Universo Perpendicular |
![]() El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios) |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Yo leo.... Las niñas que crecimos sin cuentos de hadas nos hemos convertido en mujeres aparentemente normales. Aquellas niñas que pasamos nuestra infancia con las narices metidas en libros donde en lugar de príncipes había Robinsones, capitanes de 15 años, islas abandonadas, viajes imposibles... nunca soñamos con ser princesas, pero fuimos adolescentes que usaban brillo de labios, como casi todas las demás. Ahora también parecemos normales, aunque algunas veces hagamos reir a la concurrencia cuando explicamos con metáforas brutas cómo son los hombres que nos gustan. Jonás Plum es un desastroso marino en prácticas. De Redondela, para más señas. Al que la vida le lleva embarcado (también en la acepción de mi padre) de desastre en desastre. Si tienen ganas de pasar un buen rato. Si les gustan Defoe, Stevenson o Verne. Si disfrutan leyendo novelas fáciles al borde del mar o de la piscina... Lean "Las desventuras de Jonás Plum". Les garantizo la diversión. P.S. Gracias a el_hombre_que me lo regaló... No estaba entre los más admirados por la crítica. Era demasiado simple, supongo. Uno entendía, o creía entender, cada cosa que Benedetti quería decir en sus poemas. P.S Ahora mismo estás metido en una reunión, yo miro la puerta. Leo este poema del que nunca te he hablado y pienso, otra vez, en su exactitud también para nosotros (para mi) también esta mañana en la que me he levantado sabiendo ya que Benedetti había muerto. Pero, como siempre, su poesía, su influencia más o menos tangencial en nuestras vidas sigue... No me gusta Freud. No me gusta el surrealismo. Aborrezco profundamente la obra pictórica de Dalí (que me parecía experto en tomarnos el pelo jugando al efecto "traje nuevo del emperador", yo tampoco me atrevo a decir a gritos que va desnudo, pero algunas veces no puedo evitar pensarlo). Feliz día del libro STREAP-TEASE P.S. Lo de arriba es uno de mis cutre-collage con poesías de Brossa (fíjense abajo a la derecha). Todo esto, ya saben, es para decirles lo que les digo siempre por estas fechas. Lean. Disfruten de los libros. Hoy y todos los demás días del año. Pero se lo recordaré el año que viene... De vez en cuando me ahogo cuando leo en la gruta. Es algo raro, porque no me ahogaba cuando leía en los concursos de debate, ni siquiera aunque estuviesen allí los focos, las cámaras, mis padres y mis amigos del instituto con cartulinas de apoyo. P.S. Portorrosa es el segundo miembro virtual del taller, después de Microalgo. Y su primer relato, de miedo, me tenía a mi como secundaria de lujo (que fue un lujo ser secundaria, quiero decir). El protagonista era un muchacho invisible que trataba de asfixiarme. Cuando leí el relato ya sabía que el tema era el paseo. Y salió esta broma de ahí arriba. Aprovecho para enlazar al blog de Portorosa: "Un hombre sentado en una silla" que es muy recomendable en sí mismo y que estará, como todos los blogs de compañeros bremenistas, compañeros no bremenistas, amigos, desconocidos y etc a la izquierda de sus pantallas... Disfrútenlo! -------------------------------------------------------------------------------------------------- GRACIAS!!! --------------------------------------------------------------------------------------------------- En "Casi todas las tijeras" había un relato absolutamente incomprensible para mi mente simple. Incomprensible en el sentido del que ya les he hablado: un relato tan opaco que era incapaz de conectar con ninguna emoción o situación de las de allí dentro. Era solo uno, pero me hacía preguntarme hacia dónde podía evolucionar la escritura de aquella mujer tan joven y con tanto talento. Eran vacaciones navideñas de 2005-2006, en la casa de mis padres. Canal Sur vía satélite. Un tal Paco Cifuentes cantaba "Belle de Jour". Luego Google y el Ares me llevaron a "Tendido al sol". Letra: Lara Moreno. Más google y mis pasos curiosos hacia la Casa del Libro de Gran Vía. La dependienta me dijo con seguridad "¿Casi todas las tijeras?, sí, mira. ¿ves ese mueble estrecho? en la balda de abajo" Y allí justo estaba. Nos vemos mañana! Hace mucho que no actualizo mi lista de enlaces, por pura dejadez, pero ya va siendo horita: A partir de ahora estarán también en el lado izquierdo de sus pantallas... P.S. La imagen es un collage (en negativo) de las cabeceras.... Estoy en una nueva fase de voracidad lectora. Durante los años de estudiante postuniversitaria no tenía demasiado tiempo y después no tuve demasiadas ganas. Eso me preocupó. Pero ha vuelto mi compulsión lectora y ya ando otra vez con 4 libros a la vez, queriendo abarcarlo todo y no pudiendo. Yo no sé si "El mismo mar" consagra a Amos Oz como uno de los grandes escritores de la literatura contemporánea, tal y como pone en la contraportada del libro, pero yo nunca sé esas cosas. "El mismo mar" es obra de Amos Oz, está publicada por Siruela en 2006. P.S. La foto de arriba es de la portada en versión inglesa (o estadounidense, no sé). El caso es que a mi me gusta más que la portada en español, por eso... Del Bremen: No sé cómo conocí a Margaret Atwood. O más que a ella su literatura espesa, inquietante y sugerente. Sé que fue, otra vez, un flechazo. Y que ayer, cuando escuché que era finalista del Príncipe de Asturias, tuve una reacción muy parecida a la del otro día con la selección: de hincha irracional. "Me da exactamente lo mismo quienes sean los otros, quiero que gane ella". Punto. P.S. Los versos son de su poema "Sin nombre". Ah, y el cuadro de arriba es un Tapies. Se titula "Composición". Hoy es el día del libro. A estas alturas ya están saturados, imagino. Yo he sido arrastrada desde la presentación de un libro, una cosa muy adecuada al día, hasta el proceso de alcoholización concienzuda. Voy a celebrar el día del libro tomando cañas. Muy poco ortodoxo, la verdad, y a la vez muy español. Hay más de un 40% de españoles que no lee nunca. Nada. Una pena enorme, para ellos sobre todo. La media nacional está en 8 libros por año. Ni siquiera este 2008 de locura y poco tiempo voy a conseguir leer tan poco. Pero cada vez leo menos... Y eso no me gusta. Dentro de un rato le dan el Cervantes a Juan Gelman. Un poeta. Él dice muchas cosas de bocas abiertas. Hoy, ahora, a las 8:20 de una mañana de atasco y más amaneceres de colección, elijo este. Como quien pide un deseo. La primera estrofa de "cerezas"... Tengo antojo de cerezas... Cerezas Y esta tarde, a las 19.00 Luis García Montero estará en la FNAC, leyendo. Cabo Sounión fue el primer poema de Luis García Montero que leí nunca. Era el año... no sé, puede que 96. Desde luego no era el 97, ni después. Sé que leí el poema cuando aun no entendía lo suficiente y no sabía casi nada. Pero ya había leído "Malena es un nombre de Tango". Eso también lo recuerdo. Era un suplemento de El País, sobre nueva poesía en español. CABO SOUNION En aquel suplemento, del que conservo las páginas recortadas y amarillentas, totalmente localizables dentro del caos de mis papeles, estaba también algo de Benítez Reyes, y un poema de Antonio Colinas, leonés. A Colinas ya lo conocía de antes. Mi padre y su obsesión por los escritores de "su" tierra, a pesar de que él nunca supo y nunca sabrá apreciar la poesía. Hay poemas de Colinas que describen los paisajes de un verano mío, de bicicletas, lechones tomando el biberón, moras recogidas de las zarzas y olor a madera recién cortada. Pero hoy dejo aquí este: Fe de vida Esperar junto a este mar (en el que nacieron las ideas) Sólo permanecer viendo el ave que pasa Y en aquel artículo también había un poema de Cristina Peri Rossi. Y me enamoré de aquel poema. De su simpleza. De su lenguaje sencillo y de los escalofríos. No era este: LA PASIÓN "Babel bárbara" 1991 Ni tampoco este otro, tan aparentemente tonto, pero tan tan tan exacto. DISTANCIA JUSTA Un día tengo que hablarles de lo que opino yo del amor y del boxeo. Pero hoy no. Hoy lean a los buenos, no mis tonterías. Háganme el favor. B e s o s El taller crece. A lo ancho y a lo largo. Como el organismo vivo que es, porque el taller no es una cita quincenal. Es un grupo de gente. Personas. Seres vivos que respiran, comen patatas fritas, alaban las aceitunas y protestan por la iluminación (o puede que sólo yo haga todas estas cosas). Algunos me toman el pelo por ser del Barça (claro, que la culpa es