Universo Perpendicular |
![]() El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios) |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Fruslerías. Al final fuimos 7. No es que haya muchas más chicas en el departamento, la verdad. El gran éxito es que vinieron Danni japo y Patri. Por lo visto ellas nunca van a nada pero como yo soy tan legal (guay) vinieron. Lo que me hace legal aquí es lo que me hace insoportable en España: esa forma mía tan clara de hablar. Para el postre un menage a trois. Que viene a ser tarta de queso con cardamomo y helado de chocolate con granos de café dentro. La cena fue divertida, me gustó entender la jerga, poder comunicarme pensando en portugués. Darme cuenta de que milagrosamente (incluso para mi que me he esforzado) he conseguido aprender portugués con la mezcla estratégica de: clases, música, libros banales -el primero era para chicas de 13 años- conversaciones en portuñol con Fla y con Orlandito y con Veríssimo y con Thais y con Claudia y con Yoshio y con todos los Marcos y con Takashi. Hasta con Caio o con Ademir. Pero nunca con Marcel ni tampoco con Sandro. Genio y figura, ya saben. Estoy volviendo y eso es perceptible por cualquiera. Al final es siempre la misma cosa: ser felices donde estemos con quien estemos y como estemos. P.S. La foto es de las luluzinhas al completo. Es jueves. Vaya novedad, estarán pensando. Efectivamente no les descubro nada. Es jueves y por primera vez en todos estos meses la oficina no es una locura vertiginosa de reuniones improductivas, "conversas" absurdas y otras maneras locas de gestionar proyectos críticos. La forma de trabajar aquí podría definirse como "histeria inoperante". Todo el mundo muy nervioso y muy preocupado. Nadie haciendo nada práctico por resolverlo. Pero hoy por fin tengo un rato. Hay muchas cosas que contar. Y muchas ganas. Siempre hay ganas, pero no siempre hay tiempo. Espero que mañana empiece la primera entrega... Lo que les espera (si vuelven por aquí) Crónicas con retraso de la semana 1. El apagón 2. La cena de luluzinhas 3. La venganza es un plato que se sirve frío y atemperado (en el sentido brasileño) 4. En torno al aura y las fechas de los vuelos 5. Tú ponme a prueba... Ese cuadrito es un trozo de mi mesa en la ofi aquí. No sé si se aprecia pero hay flechas de colores y dos chistes de El Roto. Hay también un montón de botellas de agua y como no mi tradicional tarrito de vaselina neutra. El CD es el nuevo de Ana Carolina. No sé si se lo he contado pero adoro a Ana Carolina 6. Ana Carolina Hasta mañana!!! Buenos Aires es maravillosa pero yo vivo sin tiempo para casi nada. Tengo pendiente contarles. Compré dos armapoesía. Una para él, en inglés. Una para mi en portugués. Armapoesía son imanes de nevera con palabras. Un juego de palabras. El nómada está aprendiendo a jugar conmigo a juegos inocuos como este. "Mis movidas". Así le llama él a los mensajes que deja en la nevera. Y que yo desordeno o reordeno. Mi versión portuguesa dio como resultado esto: "O mistério do desejo gostoso. Ardente. Fogo insaciável, vida, excesos. Beijando. Te respiro dentro. Luz. Caricias, latido, labios. Tua boca é refúgio mágico, infinito fruto. Sinto tudo, danço, suspiro, rio. Me parece que estamos os dos a cada instante buscando amor sem encontrar-lo" Que es puritito portuñol. Son días raros. Vamos a quemar estos meses hasta abrasarnos. Luego... ya veremos. No sé si voy a saber marcharme definitivamente de su vida. No sé si quiero, tampoco. Es complicado y necesito un amor que no cueste trabajo. Pero volvemos al matiz entre lo que necesitamos y lo que queremos... P.S. Tengo alguna cosa escrita en Bs As, que espero poner por aquí. La crónica del concierto de quique donde siempre. En su foro. Me voy a dormir. Desde el jueves llevo un total de 8 horas de sueño y me caigo a trozos. Mañana volamos Río (de Janeiro). Nuestro hotel está en Copacabana y si todo sale bien tendré mi bautismo de submarinismo. Es raro que alguien tan acuático como yo (y tan observador, según dicen los expertos en submarinismo) no haya tenido nunca interés en esta afición. Han conseguido que me pique el gusanillo. Voy a probar. O en Río o en Fortaleza. Ya veremos qué me parece... Tengo ganas de Río. Aunque como se pueden imaginar ya he sido advertida de lo peligrosa que es. Me han hablado de las balas perdidas (literalmente, no en sentido figurado). Me han pedido que lleve un bolso pequeño, que deje el movil y el pasaporte en la caja fuerte del hotel, que no lleve tarjetas de crédito ni demasiado dinero ni nada de valor. No sé cómo salir de compras por Río siguiendo estas normas... Pero lo que sí sé es que tengo muchas ganas. Dicen que es una ciudad fantástica... Los martes y jueves pasa por la oficina la chica de la "ginastica". Hace estiramientos y contra todo pronóstico todos los trabajadores de la planta se levantan y hacen los ejercicios. El primer día puse cara de acelga revenida y me quedé quieta en mi silla. Pero al segundo minuto me pareció un error porque era divertido y no tenía nada de ridículo, por alguna extraña razón. Así que desde entonces cada martes y jueves me estiro al ritmo de canciones de moda ayudada por espaguetis de gomaespuma. Dura unos 5 minutos y no tiene ninguna dificultad. Lo hacen hasta los más veteranos y los menos en forma. Resulta que cada día que hago los ejercicios supone una excusa para hablar con alguna persona con la que de otra manera no habría hablado. Además, de vez en cuando, hay masajes gratis. Resumiendo, sigo feliz aquí. Muy feliz. Vengo ahora de cenar en la terraza de un japonés. Hemos decidido que si puedo me quedo 6 meses. También hemos decidido que le debo una cena en el japo más caro de Sao Paulo. Y yo he decidido que soy una mujer afortunada. Muy afortunada. Aunque lea por encima de mi hombro mientras tecleo y se muera de la risa medio borracho de sake "quente" (caliente) escuchando a gomaespuma... Yo creía que me gustaba la comida japonesa. Mi parte salvaje toma el mando cuando se trata de comer crudo. Me gusta la carne vuelta y vuelta, roja y sangrante. Lo mismo con el pescado. Especialmente el atún. Yo creía que me gustaba la comida japonesa excepto la sopa de mijo. Pero desde que estoy en Sao Paulo me he dado cuenta de que me encanta. Esta ciudad tiene la colonia de japoneses más grande después del propio Japón y en mi semana larga he tenido oportunidad de conocer a varios de pura cepa (sin mezcla racial aun). Ya he ido dos veces al Matsuya que hay cerca de la oficina. Por unos 12 euros al cambio uno puede comer todo el shushi y derivados que quiera o que pueda. Incluso todo el salmón a la plancha que quiera. Pero yo estoy abusando clarísimamente de la tempura (que en japonés se pronuncia tempurá) porque aquí sabe completamente diferente e infinitamente mejor. No sé muy bien qué es. Como tampoco sé qué tiene la salsa de soja que cansa mucho menos. De todas formas sigo siendo un pato mareado con los palillos, pero Yoshio pidió por mi un elástico para encajarlos. Así es facilísimo. Hay fotos por ahí de mi experiencia japo, se me ve a mi con los palillos y como en las fotos no se aprecia el elástico se me ve muy profesional. A ver si me las envían para que pueda enseñársela. P.S. Sólo hablo de