su faceta musical, supongo.

De todas formas me gustó como película y me alegro del éxito de Alex de la Iglesia, uno de esos hombres con los que me encantaría irme a cenar.

23/01/2008 19:37 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 5 comentarios.

No disparen al pianista

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Pianista. Eso siempre me recuerda a aquel chiste: “no le digas a mi padre que soy periodista, él cree que soy pianista en un burdel”.

No disparen al pianista. Dirigen Santi Alcanda y Ana Mazuecos. Presenta Ruth Jiménez, aquella mujer que tiraba de atractivo personal (no hablo sólo de belleza) en Ticket.

Entrevista a Juanes que nunca fue y nunca será mi favorito. Hablan de política, legalización de drogas, educación... Pero poco, en general, por encima. Normal, por otra parte.

Además toca en directo tres canciones del disco nuevo. Resulta que me gustan las tres. Debe ser que coinciden nuestros momentos...

No puedo con Diana Navarro cuando canta, así que paso la grabación en mitad de la primera canción, hasta que llega Marlango.

Leonor Watling imponente. Su música interesante. Ella borde como suele y especialmente acertada cuando “La Mala” con gesto de hastío responde una incongruencia.

Reportajes con ritmo. Estilos variados. Colaboradores variados.

A pesar de que sólo una invitada me apasiona musicalmente (la mala, no sé por qué, me gustaba mucho más antes), el programa se me hace corto.

Pero la única relación que veo con “El séptimo” es que la música suena en directo. Y eso es precisamente lo mejor.

Me gusta que exista, espero que dure. No tenía una idea previa así que ni me ha decepcionado ni me ha deslumbrado.

En el próximo, Pereza... Veremos.

P.S. Ya lo saben, pero la audiencia fue discretísima. Un share horrible (menos del 3%), pero como dice Lorenzo Milá: en una tele pública el share no debería ser lo más importante. Y como dice Rub... es casi medio millón de personas...

Ah y la imagen está sacada de aquí donde además hay información sobre los pasos del proyecto...

09/12/2007 22:02 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 8 comentarios.

Michael Clayton

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Si me dijesen que Clooney ha rodado una peli sobre la reproducción del berberecho en cautividad, siguiendo el manifiesto Dogma, pero me asegurasen que se le ve a él, pagaría la entrada. No nos engañemos.

He ido incluso a ver Solaris. Esa en la que Soderbergh y él patinaron completamente en mi nunca modesta opinión....

Michael Clayton me parece una buena película. Y me lo parecería también aunque no saliese Clooney. Quizá entonces me limitaría a pensar que el protagonista no acaba de convencerme.

Es la historia de un perdedor. Leí por ahí que Clooney no era creíble en el papel de perdedor. Yo me lo creo. Completamente. Es la historia de un perdedor y de cómo la ambición y el poder nos ciegan. Y de un hombre que entiende exactamente el papel que juega en la historia. Puede que tarde, pero lo entiende. Y nos muestra también cómo la suerte influye.O no cuenta nada de eso. Yo que sé.

“In medias res”. Me gustan los saltos temporales en el cine, me gusta que el director, el guionista y los actores me dosifiquen la información en píldoras, me lleven de la mano, decidan qué me muestran y cómo. Jueguen conmigo avisándome de que juegan conmigo. Si me avisan me dejo hacer. Así que miro los primeros planos agresivos de Clooney, veo como le crecen y le decrecen las ojeras,  voy recorriendo con él un camino tortuoso que hace con el empaque del acostumbrado al desastre. Y me pongo de su parte independientemente de la decisión que tome cada vez. Y sonrío cuando cabecea y lo dice todo ahorrándole trabajo a los guionistas.

Son muy buenos actores todos los que participan en la película. Están todos impecables. Desde Sidney Pollack hasta la inquietante Tilda Swinton. Pero mi favorito es él, que pasea una camisa inmaculada de un lado para otro. Mi favorito es el perdedor, continuo probador de la ley de Murphy, experto en ponerse en el punto en el que nada podría ir peor para demostrar que todo es susceptible de empeorar.Mi favorito es el que encaja los golpes sobrio, como si no doliesen. Y sigue caminando. Pone un pie delante del otro, piensa, actúa, decide, trata de arreglarlo. Mi favorito es él, porque siempre lo intenta. Y porque consigue que mezcle al personaje, que lo confunda con el actor.

El guionista de Bourne, Tony Gilroy, se pasa a la dirección, apoyado económicamente por Sidney Pollack y el duo Soderbergh/Clooney. Es una peli difícil. Una que obliga a estar atento mientras las piezas del puzzle están mezcladas, revueltas, del revés, y alejadas. Sin contacto. Pero poco a poco, entre todos, van colocándonos las piezas en su sitio, y como en un truco de magia nos hacen intuir lo que va a terminar pasando. Supongo que quizá me gusta tanto porque obliga a la complicidad con el espectador. Y ya saben que para mi la complicidad es siempre decisiva. Casi para cualquier cosa o situación.

El final, con los títulos de crédito pasando en el lado derecho, es una secuencia larguísima de la cara de Clooney que, sin aspavientos, consigue hacernos creer que pasan por su cabeza muchas cosas. Casi todas las cosas y las sensaciones que una persona puede experimentar.Y no lo digo porque sea guapo. Lo guapo y estupendo que me parece se lo cuento mañana (aviso para que se abstengan de visitarme los no interesados en leer una carta de lectora de Super Pop. Que es lo que, no lo neguemos, terminará siendo el post de mañana...)

04/12/2007 00:34 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 2 comentarios.

La de Giorgione (la tempestad, digo)

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El cuadro, como casi todos, me lo mostró él por primera vez. Y me dejó sin aliento y sin entender por qué me quedaba así.

Luego llegarían las explicaciones teóricas de libros de Arte: el primer cuadro “moderno” (aunque esta etiqueta la recibieron varios por motivos diferentes) donde el paisaje, con tintes impresionistas, es protagonista y no un mero fondo, los detalles eróticos, incomprensibles, inquietantes, misteriosos, lo que los rayos mostraron debajo de la pintura definitiva.

La perspectiva, el paisaje, las escalas.