mía por hacerme de según qué equipos), a veces se cruzan las ironías, las miradas cómplices, los guiños o las referencias. A veces no entiendo ninguno de todos estos cruces, y a veces no me entero de que se producen. Últimamente me voy corriendo y no me quedo a lo de después, aunque quiera quedarme con todas mis fuerzas. Madrid y su ritmo loco. Todos tienen ya su voz. Quiero decir que en mi cabeza está ya bien grabada la voz y la cadencia de todos. Hasta de las últimas incorporaciones. Y acabo de acordarme de mi promesa pendiente (que no incumplida, cuestión de matices). Añado el último “fichaje”: Acabo de descubrir "Ideas y fragmentos" el blog de Xavie, a través de uno de los comentarios de las playas de Siberia, aprovechando que he vuelto a la blogosfera y he recuperado algo de tiempo libre (bueno, en realidad ahora mismo estoy en una clase donde mis alumnos hacen una práctica). Y no estaba segura de que fuese él, pero los textos me sonaban a su voz y su cadencia. Me gusta mucho cómo lee, me gusta mucho cómo escribe, las formas de enlazar las frases. Escribe como si hablase. O yo lo leo así. Y eso es lo que más me gusta cuando leo, autocontarme el cuento. Creo. Ahora mismo ya no estoy segura de nada. Dice uno de mis alumnos que “en tanto en cuanto los periódicos, los cuales publican lo que serían una serie de informaciones como tales que no pueden exactamente encuadrarse dentro de ningún grupo específico a nivel de contenido...” (y no sigo que me mareo). Respiro hondo. Cierro el documento: leo Ideas y Fragmentos y sonrío cuando escucho a mi alumno, sentado en la primera fila, intentando encontrar sinónimos a palabras rebuscadas de las que usan los políticos. Vayan a Ideas y Fragmentos. Juraría que va a gustarles. Los "Jardines privados" de Virginia tenían el fondo rosa cuando los enlacé. Ahora son de un sobrio negro. No creo que se le ajusten como un guante (o como un zapato) ninguna de las dos opciones. Es una mujer colorida y sonriente. De ojos azules, pelo rubio, manos bonitas que suelen llevar anillos aun más bonitos. Lee con su acento agradable y dulce. Hace pausas donde hay que hacer pausas para que las palabras estallen en los tímpanos aunque se digan bajito... Escribe poemas preciosos con frases perfectas que me guardo en la cajita de las frases perfectas “y porque puedes marcharte aguantarás aquí”... Métanse en esos jardines suyos... ya verán! Podría decir cualquier tontería acerca de “Los evangelios de la risa absoluta”. Podría incluso comentar que me han gustado mucho sus últimas entradas. Y las anteriores. Conde-duque siempre empieza a leer con disculpas innecesarias sobre una supuesta baja calidad de sus textos. La semana pasada, hizo una pausa en la lectura para llamarse cursi a sí mismo (que viene a ser como tratarse de usted a uno mismo, supongo). El caso es que a mi la frase cursi no me pareció cursi. Y como eso todo... En su blog, a la derecha, hay un enlace a sus fotos. Seguiremos informando a medida que el taller siga creciendo o los clic-clic me lleven a las casitas virtuales de las nuevas incorporaciones (a algunas ni las conozco). PS. La foto es de Conde-duque. Se llama “ghosts”, y la elegí por sorteo entre las 10 que más me gustan... El Galileo de Brecht es, probablemente, el libro que más me sorprendió aquel año. En el sentido más estricto del término sorprender. No sé qué exactamente me esperaba pero desde luego no esa claridad, ni esa sencillez, ni esa inteligencia. Lo vi en la estantería de una biblioteca, mal colocado, junto a libros de gran formato y edición lujosa sobre fotografía. Así que lo cogí para devolverlo a su sitio y terminé llevándomelo en el bolso y leyéndolo rápidamente. Después vinieron otras obras de Brecht. Hace unos días volvieron a impresionarme un par de sus piezas en un acto. Escritas entre 1919 y 1939. Sospecho que estas dos de las que hablo más bien en el 39. Son metáforas del nazismo. Metáforas frías, descarnadas, limpias e higiénicas, quizá por eso tan escalofriantes (algo parecido a lo que me pasó con “Paradero desconocido”). Porque no creo que trate de impresionar, de removernos la conciencia con truquitos. Trata de entender. De que entendamos. De pasar a limpio lo evidente que parecía no ser tan evidente entonces. Hay un libro que se llama Vecinos y cuenta la aniquilación de todos los judíos de un pueblo polaco por el resto de sus habitantes. Y en ese libro, en un momento, dice que todos fueron culpables: directa o indirectamente. Los que miraron para otro lado, los que colaboraron activamente, los que no hicieron nada (ni siquiera girar la cabeza) y los que permitieron, con su ayuda indirecta que la situación (por llamarle algo) se mantuviese o empeorase. Dansen, que es también como se llama una de las piezas, es un comerciante austríaco, tiene un trapo blanco con una cruz roja en el centro, todo lo resuelve pacíficamente firmando tratados, formando parte de una asociación que juega a las cartas, a la “no intervención”, hasta que llega “el extraño”, asesina al dueño del estanco, miembro de la asociación, firmante de los tratados. Lo asesina delante de sus narices, y Dansen tiene que tomar una decisión sobre cómo enfrentase a la situación. En “¿Qué cuesta el hierro?”, Brecht piensa en una astracanada: pelucas, zapatones de payasos... para vestir/disfrazar al vendedor de hierro (que permite hacer armas), el vendedor de tabaco, la vendedora de zapatos y el cliente que paga religiosamente mientras no le queda otro remedio pero busca maneras más baratas de conseguir la mercancía. Y el vendedor de hierro se beneficia de la situación hasta que la situación deja de beneficiarle... Y es algo que se ve venir desde el principio, que incluso él puede intuir. Todo esto para aconsejarles que lean estas dos piececitas. Son menos de 50 páginas y a mi me parece que merecen mucho la pena.Y si no lo han leído disfruten también de Galileo Galilei. Alianza Editorial ha publicado las obras completas de Bertolt Brecht en bolsillo. Hay un librito que incluye sus “Piezas en un acto” donde están estas dos. (si lo quieren está disponible al préstamo) Ya saben como soy: sería incapaz de recomendarles un libro que no me ha gustado. Así que les voy a recomendar “Cuando las cosas dejaron de tener sentido” de Guillermo Ortiz. Porque lo he disfrutado mucho. Simplemente. Pero no les voy a ofrecer mi ejemplar en préstamo como suelo hacer, porque Guillermo es colega del taller, porque su libro no tiene ni el "marketinj" ni la distribución que se merece, porque tiene que funcionar el boca-oreja-compra, para que las cosas vayan bien (tengan sentido) y detrás de este vengan todos los demás que tengan que venir. Dijo Lara Moreno, quien presentó el libro en su momento, que era para leerlo de un tirón a pesar de que recoge entradas de un blog. Y tenía toda la razón. Lo he leído de tres tragos disfrutando de sus contradicciones y sus coherencias, de las frases lapidarias y perfectas, de sus dolores de garganta, sus idas y venidas, sus nombres en clave, las canciones de su I-pod, su vida enmarañada... Disfrutando del libro, supongo. Cómprenlo aquí y tengan cuidado, porque engancha. Leí “El Invierno en Lisboa” por primera vez hace años. En vagones de metro, bancos de estaciones, trenes regionales y el lado derecho de un colchón demasiado blando. Blandísimo. Me gustan las atmósferas, los tugurios oscuros con humo y ventiladores, la luz indirecta y tenue que favorece el brillo de los ojos y del metal de los saxos y trompetas...Y me encanta Lisboa. Como ciudad y como decorado. Me gustan los olores, los recuerdos y los sabores que Lisboa me dejó en la boca y en el cerebro. Me absorbía, me transportaba dentro de esa irrealidad donde Lisboa es casi siempre una palabra, apenas el recuerdo de un pasado (o un futuro) y el jazz en cambio está por todas partes y San Sebastián es la protagonista húmeda, hasta que se produce el giro y Lisboa empieza a ser todo y el jazz se diluye en la ciudad que Biralbo recorre obsesivo hasta llegar a Burma. Nunca habría apostado que a mi pudiesen gustarme tanto algunas novelas de Muñoz Molina, con ese exceso de símiles, con ese abuso de símiles que se subordinan o se encadenan y caen en cascada por los párrafos. Nunca habría apostado que pudiese gustarme tanto esa tristeza desencantada que a la vez me hace sonreír de un modo extraño. El narrador omisciente que a veces parece ser la voz del protagonista y otras estar muy lejos