restaurantes y comida y aun no ha empezado la "Sao Paulo restaurant week". Luego querré que me valga la ropa... De todas formas el domingo fuimos al típico mercadillo oriental en el barrio japonés. En liberdade. Bullicio, baratijas, alguna cosa tradicional (pero pocas). Souvenir para mi sister y Sonia. Más pendientes de la cuenta... Gente gente y más gente. Decadencia y desconchones. Un jardín japonés lleno de mierda (no sé si la mierda es budista, a mi no me lo parece). El centro de Sao Paulo, cuando no hay tiendas abiertas, es territorio comanche. Ya tenemos fecha para Río y Salvador. Vengo ahora de mi primera clase de portugués. Todo sigue bien. Les echo de menos, eso tb es cierto. Beijos. (la foto es shushi del Kanji, un japo-lounge que tiene 3 sedes en Sao Paulo) Así es como se dice tacón en Brasil. Taconazo más bien. Ana me dijo que los zapatos de salto alto son muy cómodos aquí, que la horma es estupenda y no hace daño. Que tenía que probar. Desde el total escepticismo y aprovechando un dos por uno me he comprado unas bailarinas planas de raso (muy gustosas, que dicen aquí, muy agradables de tocar) y unos zapatos de salto alto. Altísimo. Un salto que podría causarme la muerte, incluso. Doce centímetros de tacón sólo apto para seres sin vértigo y sin vergüenza. Unos zapatos para que un nómada te lleve a cenar y no te obligue a dar más pasos que los que separan la puerta del taxi de la mesa del restaurante. Irónicamente soy incapaz de andar con solvencia pero puedo bailar una salsa entera con ellos sin desequilibrarme. Siempre igual. De todas formas son relativamente cómodos (no aprietan por ningún lado, no hacen rozaduras aunque los uses sin medias, no palpitan los empeines como si todo el pie fuese a romperse). Sigo intentando perfeccionar mi técnica. A ver si algún día soy capaz de andar con ellos por el empedrado de Malasaña, por ejemplo. O por la plaza de la Antigua... No lo veo, no lo veo... P.S. Sí, sí, esos de arriba son mis nuevos zapatos de salto alto. O más bien unos igualitos a esos... Ya estoy aquí. En la ciudad más grande de Sudamérica y una de las más grandes del mundo. Inabarcable. Sigo adaptándome al cambio horario- Decir que Sao Paulo es una ciudad maravillosa sería una estupidez por variados motivos. El principal que no la conozco. Lo que he visto desde el aeropuerto al hotel (una hora y media milagrosamente sin atasco) incluye miseria, suciedad, decadencia, rascacielos altísimos junto a casitas de una planta. Favelas al lado de la pinacoteca nacional, a la que da miedo acercarse. Pero también he visto un barrio para europeos con hoteles de 4 y 5 estrellas como este Meliá en el que he pasado mi primera noche, con precios europeos. Rodeado de supermercados gourmet, starbucks, coquetos restaurantes que ofrecen cocina tradicional adaptada a los paladares de las visitas, macrocentros comerciales y una sensación extraña de seguridad, calma y vacaciones. He tenido tiempo de bañarme en el agua helada de la piscina de mi hotel. Está en el ático y desde ahí se abarca la inmesidad de esta ciudad en la que es imposible conseguir un celular de prepago si no se tiene una cuenta en el banco. Estoy aterrizando, todavía, escribo esto sin pensar (se nota) y no me importa demasiado. No pretendo hacer un tratado sobre esta ciudad ni sobre este país. Sólo aprender todo lo que pueda, disfrutar, divertirme y ver qué pasa... Banqueta enterprises se reunió anoche para cenar después de dar unos cuantos pedales. Para compensar la quema de calorías. Fuimos al marengo, nos tomamos la ensalada de la casa, el tomate que me vuelve loca y unas cuantas tostas. De postre nos invitaron a tarta sacher. La tarta que más engorda y mejor sabe del mundo (sólo superada por un tiramisú auténtico). Lo regamos todo con un caldo rosado D.O. de Navarra, por supuesto. La cena banquetil fue muy banqueta. Par negro pasa como duo cómico. El camarero "cariño" (nada que ver con "corazón" aunque es el mismo concepto) nos dice que nos ha echado de menos, que le ha preguntado por nosotros a Gladys (Gladys no se llama Gladys, claro, pero tiene cara de llamarse Gladys y desconocemos su verdadero nombre) y que al vernos entrar tan guapas (recuerden que salíamos de sudar en el gimnasio) casi se cae de culo. A nosotras todo este tipo de demostraciones nos encantan, para que nos vamos a engañar. Y más cuando vienen seguidas de otra propuesta más de trío (y van infinitas) planteada por George de la Jungla (no les digo a quién es clavadito, porque ya se hacen una idea). Pater dice que somos terribles y lo dice entre risas porque sabe de sobra que nos limitamos a no hacer nada. A meternos en nuestro mundo y reirnos mucho y hacer mucho el bobo y gesticular demasiado y no callarnos ni debajo del agua. Básicamente incumplir de forma sistemática los consejitos de revista femenina. El secreto, según cariño, es que nos quedamos con él de forma light y siempre estamos de buen humor, como la infusión que solemos tomar. Lo que nosotras decíamos... No se cree que Sonia vaya a Boston y yo a California (como quien dice) y que la despedida nos cueste tanto. Porque al final andamos bromeando con plátanos en la cabeza y las grandísimas ventajas de vivir en este siglo XXI de Skype y Messenger. Mola que la amistad resista viajes interoceánicos. Mola que me regale un librillo de mandalas para el avión de ida. Mola mucho saber que aunque me vaya y se vaya seguiremos la una al lado de la otra, aunque sea virtualmente. Volviendo a los tiempos de messenger en los que creábamos nuestros propios emoticonos. Teníamos uno para cuando escribíamos lo mismo. Era una sirena de policía y se llamaba (nino. Cuando coincidíamos dos veces era un camión de bomberos y se llamaba (2nino. Los usábamos mucho... Es urgente recuperar a Boo saludando. NOs encantaba aquel dibujillo que me pasó el hombre del piercing en la lengua y los ojos extranegros. Otro rendido al aura, por cierto. El poder de dos es maravilloso. Me metí en la cama pensando que soy una mujer muy afortunada en lo importante... Mañana me despido de Pater y de Guille (no necesariamente por este orden) Pasado de mi sister y del Bremen en pleno. El jueves de Pi que me va a pasar un contacto fantástico en mi destino: su prima que tiene 2 años más que yo y un gusto similar al nuestro por la juerga inmisericorde. El viernes iré a despedirme de mis padres y del Cantábrico. Y pronto muy pronto... El largo silencio de estos días se debe a una mezcla estratégica entre la locura de la agenda, el vértigo y otras cosas más que no sé si sé explicar. O si hay que explicar. El caso es que en breve (muy breve) cruzaré el charco quedándome un año más sin vacaciones de verano. En viaje intercontinental directamente a la oportunidad de intentarlo. Y que salga el sol por antequera. Tengo ganas (muchas) porque es un reto profesional y personal. Tengo ganas porque es la oportunidad que necesito de estar con él. Además de mi inminente viaje hubo una presentación de Libro. El ladrón de tinta se llenó. VInieron todos los amigos que pudieron venir en un sábado de calor pegajoso en pleno julio. Los que no pudieron venir escribieron, llamaron o mandaron mensajes de ánimo. La presentación fue divertida: María y Nano estuvieron encantadores