No sé nada de todo esto, me limité a leer con curiosidad, pero lo innegable de aquel cuadro era que impactaba. O que me impactó.

Luego viajé a Venecia obsesionada por verlo en directo, por tenerlo delante de mis narices. Y mirarlo mucho tiempo. Demasiado tiempo, quizá.

Me gustan las tempestades. Es evidente.

Hacía mucho que no pensaba en este cuadro, pero leyendo “El olvido que seremos” de Héctor Abad Faciolince, en el que el autor cuenta los recuerdos que conserva de su padre asesinado, me he encontrado este fragmento:

“era un cuadro que mostraba a una mujer desnuda, el pubis apenas semicubierto por unas ramas, que amamantaba a un niño, mientras un hombre joven la observa, con un bulto protuberante entre las piernas. Al fondo se ve un relámpago, y el trueno de aquel cuadro fue como el estallar de mi vida erótica. En ese tiempo el nombre de la pintura o del pintor no tenían importancia para mi, pero hoy sé que se trata de La Tempestad, de Giorgione, y que el cuadro fue pintado a principios del cinquecento. Las formas llenas y carnosas de esa mujer me parecían lo más perturbador y apetecible que había visto hasta ese momento”

Y he sonreído porque mis ojos veían otra cosa, pero me pregunto ahora qué vieron los suyos, qué quería él que yo viese cuando me lo enseñó...

03/11/2007 15:26 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 4 comentarios.

La increible máquina humana

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Veo latir un corazón humano en un reportaje de National Geographic. Y el mío se acelera. Es raro, es feo, y es maravilloso, ver como se contrae y se expande ese trozo de carne ensangrentada, esa bomba que distribuye la sangre por las venas.

“Si te transplanto el corazón seguirás siendo tú”. Dice Arthur W. Toga (profe de neurología de UCLA) en el documental, pero si algo hago en tu cerebro tu carácter, tu personalidad, tus reacciones cambiarían.

Tú eres tu cerebro. Mientras tu corazón bombea incansable sangre hacia él.
Tú eres una máquina imperfecta, y compleja que funciona perfectamente de forma imperfecta.

Hoy me he levantado con un dolor sordo en los huesos. Cansada. O lo que sea. A lo mejor son solo micro-agujetas. Puede que sea eso, o una mala postura. Me he levantado con dolor en la espalda y sé que cuando me duche con agua hirviendo se me pasará, y que la muñeca derecha cada vez me duele más, por culpa del teclado compacto del ordenador portátil. Y bostezo mientras el café se calienta, y bostezo mientras traigo el café de la cocina, lenta, con las manos rodeando la taza, y bostezo mientras me siento y me petrifico, y reacciono, bebiendo a sorbos cortos.

Y recuerdo lo que me contó mi padre: sólo tenemos dos cuerdas vocales, y carraspear las irrita muchísimo pero bostezar las relaja. En las temporadas en las que fuerzo mucho la garganta bostezo más, debe ser una reacción instintiva de mi cuerpo que no va al foniatra.

Igual que reacciona provocándome la risa absurda cuando estoy al borde del colapso. Cuando llevo mucho sin dormir y estoy realmente cansada, estresada y agobiada, cuando el cerebro empieza a encharcarse y las piernas dejan de responder, todo me da una risa tonta, como de gas hilarante, antinatural y ridícula. Involuntaria. Y de pronto las articulaciones duelen menos, el cansancio se diluye en endorfinas y puedo seguir funcionando otra temporada. Un día leí que la risa a carcajadas disminuye el agotamiento y entendí que tal vez mi risa sonase tonta, pero era sorprendentemente inteligente. Droga legal, barata, automática, eficaz y sin bajadas. Sin desequilibrios brutales, sin paranoias, sin el encasquille. Resulta que las endorfinas tienen una estructura similar a la de los opiáceos (razón por la que estos nos hacen efecto), pero claro, sin sus efectos negativos (el cuerpo deja de fabricar endorfinas si le damos un sustituto y cuando el efecto del sustituto desaparece viene la bajada, porque nos quedamos sin los naturales y sin los artificiales).

Se segregan con la risa, el ejercicio físico, el sexo, el amor, el café, los masajes, y están también en la leche materna.

Qué sencillo y qué barato.

Mi amiga Estefanía fue al psicólogo con 9 años. Estaba deprimida o algo similar. El psicólogo la puso delante del espejo. Le dijo: “a ver, con esa cara de acelga, mírate y di ja y luego ja ja y luego ja ja ja, ya sé que te parece una idiotez, pero hazlo”

Y al día siguiente vino emocionada al cole. Y nos pasamos el recreo frente al espejo de los baños del patio diciendo “ja” “ja ja”  “ja ja ja” hasta que nos daba el ataque de risa. La carcajada no fingida, el bienestar. Lo recuerdo y algo cálido me recorre por dentro.

Risoterapia. Chute de endorfinas. Una tontería.

Puede. Pero a mi me funciona. Ya saben que yo soy una simple.

Y todo esto por la presentación del nuevo reportaje de National Geographic . Se llama “La increíble máquina humana” y por lo visto moderniza uno de sus documentales clásicos estrenado en 1975.


P.S. Lo escribí cuando lo presentaron. Se estrena en el canal National Geographic hoy a las 9 de la noche. Nos van a dar el estado de las cuerdas vocales (las dos) de Steven Tyler a medida que avanza un concierto, lo habrán visto en el telediario.

Y hoy mi increíble máquina humana lucha contra los bichitos mientras recuerda embobada las increíbles versiones de “días que se escapan” y “polvo en el aire” con las que Quique González volvió a deleitarnos. La crónica de ayer aquí.

P.P.S La imágen es de la galería de la web.

21/10/2007 17:33 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 5 comentarios.

Poker Hold´em

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Gavatin le ganó la final del European Poker Tour de 2006 a su compatriota sueco Olander. Y yo vi la retransmisión de la partida en riguroso diferido más de un año tarde. Hold´em. Esa modalidad en la que sólo se reparten dos cartas a cada jugador y el resto se ponen descubiertas sobre el tapete, son comunes.
Estoy aprendiendo mucho de poker últimamente. Estoy empezando a saber algunas jugadas. Ahora sé que un as ocho en Hold´em se llama “la mano del muerto” porque era lo que tenía un pistolero del far west cuando un disparo en el “saloon” lo mató en el acto. O eso dice la leyenda.

