Universo Perpendicular |
![]() El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios) |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Vidas inventadas. La sala de agudos de un manicomio, o centro asistencial, o como se le quiera llamar, es un sitio extraño. Extraño porque si uno no sabe dónde está o no se fija bien, todo parece normal. Si no fuese por los pijamas de rayas en alegres colores uno correría el permanente riesgo de confundir a los trabajadores con los internos, y a los internos con las visitas. La zona de agudos está aislada del resto del manicomio por una puerta metálica y pesada que se abre a través de un portero automático. El pasillo es como el de cualquier hospital, pero al fondo hay una sala gigantesca con una tele gigantesca metida dentro de una jaula gigantesca. La jaula es probablemente la primera señal de lo que pasa allí dentro. La música suena atronadora todo el tiempo (la primera vez que entro es la nueva de Pastora Soler, así que canturreo). La segunda señal es el tamaño de los ceniceros, la espesa capa de humo, saltarse a la torera la ley antitabaco. Eso funciona en todos los manicomios españoles. Funciona también en los centros de día para enfermos mentales. Todos fuman con la compulsión del que no está bien de la cabeza. Junto a la recepción hay una puerta que da al patio. Como en las cárceles. El patio podría ser escenario de cualquier película gótica protagonizada por aquella Angelina Jolie con 10 kilos más que ahora y la melena espesa teñida de negro profundo. Hojarasca por el suelo, una triste cancha de cemento, una fuente de piedra que hace años dejó de dar agua, sillas que anuncian cerveza, gente sentada charlando y tomando el sol insoportable de las 4 de la tarde. Un chico rubio, alto, guapo, con peinado a la moda, escucha a "La excepción" por los auriculares y recita el rap como una poesía. Una chica demasiado joven y demasiado guapa escribe compulsivamente en un cuaderno, se rasca compulsivamente. Habla a gritos sin motivo aparente. Está organizando una fiesta para la noche y le pide al rubio sus cascos por si no les dejan poner música alta. Le dice "tú me dejas tus cascos y así yo hago como que bailo". Me parece una frase brillante. Escucho razonamientos que podrían pasar por ciertos, proyectos de futuros en libertad. Todos están fenomenal y a punto de irse a casa. Una mujer bajita con ojos de topo y espalda cuadrada salta sobre el cemento haciendo demasiado ruido, se ríe a carcajadas, llora a gritos, se tironea del pelo, da palmas y dice cosas incoherentes sin transición aparente mientras sus dos familiares tratan de reaccionar con normalidad. El hombre la trata como si estuviese en sus cabales, intentando hacerla entender que no puede conducirse de ese modo. La chica, que podría ser su hija, conversa en cambio con ella, como si no fuese sólo una visita y también estuviese loca. Le sigue la corriente obligándola a beber agua. Esa obsesión por el agua me sorprende así que pregunto: tiene el litio alto por culpa de la medicación y es necesario bajárselo a base de diluirlo en agua. Por eso la muchacha responde incoherencias a las incoherencias de la mujer bajita y al final de cada frase añade un "por eso hay que beber agua, bebe" Y la mujer bajita bebe. Hay un joven alto, con el pelo teñido de un rojizo horrible, lleno de marcas y pústulas, acuclillado como un mono en el suelo, con un vaso de refresco de limón y un rollo de papel higiénico. Lo observo mojar churros de papel en el refresco de limón y metérselos por la nariz. Se da cuenta de que lo observo, así que se levanta y viene hacia mi. Llorando. Suplicando. Preguntándome por qué todos huyen de él. Me dice que está harto de estar solo, que a él llevan jodiéndole desde siempre, que se ha comido la dictadura y la transición, ahora también esto. Que a él le toca todo. Su edad hace imposible que le haya tocado ni una punta de la