de él, se desliza en el tiempo, va y viene por las ciudades de Europa, por los acontecimientos, los personajes, los antros, las canciones, la música, el amor, la tristeza, la esperanza, la desesperanza... como si fuese sencillo. Hay fragmentos que se pegan al paladar como las obleas al deshacerse y dejan luego el tacto áspero que se resigue insistentemente con la punta de la lengua. Hay fragmentos que quisiera envolver para regalo y entregar a algunas personas. Hay un trocito que pondré en Las Playas de Siberia en cuanto pueda. Este post es una especie de promesa y esa especie de promesa fue la excusa para estos días de recordar todas las palabras que se me habían olvidado. Hasta acabar la relectura con la sensación de que llegué pronto a esta novela, y he vuelto justo a tiempo. Va a hacer 20 años que la escribió. Y está nuevecita porque ni San Sebastián ni Lisboa, ni el jazz, ni la tristeza, ni los amores cerrados en falso, ni el bourbon pasarán nunca de moda. Y ese ascensor seguirá en Lisboa llevándonos a la parte alta de la ciudad, salvándonos la vida. Posponiendo lo dramático hasta que no quede más remedio Dice en un momento: A lo mejor hasta podría apostar cuál en concreto... eso depende de si nos conocemos nada, algo o mucho... P.S. La imagen es "Jazz Reflections" de un tal Barksdale... Y el libro "El Invierno en Lisboa" de Antonio Muñoz Molina, Premio de la Crítica y Premio Nacional de Literatura en 1988. A veces tengo ganas de decirle un par de cosas. Muy pocas veces, muy pocas cosas. A veces, cuando juega a la provocación y busca las reacciones, me dan ganas de reaccionar y entrarle al trapo. Muy pocas veces. Y responder a las cosas que dice, que nos dice a tantos en sus mensajes cruzados, polivalentes, absurdos e infantiles de niñito con pataleta y falto de atención. De niñito egocéntrico, egoísta, ego-ego, yo-yo... Responder a su código morse con versos buenos. Con dos o tres poemas de Jaime Sabines, algunos versos exactos de ese mexicano de ritmo delicioso y sensual. A veces tengo ganas de decirle un par de cosas, pero sé que es completamente incapaz de leer “los amorosos” desde el sitio que yo lo leo, sé que es imposible razonar con un irracional encabritado. Así que se me pasan pronto las ganas, y sigo leyendo a Sabines, que me resulta mucho más productivo y placentero. Ahora, por ejemplo, ese que dice... P.S. El cuadro es "Incendio bajo la luna llena" de Klee. Nota: Este post es viejo, lo guardé con la intención de no publicarlo nunca. A pesar de que los que lo leyeron me pidieron que lo reconsiderase. Y yo hice una cosa que suelo hacer: lo edité hasta la P.S. y lo guardé en los borradores. Nunca me parecía buen momento, así que lo conservaba a oscuras en la barrica. Pero hoy me estreno en "Las Playas de Siberia" un blog comunitario idea de Lara y Miguel, al que se unieron con entusiasmo Nán, Reb y cia para colgar en él textos de otros autores. Textos que llaman la atención, gustan, interesan, provocan... Nos han abierto la puerta a los asistentes al taller. Y allí estamos ya... Yo he elegido a Sabines. Y he decidido sacar esto de la bodega. Para celebrarlo. Vayan a bañarse en las aguas plácidas de "Las playas de Siberia", pero no porque tengan que leer los versos que yo he elegido para mi estreno (que no son estos de aquí arriba)... sino porque hay muchísimos textos. Seguro que entre todo lo que ellos han colgado ya hay algo especialmente escrito para cada uno de ustedes/vosotros... Seguro. Apostaría... El taller de Lara, Rebeca y cia. es estupendo. Es mi segunda semana, la otra no dije nada, porque la otra era la parte “fácil”. Llegué, leí, escuché, sonreí, bebí, comí, charlé y me reí. Eso es lo fácil. Lo difícil me parecía la parte de “las sugerencias”. Fundamentalmente por lo complicado que me resulta sugerir cosas a gente que escribe muchísimo mejor que yo (me autoconvenzo de que mis opiniones son las del lector de a pie, y me autoconvierto así en muestra representativa de mi propio gusto), pero también por eso de leer las sugerencias a los desastres (a veces pequeños, a veces grandes) que una lee allí al borde del ahogamiento y tratando de ir lenta (una especie de hombre de micromachines con enfisema pulmonar). Hay demasiada gente que escribe bien en el mundo, esa es la primera conclusión a la que llego... es algo que, si yo no fuese un ser pacífico, me haría plantearme las cámaras de gas para todo aquel que escriba bien. Ángeles sobre Berlín (Nan) Para alguien tan acelerado como yo, es necesario sobrevolar Berlín de la mano del ángel Nan. Cuando entro en su página de fondo blanco mi velocidad lectora baja escandalosamente. Tengo mucho atraso y mis ansias quieren abarcarlo todo, saberlo todo, leerlo todo hacia atrás inmediatamente. Con Nan no se puede, hay que bebérselo a traguitos cortos... Y en eso estoy, poco a poco. El Rumor de sus pulgares (Rebeca). Ella es santanderina. Ustedes dirán que eso no es relevante. Y tendrán toda la razón del mundo. Pero es que una tiene una madre cántabra que salió de su tierra hace muchos años y ahora siente que vuelve de visita, aunque pase allí meses, aunque siga durmiendo en la misma casa en la que nació, aunque sus amigos estén allí. Y como yo no soy de ninguna parte y soy de todas, llevo un poco del veneno del Cantábrico dentro. Así que leía a Rebeca (a la que llegué a través de Lara, qué gracioso es esto del clic-clic) desde hace tiempo, de vez en cuando, pero no decía nada. Desde que voy al taller leer su blog es como escuchar su voz dulce que acaricia lento. Leo lo que escribe como si me lo leyese ella... Un día descubrí esos cuadros preciosos que hace y quise tener varios, pero todos tenían ya el cartel de “vendido” y mi cuenta telarañas... Paciencia... El viaje de las Pléyades (Aroa) Dijo Lara: “tiene que visitarla, cómo escribe esta mujer” y allá que fuimos. Y allí seguimos. Leyendo. A veces duele de lo bonito que escribe... Lector errante (Peter) Segunda estrella a la derecha, todo recto hacia la mañana. Microcuentos de un Peter (Pan) que dice en un par de frases cosas que yo intento decir sin éxito en páginas y páginas. Y dice también cosas en las que nunca había pensado pero que se me quedan revoloteando... Y dice también cosas que me hacen reír a carcajadas... Pequeños Objetivos (Guillermo Ortiz) Es irónico que yo llegase al blog de Lara Moreno a través del enlace en el blog de Guillermo Ortiz. Y es irónico que no recuerde cómo cuernos llegué a leer el de él. He intentado ir hacia atrás en sus archivos y creo que quizá fuese la entrevista de Gabilondo a Rajoy allá por septiembre de 2006.Pero no estoy segura. Sí recuerdo leer con interés su periodismo deportivo y algo sobre una entrevista a Vanexxa que me dio ganas inmensas de responder como si le conociese de toda la vida. Pero tampoco entonces dije nada.... shhh A veces soy voyeur bloguísitca, pero luego acabo confesando siempre. Yo soy de las que confiesan... qué le vamos a hacer. Y me faltan Los Evangelios de la Risa absoluta de Conde-Duque (al que conocí hace quince días con otro nombre y acabo de relacionar con su blog) y los Jardines Privados de Virginia a la que conocí ayer. A ellos casi no he tenido tiempo de leerlos. Los enlazo ya, pero os los presento otro día, que hoy no me da tiempo. P.S. Mañana pondré aquí el resultado del tercer ejercicio (el segundo para mi). Porque tiene formato post. Pero no es exactamente un post... Me he puesto muy contenta en mi pausa para comer: Visítenlos, yo pienso hacerlo!! Un psiquiatra que se llama como el autor decide liberarse dejando todas las decisiones de su vida al azar de los dados. Esa es la síntesis de “El hombre de los dados” de Luke Rhinehart (pseudónimo de George Cockcroft). Cuando lo compré en una “cutrosa” edición de bolsillo no sabía que era una “novela de culto” (y ahora sigo sin saber qué es exactamente una novela de culto). Alguien me la recomendó conociendo mi sentido del humor. El psiquiatra se convierte a la “religión del dado” y, responsabilizando al azar, hace cosas totalmente inaceptables para cualquier moral por permisiva y relajada que sea. Es irónico, brillante, sorprendente, hilarante y desconcertante. Con frases redondas como “la vida se compone de pequeñas islas de éxtasis en un océano de tedio y después de los 30 rara vez se avista tierra”. Frase con la que, por supuesto, no estoy de acuerdo, aunque claro, quizá cuando cumpla los 30 la suscriba, no lo sé. O esa otra