Universo Perpendicular



El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios)

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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Vidas inventadas.

Cuento de niños (no para niños)

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Cuentos de niños ingenuos que creen sabérselas todas.
Juegos de niños preadolescentes que aun creen en los sueños que terminan, necesariamente, por cumplirse.
Cenicienta, la bruja mala, calabazas que se convierten en carrozas, patitos feos que se transforman en cisnes que se tragaron la llave que abría el cofre del tesoro y se transformaron otra vez en patitos feos para disimular. Todo ese jaleo.
Tú me llamas princesa y me tratas como a una puta del barrio de Salamanca, capaz de vender su felicidad a cambio de una visa oro.
Me llamas princesa y me tratas como a la más arrastrada de las putas.
Mientras tanto, yo me creo el hada con la varita y la receta para transformar a la bestia en educado caballero.
Y al final, como siempre, colorín colorado. Sin felices, sin perdices.
Con la ratita presumida estrenando un vestido de luto con lazo, pagado con su propia tarjeta de crédito, claro.

P.S. Nano y los matices de hilar fino. "cuento para niños" es sólo una cosa. Cuento de niños es un cuento en el que salen niños. Y es también lo de aquí arriba (creo). La foto está sacada de http://enuncabaretambulante.blogspot.com
He vuelto de vacaciones, como puede observarse. Morena pero no quemada (los bomberos...). Ayer el taller hasta las tantas de la mañana. Yo haciendo un show sobre bomberos, surferos y otras especies masculinas. La teoría de mi amiga: en el mercado quedan niños grandes o cabrones. Elijamos entre lo malo y lo peor. Luego está el cuerpo de bomberos. Los dos 112 siempre de guardia. Para las emergencias. ¿Es la vida un continuo estado de emergencia? ¿He visto demasiado Sexo en NY y me creo Carrie Bradshow? ¿Sé algo de periodismo, algo de alguna cosa? ¿O sólo lo creo?
Esta tarde ciclismo, pater y más 112. Eso sí lo tengo claro.
Mañana, quizá, algo sobre festivales de verano que no parecen festivales de verano. Algo sobre las brújulas y el norte magnético al que no me canso de volver y volver y volver.
O quizá algo sobre bomberos, calor del sahara y copias de llaves...

Escena con absurdo de fondo

DUCHAS COMUNES DE UN GIMANSIO. CUATRO MUJERES DESNUDAS SE ENJABONAN Y CHARLAN

Alba: A mi marido ya no se le levanta y eso me facilita mucho la vida.

Blanca: Pues todos contentos

Clara: Hombre, el marido no creo. El marido preferiria que se le levantase. Al menos podría buscarse una amante

Alba: No, si amante tiene. Amantes, creo. Le aman pero follan con otros. Al contrario que yo.

Diana: ¿y la viagra?

Carmen: te la tiene que recetar el urólogo

Alba: No tengo urólogo. ¿Eso lo cubre la seguridad social? ¿La receta por poderes es viable?

Clara: Ni idea. A mi me lo cubrió cuando las piedras en el riñón, pero la que tenía las piedras era yo. Aunque vete a saber, con eso de la inmigrancia.

Blanca: No se dice inmigrancia. Se dice mano de obra no especializada de importación

Clara: Ah vale, pues la mano de obra no especializada de importación lo colapsa todo. Claro que no me extraña, con ese nombre tan largo.

Diana: El problema es el nombre. Si lo digo yo todo el rato. Es cambiar el nombre y se arregla todo. ¿Ves? Desde que vivimos afectados tangencialmente por una desaceleración en lugar de metidos hasta el cuello en una crisis todo es mucho mejor.

Alba: El pesimismo no crea puestos de trabajo.

Diana: El optimismo en cambio muchos, tienes razón. Pero yo decía lo de la viagra por él

Alba:¿Por quién?

Blanca: Por el impotente de tu marido.

Alba: Se lo comentaré poque esto no puede seguir así. Y no le llames impotente. Di imponente, no sea que nos oiga. Se estará duchando también.