explicando qué somos, de dónde venimos y a dónde vamos (sin rumbo fijo, donde nos lleve la corriente de las ganas de seguir escribiendo, aprendiendo, quedando para tomar copas) Cada uno leyó su texto breve. Mariona estuvo maravillosa haciéndonos recordar por qué la echamos tanto de menos. Me sentí identificada con lo que escribió Vicky, me reí con lo que leyó David, me volví a emocionar con el poema de Aroa. Y así sucesivamente. El trabajo de fin de curso ha salido tan bien que estamos pensando ya en el volumen 2. Más como un juego que como otra cosa. Porque como dijo María vemos la literatura como un juego y a todos nos gusta jugar(lo). Cuando deje de ser divertido ya veremos cómo lo arreglamos. De momento, este miércoles, el tema es "Gastronomía"... Les dejo, que tengo demasiado que hacer (ducharme, por ejemplo y pasar por la oficina...) Estamos haciendo turismo gimnástico, que suena fatal pero es una chorrada. Quiero (queremos) cambiar de gimnasio, y la razón no es Pater, curiosamente. Pater ha sido es y será un tío estupendo. Es un amigo de Pater, también conocido como el Papa. (con la iglesia hemos topado, ya saben) El caso es que ya hemos peinado toda la zona sur y la conclusión es deprimente: los que están bien como gimnasios cuestan el doble que el nuestro y están bastante más lejos de casa. Los que están cerca de casa y tienen un precio razonable son un desastre. El último se lleva la palma: es el más caro y el peor. El otro día viví la peor clase de fitness de mi vida. Ellos lo llaman "bodytronic" que suena superfashion y super hi-tec pero viene siendo fitness. ¿Y qué es el fitness? se estarán preguntando. Pues resumiendo: una clase aburrida en la que con música bakalao de fondo se sube y se baja de un step dando saltitos durante 30 min. Los 30 min restantes se dedican a hacer infernales y coñacísimos ejercicios que supuestamente te ponen un culo y un abdomen estupendo. El problema es que yo voy al gimnasio a desestresarme, reirme. Disfrutar, en definitiva. No voy a torturarme. Hace 20 años que asumí que no iba a ser una tia buena por más que me empeñase, y lo llevo bien, creo. Así que sólo voy a fitness si la clase la da una tocaya que para empezar no pone bakalao y para seguir convierte los saltos aburridos en una coreografía. Con lo cual acaba siendo una clase de baile y en un momento se baila con pesas (yo de medio kilo, para que vean mi capacidad de sacrificio en pos de un cuerpo 10). La clase de prueba de "bodytronch" la daba una rubia muy muy fea, con voz nasal, talla 34 (o eso le dijo ella a una alumna en el vestuario) unas tetas de la 130 que sufría de lo que hemos dado en llamar "tetarexia". Porque le recomendaba a esa misma alumna a la que le comentaba su talla, que si se iba a operar las tetas tuviese cuidado y se pusiese un tamaño discreto, como el suyo, que tan grandes como las de algunas no quedan bien... No comment Después vimos una clase de spinning aburridísima a más no poder y nos subimos en una incomprensible cinta de andar que de pronto paraba sin avisar y te decía "you loose" como si fuese un videojuego y no una forma de hacer tiempo hasta la clase de batuka. Batuka. Eso fue otra cosa. Por fin una clase "normal" con una profesora más preocupada por la clase que por sus minishort rosas de felpa y por no perder las lentillas de colores a cuenta de los saltos. La profesora de batuka era tirando a fea, tenía un culo estupendo, ausencia de cintura y una sonrisa agradabilísima. También tenía a 5 tíos de la clase de "muay thai" (que se hace en un ring, por lo visto) mirandola por la ventana. No nos dijo su talla. Y bailamos. Y nos reímos. Y nos cansamos y sudamos y disfrutamos cantando absurdas canciones compuestas por Kike Santander que metían inopinadamente en las estrofas un "batukaaaaahh" aspirado y susurrante. Hicimos pasos como: el arquero, la yenka y definitivamente nuestro favorito "el crucificado". Ya les he contado hasta la saciedad que bailar para mi consiste básicamente en verse guapa en el espejo. Guapa a pesar de las chapas rojas en la cara, el sudor a chorro, el pelo revuelto y empapado, el culo de negra zumbona, las diversas lorzas y todas esas cosas que no tienen ninguna importancia si una sigue el ritmo de la música y consigue ir encajada, perfecta, girando y girando. Mientras nos cambiábamos, en el vestuario, la profe de Batuka decía a una compañera "mira, el viernes que es tu primer día oficial, te quedas a mi clase de las 8 y luego nos vamos a tomar unas cervezas" Y Sonia y yo nos miramos cómplices, nos reimos. Y dijimos a la vez: "tontamente, ¿verdad? qué cosillas". Y las dos terminamos la frase con "actitud vital" vs. "tronchez vital" Conclusión: más vale malo conocido, otro vendrá que bueno te hará, las hedonistas nunca seremos tias buenas. No es mal balance para una jornada gimnástica. Por cierto, en este maravilloso centro deportivo te obligan a pagar una matrícula y comprometerte a no dejar de asistir nunca 3 meses seguidos y en cambio sus horarios varían cada 15 días. Ustedes no creen que este caso es digno de ser llevado a la OCU?? P.S. Dicen las últimas noticias que cruzo el charco... Pero hasta que no lo vea no lo creo!!! - Bautizar a un lobodemar telemáticamente - Buscar telemáticamente un restaurante para comer mañana con mi padre y mi hermana. - Resignarme a ir al argentino que quiere mi padre a pesar de tener una reunión inmediatamente después de la comida en la que me dormiré por culpa de la carne inflándome la barriga revolviéndose con el vino y el chimichurri (qué ligero todo para este calor, por dios) - Mandar mails (telemáticamente, claro) chorras desde mi cuenta de hotmail, la de yahoo y la de la empresa - Tomar café sin azucar en el rodilla mientras hablábamos de reciclaje y eficiencia energética (aburrido, pero era el único grupo que tomaba café a esa hora tan tardía...) - Palmear como una niña chica porque el libro del Bremen ya está fabricado: con sus paginitas de papel de verdad y todo. - Obligar a mis compañeros a decir que estoy reunida para no discutir con un imbécil de Sevilla - Devanarme los sesos, entre tanto cachondeo, tratando de encontar una solución. Sigo en ello. Entrego mañana. La presión me agota las neuronas y me obliga a fingir que pierdo el tiempo mientras mi cabecita rizosa echa humo y me crecen las canas (la gente cree que se me ha aclarado el pelo) P.S. Lo de telemáticamente es porque un operador de vodafone en lugar de decirme "vaya a la tienda" me dijo que debería acudir a un punto de atención comercial ya que ese servicio no se prestaba telemáticamente... Y el cuadro es "La estrella azul" de Miró, claro No viene en el diccionario. Es una palabra navarra que mi madre usa continuamente. Es una palabra fantástica, expresiva, graciosa. ¡Mírala qué revisalsera!. Casi siempre en femenino. Mujer latiguillo con gracia, con manejo, con arte, con energía desbordante. Pizpireta, vamos. Pero sin el matiz cursi, creo. El andar revisalsero. Algo en el código genético, una gracia innata. Pues eso. No está en el diccionario. Una pena. La RAE se la pierde. Yo pienso seguir usándola... Ahora que andan votando la palabra más bonita (otra vez) y este año la gente ha pillado el truco y ha dejado de votar palabras tronchas como "amor", "solidaridad" y todas esas confundiendo claramente la palabra como conjunto de sonidos con más o menos armonía con "el conceto" y en este caso, se ponga como se ponga Manquiña, lo de menos es el conceto. Ha ganando "malevo", por cierto. No está mal... P.S. La imagen es la primera que sale buscando malevo en google images. He tenido suerte con el jueguecito porque me podría haber tocado incluso la de un cadaver en un ataud... No podía faltar al taller anoche, porque el tema fue uno de entre los 3 que propuse. Aun quedan otras 3 opciones secretas en mi cuadernito no moleskine, ya saben. Di a tri ba Pocos conseguimos (o quisieron) atenerse al significado estricto dado por la RAE, pero muchos escribieron relatos estupendos. Ayer, además, nos visitó mi hermana, a la que hacía mucho que no veía y que de todas formas ya conocía a la mayoría de tripulantes del Bremen. Ella dijo que lo pasó muy bien y que le gustaron todos los relatos menos uno. No sabemos cual no fue de su gusto... Ayer también se materializó un reto laboral nuevo que probablemente implique mi traslado. Y la incertidumbre no deja de gustarme más que la planicie estéril del aburrimiento He pensado en contarte todo esto, hacerle caso a los expertos en género epistolar (y en todo lo demás), tratar de pasar por mujer fatal aunque sea a través de un plagio y decir cosas como las que Rosenvinge le escribía a NachoVegas. Por ejemplo que me he cortado el pelo y que no me gusta, que me veo demasiado remilgada. P.S. La foto es de un perrillo de aguas, no de mi... Mi teléfono móvil tb es blaugrana. Incluso más blaugrana que yo. Se ha vuelto loco con la tercera. Con el triplete. Ha enviado mensajes en blanco a un montón de contactos de mi agenda. Tampoco tengo muy claro el criterio. He conseguido evitar molestar a unas 15 personas. Primero he tenido miedo, porque mi último sms era para el nómada. Algo privado y excesivo que (ufff) sigue siendo privado y excesivo. Siguen llegando informes mientras tecleo esto y oigo el larguero. Rozando la afonía. Es fácil decir ahora que estaba relativamente tranquila. Que fútbol es fútbol y lo que tú quieras, pero después de todo... a veces ganan los buenos. El de hoy no ha sido el mejor partido del barça ni mucho menos. Ha sido uno de los peores partidos de Xavi (aunque dicen que desde el campo no se ha visto así). Pero tb hemos sido mejores. Los únicos que jugábamos. (bendito Pujol, ser incasable de cuerpo cincelado) En el manchester seguía la técnica que mi hermana definió como "pasádsela a will" (los aficionados al príncipe de bel air sabe de qué va) Will era el pseudosexymbol ronaldo... Goles de los goleadores. Como debe ser. Guardiola con una camisa preciosa (y una corbata horrorosa). Yo jugando a la vidente: esta jugada termina en gol, mira lo que te digo. Eso fue en el segundo. Porque el primero me pilló diciendo: "podríamos jugar algo, ¿no?, menos mal que aun no ha llegado mi hermana" Y golazo. Dice David que hoy es el día en el que el barça venció a los fachas. Digo yo que hoy es el día en el que el barça volvió a darme razones para adorar a Madrid. Sólo aquí se puede llenar cibeles de bufandas blaugranas, pacíficas. Sólo aquí se celebra la tercera del barça alrededor de la diosa merengue. Y no pasa nada más que la felicidad de los ganadores. Banderas de españa, banderas del barça. Yo no soy de nacionalismos ni de banderas. Pero soy muy del barça. Y muy de recuperar los símbolos que nos robaron. Creo en las celebraciones paganas, creo que es un logro ver banderas de españa y del barça juntas y en paz. POrque los nacionalismos me parecen una mierda. He disfrutado con el partido, con el barça, con mi hermana, con David, Juan (madridistas exquisitos), con Gabi. Con mi padre al otro lado del teléfono, mi madre llorando (somos unas lloronas),los sms, y el mail gigantesco en mi correo. Sigo disfrutando. Recordando el día en que el Barça ganó la cuarta liga consecutiva: "hija mía abre bien los ojos porque esto no lo vas a volver a ver en tu puta vida". Y yo, que aun era una niña, pero ya era muy parecida a ahora, abrí bien los ojos y le respondí "en mi puta vida, papá??". Cuando él dijo que tenía más de cuarenta y era su primera vez yo le respondí que las cosas cambian y que después de todo yo tenía muchos menos años que él y ya había visto 4 consecutivas. Una copa de europa. Ahora tengo muchos menos años que él en aquel momento y ya he visto un triplete, las mismas copas de europa que los madridistas de mi generación... Pero en la primera parte de la frase le hago mucho caso a mi padre: abro bien los ojos tratando de beberme esta vida blaugrana, loca, cambiante a veces, monótona otras... Mañana tengo una reunión a primerita hora. Una de las malas, de esas a las que nadie quiere ir. Honestamente me importa un pito. Ni siquiera voy a poder hablar. Tampoco tengo intención de decir demasiado. Somos champiñones de europa, tenemos el triplete, tú vuelves pronto a este Madrid maravilloso de cláxones y a las 4 de la tarde la espalda ha hecho clack y ya no me duele nada. Me voy a dormir a esta cama ancha. Saboreando. Que nos quiten lo bailao. Y que nos queden muchos bailes... P.S. Foto provisional a la espera de ver qué tal han quedado las de la celebración en cibeles hechas con mi movil loco (que paralelamente enviaba mensajes...) sacada de El País. Disculpen las erratas, abreviaturas y faltas de ortografía. Esta soy yo escribiendo tumbada en el sofá, a toda velocidad y con más alcohol de la cuenta en las venas... Ahora mismo sueño, el pelo mojado mojándome la espalda, mono de tercer café (contigo), demasiado trabajo, una sonrisa insoportable como de anuncio de dentífrico. Ganas de piscina (playa en un mundo perfecto). Falta completa de imaginación. La ventana abierta. Marvin Gay sonando altísimo en las orejas. Algo de tiempo para salir al sol de primera hora. Todo eso tengo. Pero sobre todo ganas de... La princesa bacana tenía antojito de cerezas. Pero no había en el super cercano. Lo sé porque primero fue el nómada a mirar y volvió con chocolate con sal y luego fui yo a comprar un sustituto frutal para el postre y comprobé que las cerezas brillaban por su ausencia. P.P.S. Escrito ayer, claro. Hoy es otro día primaveral que parece de verano y los rizos mojados me escurren en la espalda desnuda. Dice: "Pescatero no viene en el diccionario de la RAE". P.S. Tengan cuidado con la gripe porcina... pero sean positivos: al menos esta semana nos darán el coñazo con otras cosas que no sean la crisis: la Bruni, Sarkozy y la gripe porcina... No me gustaban las Barbies ni jugar con muñecas. Prefería leer Robinsón Crusoe y los libros de Verne, ante la desesperación de mi abuela que me cosideraba "un chicazo". Se cancelaron abruptamente algunas reservas. Dijo “te debo tres días donde tú quieras”. ¿Donde quiera? Me puse literal. Me dediqué a mandar por mail enlaces a hoteles en splendia.com P.S. La foto es el hotel más caro de Santorini. Entiendo por qué... Pasen un buen fin de semana. Disfruten Yo pienso hacerlo Esta noche en Galileo Galilei ALEJANDRO MARTINEZ CANTA A JAIME GIL DE BIEDMA Vayan... intuyo que les encantará!! Dice Eric Peyrelongue hoy en el OME: " Ya se veía que eso de Facebook no podía ser. Tengo