que dice: “Freud fue un gran hombre, pero algo me dice que nunca se acarició el pene de una manera mínimamente eficaz”, que suscribo en gran parte basándome en las pocas cosas de Freud que he leído (la ignorancia es atrevida, amigos). Critica la sociedad moderna, la terapia psicoanalista, ciertas convenciones... No sé como explicarles: la forma de escribir de Rhinehart se parece mucho a la forma en la que yo pienso (me refiero al proceso, no a mis ideas). Dijo Nico Abad una vez que los libros que nos gustan son los que están escritos al ritmo que leemos, pero no creo que sea solo eso. Creo que quizá también nos gustan los que nos “obligan” a un ritmo sea o no el nuestro. Creo que más que el ritmo o la similitud de su escritura con mi proceso mental, es quizá el ingenio. Supongo. O no. No lo sé. Eso nunca se sabe. Quizá debería averiguarlo preguntándoles a los dados. Hoy iba otra cosa. Pero... ...acabo justo ahora de descubrir un caleidoscopio que congela "frames". Mariona tiene un blog recién nacidito. Ella y Ariadna hicieron tres videoclips preciosos de tres canciones que me encantan: "Una corazonada" de Alejandro Martínez, y "Belle de Jour" y "Adicto" (a tiiii...) de Paco Cifuentes. Ahora podemos disfrutar de las imagenes congeladas. Porque hay gente que además de mirar el mundo sabe fotografiarlo... Qué contenta. Háganle una visita, a ver qué les parece! y hace unos días... Otro flechazo de los míos. Impresionada y enganchada a la forma de escribir de Txe. Visitad su “Planeta Imaginario”. Yo apuesto a que volveréis... (y shhh que nadie se entere, pero me lo he leído todo enterito en tres noches de insomnio, lo que les digo... tengo mono de literatura) y como no hay dos sin tres (o tres sin dos en este caso)... Dos romeos es el blog de una Book Crosser gallega que no sólo libera libros en la gran ciudad sino que también tiene un microcosmos virtual y enlaza a su estantería BC para que hurguemos en lo que lee, lo que libera y lo que recoge. Yo ya he anotado algunas sugerencias para cuando recupere algo de tiempo libre (no recuerdo si les he comentado que estoy harta de leer cosas que NO ME INTERESAN NADA) y me he apuntado a cantar desafinado “vidas cruzadas” de quique e Ivan Ferreiro... P.S. La imagen son tres pantallazos de estos tres blogs. Las matemáticas siempre me gustaron. Nunca entendí eso de “ser de ciencias o ser de letras”. ¿De dónde era Leonardo da Vinci? Siempre hubo y siempre habrá genios. Pocos. Muy pocos. El resto, los simples mortales que tenemos que elegir, que hacemos lo que podemos. Aprendemos lo que podemos, lo que nos da tiempo. Sabiendo que nunca será suficiente, que siempre nos faltarán capacidades, horas en el día. Siempre nos sobrarán limitaciones. Eso se comprende muy rápido en una familia como la mía llena de cerebros privilegiados, con elementos que hablan cuatro idiomas, tocan dos instrumentos y terminan ingeniería industrial recibiendo por el camino todos los premios que existen y aparentemente sin despeinarse (o sin peinarse). Eso se asume muy rápido cuando estudias al lado de tu hermana y ella tarda la mitad en casi todo y tú sabes que no eres excesivamente lenta. Solo que hay mentes portentosas. Y una genética cabrona que, sin embargo, ha sido muy generosa también conmigo. Eso se aprende muy rápido cuando una oye hablar un par de noches lisboetas a ese profesor de caminos y comprende la inteligencia cristalina de algunos. Y también se entiende muy rápido que los más brillantes son siempre los más sencillos y no necesitan demostrar nada porque es todo tan evidente... así que usan palabras sencillas, construcciones simple para explicarnos a los normales lo complicado y acercarnos un poco a su nivel estratosférico. Como Guillermo Martínez. Argentino, doctor en matemáticas, escritor, 45 años. Una de sus novelas está siendo adaptada al cine por Alex de la Iglesia. Los crímenes de Oxford, se titula. En ella se explica el Teorema de Gödel con la simpleza brillante de las mentes privilegiadas demostrando cuanta razón tenían mi hermana y ese profesor de ojos bondadosos. Los Crímenes de Oxford es una novela policiaca envuelta en matemáticas que se lee en 3 horas, atrapa sin artificios y no se recrea en ninguna suerte. Ni falta que hace. Porque hay cosas que se ven incluso aunque no te las señalen Me gusta Pérez Reverte. Qué le voy a hacer. Soy una de esas “erizas” feministas que tan nada le interesan. Pero yo no quiero que nadie diga: “los profesores y profesoras que enseñan a nuestros niños y niñas” ni tampoco hablo de género cuando quiero decir sexo. Quizá eso pudiera salvarme. Pero sólo quizá. Me gusta su Patente de Corso provocadora y sarcástica. Desayunar los domingos con su ánimo de ofender que es una tradición personal. Y me gustan sus novelas. Casi todas: las de Alatriste un poco menos. Me gustan y me enganchan y me sumergen en atmósferas. En las atmósferas que él quiere. Todo el rato admirando su dominio de la lengua. La maestría certera con la que dice exactamente lo que quiere decir y no cualquier otra cosa. Su manejo de la herramienta que como todos los buenos manejos parece tan sencillo, tan fácil, tan al alcance de cualquiera. Pero no nos engañemos. No. Nada fácil. “El pintor de batallas” es un fotógrafo de guerra retirado que pinta un mural sobre la guerra porque la fotografía ya no es suficiente. Un fotógrafo afectado por el efecto mariposa: el clic de su cámara fue el aleteo que provocó el huracán en la vida de un soldado de la ex Yugoslavia. Y el soldado lo busca para cerrar el círculo. Arrancarle con suavidad las alas a la mariposa. La visita del soldado obliga (o excusa) a la inmersión en los recuerdos, en la mujer de nombre equivocado: Olvido, a la que 10 años después sigue recordando. Hay novelas que se escriben muy rápido, que físicamente se escriben muy rápido: un mes de tecleo, 300 páginas. Pero uno tiene que vivir mucho antes, o absorber mucho o ser absorbido. Algo. Esta parece una de esas que se teclean vertiginosas sacando a flote lo que ya estaba, lo que molestaba, inquietaba, como una china en el zapato. Lo leí muy rápido, haciendo trampas algunas veces porque el peso del pintor se me iba cayendo encima tumbada en el sofá, con las piernas en alto, los pies en punta, el aire acondicionado y su rumor. En silencio. La casa en un desacostumbrado silencio. En un silencio de pesadumbre que poco a poco se disipa como algunas nubes compactas cuando sopla el viento correcto. Dicen que es la mejor que ha escrito, la más dura, la más sincera, la más personal. No lo sé. La terminé y entendí el “descanse en paz”. Solo puedo decir eso. “El pintor de batallas” es obra de Arturo Pérez Reverte. Está publicada por Alfaguara en rústica y por Punto de Lectura en bolsillo (las dos del grupo Santillana, ya saben) P.S. Hoy no iba esto. Iba otro deporte de verano. (queda un deporte y unos sabores y termino el repaso “sui generis” a mis vacaciones) pero hay una libreta de coincidencias que la niña caprichosa (osea yo) quiere estrenar. Y algo de círculos que se cierran... Vamos a ver. Esto es el cuento de nunca acabar. Qué manía tengo yo con hacer clic clic clic. A mi me das un ratón y la hemos liado. Me he enamorado. De un blog. Otra vez. No pienso molestarme en negarlo: los insomnes dormimos a veces en duermevela y así descansamos del desastre. Iraultza escribe en Duermevela y suena música (o resuena) por debajo y todo es como en los sueños breves: lento y untuoso, sudoroso, delicioso. En dos tragos me bebí las duermevelas y me enganché. “Sobrevolando con el mando los estados alterados. Prefiero una jukebox” Eso dice una de quique gonzález. En el blog de Iraultza hay de todo: quique gonzález, jukebox y estados alterados. Y el insomnio pierde lo que tiene de desazonador para convertirse en una anécdota. Rub mandó un mail dando la noticia: tiene blog. La primera vez que le leí él era anónimo. Después se añadió el nombre detrás. Luego hemos disfrutado de algún concierto juntos. De algún post concierto absurdo. Así que me alegró mucho saber que lo tengo a golpe de botón. Aquí, tan a mano. Dice que hay 40 formas de intimidad. Y a mi me gusta el nombre. Acaba de nacer, está tomando forma y me apetece mucho ver el proceso... y necesito saber por qué 40 y no 39 o 70 o infinitas. Nunca he contado las formas de intimidad: pero ahora, por su culpa algo me ronda la cabeza mientras espero su respuesta!! Y claro Vero, la agente de David (el que