Blanca: ¿Pero no decías que te facilitaba la vida su imponencia?

Alba: Pero me baja la autoestima. Decirle "ayyyy quiita" me pone de buen humor. Y las pobres amantes. Tienen que estarlo pasando fatal. Casi yo lo hago por ellas...

Clara: Por mi no lo hagas ¿eh?

Alba: ...teniendo la oportunidad de acostarse con un maduro calvo e interesante tienen que conformarse con irse de compras y pasearse en el todoterreno.

Diana: Yo quiero un todoterreno. Es fundamental para esta jungla de la gran ciudad. Esperar unos centímetros más arriba a que se ponga el semáforo en verde. La tracción a las cuatro ruedas para poderlas bajar más fácilmente del bordillo cuando aparco de oído. Esas cosas importantes.

Blanca: Pero a ver dónde lo aparcas.

Diana: Cuando lo tenga ya veremos lo que hago con él. A lo mejor ni lo saco del garaje. Pero lo tendré. En fin, me lo van a regalar por mi cumple porque además así mi cuñada puede recogerme a los niños del colegio y no tiene la excusa de que no caben los suyos y los míos todos en el coche. Cuarenta tacos. Y sin crisis. Porque es la mejor edad de una mujer.

Alba: Tienes razón, es la mejor con diferencia. Todas son las mejores. A los 20 los 20, a los 30 los 30 y así sucesivamente.

Blanca: A mi a los 20 me gustaban los 15, a los 30 los 20 y así sucesivamente, pero vamos, que en lo esencial estoy completamente de acuerdo contigo.

Clara: Y sabes lo realmente bueno? A determinada edad una mujer...

Alba: ¿Qué mujer?

Clara: Es un decir. A determinada edad indeterminada entre los 18 y los 60 una mujer aprende a aceptar su físico y a gustarse tal y como es. Y esa seguridad en sí misma la hace irresistible. Nos hace irresistibles

Diana: Eso

Blanca: Eso

Alba: ¡Pues eso!

(SALEN DE LA DUCHA SE SECAN Y COMIENZAN TODAS A SACAR DE LA BOLSA FRASCOS, BOTES, TARROS, VIALES, Y TODO TIPO DE ENVASES CON PRODUCTOS COSMÉTICOS QUE SE APLICAN METÓDICAS MIENTRAS SIGUEN HABLANDO)

P.S. Una de las opciones para el taller de ayer, basado en el teatro del absurdo (pero no tenía que ser teatro). Leí otra que no tiene nada que ver porque era más larga y de esta manera no me guardo ninguno de los dos textos...

Juegos infantiles

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La peonza daba vueltas sobre el asfalto uniforme. Había buscado cuidadoso el sitio más alisado de toda la plaza. También el más peligroso.Era de madera. Pintada de bermellón.
A la niña de las trenzas le gustaba mucho más la otra peonza, la luminosa. La que al girar encendía un led azul y otro verde.
La niña de las trenzas podía pasarse horas mirando girar aquella peonza.
Pero el niño mayor, trataba de hacerla rabiar. Después de una mañana sin atreverse a decirle nada acababa de ir a tirarle de las trenzas. Se había guarado la peonza luminosa en el bolsillo de los pantalones cortos y hacía girar a toda velocidad la de madera, reproduciendo los trucos más vistosos, esos que la dejaban a ella boquiabierta mirando las lucecitas.
Hacía todo aquello para llamar su atención, para oir su vocecilla suplicante exclamando "andaaaaa, por fiii, saca la de las lucecitaaaaas".
Como hacía siempre.
Pero la niña seguía saltando a la goma, canturreando indiferente, concentrada en sí misma. Como si el mundo fuesen solo sus 3 amigas y ella, como si no hubiese ningún niño haciéndola rabiar. Y cantaba aquella cancioncilla extraña que no decía ninguna palabra de las que venían en los libros, y sacaba la lengua y estiraba la pierna intentando llegar a sextas. Se quería pasar el cuarto juego de sextas a difíciles. Porque el quinto juego era el más sencillo para sus piernas zurdas y el último, el tuti-fruti era el más divertido, el que obligaba a más concentración. El que no podría superar si seguía mirando de reojo, intentando que no se le notase la risa bailándole al fondo de la mirada.
Viéndole a él acercarse cada vez más a la parte pedregosa, con su peonza de madera, pegándose cada vez más a ella.
Pero no iba a pedirle que sacase la de las luces. Para que se chinchase. Aunque la roja fuese tan fea y la otra tan bonita y le gustase tanto.
Y sólo ese niño tuviese la habilidad de hacerla girar así.
Y el niño no iba a sacar la peonza de luces por mucho que supiese que justo en ese momento se acabaría el juego absurdo de la goma y ella se sentaría entonces a mirarlo así, como ella lo miraba. A su lado. Para que él buscase un valor que no tenía y terminase tirándole de las trenzas. Otra vez.