doscientosmilamigos. Burguer King sacó una campaña: por cada amigo que borres un whopper gratis" La cifra de borrados fue exactamente 233.906 Un Whopper vale 1 euro. Mi política en feisbuc: tratar de evitar tener en mi lista de amigos a gente con la que no me tomaría un café bajo ninguno de los conceptos e intentar tener sólo a aquellos con los que disfrutaría realmente. Por unos motivos o por otros. Me voy de congreso. Los dos próximos días estaré escuchando a los gurús hablando como gurús de temas de los que no sé prácticamente nada pero tengo muchas ganas de aprender. Si saco algo en claro del congreso les tendré puntualmente informados. Aunque intuyo que nada de todo esto les interesa en lo más mínimo... Mi padre me hace mucha gracia. Ya se lo he contado alguna que otra vez. Es irónico, certero y preciso. Obsérvese la inequívoca manera de nombrar las mesas que tienen en algunos restaurantes (restaurante quizá sea un término que le viene grande) Pero nos hizo mucha gracia, eso desde luego Todo es raro. Después de dos semanas sin pisar por el gimnasio, nada más entrar él canta a gritos un aleluya. Como si yo fuese alguien. Como si mi ausencia o mi presencia fuesen importantes de verdad. Todo el mundo que anda alrededor se sorprende de tanta fiesta. No soy una mujer simpática, ya saben. Pero sí soy entusiasta, de sonrisa cuasi perenne y carcajada fácil. No soy simpática pero sí una hedonista a la que se le nota a cien kilómetros cuando disfruta de verdad. Esa es mi virtud. Ayer disfruté muchísimo con una clase que llevaba mi nombre en un CD y que estaba esperando mi aparición para ser estrenada. Disfruté muchísimo con el salvajismo controlado, el sudor a chorro, el ritmo en la bici. Cantar a gritos. Salí de allí a las 11 de la noche preparada para meterme en la cama y dormir como un tronco. Esta mañana no me dolía nada, he guardado el abrigo de invierno hasta nueva orden y deshago en mi boca chocolate al 90% de cacao. Delicioso. Me voy a trabajar, tengo demasiado que hace. Mañana es viernes! Esta semana termina el miércoles y es un reto de ingeniería doméstico-laboral Estaba previsto contarles el nuevo pack de belleza Arabian San Valentín, pero luego me puse a pensar en el tuenti y Marta del Castillo, la sociopatía y la psicopatía. Los asesinos de sangre fría que se presentan a programas de telerrealidad. La foto, que es exactamente en lo que yo pensaba, está sacada de aquí Pase lo que pase con el clima puedo confirmar y confirmo la llegada de la primavera. Y no sólo al Corte Inglés. P.S. El dibujo es de aquí y me encanta! Volviendo de Sevilla y exprimiendo las "tesnologías" que permiten avances de la humanidad y también que yo escriba desde el tren esta chorrada. Reflexiones sobre los Goya con la complejidad de: - Penélope Cruz me cae bien y me parece una mujer guapísima - Javier Fesser me cae bien y me parece un hombre de lo más atractivo. - El vestido de Concha Velasco parecía una adaptación a la tercera edad del de Pe. O viceversa. - No tengo claro que quería decir Benicio del Toro en su discurso Poco que aportar, como han comprobado (no pienso meterme a debatir sobre la piratería y alrededores, que me cabreo) Reflexiones sobre Sevilla - Ahora ya puedo decir sin faltar a la verdad eso de que "la lluvia en Sevilla es una maravilla" - Gracias a un taxista ahora entiendo por qué la Avenida donde está la estación de Santa Justa se llama Kansas City - Me sigue haciendo sonreir ver las naranjas (o similares) en los árboles casi tanto como la primera vez que estuve en Sevilla, hace más de 16 años. - Me sigue encantando que los planes salgan bien. Resumiendo: El cerebro en aparente desconexión en realidad está procesando otras cosillas. Y debería mecanografiar todo lo que he escrito desde el jueves en una libreta que se agota (y que empecé en septiembre) ...me parece de una belleza impresionante. La imagen del día de la NASA me recuerda a una geoda que mi padre casi compra una vez cuando yo era pequeñísima. Creo recordar que yo casi rompo algo carísimo, también. Aunque eso puede ser ficticio: yo siempre estaba a punto de romper cosas carísimas. Pero soy una simple y pienso "es precioso". Disfruten del finde de viento! La foto, con la cámara titular (la buena, buena) pero con mi tradicional poca habilidad de siempre, está hecha en un atardecer precioso que hubo la semana pasada. Ya saben cuantísimo me gustan los cielos rojos que van a incendiarlo todo... Sigo tratando de vencer al virus... Como en mi gimnasio de barrio ya no hay clases de baile o las hay a horarios imposibles en los que la gente normal o trabaja o duerme la siesta, me he buscado unas clasecillas a ver qué pasa. ... escribir algo sobre Palestina esta mañana. Ayer no pude ir a la concentración en Madrid porque estaba viajando de vuelta a casa después de unas navidades fantásticas. Hoy estoy en la oficina y todo se ha vuelto loco así que no tengo tiempo para pararme a pensar y tratar de escribir algo coherente desde mi incultura. Pero quizá el miércoles... Mientras tanto les deseo que los reyes magos sean generosos, y que disfruten del roscón de reyes (que es mi parte favorita de la Navidad). Yo lo tomé ayer por adelantado. También puse el zapatito por adelantado y Baltasar se niega a que siga poniendo aqui fotos pésimas con la excusa barata de haberlas hecho con el movil. Me han traido una camara superfashion para que la responsable del desastre fotográfico sólo pueda ser yo. Esta foto de arriba está hecha con mi movil, en el ave, volviendo desde el simulacro de lass uvas en sol y la noche sin dormir tras los aristócratas acelerándonos el pulso. Es mi última foto de 2008 y me gusta, porque me recordará siempre la gloriosa forma de terminar el año! Yo escribí una vez una crónica donde hablaba de mis botas de espia rusa. Siemre tengo unas botas de espia rusa que me pongo muy pocas veces en cada invierno. La foto es nieve en Pucela. Una preciosa estampa navideña para una nochevieja anticipada (con uvas y todo) que celebraremos luego Aquí estoy, estrenando un vestido corto con bolsillos (más mono...) con la oficina diezmada, los ojillos de dormida y demasiado trabajo para un sólo ser humano. . . . Ayer fue un día de locos. Salí tardísimo de trabajar, casi me quedo sin vacaciones de navidad por un proyecto ambicioso que quiero hacer con todas mis fuerzas. Llegué tarde y no pude, materialmente, avisar del retraso. Él se enfadó porque yo llegué tarde, corriendo, sin avisar y suspirando. A mi se me torció el gesto porque a pesar de todo el caos y la histeria le tenía muchas ganas a la noche y me molestó que se le cruzase el cable. P.S. Mañana, cuando vuelva medio dormida de Salamanca les cuento! Dijo "pareces la sirenita". Yo llevaba una falda gris con abertura peligrosa, unas medias negras de blonda bordada, unos tacones menos vertiginosos de lo que parecían a simple vista y estaba sentada en el sofá blanco de aquel after intentando por todos los medios mantener oculta la blonda de las medias y mi ropa interior. Por eso tenía las rodillas muy juntas y las piernas dobladas. Y él dijo "pareces la sirenita" así sentada. Yo me reí luminosa. Aquella noche jugábamos, otra vez, a los personajes. Ya habíamos sido camareras, peluqueras, estilistas, cortesanas, actrices