Me gusta el Holdem. Y me encanta el empaque de Gavatin en esa final irlandesa, ese casiniño de ojillos inteligentes, urdiendo trampas al alocado Olander. Esperando durante toda la partida en la mesa, tranquilo, tirándolas, esperando cartas, viendo como los oponentes iban poco a poco desapareciendo mientras él, cauto, perdía poco y ganaba poco. Esperaba mareando las perdices, confiando al prepotente Olander.
Una de las cosas que más me gusta de los jugadores profesionales de poker es cómo toquetean los montoncitos de fichas, como las mezclan y las colocan y las cuentan y las arrastran. Es una tontería. Algunos lo hacen mientras piensan, otros todo el rato (de la misma forma que yo hago girar el bolígrafo apoyado en mis pulgares)

Dice Spade que qué mas dará como toqueteen las fichas, que él no se había fijado. Y pienso yo que hay que fijarse en los gestos que hacen los jugadores de poker. En todos los gestos por insignificantes que parezcan, en lo que hay detrás de los grandes gestos.

El mejor es el más hierático, supongo, el que nunca, bajo ningún concepto, pase lo que pase, mueve ni un solo músculo. El que mira las cartas una sola vez y las posa en el tapete y no las vuelve a tocar. El que no juguetea con las fichas, no enarca cejas, no sonríe ni frunce el ceño.

Pero eso es casi imposible, así que quizá haya otra opción para los que no pueden ser hieráticos: los extremos que se tocan. Exagerar las muecas hasta el extremo más insospechado de manera que ya no pueda saberse si es un teatro tonto o la realidad de un desquiciado.

Gavatin no es ninguna de estas dos cosas. Quizá nunca llegue a ser el mejor y lo de Dublín fuese solo suerte. Pero empezó la mesa final y yo me puse automáticamente de parte del menudito sueco, del pausado, del tranquilo, del experto. El que no se deja cebar, ni arrastrar al desastre, y pasa cuando tiene que pasar. Y piensa, calcula probabilidades, opciones... para tomar una decisión.

Me puse de su parte a pesar de que Olander era, con diferencia, el que más fichas llevaba, el gallito del corral, el rey del mambo.

No me impresionan los reyes del mambo, a veces hasta me dan risa sus inseguridades disfrazadas. Lo de siempre: esa necesidad de gustar del inseguro, esas maneras fingidas, decir lo que los demás quieren oir, comportarse como los demás esperan de uno... y al final como Julia Roberts en novia a la fuga: sin saber cómo te gustan los huevos.

Gavatin lo tenía claro. Sabía de sobra quién era y cuáles eran sus armas y le daba igual dar bien en pantalla, resultar carismático o sosaina, y acabó ganando. La partida y lo demás. Porque si esa noche de 2006 yo hubiese estado en Dublín viendo en directo aquella final, habría hecho todo lo posible, absolutamente todo lo posible, por salir de aquella sala con Gavatin, a pasear por la orilla derecha del Liffey, incluso aunque Olander hubiese ganado aquella última mano...

Porque no era el aura del ganador. A mi eso me da igual. Era la inteligencia brillante, la capacidad increíble de leer la jugada, la personalidad que demostraba, la que lo convirtió en el más sexy de la mesa.

Y fue eso mismo, también, aliado con la suerte, y la torpeza de su rival lo que lo convirtieron en el ganador.
03/10/2007 00:49 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 6 comentarios.

El día de Quique II. Las gafas de Mike

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Son paisajes que conozco. Con el sepia de los recuerdos que a veces se vuelve vivo e intenso. Son paisajes que conozco desde la infancia. Los decorados de “Las gafas de Mike” son también los decorados de mi vida: la emisora en la que Quique pone música tiene su sede puerta con puerta con la casa familiar. Las carreteras entre montañas, serpenteantes. Casi puedo oler la humedad.

Me resulta raro ver a quique ahí, imaginarlo durmiendo en el parking de debajo del Ayuntamiento.

Y me resulta raro oir esa genial “Arañazos de piel roja” que dejó marcas imborrables hace casi un año en La Riviera. Y verme ahí, de refilón, entre el público, pidiendo más. Aplaudiendo. Formar parte de “Las gafas de Mike” de esa forma tan tangencial.

Saber que estaba allí. Que viví aquello, aquel concierto impresionante. Que con un poco de suerte me quedan muchos más.

Es un making off de verdad, y reconozco los gestos de Quique, sus piernas retorcidas, la forma de apartarse el pelo de la cara, esa manera de rebuscar entre las palabras que tiene cuando habla, las pausas. 

“Dudar es malo” dice como un viejo lobo de mar, con su barba descuidada. Dudar es malo, justo antes de grabar “la vida te lleva por caminos raros”. Dudar es necesario. No sé si bueno o malo, pero necesario. Y creo que bueno. Dudar, la duda, obliga a pararse a pensar, a elegir un camino. Lo malo no es dudar. Lo malo es no atreverse a decidir. Quedarse en la encrucijada. Pero me gusta como dice “dudar es malo”, como un perro viejo. Siempre dije que Quique González tiene ojos de perro fiel. Y en las gafas de Mike su perrazo fiel también lo mira todo con ojos parecidos.

El boxeo, Motril, perder aviones, bolos improvisados, las pruebas de sonido. La vida del músico. Del músico, no del artista. Del músico que es artista también, que tiene sus formas, sus tics, sus manías, sus maneras, sus fetiches. Como todos. De verdad. A veces Quique González posa, pero cuando posa pone cara de posar. Se le nota. Y a mi me gustan también sus poses y sus mohínes. Aunque me volvería loca vivir como él.

Hay una alusión a “Acordes y desacuerdos”, y las dichosas casualidades que se enredan y aletean alrededor de todo lo bueno. Cuando las cosas empeoran siempre desaparecen las casualidades. Siempre. Porque desaparecen de verdad o porque dejamos de ser capaces de detectarlas...