no hace la cama). A Vero la leo desde enero. Un poco a salto de mata. Y me sentía voyeur mirando por la cerradura shhh siempre tan callada. Me he sorprendido a veces leyendo frases idénticas a las que yo puedo decir. Exactas. Clavadas. Me inquieta comprobar mi absoluta falta de originalidad para algunas cosas y me gusta leerla cuando piensa mientras teclea, rápida y precisa diciendo justo lo que quiere decir de la forma más sencilla. Para que todos la entendamos. Ahora ya no soy voyeur, porque he salido del escondite gritando que hay sitios que nunca cierran por reforma. Aunque se reformen... Son 3 enlaces nuevos a la izquierda de sus pantallas. Hagan clic clic clic. Haciendo clic clic clic llegué yo hasta ellos... Laura se ha lanzado al mundo del blog. Y yo me alegro mucho. Y la enlazo. Porque me gusta y quiero compartirlo... Os recomiendo Espero que os guste!! Ah y besos a todos. Besos rojos, como el blog de Laura!! Una embarazada solo ve embarazadas por todas partes. Eso es atención selectiva. A veces cuando estamos en una situación concreta en un momento concreto todos los poemas, todos los versos de todas las canciones, todas las señales luminosas, los libros, los programas de la tele... todo, absolutamente todo, nos recuerda a esa situación. Y siempre estamos en una situación concreta, sea la que sea. Así que nos perdemos los alrededores de las cosas, lo que no tiene que ver con nuestro centro no-geométrico en cada momento. Luego está la teoría del abanico: abre el abanico, plantéate otras opciones, otras explicaciones, otras razones... Abre el abanico del todo. Hasta que sea un pay-pay y hayas contemplado todas las posibilidades que existen. TODAS. Hasta que hayas dejado de ser el centro del mundo. Lo del abanico es viejo. Lo de la atención selectiva se me vino a la cabeza el otro día en el concierto de 5 Tristes Tigres con Iratxo. Porque he escuchado algunas canciones doscientascincuentaveces pero nunca en la situación de aquel día, en las dos situaciones de aquel día. Y no dejaba de ser graciosa tanta exactitud. Quizá eso explique las profecías: somos capaces de ajustar cualquier cosa a nuestra realidad. Pero lo había pensado antes también. Alrededor de Almudena Grandes y sus novelas. Porque “Malena es un nombre de tango” me ayudó a entender cosas que no entendía el verano de los 15 años. Si lo hubiese leído 3 meses antes no habría funcionado. Lo he releído tiempo después y saqué otras conclusiones diferentes. Pero las novelas de Almudena Grandes siempre me dan cosas. Terminé la última en Semana Santa. Me la habían regalado, como estaba previsto. Empecé a leerla una noche, como estaba previsto. Como siempre. Y como siempre los libros de la Grandes dándome tantas cosas en el momento preciso. En la página 200 ya estaba totalmente enganchada, envuelta en la trampa. Sacando de las palabras la parte que más me interesa, dejándome tocar por ellas, dejándolas colarse donde tengan que llegar. Es un proceso. Tiene fases. Tendré luego que releer con más calma buscando las cosas que me pasaron por alto porque tenían que pasarme por alto para que me golpeasen las otras cosas, las que me golpearon. He anotado muchísimas, pero muchísimas frases. Algunas con el nudo en la garganta. Las dos situaciones: la particular, el microcosmos, el universo perpendicular (Almudena Grandes habla mucho de universos y de puntos suspensivos en este libro) en el que todos vivimos y que cruza otros universos igual de perpendiculares, y es cruzado también por ellos, transformándose todo el rato. A veces a favor de los pronósticos y las leyes más elementales de la física y a veces demostrando que las leyes físicas pueden ser también opuestas a la química brutal de los compuestos que reaccionan incontrolables y descontrolados. Las dos situaciones, la particular y la general: la historia, el pasado, el presente donde se repiten algunas cosas: los avances y retrocesos, la división, las dos Españas. El miedo, los buenos y los malos, en todos los bandos. La honestidad. Y el orgullo de gustarse uno en su piel. Una frasecita que tiene que ver con este universo perpendicular en concreto: “sin el alivio de las pausas, de las frases hechas, de los puntos suspensivos”. Aunque algunos puntos suspensivos parecen aliviar la presión y hacen todo lo contrario... Y una que tiene que ver con todo y con nada. “Los únicos milagros que valen la pena son los capaces de repetirse” En eso creo yo. En esos milagros creo yo: en los que se repiten convirtiéndose en certezas pero sin ser nunca del todo previsibles. Porque ya saben... “una chispa divina es divina, pero solo una chispa”. No me resisto: “sobrevivir también consiste en seguir sonriendo” Y me guardo las frases que solo me dicen cosas a mi, y habrá otras que sólo te digan cosas a ti (cada uno de los “ti” que leéis esto). Por eso de la atención selectiva... Mi padre compró “La morena de la copla” en una feria del libro hace 10 años. No sé por qué. Ni tampoco sé como llegó a mis manos. Es obra de Andrés Sopeña Monsalve, autor de “El florido pensil” pero en aquel momento yo ni siquiera sabía eso. Ni de que trataba el libro. Lo cogí, lo hojeé. Leí la contracubierta. Y ya no pude parar. Habla de la situación de las mujeres durante el franquismo. Pero lo hace con muchísima gracia. El título se debe a que utiliza las letras de algunas coplas como base para hacer sus comentarios. También otras fuentes más “serias” como las publicaciones de la Sección Femenina o los ensayos de los directores espirituales de la época. Hay además muchísimos anuncios y carteles del franquismo. Mi parte favorita es esa en la que Sopeña Monsalve le da un repaso a “Psicología de la mujer” una obra de Muñoz Espinalt . En ella este hombre nos clasifica a todas las mujeres basándose en lo que el llama(ba) “tono psicológico”. Por lo visto el tono se obtiene de sumar “la feminidad común a todas ellas con las características personales de cada una”. Con este método le salen 32 tonos a los que ha llegado pasando a diversas mujeres un interesantísimo test de 25 preguntas en las que, según él, presenta “las pruebas desenfadada y llanamente para captar de manera más profunda y sin desconfianza los aspectos psicológicos” que pretende estudiar. Aquí Sopeña Monsalve hace una nota al pie en la que indica “es tal el desenfado y llaneza logrados que yo mismo he llegado a pensar que el cuestionario en cuestión era una memez como una catedral”. Me río mientras tecleo. El tipo mayoritario por lo visto es el AB (una mujer para casarse), aunque también está el CD (con temperamento de fondo erótico, una mujer con la que nadie se casaría y tendente al alcoholismo). El tipo ACDE (observen lo sencillo de la "nomenclación" de los tipos) es mi favorito: igual contesta que le gusta peinarse exagerada, como que no le gustan los vestidos llamativos, llora en el cine con escenas sentimentales y en cambio le hacen gracia los amores de novela rosa. El autor del estudio considera que es una mujer de dos caras, mientras que Sopeña Monsalve estima que se está pitorreando del cuestionario. Hay más tipos llamados con complejas combinaciones de las primeras letras del abecedario, que en “La morena de la copla” se explican con cancioncillas populares, ironía a raudales y muchísima inteligencia. También hay un repaso a la moda del momento, y los comentarios al respecto. Curas opinando de tendencias y mezclando literalmente a Satanás en los largos de las faldas, las mangas de las blusas y el diseño de la ropa interior que, pásmense, realza en lugar de ocultar las “formas femeninas” (y eso que aun no existía el wonderbra). Por supuesto las mujeres tenemos que escondernos (el burka no se les ocurrió, lamentablemente), aguantarnos, no quejarnos, tenerle la cena caliente al marido. Pero para llegar a casarnos tenemos también que “darnos a respetar” (esto lo decía la madre de una amiga mía, para que vean como la doctrina gota a gota cala profundo) y frenar los impulsos varoniles, porque ellos son bestias salvajes que no controlan sus impulsos pero nos despreciarán si “cedemos a sus requerimientos”. Real como la vida misma. Ese era el problema: que mucho tipo, mucho ABCD, ACDB, ADBC... y poco entender que a lo mejor no había ninguna cesión y si ganas. Las mismas ganas. Visto así hemos avanzado mucho. Tenemos la suerte de no haber vivido en ese mundo en el que se decía que el organismo de las mujeres no estaba biológicamente preparado