de los 50, bailarinas convencidas de "houselegante" (denme una tarima y moveré el mundo). De pronto, a las 9 de la mañana en un antro de noche prolongada me tocaba ser sirenita de cola plateada, iridiscente, sobre un sofá de polipiel blanca. Odio las pelis de Disney. En realidad odiar es una palabra tan excesiva como yo, pero no me gustan nada. Por cosas que no vienen al caso. P.S. De la nevera... El año pasado fueron unas navidades muy muy raras. El día 25 de diciembre (fun fun fun) amanecí tempranísimo y conduje por carreteras vacías desde la casa de mis padres hasta el trabajo (a más de 200 km de distancia) y así me pasé todas las fiestas: yendo y viniendo. Todavía quedan hombres capaces de entender la sencillez de ir por la vida sin fachada. De esos que no necesitan engañarte para gustarte, que no tratan de ser el príncipe azul de todas. Todavía hay algunos que juegan limpio y bailan sucio, que nunca leen poesía pero entienden eso del stock de las pequeñas y decisivas complicidades, que piden más gasolina, que dan seda y acarician y estremecen y revuelven en rincones indeterminados. A los que "les gusta que seas ruda y también les gusta cuando sudas porque hueles a carne cruda". Todavía quedan algunos que se atreven a correr el riesgo de darte el corazón aunque podrías jugar con él. Aun hay alguno que pisa sigiloso asegurando cada paso, avanzando tan lento que lo incendia todo de deseo y prisa y ansias. Por increible que le resulte a mi infinito cinismo hay algunos hombres capaces de darle una segunda oportunidad a la vida, de dejarse embarrar, de correr todos los riesgos, jugar a cada juego y mirarte a los ojos mientras prometen cuidar esto nuestro. Sin nombre, sin futuro, sin destino y puede que sin nada. Pero no he aprendido a renunciar a un martes perfecto, un jueves que empieza cuando todo el mundo sigue pensando que es miércoles. No he aprendido, o a lo mejor es al contrario, ahora sé que no voy ni a empujar ni a resistirme y todo terminará pasando, tarde o temprano. P.S. Hay trozos de canciones por aquí dentro, trozos que alguien eligió para mi. El título es de la nueva de Calle 13. Escribiendo este post pensaba en mi hermana y otras mujeres que repiten cosas como "son todos iguales" o "es espeluznante". Quizá sea una ingenua, pero anoche me acosté a las 4 de la mañana. El despertador ha sonado a las 7.30, he hecho la comida, he puesto la lavadora, me he lavado el pelo con un champú azul de hibiscos de Hawaii que no me deja el pelo sexy, pero sí limpio, la oficina es un caos, puede que el mundo gire en un sentido absurdo mientras yo espero varias cosas (esta tarde/pan tumaca/acrobacias de notas y palabras...) Y la foto son nenúfares, no hibiscos, creo, pero de jardinería tampoco tengo ni idea. Ayer Sonia y yo tuvimos un memorable y auténtico día Banqueta. El caso es que nos pasamos la noche riéndonos a carcajadas de los siguientes "conceptos": P.S. Lo de arriba es un esbozo de la preciosísima mosca para banquetachannel (la de la banqueta paralela en posteriores episodios) La cosa tiene guasa, verán. P.S. La foto es de David, que hace mucho que no pongo ninguna suya... Prácticamente recién aterrizada desde Córdoba a esta oficina nada gris de lunes contándonos los findes. Hoy, por primera vez en muchos meses, no llevo sandalias ni chanclas. He sacado las bailarinas del armario y he venido dando saltos otoñales por las estaciones de metro. Estoy contenta. El viaje ha sido muchas cosas y todas buenas, tengo mucho que mecanografiar desde un cuadernito de papel reciclado que me regalaron al empezar este año de promesas. Tengo también muchas fotos que procesar (procesar quiere decir pasarlas del móvil al ordenador, comprobar que se salvan 3 o 4 y culpar del desastre a la calidad de la cámara del móvil). Tengo recuerdos que almacenar en los sitios más persistentes de mi cerebro, y cafés que tomar. Tengo también una reunión y suficiente trabajo como para ocuparme las 8 horas, por eso sólo me da tiempo a teclear como una loca directamente en la ventanita diciéndoles que llovió (mucho) y que no me importó (nada). Les dejo una de las múltiples fotos que hice estos días: una calle de la judería barnizada de lluvia. Ya saben... desde el móvil. Feliz y otoñal semana a todos! Mañana más y espero que mejor “Es muy amigo de sus amigos” ¿pero que tronchez es esta?? No me puedo creer que eso sea lo mejor que uno puede decir de otra persona. Ya es triste. ¿Qué mérito tiene ser amigo de tus amigos? Es una verdad de Perogrullo. Uno tiene amigos, y es amigo de ellos. Curioso. Original a más no poder. Un gran mérito. Yo lo que vería reseñable sería que alguien fuese “muy enemigo de sus amigos”. Calificaciones alternativas: le encanta pasarlo bien , es muy humano... Otra cosa que nos encanta es eso de “yo respeto todo”. Por ejemplo: yo respeto el holocausto judío. Un dos tres responda otra vez... P.S. Tronchez sigue sin venir en el diccionario. Señores académicos... considérenla en su próxima revisión. Se llena la boca al decirla. Nosotros ya la usamos mucho... El título porque ya es cuesta de septiembre y se están llevando una barbaridad los interesantísimos fascículos... Y el chiste de Forges por lo de siempre. Era la canción-guiño entre Spade y yo el verano pasado. Cuando todo parecía una broma. Me daba miedo que me pasasen las dos cosas que terminaron pasándome así que supongo que estuve todo aquel verano dando vueltas sobre nada. Y escuchando la única canción del disco de Vanesa Martín que me gusta. P.S. El collage es del año pasado... Culpemos a los cambios de temperatura o quizá a dormir casi nada para ver la final de basket. O a todo. El caso es que estoy fatal. Pero tengo pendiente contarles unas cuantas cosas: - Algo sobre las olimpiadas - La maravilla de Javier Colina en trío - Un saxo borracho... Les dejo una de esas fotos fantásticas (esto es puro sarcasmo) que yo hago. Podría excusarme en qiue está hecha con el móvil, pero todos sabemos que ese nunca es el problema. A que no saben dónde está hecha?? Tengo el diagnóstico certero. Tengo la palabreja en latín. Los chistes de Forges responden al siguiente mecanismo "no sé de qué te ríes, lo digo en serio". "por eso". Freud, el mismo que decía que las mujeres queríamos tener un pene propio, hizo un sesudo estudio sobre "el chiste y su relación con el inconsciente" donde grosso modo y a grandes rasgos venía a concluir que nos reímos de las cosas que nos inquietan o nos preocupan de alguna manera. Que el chiste es una forma de liberar el inconsciente: eso, supuestamente, explica los chistes crueles sobre Biescas y similares. Yo, que no hago estudios sesudos y tengo vocación de tertuliana (ya saben, opinar a troche y moche sin un criterio claro) considero que a cada tipo de persona le hacen gracia unos tipos de chistes. A mi Forges me encanta. Por la ironía. Creo. Sonia y yo tenemos un toque "forgiano" pero sin su calidad. Así que llamamos "euro-jitanic" a la clase de "aerosalsa" y nos inventamos modalidades como "batuka-flamenk". Leer este chiste me ha hecho la gracia de siempre del "qué razón tiene" y la otra, la de "mira que monas nosotras, pareciéndonos un poquito al maestro...." Aun recuerdo aquel verano (tranquilos no voy a recitar el diálogo