“Dos ladridos” se ha quedado fuera, y yo no entiendo por qué puede quedarse fuera algo que dice “una cruzada de miradas perdidas, una llamada de rutina al 112, blackjack en el casino de provincias (...) una jugada demasiado sencilla”. Me enamoro instantáneamente de esta canción que quizá nunca oiga fuera de esta peli... y que me revuelve y me agita por dentro, con la calma de llorar bajito y sin aspavientos. Los hombres no lloran, a veces cantan canciones a las orillas de los ríos de montaña. Cuántas canciones buenas habrá escrito Quique González. Cuantísimas canciones...

Lucinda Williams suena de fondo mientras Quique conduce hacia su casa llena de nieve, y Cantabria parece una película del oeste.

Y luego la operación de rodilla, la admisión y el tamborileo impaciente de los dedos, y él fingiendo ser un John Wayne con anestesia al que le quitan una bala. Dan ganas de abrazarle, y de reírse con él de su menisco y de sus ocurrencias.

Y después las tomas del disco, las primeras maquetas, en marzo, en su casa, con las muletas, las segundas en Madrid, las terceras en Amasa (en el País Vasco).

Carlos Raya aparece en la película, no es que la sobrevuele, es que aparece. Y me emociono. Carlos Raya me vuelve loca. Cuando él toca una guitarra el mundo desaparece por completo o se concentra en sus manos y yo pierdo el control de mi cuerpo. Así que me emociona verlo allí, aunque ya no toque “para mi” una vez al mes...

Y lo que no me interesa: la trayectoria, las influencias. De eso no entiendo. No entiendo de nada, más bien. Solo miro y escucho y veo a Quique y la Aristocracia del Barrio trabajando duro, disfrutando con el trabajo duro. El talento y el trabajo juntos dan siempre buenos resultados. Siempre.

Viviendo Rock and Roll, viviendo en una peli de vaqueros. El chico que tendría que estar de parte de los indios... El tipo duro que me toca tanto la fibra.

Que empiecen a sonar las canciones. Voy a darle al play.
01/10/2007 16:01 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 2 comentarios.

En el Reina Sofía

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La otra tarde nos fuimos Irene y yo al Reina Sofía. Así, sin más. Yo iba sobre todo para purgar mi elevado consumo de telebasura, y las tardes surrealistas de “Arabian Biuti Centerrr” que me hacen sentir culpabilísima (como habrán notado). Y porque una puede quedar muy bien en un momento dado (no sé muy bien qué momento). Y bueno, también porque me encanta el edificio del antiguo hospital y subir en los ascensores y ver la plaza desde arriba y el bisbiseo por las salas contándonos cosas como cuando éramos niñas chicas que charlaban en clase, y que nos regañe alguna cuidadora con maternal gesto.

El hecho de que Miró me ponga una sonrisa inmensa en la boca de forma automática no  tiene nada que ver.

Que el Guernica me resulte extrañamente estremecedor desde la primera vez que lo vi en directo, a pesar de que en las reproducciones de los libros no me pareciese para tanto, tampoco.

Subimos a la última planta en el ascensor y comenzamos el recorrido en un museo no demasiado lleno. Solo las acumulaciones de siempre frente al Guernica. Rápido: “este me gusta”, “pues yo no veo que tenga nada”, “me encanta”, “a mi tb”. “Pues eso, lo que te iba diciendo, que entonces llegó mi tía y me dijo... ¡¡¡anda mira, ese de ahí!!!”.

La colección permanente no ha crecido demasiado desde la última vez que la vi. Y el Juan Gris que me vuelve loca ya no está entre los fondos expuestos o anda cedido a algún otro museo. A cambio descubro dos Kandinsky pequeñitos que no recordaba. Dos sin título.

Y ese de tinta china y acuarela... Ese Miró sencillo y precioso, que me hace brillar los ojos y desear robarlo para colgarlo frente a mi cama (no, no en el baño, que no soy Roca). Mi pasión sorprende a un muchacho que mira al cuadro y me mira a mi intentando determinar si bromeo o lo digo en serio.

Me llama la atención una Victoria de Samotracia pequeñita de Klein (Yves, el del azul, no Calvin el de la ropa), que parece forrada con terciopelo y luego está pintada de su color fetiche, sólo pintada. 

Algunos Tàpies son increíblemente bonitos. Y otros no me gustan nada.

Disfruto. Y me acuerdo de él, y sus explicaciones, y sus paseos y su forma de espesar el aire en los museos.

Y anoto un cuadro llamado “Sur” de José Guerrero. De un azul añil (no exactamente Klein) y del que no consigo encontrar una reproducción en Internet.

Las exposiciones temporales me resultan decepcionantes: lo que yo considero el egocentrismo con síndrome de diógenes de Carlos Pazos es descrito por el comisario como “ricos microcosmos autorreferenciales”, “políticas de identidad silenciadas mediante máscaras narcisistas” y “poéticas objetuales ensamblando souvenirs despojados de su tiempo real”. En fin, a mi me suena a eufemismo. No me gusta.

De la brevísima “Alteraciones” de Amy Cutler ni voy a hablar... no sabría muy bien que decir salvo quizá: “qué obsesión con el pelo”, demasiado onírico, surrealista y complejo para mi mente simple, supongo.

La antología de Luis Gordillo, en la ampliación, es la mejor (en mi opinión, claro) de las tres temporales. Tiene como nombre “Iceberg Tropical” y algunas de las obras sencillamente me encantan. Pero el montaje me recuerda a veces la colección de verano del H&M. Demasiado papel colorido en las paredes que en mi opinión de “no experta” le quita presencia a las obras de colores acuosos (tropicales) de Gordillo. Aunque en la opinión del pintor el montaje escenifica la tensión narrativa que ha caracterizado su trayectoria.

Yo no he percibido eso, lo siento. De hecho más bien al revés, como si obviando el papel de las paredes todo fluyese de un modo extraño... Pero a mi no me hagan caso...

 

Me gustó volver, tanto tiempo después, y ver el museo más lleno. Y descubrir esa escultura de Oteiza tan estupenda. Y darme cuenta de mi gran laguna sobre escultura contemporánea, que supongo intentaré empequeñecer en algún momento. Y bisbisear con Irene alrededor del patio donde hace muchos años jugaron niños enfermos.