para ir a la universidad (eso por no hablar de nuestro cerebro). En el que se preocupaban tanto por nosotras que nos decían qué debíamos hacer a cada minuto... Pero podemos leer este libro y darnos cuenta de lo opresivo del asunto mientras nos reímos hasta que se nos saltan las lágrimas. P.S. Buscando la portada he descubierto que Puzzle-ediciones la ha reeditado en 2005. La edición que yo tengo es de Grijalbo y tiene un cuadro de Julio Moreno de Torres como portada. Yo prefiero la nueva (que es la que he puesto) Hace mucho tiempo que me despido de algunas personas en concreto, de esas con las que puedo tener toda la guasa del mundo, con las que me río a carcajadas, que me ven la gracia y con las que tengo la confianza suficiente, diciendo “Arrivederci, pollo” Así se titula la comedia ligera que aparece en la novela de Eduardo Mendoza. Obra del protagonista, un autor teatral bastante simple, que tiene amantes a tutiplén de absurdos nombres como “Marichuli Mercadal” o “Lilí Villalba”. Claro que su mujer se llama Martita, siempre en diminutivo. También tiene un lío con la célebre actriz “Mariquita Pons”. Durante todo el libro se dice “la célebre actriz”, es un recurso muy interesante... No les suena a prensa rosa??. También hay un "eminente cirujano". Es una novela absurda. Aparentemente muy simple. Pero describe mediante el humor la sociedad de la posguerra española, la falta de libertad, la pobreza, los bajos fondos. Habla también de la pelea cine vs. teatro que se vivió en aquellos momentos y de los cambios en los gustos teatrales desde la comedia burguesa de entretenimiento hasta el teatro comprometido. Tiene un poco de folletín romántico y otro poco de novela policíaca: el protagonista, ese seductor que las vuelve locas, se ve envuelto en un asesinato y en su resolución: sin comerlo ni beberlo, como se ve envuelto en todo... Me divirtió mucho. Andaba yo riéndome a carcajadas y leyendo fragmentos entre risas a quien me preguntaba ¿pero qué es tan gracioso?. Eso fue la primera vez. Ahora que acabo de releerla para contarlo aquí (o quizá esa fue mi excusa y mi coartada), también me he reído, aunque no tan estrepitosa, ya me lo esperaba... Y me he acordado del verano que mi padre se pasó con la carcajada permanente por aquello de “subo al monte Montjuic a digerir la comida”. El verano en el que publicaron “Sin noticias de Gurb” por entregas en El País. Y él nos las leía entrecortadas en la playa, por la mañana, luego se iba a pasear y cuando volvía se le escuchaban las risas desde lejos. A mi me hacía casi tanta gracia verlo a él que el texto de Mendoza. Después, cuando empecé la Universidad, encontré “Sin noticias de Gurb” por casualidad en una estantería de la biblioteca de mi facultad, lo saqué y tuve que salirme de una clase de prácticas llorando de la risa, algo de un ascensor creo recordar que fue la causa... También leí en la playa “La ciudad de los prodigios”. Las demás novelas de Mendoza entre el transporte público y una esquina de las camas en las que dormía en cada momento... Es un don eso de poder decir cosas interesantes, y hacerlo con humor inteligente... Es un don que Eduardo Mendoza tiene, o me parece a mi que tiene. Un don que él tiene y yo disfruto... Sobre el lenguaje burocrático-judicial hay un momento en el que se está tomando declaración y la taquimecanógrafa se confunde escribiendo NO en lugar de SÍ, para corregir el error escribe: "Que la palabra tachada según consta queda sustituida por la que a continuación se transcribe siendo ésta válida al igual que la tachadura correspondiente a la palabra reemplazada supra y ambas igualmente válidas a los efectos del presente documento" Luego pregunta que si estaban todos conformes... En fín, podría seguir citando párrafos delirantes. Me viene a la memoria “La morena de la copla” de Sopeña Monsalve. Después de un examen de arte (ah que tiempos...) leía esperando a que terminase todo el mundo, lloraba de la risa y él leía por encima de mi hombro... Voy a hablarles de este libro también. Un día de estos... Pronto, creo. Una Comedia Ligera es obra de Eduardo Mendoza. Está publicada por Seix Barral. Esta no es su portada actual, pero es la que tenía la edición que yo leí, y me gusta más. P.S. Me apetecía contar otra cosa, pero no tengo mucho tiempo (nada de tiempo) estos días. Corriendo a todos lados. No parece viernes ni siquiera!! Kafka es un niño de 15 años huido de su casa, buscando su casa. Nakata es un anciano que repite todo el tiempo “Nakata es tonto, Nakata no sabe, Nakata necesita dormir, Nakata no entiende” y al que una siente ganas instantáneas de abrazar apretándolo muy fuerte. Porque Nakata sí sabe, de una manera extraña sabe enseñarnos cosas. Sin grandes palabras. Otra vez las cosas pequeñas. Kafka en la orilla es obra de Haruki Murakami. En España está publicado por la colección andanzas de Tusquets Con 19 años tuve una discusión con mi profesor de “novela española” a raíz de una obra del vallisoletano Martín Garzo: “Las historias de Marta y Fernando”. La novela sigue sin gustarme, pero uno de mis argumentos se ha caído por completo. Le decía yo con vehemencia que no entendía por qué uno tenía que poner sus propias normas y saltárselas a la torera después... ahora sé que todos hacemos eso de una manera u otra. Que cuando decía eso estaba haciéndolo también. Decisiones aleatorias como las que tomaba Marta. Esas que obligaba a cumplir a Fernando e incumplía ella sistemáticamente. De que va “Las historias de Marta y Fernando”?? De una pareja joven, de las cosas pequeñas que pasan entre una pareja. De entrada suena bien, pero a mi no me gustó nada: Fernando me caía fatal, Marta sólo un poco mejor. Me parecía muy machista todo, Marta era la inconsistente, la inconsecuente, la irresponsable, la histérica, Fernando en cambio era el equilibrado, el razonable, el maduro... Siempre, de forma invariable. No me gustó nada pero me alegro de haberla leído. Para empezar, mi encendida discusión (no pelea, discusión) hizo que alguien me recomendase dos novelas de Ray Loriga y ese alguien acertó de plano, porque justo aquellas dos me hicieron disfrutar mucho. Y ahora que lo pienso, si tantos años después me sigo acordando de ella... aunque no me guste y siga sin gustarme es evidente que algún poso me dejó. Y cada vez que me pongo una norma absurda y la incumplo como una niña pequeña me acuerdo con precisión de la mirada de aquel profesor. Esa mirada brutal que se me quedó grabada y fui interpretando por partes con el paso del tiempo. Me miraba con simpatía, con un punto de admiración porque al fin y al cabo le estaba desafiando, pero también me miraba diciendo: hay cosas que todavía no sabes, y que vas a aprender, las aprenderás y entonces... Pero también me miraba diciendo, hay cosas que yo no sabía y las estoy aprendiendo... Él no me recordará ya. Probablemente recuerde mi trabajo. Terminaba con una frase de la novela. Fue un truco que usé muchas veces en mis tiempos universitarios: refuta el texto con el propio texto. Es incontestable. Una paradoja como la de la tortuga. Una espiral de la que no se puede salir (otra vez las espirales). Él no me recordará ya. Pero yo no he podido olvidar esa mirada, y me vino a la cabeza el día que me sentí vieja. No madura, vieja, a secas. Sin arrugas y con la piel todavía lustrosa, los ojos brillantes, los labios tensos. Pero vieja... Las historias de Marta y Fernando es obra de Gustavo Martín Garzo. Ganó el Premio Nadal en 1999 y está publicada por Destino La primera vez que leí este poema de Pessoa (firmado como Álvaro de Campos) me gustó. Y me pareció escrito de un tirón. Un poema hipertextual aunque en aquel momento desconocía ese término. Como si la mente de Pessoa hubiese ido saltando de unas ideas a otras más veloz que la mano. Mucho más veloz. Como si se le hubiesen escapado aun más versos increíbles... Esa fue mi sensación cuando lo descubrí en aquella edición de Mondadori para pobres, con una calidad pésima. La portada me gustaba aunque no sé si le pegaba a este poeta. El poema empieza “no soy nada/ nunca seré nada/ no puedo querer ser nada./ Aparte de esto, tengo en mi todos los sueños del mundo”. Es un principio arrollador. Me obsesionan los buenos principios y los buenos finales. Quizá porque con el tiempo lo del medio se convierte en una nebulosa pero los principios y los finales quedan muchas veces grabados de forma permanente. No sé por qué lo he