de Groucho Marx que sigue "en la riviera francesa") digo que aun recuerdo aquel verano del chiste sobre el aire acondicionado "ande yo fresquete, jódete majete". Pues eso, Forges. Sus chistes y la relación con mi inconsciente... Descuento las horas. El lunes recomienza todo. Y quiero que sea martes, que se diluya la incertidumbre. Hoy no pienso trabajar ni un minuto, voy a salir dos horas antes de lo que debería, voy a ir a buscar el dichoso bolso (es una putada saber exactamente lo que quieres y que ese producto parezca no existir), luego un ensayo de baile. Después una fiesta que promete azotea, cocktail y buena compañía... El lunes me levantaré una hora y media más tarde, cogeré el transporte público, tendré tiempo para leer libros en papel y quién sabe cuantas cosas más... Estoy perra. Viene el chico malagueño a buscarme para desayunar. Mi último bizcocho de limón y té verde (recuerden lo que dice mi sister: en los tiempos modernos todo tiene té verde y/o aloe vera). Esto de aquí arriba es una tontería. A cambio les dejo la visión que Monet tenía de San Giorgio Maggiore en el crepúsculo. Y les deseo feliz fin de semana. Saquen los tirantes, que gane España y todas esas cosas! Lo mismo se puede hacer de otra manera. P.S. El título es de esta canción de los Sunday Drivers. Y mola. Mucho. Y la foto se llama "parallel lines on my mind". "On my mind" también es una canción de los Sunday Drivers. Un guiño tonto. La foto me gusta, además, me parece dulce y optimista. ------------------------------------------------------------------- Actualización: Qué sí, que esto era nevera. Que sí, que voy a la fiesta y que no, que no va a pasar nada. H. es un negro cubano de casi dos metros. Nos dio clase de salsa en los buenos tiempos. Salsa de la de verdad, no de salón. Creo que la única razón por la que canta los nombres de los pasos es porque a los españoles les suele encantar hacer ruedas cubanas (a mi ni me van ni me vienen). Así que él con sus "paseos", sus "princesas" sus "dile que no" con y sin "aspirina", sus "enchufla doble" y sus "85". Ironizando sobre la torpeza de algunos y alegrándose cuando alguien lo clava. Siempre atento a todo. H. además hace animaciones en discotecas y después de su show nadie se atreve a salir a la pista a bailar "merenhouse". Ayer me acordé del día que se le ocurrió llevarnos a Sonia y a mi de gancho. Yo soy un gancho buenísimo porque doy toda la sensación de no tener ni idea del asunto y siempre hay quien piensa "al lado de esta no puedo hacer el ridículo" del mismo modo que mi médico piensa que debería salirme colesterol en los análisis de sangre. Aquel día fue mítico porque hicimos la temida prueba cerocero: la discoteca en cuestión estaba en el fin del mundo a mano izquierda así que yo tuve que llevar el coche y Sonia, por solidaridad conmigo, decidió no beber tampoco. Éramos las dos únicas personas del lugar que no habían tomado ninguna droga legal ni ilegal, y sin embargo todo el mundo nos preguntaba cómo se llamaba lo que nos tenía tan eufóricas. Solo el baile. Bailarrr bailarrr que diría king áfrica. Dar vueltas sin parar. Los timbales. H. haciéndonos guiños. El aura fotografiada. La salsa tiene algo medicinal que pone de buen humor, que libera endorfinas a chorro en el torrente sanguíneo eliminando el cansancio. Una sólo puede concentrarse en mover todos los ejes en un aparente descontrol que nunca es descontrolado. Por muy enloquecidos que suenen los timbales y la sección de vientos siempre hay unas normas a las que atenerse y pase lo que pase, hagan con una lo que hagan, la lleven hacia donde la lleven y la giren como la giren, tiene que volver siempre con el pie correcto atrás. Y si no... el desastre. H. y su brazo potente son los únicos capaces de conseguir que yo haga 6 giros seguidos, con tacones y sin desequilibrarme, sostenida sólo a través de mi dedo corazón. Puro espectáculo. Con H. siempre doy la sensación de ser una salsera solvente. Y no es cierto. Todo el mérito es suyo, pero como todos los buenos bailarines deja que "la chica" se lleve los aplausos. P.S. Esta parece la semana del baile en "El Corte Inglés", así que mañana quizá saque de la nevera (del cajón de la verdura) algo de hace un mes. En torno a la danza oriental, esta vez. Ah, y el dibujillo es cómo se supone que hay que terminar después de los 6 giros vertiginosos. Es para estas cosillas para las que echo de menos la melena de león... P.P.S. Algo se cuece en las calderas del Bremen... aunque ayer tuviese que abandonar el barco antes de tiempo salí de allí convencida de que podremos hacer algo bonito de verdad... Y hasta ahí puedo leer "Podemos ser peligrosas si nos tocan lo suficiente las narices. Pero incluso entonces elegimos la opción menos sangrienta. Eso decíamos hace unos meses. Entonces ni siquiera intuíamos que los crímenes suaves podrían dar tan buen resultado. Nuestro profe de funky, también conocido como "el insoportable irascible", se marcha (o lo marchan). Es un cabronazo con pintas en el lomo. Un mal bicho impresionante. Ha hecho llorar y sufrir a quinceañeras (incluso a doceañeras), miente, insulta, maquina, es cabezota, inflexible, amargado cruel y antisocial. Como ya saben es la persona a la que más cerca he estado de odiar nunca. O a la que he odiado. El primer día llegó con sus aires de típico tío inseguro, fingiéndose un Nureyev del funky y resultando pésimo como profesor y como bailarín (es incapaz de contar tiempos, lo que es parecido a un conferenciante que no supiese hablar la lengua en la que diserta). Fuimos a pedirle, por favor, que se tomase con calma las explicaciones y que no nos enseñase 8 coreografías por día. La clave del baile es la repetición. Sin repetición no hay nada. Nada sale, nada funciona y no se avanza. Dijo que NO, que su clase era un casting. Todavía nos estamos riendo de su salida de pata de banco. Nos declaró la guerra abierta hace 3 años. "Si no os gustan mis clases os largáis". Respondimos que antes se iría él. Hemos ganado. Se va, nos quedamos. Tenemos una profe nueva, una técnica, que cuenta tiempos, que repite, que enseña, que es capaz de marcar un ocho entero. Una profesional, vamos. Volvemos a los orígenes del funky, cuando Flo nos hacía sudar y vernos divinas en el espejo. Disfrutar tantísimo. Hemos ganado jugando exquisito: vino su jefe a decirnos que le echaba, que estaba harto, que era insoportable, y nosotras hasta lo "defendimos" sugiriendo que coexistiese con otro profe que fuese más despacio, "para los que bailamos mal..." No bailamos mal. Bailamos bien, aunque en sus cláses jugábamos a tres cosas: poner cara de acelga revenida (porque dijo que en sus clases la gente no se reía), chistar cada vez que se iba de tiempo (todo el rato) y fingir una torpeza brutal en la ejecución de los pasos en lo que dimos en llamar "estilo pato borracho". Una vez hicimos un "homenaje revisitado a los juegos de infancia" modificando los pasos convirtiéndolos en un pilla-pilla absurdo. Esas eran nuestras armas contra sus gritos, sus insultos, su mala hostia, sus salidas de tono y su hijoputismo. Y hemos ganado: desaparece de nuestras vidas, nos hemos permitido el lujo de contener la alegría al enterarnos de la noticia, teniendo la tranquilidad de que