Sobremesa de miércoles

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Hoy toca jazz en discópolis. Hemos salido a comer como cada semana y la boca me sabe todavía a café de verdad, con restos de naranja.
Jazz en directo desde Ibiza y la música nos traslada, nos mece como las olas. En un puente que no es puente para mi. Una isla de ocio en medio de una semana.
Jazz después de comer, cuando la oficina aun está tranquila y no hay hombres con trajes manteniendo inquietantes conversaciones a gritos junto a mi oreja tapada con auriculares y música.
Jazz. Siempre el jazz evocando imágenes. Hay gente incapaz de apreciar esta caricia caótica de noches largas. A mi el jazz me suena dentro de todo el cuerpo. Por todas partes. Me cambia el humor. Me calma o me excita. Me hipnotiza.
El contrabajo, el piano, la batería, el saxo. El mundo. Todo.
Todo y los aplausos. Una melodía que no quiere acabar, que no quiere parar de envolvernos, de hacernos girar.
Vestidos vaporosos, piel morena. Atardecer. Café del mar. Whisky americano o puede que un coctel de color engañosamente infantil y veraniego. Algo que se suba inocente a la cabeza. ¿o vino blanco?.
Vino blanco, sí.
El saxo dice que este viaje se termina. Pero queda otra canción. Diez minutos de historias que contar, que subir y bajar rodando por mi espina dorsal.
El solo de saxo como la voz de un hombre susurrando muy cerca de la oreja. Hablándome al oído palabras que no escucho, creando ondas invisibles que me contorsionan, que me hacen querer cerrar todas las puertas.

Esta es más festiva. Mediodía. Juegos tontos al borde de un mar calmo como las mañanas de verano. Paseos mirando puestos hippies sin comprar nunca nada pero tocándolo todo. Gente y más gente con telas casi transparentes, ligeras, claras, leves. Gente atestando un paseo marítimo lleno a ambos lados de puestos de bisutería que brilla falsamente al sol.
Sandalias planas de cuero. Una mujer que se agarra el lado derecho de la falda dejando ver su pierna reluciente de crema solar. Un hombre que gira la cabeza para verla pasar, contonearse. El bullicio de la calle deteniéndose como un encantamiento. El mundo paralizándose porque ella pasa para que él mire y el la mira pasar levantándose una esquina de la falda que no es una falda, que es un rectángulo de tela anudado con estrategia. Los corazones latiendo potentes, percusiones. Imponiéndose en un solo al resto de sonidos de la calle, que recupera de pronto su ritmo loco. Dos niños corretean chocándose con sus piernas, un padre se disculpa por interrumpir los latidos acompasados.
Ella gira la esquina y sube unas escaleras. Dos pisos de escaleras. Abre una puerta entornada. Marca los pasos de un cha cha cha en el recibidor. Sin decir nada. Sonriente.
Otra ella la mira venir y le pregunta...

Suenan las señales horarias, termina el jazz, termina el trance y no sé quién es la segunda ella ni qué le pregunta...