releído. Por qué hoy precisamente. Un azar raro. “Hoy estoy vencido como si supiera la verdad” dice... y quizá ahora yo estoy vencida porque no SÉ la verdad, porque sólo la intuyo. (por cierto que hay una errata gigantesca en aquel librito: crugir de huesos, dice... edición barata, insisto). Es un poema muy largo. Con una lucidez loca “(...) mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería”. Ahora que lo releo despacio después de haberlo leído muy rápido (al ritmo que marcaba la mano de Pessoa hace tantos años) me doy cuenta de que él mismo dice en el poema que está escribiendo a toda velocidad: “la caligrafía rápida de estos versos”. El inconsciente lo captó aunque mi cerebro patoso no lo registrase en primer plano ocupado aun en esa niña que devoraba chocolatinas (mientras escribo esto como un bombón de envoltorio dorado). Hay versos que quisiera leerle a distintas personas. Con mi voz vulgar y sosa que no me parece ni vulgar ni sosa porque es mía y yo no me siento ninguna de esas dos cosas... Creo que cada uno elige los versos, los tamiza, en función de sí mismo. Me gustaría leerle este poema a algunas personas para ver si acierto, para ver si se quedan con los versos que creo que ellos elegirían. Hay juegos más tontos. Pero es difícil sacar un libro de edición barata y empezar a leer un poema tan largo y poder mirar la cara de la otra persona y ver que gestos hace, dónde algo le altera, qué le agarra. Así que no voy a leer “Tabaquería” de Pessoa a nadie. O mejor me lo voy a leer a mi misma, en mi voz alta y aguda. Desde el principio hasta ese final otra vez ambiguo, que se adapta –maleable- a la forma del continente, de los cerebros, los oídos, los corazones... lo que sea, el lugar al que las personas enviamos los poemas. Con ese final: “ (...)y el Universo/ se me reconstruye sin ideales ni esperanza, y el propietario/ de la tabaquería se ha sonreído”. Yo también me he sonreído. Ahora que se agota el sabor amargo y delicioso del chocolate negro que se deshacía en mi boca mientras escribía esto... voy a empezar a leer P.S. No he reproducido mis versos favoritos, los de la nebulosa central que se quedaron en el recuerdo... P.P.S He elegido ese enlace entre todos porque es el que más se parece en traducción y disposición de los versos a la versión que yo leí por primera vez, pero sin la errata horrible ;) He encontrado una traducción que dice “hoy estoy CONVENCIDO como si supiese la verdad” lo que me parece un error grave comparando con la versión original. Mis conocimientos de portugués son escasos pero... dice “vencido” en el original. ¿Y yo que hago hablando de traducciones si no tengo ni idea...? Hala! He elegido este porque es casi idéntico al de la versión que tengo impresa a mi lado ahora. Este post viene de mi antiguo universo.... lo he recuperado porque Guille me cuenta que leyó el libro que recomienda y le gustó. Y a mi me parece que merece la pena leerlo, quiero que esas personas que pinchan de vez en cuando en "Yo leo..." se encuentren este libro también. Pero tranquilos, no pretendo copiar y pegar todos aquellos post... Paradero desconocido se lee en media hora. Es obra de una mujer, pero se publicó bajo pseudónimo masculino porque los editores pensaron que era demasiado duro para que lo firmase una mujer. Luego dicen que nosotras (todas nosotras) somos más crueles y malas... Se publicó por primera vez en 1938 y anunciaba lo que estaba pasando en Alemania, denunciaba el nazismo. Sigue denunciando las ideologías para las que el fin justifica los medios. Es demasiado duro para que lo firme una mujer y sin embargo no se regodea en nada. Puro minimalismo 70 páginas en un tipo de letra enorme, varias cartas entre dos amigos: uno judío que vive en california y un alemán que acaba de regresar a su patria. Y está todo: lo frágil de la amistad, lo más frágil aun de las convicciones, la cobardía y otros sentimientos peores. Leedlo, por favor, malgastad media hora por mi. A lo mejor media hora después os parece que la habéis invertido. Paradero Desconocido es obra de Kressmann Taylor (pseudónimo de Katherine Kressmann Taylor). Publicado en España por RBA en 2000. Para los que me veis con una cierta frecuencia sigue disponible al préstamo! Por fin he leído las estaciones de paso de Almudena Grandes. De un trago. Me he mantenido despierta en una casa silenciosa ya, a estas horas. Tranquila solo en este momento. Cuando todos duermen. Llevaba retrasándolo mucho tiempo por causas variadas. Me dio por Carpentier, por Wilde y por Marian Keyes también (curiosamente absurda esta mezcla). Me dio por otras cosas. Y de pronto se me agolparon los libros sobre la mesa: el nuevo de Murakami, ese de Esther Tusquets que apareció sobre mi bolso aquella mañana, ese de Clara Sánchez que me prestaron para la tristeza otoñal y aun no he empezado (lo que si ha empezado es el invierno y la sucesión de temporales y alertas...) Tenía mucho que leer pero Almudena Grandes ya había pasado al primer puesto de la fila. Me gusta mucho. No se quién la colocó en literatura para mujeres. Esa es una categoría que parece tener un cierto matiz despectivo. Estaciones de Paso son relatos sobre sucesos importantes en la vida de distintos adolescentes. Y quizá a mi me gusta tanto “la Grandes” porque a los 15 años me estaban pasando cosas que no entendía y entonces leí “Malena es un nombre de tango”, aquel verano. Entre partido y partido de voley playa. Iba en mi mochila junto a camisetas y cremas solares. Como un seguro de vida. Y entendí algunas cosas. Lo que aprendí ese verano no se me ha olvidado nunca. Aprendí la diferencia entre el amor y la dependencia. Y aprendí que tiene más valor elegir a alguien voluntariamente, libremente. Luego los leí todos, uno por uno. Uno detrás de otro. Todos me dieron cosas. Algunas palabras. Algunas certezas, muchas dudas, preguntas y también respuestas. Pero gracias a Almudena Grandes tengo ahora también a Shostakovich, sobre todo esa serenata para cuerda... de momento mi favorita, aunque sigo investigando... Estaciones de Paso es obra de Almudena Grandes y está publicada en la Colección Andanzas de Tusquets (parece que Tusquets me diese algún tipo de comisión...) Redoble de tambores por favor... Aquí está: No somos Bridget Jones. En la Op. Tortuga surgió otra de nuestras ideas. Pero a diferencia de las anteriores era realizable: un blog comunitario. Y ya lo tenemos: http://nosomosbridgetjones.blogspot.com Algunas veces nos pareceremos a Bridget, otras nada de nada, algunas seremos ingenuas, otras demasiado cínicas. A veces dulces y otras ácidas... De momento somos cuatro. Pero queremos ser más... Cada una tenemos un carácter, una profesión, una vida, una forma de entender las cosas. Y eso es lo grande. Que todas las mujeres NO son iguales y todos los hombres tampoco... Quizá lo que más nos une a todas es que nos reímos hasta de nosotras mismas. Y la risa es muy sana, según los últimos estudios. Espero (esperamos) que os guste. No se parece en casi nada al Universo Perpendicular. Allí no seré vega, no seré una estrella, seré una diosa... (siempre en las alturas...). El primer post me ha tocado a mi, para romper el hielo. Habla de bebidas alcohólicas y un hombre de anuncio (literalmente). Es obvio que es mío, así que lo firmaré como NSBJ para no quitarme la máscara tan pronto. Suena el timbre, empiezan a llegar los familiares. Empieza la fiesta!! Besos navideños y de cosas a estrenar!! ¡Noticia Bomba! es una novela sobre periodistas. Escrita en los años 30. En la facultad de periodismo nadie la incluyó en sus bibliografías. Y sí otras mucho más insulsas en mi opinión (aun sigo sin comprender por qué tuve que leer aquella de Henry James...) Yo la descubrí trasteando por la biblioteca. La biblioteca de humanidades de mi universidad parece más una bodega o un almacén, pero me gustaba pasear entre las estanterías, sin ton ni son. A ver que descubría. Así fue como leí “¡Noticia Bomba!”