 
P.S. A falta de “Sur” que parece ser un cuadro fantasma: no está en la web del Reina Sofía
(de una incompletitud sorprendente) ni en ningún lado... les dejo otra obra de José Guerrero. Me gusta mucho más Sur, así que si les pica la curiosidad vayan al Reina Sofía: los sábados por la tarde y los domingos por la mañana es gratis.
28/09/2007 01:08 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 9 comentarios.

Gran Modelo o Super Hermano

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Alguien me recriminó hace unos meses que hubiese dejado de lado la mordacidad en la “crítica televisiva”. Ya saben que, desde mi simpleza, veo “telebasura” y lo digo abiertamente. Y me divierto muchísimo... incluso en los programas aburridos. Porque algunos programas de telebasura serían insufribles si no fuese por la amena tertulia que se organiza en mi salón (a veces en “conersión” via messenger con otros salones) y que nos hace olvidarnos de lo que estamos viendo.

Total, que este año otra vez conviven: “Supermodelo” y “Gran Hermano” en la parrilla. Competencia entre la “telerealidad de mentira-seria” y la “telerealidad de mentira-experimento sociológico”. O dicho de otra manera “aquí formamos modelos” “aquí formamos jaleo”.

Y yo he decidido hacer algo “innovador” e igual de chorra que estos programas: voy a proceder a contarles lo que opinaba yo el año pasado de estos dos programas. La anti- actualidad. Noticias frescas del año pasado.

Ya, si eso, el año que viene les comento lo que opino de lo de este año... si total...

 

Hace un año más o menos:


Sobre GH el 1er día:

  • El gilipollas (“déjame visualizar la llave” es una frase que escucho cuando cambio de médium a GH)
  • El tio bueno-enrollado-niñato-pichabrava
  • El pseudo sexy (y mira que a mi me encantan las camisas blancas...)
  • La futura participante en salsa rosa
  • La machista que no sabe que lo es
  • La “naif” (que es el eufemismo de infantil)
  • El graciosillo (por el forro)
  • Toda esa cantidad de mujeres que hay en el mundo opinando que entre nosotras somos unas brujas... pero qué manía, a qué chicas conocen ellas?? Tanta suerte he tenido yo??
 

Estas impresiones son de las pausas para publicidad y los últimos momentos de “la gala”...

Probablemente no haya acertado en ninguno de mis estereotipos, pero... para esto son estos programas no?? Para juzgar, etiquetar, criticar sin sentir ningún remordimiento...

 

Sobre Supermodelo

De entrada son todo chicas, muy jóvenes. El otro día vi estupefacta como se insultaban entre ellas llamándose gordas (creo que el término elegido fue “anchita”) bizcas, con orejas de soplillo, con poca materia prima...como vemos todo muy profundo.

Por lo visto hay que aprender que el mundo de la pasarela es muy complejo. Que la gente te critica todo el tiempo. Y también hay que aprender a desfilar con los ojos vendados, y a posar con una tarántula en el escote y un escorpión en el ombligo...

No lo veo, la verdad. Y menos cuando Antonia Dellate (no creo que su apellido se escriba así) boicotea a Judit Mascó y su seriedad, ese aire de estar eligiendo la futura presidenta de algo importante (el universo???). La italiana dice cosas como: “yo, si tengo que hacer esto, pierdo el trabajo”. Yo creía que esa mujer estaba loca, ahora pienso que a lo mejor no, que a veces es lúcida...con una lucidez extraña.

Luego es que tampoco es entretenido, todo el rato llorando porque están gordas, llorando porque son altas, porque no son suficientemente altas, llorando porque les quedan grandes los zapatos, porque les aprieta el sombrero, llorando porque están bloqueadas, porque les han cortado el pelo... Y alguien abroncándoles despiadadamente. Por su bien, claro.

Parece ser que para mejorar la autoestima de alguien es fundamental destruirla primero. Minarla poco a poco, poner a niñas de 17 años en el disparadero.

Creo que la seguridad en uno mismo proviene de haber comprobado empíricamente que uno es capaz. Capaz de lo que sea: de hacer gazpacho, de tejer un jersey, de acabar teleco, de entender una película en otro idioma, de conseguir que alguien de tu casa al metro se vuelva para mirarte... de lo que sea.

Y lo que nos hace sentir inseguros es lo que no hemos hecho nunca, lo que nos salió mal otras veces, lo que nos sale mal siempre, lo que no podemos controlar. Así que no entiendo cómo llorando y sintiendo que lo hacen mal y son feas y gordas (que manda narices...)  van a mejorar ni un ápice ninguna autoestima como no sea la de los espectadores que observan estupefactos que cuanto más miran a esas chicas menos guapas, menos sexy, menos interesantes les parecen. Quizá porque la opinión que uno tiene de uno mismo es parte de lo que los demás ven. Y eso es algo involuntario pero inevitable.

Cuando vuelve House??

 

Eso opiné. Les aseguro que no he cambiado ni una coma. Este post es un experimento sociológico. O algo.

(Con el “horario de invierno” ya no llego nada más que al último cuarto de hora de  estos dos programas así que supongo que este año podré hacerme la estupenda y decir “ni idea, no lo he visto”. Al final sigo prefiriendo bailar y tomar cafeces, qué cosillas!)


P.S. La imagen es un copia-pega troncho de los dos logotipos.

11/09/2007 01:24 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 3 comentarios.

Héroes (hîr´ous)

20070903002027-heroes.jpgEstoy enganchada a Héroes. La serie de TV que no vi en su momento porque estrenó Telemadrid. Y pensé que si Espe y cia. la consideraban interesante sería un coñazo. Luego, claro, me di cuenta de que la FORTA y el liberalismo y tratar de ganar pasta y las leyes del mercado que rigen para todo menos para los informativos...
De todas formas no la he visto en Telemadrid, la empecé a ver porque mi sister descargó dos capítulos, creo que aconsejada por el
Ángel Oculto (si quieren saber de series visítenla a ella, la verdadera experta en este campo). Entonces llegué yo una noche de estas de ahora. Una en la que me esfuerzo por no empezar a leer todos esos libros que me apetecen, porque sé que entonces ya no podría parar... Total, ¿qué podía hacer mientras me entraba el sueño esquivo?
Rebuscando descubrí los dos primeros capítulos de Héroes. Los vi seguidos. Quise más pero no había más. A descargarlos con mi conexión de tortuga reumatosa. A descargarlos con la mezcla de paciencia y ansias con la que hago todo.