Todas las ilustraciones de arriba son de Lisa Henderling

Tiempo

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-¿Lo ves? ¿Qué te había dicho? Que se iba a romper. Si ya sabía yo que se iba a romper. ¿Y ahora qué le decimos a tu hermano?

- A mi hermano no le vamos a decir nada, ni a mi hermano ni a nadie. esto es un secreto de los dos, ¿¿me oyes??

- ¿Y Marta qué? Se ha enterado de todo, ¿no vés que está ahí al lado?

- Ya la veo, no soy ciego, lleva todo el día siguiéndonos como si fuese nuestra sombra

- Y no la hemos hecho ni caso, como a las sombras de verdad

- Es una chica. Las chicas son un rollo, se ponen vestidos y se peinan

- Pero Marta no se ha puesto un vestido en todo el verano y tiene un nido en la cabeza. Que ya lo dice mi madre, que la hija del madrileño tiene un nido en la cabeza

- Esto también lo estoy oyendo, ¿eh? he visto cómo lanzábais el reloj, he visto cómo se rompía, y os estoy oyendo meteros conmigo. Y como sigáis metiéndoos conmigo vais a ir al hermano de Jonathan.

- Va, Marta, no te enfades, que ya no nos reímos más de ti ni de tu pelo, pero no se lo digas a mi hermano

- A ver es que parecéis idiotas: ¿por qué tiráis el reloj bueno por el acantilado?

- Porque dice el anuncio que es irrompible y que resiste al agua y los golpes y nosequé de las atmósferas que dice mi padre que las atmósferas es eso que hace que te duelan los oídos cuando buceas.

-Pero no es verdad que resista

- No, no es verdad. Teníamos que haber hecho caso a mi madre, con el rollo ese de que los anuncios siempre mienten. Para mi madre todo es publicidad engañosa y vacíos legales

- ¿Qué son los vacíos legales?

- Que la gente roba mucho dinero y no va a la cárcel, va a una playa de película y se toma esas bebidas con sombrilla

-¡¡Ah!!

-Oye, y no estaría en garantía ¿no? porque a lo mejor te lo cambian por uno que no esté chafado

-Pues tu madre dirá lo de la publicidad engañosa pero mi tía siempre está con que la garantía nunca cubre lo que se rompe, así que no creo que lo cubra todo... porque se ha roto todo... Entero.

-No, no creo que lo cubra todo, además nosotros hemos tirado el reloj desde aquí arriba contra las rocas, eso no es como si se hubiese roto solo.

-Ya, pero lo hemos tirado por lo que decía el anuncio.

- Bueno, qué más da. Nos van a castigar cuando se enteren, vamos al kiosko a comprar unos polos de los grandes y a ver si mañana hace de playa y no nos pillan, que si no me parece a mi que entre el tiempo del cielo y el del reloj nos hemos quedado sin vacaciones hasta el año que viene.

Vidas inventadas

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Estoy haciendo una cosa divertidísima en el curro. Seleccionando imágenes libres de derechos. Básicamente y a lo bestia podríamos decir que durante los próximos 5 días mi trabajo consiste en ver fotos.

Y estoy eligiendo algunas también para ponerlas por aquí y que las veáis. Pero no podré decir quién es el autor porque a los efectos no lo tienene: los fotógrafos cedieron todos sus derechos, igual que los modelos que aparecen en ellas (si aparecen).

Y aquí tengo un armario lleno de cedeses en los que separar el grano de la paja y clasificar el grano. Todo según mi criterio, claro. No me digan que no es divertido!

Y hay un montón de fotos de personas haciendo cosas variadas, lo que me ha dado una idea: "vidas inventadas". Algo parecido al primer ejercicio que hice en el taller y a eso que hago cuando viajo en metro o estoy sola tomándome un café: coger una imagen e inventarme algo en torno a ella... no sé, quizá si voy bien de tiempo seleccione algunos personajes y les invente una vida o un pedazo de vida, o una escena de película -de teleflin incluso-, y la ponga aquí de vez en cuando...

La foto de arriba también es del banco...

 

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