dictadura. No al menos sabiendo leer. No tengo que preguntarle nada porque sin darme tiempo me cuenta que se está recuperando la respiración con limón, y me lo explica mientras insiste en el papel higiénico empapado en limón, metido por la nariz. Una enfermera se aproxima y el chico le cuenta exactamente lo mismo que a mi sobre la recuperación respiratoria. La enfermera se limita a apuntar un convincente "pues muy bien". No creo que haya otra manera de actuar. Me cuenta de su consumo de todo tipo de sustancias tóxicas y/o estupefacientes. Pero él no se drogaba por drogarse. También me cuenta que toca la armónica, que por eso aquel cabrón le partió las narices, porque sabía que era lo que más podía joderle. Por supuesto tiene la nariz perfectamente. Él ve sangre donde sólo hay refresco de limón. Sigue con su proceso curativo y otra enfermera me cuenta que no se sabe muy bien si se drogan porque están locos o están locos porque se drogan. El caso es que el chico tiene el cerebro frito, alucinanciones, paranoias y otras manías persecutorias. Salgo del patio hacia la calle, con la sensación de que empiezo a ser una de ellos. Mientras me dirijo a la puerta escucho a un interno decir que todos somos un poco cobardes y que del miedo viene el mal, la violencia. No sé si tiene razón, pero sí que suena lapidario y coherente. Me giro para comprobar que sigue llevando el pijama de colores. Miro mis muslos para comprobar que yo no llevo pijama de colores. Y cruzo la puerta metálica. P.S. La imagen es la portada de un EP. El grupo se llama "You me and everyone we know" el disco se titula "So young, so insane" que quiere decir "Tan joven y tan loco" “En Viveiro siempre llueve” y "jooo", eran las frases más repetidas por los 54 niños del campamento de navegación. En Viveiro siempre llueve y nunca puede uno hacerse a la mar porque hay galerna o amenaza de galerna. Después de 3 semanas de campamento Laura había salido a navegar sólo 6 días y la vida le parecía una mierda. Era su quinto año allí, ya no tenía que pasar por la primera semana de hacer amigos y escaparse del dormitorio de las chicas al cuarto de enfrente donde su hermano mayor dormía como un tronco, ya no se metía nunca en su cama y le decía muy bajito "echo de menos a Papá y Mamá" ni se dejaba abrazar por él. Ahora Laura no se separaba de Marta y prácticamente no hacía ni caso a su hermano, de 18, monitor de las embarcaciones de los más pequeños. Aquel último día amaneció lluvioso y con mar en calma. Se podía salir a navegar, pero nadie quería mojarse. Excepto Laura y Marta que corrieron a buscar a su monitor de navegación, un veinteañero pijoperoguapo, estudiante vocacional de derecho, que las mimaba en exceso. "Ay Ramón, déjanos saliiiir, aunque llueva.... Si nos mojamos mucho echamos el ancla y nos bañamos" y Ramón, como siempre, accedió a sus caprichos, trabajó a contrarreloj para salir pronto a navegar. Cuando Laura y Marta se cansaron de maniobrar, anclaron el velero y rodearon a Ramón. Laura lo besó primero. Después lo besó Marta. Luego "hombre al agua" y dos niñas con todo el control de la situación al agua. Ramón, al amarrar el velero de vuelta solo podía preguntarse si lo que acababa de pasar estaba tipificado como delito en el código penal. P.S. El taller de este miércoles (que me perdí) iba del verano. Escribí un relato largo (demasiado) inspirado en los mayas, escribí un montón de escenas. Esta es una de ellas. Todas en tercera persona de la distancia. Y terminé enviando algo en primera persona (del plural) obvio en mi. Pero ya saben como soy... La foto, un atardecer en Viveiro, de aquí Cuentos de niños ingenuos que creen sabérselas todas. DUCHAS COMUNES DE UN GIMANSIO. CUATRO MUJERES DESNUDAS SE ENJABONAN Y CHARLAN Alba: A mi marido ya no se le levanta y eso me facilita mucho la vida. Blanca: Pues todos contentos Clara: Hombre, el marido no creo. El marido preferiria