Dice Szymborska en su poema “Agradecimiento”

Mucho debo
a quienes no amo.

(...)

No les espero

yendo y viniendo de la puerta a la ventana.

(...)

Entre una carta y una cita

no transcurre la eternidad

sino sólo días o semanas
(...)

Bueno, pues conmigo eso no funciona: es lo que tiene ser una niña caprichosa, que una lo quiere todo, lo quiere ya. Lo espera ansiosa. Y a la vez sabe que hay cosas, algunas veces (casi todas las veces), que no son automáticas. Y entonces de algún modo extraño encuentra la paciencia o el autocontrol o lo que sea y espera aparentemente tranquila, pero con las permanentes ganas compulsivas. Como cuando hacíamos bizcocho mármol de naranja y chocolate en el campamento y jugábamos a juegos tontos mientras se cocía para no quedarnos mirando el horno los 25 minutos.
Así que me he aguantado las ganas de verlo todo de golpe, y he esperado paciente-impaciente a la hora de descanso de la comida, todos los días.  Y he dejado siempre un capítulo pendiente y uno en descarga, por lo menos, como una especie de seguro anti-compulsiones. Los he visto todos en versión original (me autoengaño diciéndome a mi misma que practicaba para el examen del 23...). Se entienden mucho mejor de lo que podría parecer.

Los buenos contra los malos. Las bases tienen que ser simples pero retorcerse hasta que uno no tenga demasiado claro quienes son cada cual quienes son buenos de corazón pero actúan favoreciendo al mal sin darse cuenta y quienes son simplemente malos malísimos, sin redención.
Mutaciones genéticas o evolución darwinista que permiten a nuestros héroes leer el pensamiento, volar, salir ilesos de incendios o incluso AUTOPSIAS, pintar el futuro, ser invisibles, provocar explosiones, ilusiones ópticas, atravesar paredes, tener oído de tísico, telequinesia... y otras cosas que no comprendo muy bien.
La trama avanza. Cada vez sabemos un poco más y cada vez hay más terreno por explorar. La trama avanza “in-medias res”. Desde el centro hasta el pasado, luego al futuro, otra vez al presente y así sucesivamente, saltando en la línea del tiempo como niños a la cuerda.
El viernes en la comida terminé la primera temporada, hice algunas trampas porque vi los tres últimos de golpe, doblando el tiempo de descanso de la comida, comprendiendo que no podría ponerme a estudiar si no sabía qué demonios pasaba: 23 capítulos en total, y ahora me pregunto qué voy a hacer la semana que viene a la hora de comer... El actor de origen hindú Sendhil Ramamurthy es guapísimo con esa belleza perfecta que matiza y acentúa y potencia y hace que destaque lo mejor de la raza: sus ojos oscuros, la piel morena del color preciso, los labios gruesos. Es guapísimo y trata de terminar el trabajo de su padre asesinado que investigaba sobre estos héroes que han aprovechado el código genético hasta los límites, mejorando la especie humana con nuevas habilidades.
Primero no sabía(mos) para qué ni cuando se unían todos, después ese momento era obsesivo y recurrente. El centro de todo alterándome el pulso como si hubiese olvidado que no deja de ser una serie de ciencia-ficción.
Me parece buena, simplemente. Le han dado un final a la temporada, han resuelto el volumen uno. Lo han resuelto y han descorrido dos centímetros la cortina, nos han dejado mirar un poco por el ojo de la cerradura de la segunda temporada. Tiene buena pinta. Sólo espero que no pase como con Perdidos donde la primera temporada fue perfecta pero el éxito les hizo enrevesar tanto todo que al final dejó de tener ningún sentido, por lo menos para mi.Vean Héroes, si pueden (si quieren), una de esas tardes aburridas o resacosas en las que nadie parece querer moverse del sofá ni siquiera para arrastrarse a la nevera a por agua. Bajen la persiana y pongan un capítulo detrás de otro. Yo creo que les va a gustar y que van a tener que hacer esfuerzos para darle al “stop” y no ver las 15 horas seguidas... 

P.S. Los que me ven a menudo o de vez en cuando, lo de siempre... el que los quiera que silbe y se los tuesto en un CD, sin anuncios, claro pero “in english”, eso sí (por practicar, ya saben)

Ah y el título es la transcripción fonética, pero en free version porque el título no admite ciertos caracteres: el modo correcto sería (hîrs)

03/09/2007 00:26 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 5 comentarios.

Caótica Ana

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Yo creo que fue su risa. Sí. Creo que fue la risa de Manuela Vellés lo que hizo que Medem la eligiese. Tuvo que ser su risa por encima de su cara preciosa, camaleónica, serena, joven y vieja de siglos a la vez. Su risa por encima de su cuerpo precioso. Su cuerpo de mujer, o de venus prehistórica postmoderna: con caderas, cintura, culo con forma de corazón y unos pechos perfectos: abundantes pero no excesivos. Naturales. Su risa y no su talento innato para la interpretación, ese empaque en las pausas. Esas miradas reveladoras...

Pero definitivamente tuvo que ser esa risa clara con la claridad refrescante y deliciosa del agua de los manantiales que provienen del deshielo.

Porque sin esa risa, Ana sería peor. Y no sería esa mujer optimista pero no ingenua que quiere salvarlo a él de sí mismo, de su agujero de luz, de sus sueños intranquilos. Que está dispuesta a hacer lo que haya que hacer para ser feliz, para hacer felices a los que quiere.

Alguien calificó esta película de cuento de hadas. Ni es un cuento, ni salen hadas. Es una fábula que asusta un poco. Una fábula que dice que los hombres destruyen lo que las mujeres construyen. Así, a lo bruto. En general. Que los hombres con su miedo y su violencia y sus instintos conquistadores y posesivos estropean y empeoran el mundo, declarando guerras.