. Es una novela de humor. De humor irónico, sarcástico. Es una parodia. Explica como los periodistas, a veces, pueden llegar a crear la realidad. Explica este proceso que está teorizado en manuales y sobre el que se investiga. Pero lo explica desde el disparate, y se entiende muy bien, curiosamente. Cuando me hablaron en clase de la teoría del marco o framing, (las cosas importantes tienen que tener nombre en inglés) , que es como se llama cuando se habla de ella en serio, lo entendí perfectamente. Anoté en mis apuntes: framing= noticia bomba! Y luego llené los márgenes de dibujos de espirales y estrellas de 5 puntas mientras aquella mujer proyectaba infinitas transparencias hechas con power point (las cosas importantes tienen que enseñarse mediante presentaciones power point). Luego hicimos un trabajo. Durante todo el proceso yo pensaba en aquella novela. El protagonista es un hombre de campo, autor de una columna sobre jardinería al que el director del periódico, desde la más absoluta incompetencia, envía a cubrir una guerra en África, lugar sin ningún parecido con la campiña inglesa. El hombre pasa de escribir sobre el tejón inglés a ser corresponsal de guerra. Pero los enviados “estrella” a los que el sigue cual perrito faldero, se equivocan de sitio. Van a un lugar en el que no hay conflicto de ninguna clase. A base de escribir encendidas crónicas de guerra... provocan una guerra. Además el columnista se enamora. También de forma absurda. Las cosas que se aprenden bien no se olvidan nunca. Luego vino G. Imbert con su acento francés a quitarle hierro al dichoso framing, Imbert le dio otra vuelta de tuerca a todo volviendo al humor irónico para explicar las cosas, y se olvidó de los anglicismos y el power point. Recuerdo que un día dijo en clase: “hay una novelita por ahí, muy divertida... uhuh (que es el mmmm francés) no recuerdo el título, es de un inglés, creo” Supe que era ¡Noticia Bomba!. ¡Noticia Bomba! es obra de Evelyn Waugh. En España está publicada por la editorial Anagrama en 1990. Mis enlaces a otros sitios son anémicos. Y la mayoría por “razones sentimentales” además de “estéticas” en el sentido más amplio. Remedio rápido a la situación: Leo muchos blogs. Los descubro todos por casualidad, saltando de un link a otro, hasta que algo me llama la atención. Algunos me divierten. Algunos me interesan, a pesar de que las personas que los escriben no me caerían bien teniendo en cuenta algunas de sus palabras. Pero me gusta leerlos. Otros me gustan tanto tanto tanto que me encantaría conocer a sus autor@s. Conocerlos no quiere decir saludarlos y decir “ah osea que tu eres mariquita pérez”. Conocerlos quiere decir tomar un café o un whisky, hablar, que me cuenten... sin prisas, sin máscaras, sin nicks. Llamarnos por nuestros nombres. Nunca será posible. Quizá sea mejor así. Todo esto para enlazar a varios blogs que me gustan, que suelo leer, por los que suelo pasear por diferentes motivos. Algunos ya están cerrados, pero tienen mucho que leer hacia atrás: Por cierto... el título es una provocación sobre un artículo de El País de ayer... seguiremos informando! “Llego un poco tarde, lo siento” Eso decía el mensaje. Su mensaje. Avisándome. Sabiendo que yo habría llegado puntual. Sabiendo que odio esperar. Entré en una de esas enormes tiendas de libros. En un gran almacén. Me puse a rebuscar sin método. Lo primero que vi fue un libro tipo “Bridget Jones” pero escrito por un hombre, y con un protagonista masculino. Vamos “literatura masculina” Seguro que ahora le encuentran un nombre con más empaque a estas novelas intrascendentes de jóvenes con síndrome de Peter Pan, buscando alguien con quien casarse. El libro se llamaba “Al borde de los 30” y según la contraportada iba de un hombre a punto de cumplir los 30 al que su novia deja, y que entonces decide pedir un traslado en su empresa. O algo así. La nueva novela de Pérez Reverte tiene una portada azul que me gusta. No recuerdo el título. Me sorprende que sea fina. Leo la primera página. Me identifico con muchas cosas ya. Nunca me siento identificada con las mujeres de Pérez Reverte, sí con algunos personajes masculinos. Bueno con una mujer un poco, aquella jovencita que llevaba a Lucas Corso de cabeza en “EL club dumas”. Pero aquella chica parecía un chico. Hasta llevaba el pelo muy corto. Me gusta leerle. Pero no voy a comprar ese libro hoy, a pesar de querer pasar a la siguiente página. Levanto la vista y un dependiente al que el traje le hace sentir incómodo, que probablemente lleve siempre vaqueros y camiseta me mira. No me mira como si creyese que necesito ayuda o que voy a comprar algo. Me mira como si quisiese saber que hago, en que pienso. Cuando empiezo a sentirme incómoda, demasiado observada, veo otra novedad: Zoé Valdés. Y él se me olvida. Me encanta el título. Hubo una época en que leía mucho a la Valdés. Todo el tiempo. Hubo una época en la que pensaba que todo lo que ella escribiese iba a encantarme. Cuando alguien me gusta mucho me pasan esas cosas. Luego tengo esa revelación del tipo “papá no lo sabe todo” y me quedo más tranquila. También me pasó con Quique González y su Kamikaces Enamorados que me decepcionó como nunca un disco a pesar de tener dentro una de sus mejores canciones para mi: “Te lo dije”. Hubo un tiempo en que todo lo que escribía esta cubana me encantaba. Totalmente onírica. Lo contrario a mi, pero me hurgaba en los cajones. Un día dejó de hacerlo. Pasó a aburrirme. Pasé a no entenderla. Y ese mismo día dejé de leerla. Pero creo que volveré a buscarla. Me topé con una frase “fingía que me enamoraba o quién sabe si mi otro yo amaba de verdad”. Una historia de baile. Quiero leerla. Y ya van dos. No debería haber entrado. Tokio Blues es un libro bonito. Bonito es una palabra que parece no significar nada ya. La hemos usado tanto que la hemos gastado. Pero a mi me gusta. Y solo la digo cuando creo que es adecuada. Mi hermana opina que es un libro muy triste. A mi me pareció optimista. Curioso. Quizá sea porque yo soy optimista contra las leyes de la genética. A lo mejor estoy malinterpretándolo todo. Las 400 páginas. Japón es el país del mundo con el índice más elevado de suicidios. Siempre he tenido la sensación de que su cultura me era totalmente extraña. Que no comprendería nada. Leyendo la novela me doy cuenta de lo parecidos que somos todos los seres humanos en realidad. Aunque nuestras costumbres sean distintas. Este no es un libro que trate de explicar nada sobre la forma de vida japonesa. Cuenta una historia pequeñita, personal, de un chico desde los 16 hasta los 21 años. Simplemente. Las cosas que hace, las que piensa, lo que le pasa, la música que escucha, los libros que lee, las mujeres que le gustan, las cosas que lo entristecen, como se entristece. Cuenta muchas cosas tristes. Pero no me parece triste, porque de algún modo Watanabe, el protagonista, consigue aceptar lo que le ocurre, consigue incorporar eso a su vida, crecer, madurar, entender las cosas. Tengo la certeza de que todo le irá bien, pase lo que pase, sufra lo que sufra. Se que siempre encontrará la manera de sobreponerse, siempre encontrará alguna razón para reír a carcajadas, para seguir adelante... Por eso me parece fundamentalmente optimista. Quedan 3 horas para que suene el despertador y me he mantenido despierta para terminar la novela. Estaba tan sumergida en la atmósfera de humo y jazz, en su mundo de trenes que van y vienen de estaciones que no conozco a otras estaciones de las que nunca he oído hablar... que no quería dormirme. Y ahora no quiero dormirme y que se me olvide que a mi me pareció optimista y a mi hermana triste. No quiero que se me olvide esa sensación de tranquilidad al leer las dos últimas frases, tan preciosas, las dos últimas frases, tan bonitas, otra vez la palabra. Tan ambiguas, tan tranquilizadoras de algún modo extraño. Puede que nunca olvide esas dos frases que no significan nada si uno no ha leído todas las anteriores, pero que lo resumen todo una vez llegados al punto final. El fin de algo es el comienzo de otra cosa. La vida en Tokio Blues no es una caja de bombones, es una caja de galletas, una de esas surtidas: una en la que todo el mundo come primero sus favoritas, levanta la primera capa, busca las preferidas en la segunda, hasta que no le queda más remedio que comer las peores. Con Tokio Blues uno siempre tiene la sensación de que abrir una caja nueva es solo decisión propia. Ahora mismo pienso que uno puede decidir ser feliz, a pesar de los fracasos, las malas noticias (las galletas espolvoreadas con coco). Será quizá que debería estar durmiendo y no tecleando compulsivamente?? Puede, pero y si parte de la felicidad fuese sólo responsabilidad nuestra?? Eso tranquiliza... O inquieta?? A mi me tranquiliza. Me voy a la cama Tokio Blues: Norwegian wood es obra de Haruki Murakami. En España se ha publicado en la colección andanzas de Tusquets |