que se le levantase. Al menos podría buscarse una amante Alba: No, si amante tiene. Amantes, creo. Le aman pero follan con otros. Al contrario que yo. Diana: ¿y la viagra? Carmen: te la tiene que recetar el urólogo Alba: No tengo urólogo. ¿Eso lo cubre la seguridad social? ¿La receta por poderes es viable? Clara: Ni idea. A mi me lo cubrió cuando las piedras en el riñón, pero la que tenía las piedras era yo. Aunque vete a saber, con eso de la inmigrancia. Blanca: No se dice inmigrancia. Se dice mano de obra no especializada de importación Clara: Ah vale, pues la mano de obra no especializada de importación lo colapsa todo. Claro que no me extraña, con ese nombre tan largo. Diana: El problema es el nombre. Si lo digo yo todo el rato. Es cambiar el nombre y se arregla todo. ¿Ves? Desde que vivimos afectados tangencialmente por una desaceleración en lugar de metidos hasta el cuello en una crisis todo es mucho mejor. Alba: El pesimismo no crea puestos de trabajo. Diana: El optimismo en cambio muchos, tienes razón. Pero yo decía lo de la viagra por él Alba:¿Por quién? Blanca: Por el impotente de tu marido. Alba: Se lo comentaré poque esto no puede seguir así. Y no le llames impotente. Di imponente, no sea que nos oiga. Se estará duchando también. Blanca: ¿Pero no decías que te facilitaba la vida su imponencia? Alba: Pero me baja la autoestima. Decirle "ayyyy quiita" me pone de buen humor. Y las pobres amantes. Tienen que estarlo pasando fatal. Casi yo lo hago por ellas... Clara: Por mi no lo hagas ¿eh? Alba: ...teniendo la oportunidad de acostarse con un maduro calvo e interesante tienen que conformarse con irse de compras y pasearse en el todoterreno. Diana: Yo quiero un todoterreno. Es fundamental para esta jungla de la gran ciudad. Esperar unos centímetros más arriba a que se ponga el semáforo en verde. La tracción a las cuatro ruedas para poderlas bajar más fácilmente del bordillo cuando aparco de oído. Esas cosas importantes. Blanca: Pero a ver dónde lo aparcas. Diana: Cuando lo tenga ya veremos lo que hago con él. A lo mejor ni lo saco del garaje. Pero lo tendré. En fin, me lo van a regalar por mi cumple porque además así mi cuñada puede recogerme a los niños del colegio y no tiene la excusa de que no caben los suyos y los míos todos en el coche. Cuarenta tacos. Y sin crisis. Porque es la mejor edad de una mujer. Alba: Tienes razón, es la mejor con diferencia. Todas son las mejores. A los 20 los 20, a los 30 los 30 y así sucesivamente. Blanca: A mi a los 20 me gustaban los 15, a los 30 los 20 y así sucesivamente, pero vamos, que en lo esencial estoy completamente de acuerdo contigo. Clara: Y sabes lo realmente bueno? A determinada edad una mujer... Alba: ¿Qué mujer? Clara: Es un decir. A determinada edad indeterminada entre los 18 y los 60 una mujer aprende a aceptar su físico y a gustarse tal y como es. Y esa seguridad en sí misma la hace irresistible. Nos hace irresistibles Diana: Eso Blanca: Eso Alba: ¡Pues eso! (SALEN DE LA DUCHA SE SECAN Y COMIENZAN TODAS A SACAR DE LA BOLSA FRASCOS, BOTES, TARROS, VIALES, Y TODO TIPO DE ENVASES CON PRODUCTOS COSMÉTICOS QUE SE APLICAN METÓDICAS MIENTRAS SIGUEN HABLANDO) P.S. Una de las opciones para el taller de ayer, basado en el teatro del absurdo (pero no tenía que ser teatro). Leí otra que no tiene nada que ver porque era más larga y de esta manera no me guardo ninguno de los dos textos... La peonza daba vueltas sobre el asfalto uniforme. Había buscado cuidadoso el sitio más alisado de toda la plaza. También el más peligroso.Era de madera. Pintada de bermellón. Hoy toca jazz en discópolis. Hemos salido a comer como cada semana y la boca me sabe todavía a café de verdad, con restos de naranja. Esta es más festiva. Mediodía. Juegos tontos al borde de un mar calmo como las mañanas de verano. Paseos mirando puestos hippies sin comprar nunca nada pero tocándolo todo. Gente y más gente con