Ana no es un personaje. Es un arquetipo. Ana es en ella misma todas las mujeres fuertes y poderosas que trataron de enfrentarse a la violencia con amor, a la agresividad con calma. A la fuerza bruta con otra fuerza.

Es una exageración. Pero tiene algo de cierto. Titulares en los periódicos de mujeres-botines de guerra a las que se viola hasta la muerte, de esposas asesinadas a navajazos, a cuchilladas, a mordiscos, a patadas. Por amor, claro. De abortos provocados por palizas.

Es una exageración: ellos todos violadores, nosotras todas putas. Pero ellos siguen igual de violadores y nosotras somos cada vez menos putas. Eso dice Medem. Eso dice un hombre. Aunque lo ponga en la boca de Bebe (o de Linda), que está maravillosa y parece llevar actuando toda la vida. Talento.

Caótica Ana habla de vidas pasadas, de reencarnaciones, de dónde va el alma cuando abandona el cuerpo, de sentir que quieres a alguien desde antes de conocerlo, que lo querías y lo perdiste antes. De sentir que en vez de conocer a alguien lo recuperas.

Caótica Ana es un homenaje a la hermana muerta del director. Es una fábula sobrecogedora, una historia de amor, o varias.

Una historia de amistad entre mujeres. De amistad sincera y leal, de esa que según ellos no tenemos. Caótica Ana es un pasillo lleno de puertas por abrir, por atravesar.

Son dos horas de cine. Al final puede que sea solo eso. Dos horas de “Universo Medem”. Pero todas las chicas lloramos mientras cantaba Antonio Vega, y cuando acabó se hizo en la sala un silencio pesado, espeso, palpable, incómodo para algunos. Roto por una tos. Una tos de un hombre. Y al salir ellos no decían nada. Nada. Aparte de las bromas ligeras de cuando uno no sabe muy bien cómo rellenar silencios sin toser.

Y nosotras decíamos algunas cosas. Y caminábamos de otra manera. Todos un poco asustados, pero creo que por motivos diferentes...

 Vayan a verla. No les he contado nada de la trama. No destripo la peli, creo. Vayan a verla.

Acordes y desacuerdos

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Uma Thurman entra en la habitación vistiendo un chaqué masculino y moviendo las caderas exageradamente de lado a lado de la sala. Y se para el mundo: el de los espectadores y el de Sean Penn. Siempre me pareció sexy ese contraste que se produce cuando las mujeres usan ropa masculina con la convicción suficiente.

Antes de que llegase Chenoa y convirtiese las corbatas para mujeres en algo habitual y empezasen a venderlas en Pimkie, yo tuve una. Una preciosa. Sonia sigue usándolas como cinturón y me parece una idea taaan sugerente que me niego a copiarla: es suya y nadie podría lucirlas como ella. Yo he decidido que siempre puede una hacer un nudo windsord a un pañuelo y dejar que asome por debajo de una camisa (blanca, claro).

Hace años que me quité el sombrero ante Saint Laurent y sus smoking para mujer. Aunque siempre me pusieron de los nervios sus vestidos rosa fucsia o verde césped, nunca pude evitar mirar fijamente a esas mujeres vestidas con ropa masculina que sin embargo no parecían disfrazadas...

Uma Thurman no me resulta guapa, pero algo tiene y Woody Allen se dio cuenta cuando la eligió para sus “Acordes y Desacuerdos” una peli de 1999, cuando Saint Laurent aun no se había retirado de la alta costura, y yo andaba disfrutando de lo inesperado de la felicidad inmensa que solo empezaba.

Un guitarrista de jazz (Emmet Ray) inventado por Allen, un genio loco egoísta e insoportable, que tiene como afición disparar a las ratas del vertedero y mirar pasar los trenes. Bebe más de la cuenta, tiene una fijación con Django Reinhardt, el guitarrista francés, y va pasando de una mujer a otra antes de que se le enganchen y termine “llorando en el fondo de una copa”.

Hasta que llega Hattie, una muda de ojos dulces interpretada por Samantha Morton, aparentemente tonta e inofensiva, que no le quita tiempo para hablar, le escucha embobada, le conoce, le quiere y le cuida. Pero eso tampoco dura demasiado y pronto el músico se cansa o se asusta. Entonces entra en escena Uma Thurman, Blanche, con su chaqué y sus maneras, y un par de secuencias después con un vestido de seda azul, absolutamente femenino y unas medias negras con blonda solo un poco después. Una escritora que titula su relato “Acordes y desacuerdos” y se viste de blanco y negro para un atraco y conoce demasiado bien al artista insoportable.

No sé si es buena o mala. Ya saben que Woody Allen es otro de esos que no me deja ser objetiva. Suena jazz todo el tiempo, de la época de los felices 20 y la gran depresión. Collares de perlas. Uma luce 4 modelos que me gustaría ponerme alguna vez, Woody Allen narra con sus gafas de pasta y sus gestos de despiste, a la manera de los documentales sobre biografías. Sean Penn está como suele. Hay momentos en que me entra la risa y otros en los que todo es tan absurdo que ni siquiera puedo reírme: sólo mirar la pantalla estupefacta. Y, claro, también hay momentos de asentir y decir “qué gran verdad” a medias sorprendida a medias acostumbrada a esa manera que tiene Woody Allen de entreverar, trenzar y dar unidad a cosas que aparentemente son imposibles de conjugar.
La volví a ver el viernes, en La 2. La volví a disfrutar el viernes en La 2, quiero decir.

 

P.S. Si no han oído tocar a Reinhardt, no saben lo que se pierden... Tenía suficiente con dos dedos de su mano izquierda...Pinchen aquí si tienen ganas de verle tocar con su maravilloso quinteto!

P.P.S. Irenita: si me estás leyendo en algún momento, mándame un correo a la dirección que aparece justo encima de mi monito, tengo que decirte algo que a lo mejor te interesa... Besos para todos.

12/08/2007 22:00 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 2 comentarios.

Cinco diamantes

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Entre los socios de Danny Ocean no hay mujeres. Y yo quiero ser de la banda. Quiero ser una de esas de camisa y guante blanco. Quiero robar con ellos, vengarme con ellos. Ser de los suyos. Ser parte del engranaje.