telas casi transparentes, ligeras, claras, leves. Gente atestando un paseo marítimo lleno a ambos lados de puestos de bisutería que brilla falsamente al sol. Suenan las señales horarias, termina el jazz, termina el trance y no sé quién es la segunda ella ni qué le pregunta... Todas las ilustraciones de arriba son de Lisa Henderling -¿Lo ves? ¿Qué te había dicho? Que se iba a romper. Si ya sabía yo que se iba a romper. ¿Y ahora qué le decimos a tu hermano? - A mi hermano no le vamos a decir nada, ni a mi hermano ni a nadie. esto es un secreto de los dos, ¿¿me oyes?? - ¿Y Marta qué? Se ha enterado de todo, ¿no vés que está ahí al lado? - Ya la veo, no soy ciego, lleva todo el día siguiéndonos como si fuese nuestra sombra - Y no la hemos hecho ni caso, como a las sombras de verdad - Es una chica. Las chicas son un rollo, se ponen vestidos y se peinan - Pero Marta no se ha puesto un vestido en todo el verano y tiene un nido en la cabeza. Que ya lo dice mi madre, que la hija del madrileño tiene un nido en la cabeza - Esto también lo estoy oyendo, ¿eh? he visto cómo lanzábais el reloj, he visto cómo se rompía, y os estoy oyendo meteros conmigo. Y como sigáis metiéndoos conmigo vais a ir al hermano de Jonathan. - Va, Marta, no te enfades, que ya no nos reímos más de ti ni de tu pelo, pero no se lo digas a mi hermano - A ver es que parecéis idiotas: ¿por qué tiráis el reloj bueno por el acantilado? - Porque dice el anuncio que es irrompible y que resiste al agua y los golpes y nosequé de las atmósferas que dice mi padre que las atmósferas es eso que hace que te duelan los oídos cuando buceas. -Pero no es verdad que resista - No, no es verdad. Teníamos que haber hecho caso a mi madre, con el rollo ese de que los anuncios siempre mienten. Para mi madre todo es publicidad engañosa y vacíos legales - ¿Qué son los vacíos legales? - Que la gente roba mucho dinero y no va a la cárcel, va a una playa de película y se toma esas bebidas con sombrilla -¡¡Ah!! -Oye, y no estaría en garantía ¿no? porque a lo mejor te lo cambian por uno que no esté chafado -Pues tu madre dirá lo de la publicidad engañosa pero mi tía siempre está con que la garantía nunca cubre lo que se rompe, así que no creo que lo cubra todo... porque se ha roto todo... Entero. -No, no creo que lo cubra todo, además nosotros hemos tirado el reloj desde aquí arriba contra las rocas, eso no es como si se hubiese roto solo. -Ya, pero lo hemos tirado por lo que decía el anuncio. - Bueno, qué más da. Nos van a castigar cuando se enteren, vamos al kiosko a comprar unos polos de los grandes y a ver si mañana hace de playa y no nos pillan, que si no me parece a mi que entre el tiempo del cielo y el del reloj nos hemos quedado sin vacaciones hasta el año que viene. Estoy haciendo una cosa divertidísima en el curro. Seleccionando imágenes libres de derechos. Básicamente y a lo bestia podríamos decir que durante los próximos 5 días mi trabajo consiste en ver fotos. Y estoy eligiendo algunas también para ponerlas por aquí y que las veáis. Pero no podré decir quién es el autor porque a los efectos no lo tienene: los fotógrafos cedieron todos sus derechos, igual que los modelos que aparecen en ellas (si aparecen). Y aquí tengo un armario lleno de cedeses en los que separar el grano de la paja y clasificar el grano. Todo según mi criterio, claro. No me digan que no es divertido! Y hay un montón de fotos de personas haciendo cosas variadas, lo que me ha dado una idea: "vidas inventadas". Algo parecido al primer ejercicio que hice en el taller y a eso que hago cuando viajo en metro o estoy sola tomándome un café: coger una imagen e inventarme algo en torno a ella... no sé, quizá si voy bien de tiempo seleccione algunos personajes y les invente una vida o un pedazo de vida, o una escena de película -de teleflin incluso-, y la ponga aquí de vez en cuando... La foto de arriba también es del banco... |