Dicen que la peli es mala. Seguramente. Yo no lo sé. Yo solo sé que a mi me gustó. Que ADORO a Steven Soderbergh y su forma de construir las historias, y los saltos en el tiempo y el espacio (no. Solaris no me gusta :P) y los primerísimos planos agresivos y la pantalla dividida en trozos que a veces no significan nada y otras todo y esa atmósfera espesa donde casi puedes olerlo todo...

Solo sé que me vuelve loca Clooney, George Clooney. Que las camisas blancas de cuellos duros me hacen perder el control de muchas cosas y las historias de ladrones inteligentes y con clase me gustan desde la infancia.

Ya saben que mi peli favorita es “El Golpe”... qué le voy a hacer. Y que disfruto como una enana viendo una y otra vez “Atrapa a un ladrón” (dicen los expertos que es una peli “menor” de Hitchcock). Yo es que de cine tampoco entiendo...

Oceans 13 me ha gustado: será una americanada, será muy obvio, estará muy visto todo. Pero me encantan las suites orientales del casino. Ocean y sus secuaces. Todos sus secuaces. Los teje-manejes, el juego de muñecas rusas. El “quien roba a un ladrón tiene 100 años de perdón” . Eso que dice Pérez Reverte del código ético del hampa.

Incluso entre los delincuentes siempre hubo clases. Y Danny Ocean tiene clase para regalar: con sus trajes bien cortados, ese andar extraño y la eterna cara de guasa. Que no se estire, que no se retoque las arrugas, por favor. Me gusta así: como salía en esta: con la frente sembradita, ojeras oscuras, patas de gallo. Me gusta como lo saca Soderbergh: tan de cerca que podemos leerle los ojos tramposos.

Los críticos no le ponen casi estrellas a esta peli. Yo le voy a dar los 5 diamantes. Porque me da la gana. Porque he disfrutado otra vez viéndoles poner las trampas y el queso, pero sobre todo viendo a Danny Ocean decirle al ratoncito: te has quedado sin queso: por avaricioso. Le voy a dar 5 diamantes porque Al Pacino no parece Al Pacino y no parece tampoco Al Pacino intentando no parecer Al Pacino para llevarse premios.

Porque Ellen Barkin está estupenda. Porque hay caras que pone Brad Pitt que algunos actores no serán capaces de poner nunca, por mucho Stanislavsky que apliquen. Porque Matt Damon crece y encoge y hace meta-interpretación y lo borda.

Porque todos lo hacen bien, muy bien. Y nadie dice nada. Porque se les nota que son amigos y la química traspasa la pantalla.

Estas pelis son intrascendentes y para ganar dinero. Pero yo pago la entrada y salgo del cine sonriendo y con la cabeza todavía dentro de su mundo de mentira. El cine es fantasía... Así que: 5 diamantes. Y que se forren el riñón, porque yo quiero ser el socio nº 14 de Ocean.

Ya me estoy viendo: experta en planes de huida. Esa quiero ser yo: la que les saque de la ratonera justo un segundo antes de que salte la trampa: para que dentro solo quede el ratoncito intentando alcanzar el queso, que no es queso... solo parece queso.

P.S. Arriba uno de los fotogramas finales

House (la serie)

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No quiero tener hijos. Así de entrada no quiero ser madre. Sólo una vez me planteé tenerlos pero no por instinto maternal, sino porque él quería 3 hijos futbolistas y yo le quería mucho a él. Dicen que no es una razón suficiente. A mi me parece la mejor.

No es que no me gusten los niños. Me encantan, me caen bien, me llevo bien con ellos, me gusta como huelen los bebés, y sobre todo me encantan sus manitas y sus piececitos, como miniaturas de los de los adultos... Así que el otro día, cuando vi a House acariciando esa manita minúscula y ensangrentada sonreí así, con esa sonrisa dulce.

Me encanta esta serie. Hay al menos 3 post sobre House que escribí y no publiqué nunca por variados motivos, quizá este sea el cuarto. No lo sé. Me encanta esta serie aunque todo el mundo diga que va de mal en peor. A mi no me lo parece.

En este capítulo House no ganaba, no tenía razón y se cogía vacaciones. Pero antes salvaba la vida de dos personas, contra su voluntad. Y luego se quedaba en casa a ver la tele, recordando el tacto de la mano minúscula de un bebé de 21 semanas de gestación al que el llamaba feto hasta que tuvo un mínimo contacto con su piel.

Hugh Laurie no necesita decir nada: tiene dos ojos azules que hablan por sí mismo. Esta serie no podría existir sin él: porque es capaz de conseguir que no odiemos a un ser odioso, que tengamos lástima a alguien que se empeña en no dar lástima y que nos hagan gracia bromas que no tienen ninguna gracia. Y hace que sonriamos así, y frunzamos el ceño así, y nos mordamos el labio así. Nos convierte en previsibles. Siempre tengo la sensación de que juega conmigo y con todos los espectadores: a provocar nuestras emociones. Todas. Y quiero que siga haciéndolo cada semana. Quiero seguir viendo el capítulo en diferido, hecha un ovillo en el sofá, con la cabeza en el cojín y los pies descalzos, mientras intento infructuosa que me entre el sueño, poderle dar al pause y dejar el jueguecito para mañana. Pero siempre acabo. Y a las 2:13 me meto en la cama con mi libro, pero con una imagen del capítulo fija en la cabeza.

Sólo es una serie de televisión, una más, una de médicos, una de misterios. Una como todas. Pero es mejor que ninguna.
18/05/2007 01:59 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 7 comentarios.

Desnudas

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A Juanjo Oliva dan ganas de llevárselo a casa. Es un diseñador y estilista español. Yo no tengo muy claro qué es un estilista. Pero sí sé que confiaría en Juanjo Oliva y sus maneras dulces y sus ojos perrunos, y sus gestos suaves. Es el prota de “Desnudas”, un programa que Cuatro ha emitido ya 3 viernes, pero del que solo he visto una edición. El “anti cambio radical”. Nadie es operado ni pasa por el quirófano. Ni falta que hace. </