nunca jugamos sucio a pesar de que él sí lo hizo demasiadas veces. Nos hemos despedido educadas pero frías con un "hasta luego" cortés. Ahora ya, es pasado. El funky vuelve a ser un baile y no una tortura. El karma, creo que es el karma. La imagen es de "Chill Phil" Mi desastre me hizo creer que me habían robado la cartera el sábado pasado. En el metro, como a los guiris. La cartera tenía un total de 10 euros, osea nada. Cancelé la tarjeta de crédito y asumí la putada de tener que hacerme nuevamente el DNI y el carné de conducir, pedir una copia de las doscientas tarjetas de puntos que de todas formas nunca uso. Pero me molestaba no haberme dado cuenta. Yo, que me tenía por tan hábil, por tan difícil de robar. Yo, que estuve 10 días en Italia disfrazada de turista despistada y sin perder ni una sola de mis pertenencias a manos de los carteristas expertos con cuchillas de afeitar y otras leyendas urbanas. Yo, que me di cuenta en las Ramblas de que me estaban abriendo el bolsillo pequeño de la mochila dos veces, yo, que vi por el cristal del cercanías convertido en espejo en la oscuridad del túnel, cómo un hombre de uña del meñique larguísima manipulaba mi cremallera y me di la vuelta con cara de perro de presa para decirle un eficaz "oiga" que provocó su huída. Yo, que de espaldas a nuestras pertenencias, y en medio de una acalorada conversación de bar, tuve el instinto extraño, o la intuición (algo vio mi cerebro que yo no soy consciente de percibir) de que nos estaban robando y me di la vuelta para agarrar al ladrón del cuello de su polo andrajoso y decirle "donde vas" mientras los 4 hombres machistas del grupo se escondían y me dejaban "sola ante el peligro". El ladrón se disculpó con exquisita educación por haber confundido nuestro 8 abrigos con el suyo y yo le respondí "y mi bolso con qué lo habías confundido??". Yo, que si estoy sentada en una terraza y se cae una hoja de un árbol, agarro mis pertenencias como un acto reflejo... Esa misma, no había notado cómo quiensea metía la mano por el escaso hueco que dejaba mi bolso, rebuscaba en las profundidades la cartera y desaparecía. Ni siquiera tenía un sospechoso/a. Alguien que se me hubiese pegado demasiado. Alguien que hubiese hecho algo raro. Soy una mujer observadora, aunque parezca siempre tan acelerada y tan poco atenta a nada. Y estoy dispuesta a aceptar que me roben la cartera, pero no podía entender cómo no había nadie en mi cabeza que, a toro pasado, me pareciese el culpable... Y al llegar a casa ahí estaba. Intacta sobre mi cama. Con los 10 euros, la visa cancelada y las tarjetas de in-fidelidad de: - Carrefour - Repsol - Cepsa - Shell - Yves Rocher - Body shop - Marionaud (o como se escriba) Además de infinidad de tarjetas de visita de restaurantes que me gustan, tiendas que me llaman la atención en ciudades variadas y otras tonterías que convierten la cartera que me regaló mi hermana en un bloque compacto y pesado. He pensado en hacer limpieza. Pero ya lo he descartado. Las cosas se quedan donde están. Y a ver si cuando eche gasolina me acuerdo de pasar la dichosa tarjeta correspondiente, que creo que con un billón de puntos puedo conseguir un lapicero. O algo. Mi nevera está llenísima de cosas que no quiero poner aquí ahora aunque me gusten mucho. Que son demasiado personales. Alguien dirá que cómo pueden ser más personales que las cosas que ya pongo. Pueden. Supongo que la gracia está en el cómo y en el cuándo. Y básicamente es temprano para colgarlas. El problema es que mis post absurdos con listas tontas... no me apetecen. Tengo en la nevera cosas sobre: - El perfume de mis compis masculinos de curro - Una lista de signos inequívocos de que nos hacemos mayores (a pachas con Pi) - Algo sobre el chiki chiki (perrea, perrea) - Un post sobre Matchbox 20 - Uno sobre "hooked on a feeling" (momento revival) - Algo estúpido sobre mi crisis peluqueril/capilar/tirabuzonil Y así sucesivamente... ¿Les apetece alguno en especial? ¿Saco del congelador un viejo viejísimo post que guardé por ser demasiado personal y ya no lo es? ¿les cuento mis peripecias médicas? ¿me voy de vacaciones? Mi jefa me contrató porque nos caímos bien en la entrevista. Estoy segura. En este siglo XXI de "superformación" donde todo el mundo tiene tantos títulos, mi currículum era parecido al del resto de candidatos. Sólo que yo era unos años mayor que los demás y tenía estas estructuras mentales que tengo, para bien y para mal. Ella dijo en la entrevista que eso se debía a que éramos periodistas vocacionales y yo pensé automáticamente "o viceversa". Creo que hay algún rasgo de carácter que determina la vocación temprana por el periodismo, pero hasta antes de ayer no sabía ni siquiera elucubrar con ese algo. Ahora, después de eso que dijo Javi hace una semana en la tetería sobre asumir que la formación nos crea ciertos esquemas mentales. Después de observar gente en la que me reconozco y tratar de entenderme con personas con las que no tengo absolutamente nada que ver a pesar del gran parecido de nuestros códigos genéticos, creo que, a veces elegimos la carrera o la profesión por los esquemas mentales que requiere. Y en este caso puede que la clave sea una mezcla rara entre "razonamiento" y "corazonada". Creer que se puede aprender a pensar de forma que aparezcan las corazonadas. Que se puede tratar de controlar de una forma mínimamente racional, esa parte aparentemente automática que es lo que llamamos instinto (que en realidad se basa en observaciones del entorno registradas de forma semi-inconsciente). Maneras de pensar, no fórmulas infalibles. La creencia tan anticientífica de que casi nada es infalible en la vida, en las vidas. Pero la confianza también en que uno puede ir aprendiendo, mejorando, facilitando la corazonada. O como dice Jesse James Garret, gurú de arquitectura web: "habilidades, no reglas". Creemos mucho en las habilidades y tenemos problemas con las reglas: sólo somos capaces de seguirlas si las entendemos, si les vemos un sentido. Por eso, los buenos periodistas, los vocacionales, meten las narices donde no les llaman y se cuestionan cosas que los gabinetes de prensa no previeron... Mi silencio de estos días no se debe a unas idílicas vacaciones. Se debe más bien a una gripe. De las gordas. Con fiebre de romper termómetros. Hoy estoy mejor. Mejor no es bien. Pero es algo. Mañana tengo que ir a trabajar por narices, no puedo quedarme en casa porque es previsible que tenga que pasarme un mes entero de baja. Y no puedo permitírmelo. Así que he derrochado mis vacaciones sudando la fiebre y bebiendo zumos y caldos. Cancelando mis planes para estos días. Pater anda con su tabla encerada haciendo virguerías y poniendo a prueba su brazo izquierdo. Vuelve mañana y yo tengo taantas ganas de verle como si hiciese siglos que se fue. Cuando estoy griposa me pongo absurdamente mimosa (mucho más todavía que de costumbre) tanto que me dan ganas de abrazar a la hormiga simpática del hormiguero y digo "es muuuy mooona" y pongo carita de cachorrillo, probablemente la misma que hace unas horas cuando he visto al encantador de perros (un temazo este programa, por cierto) curar el estrés post-traumático a un labrador precioso y buenísimo... Desgraciadamente el arzobispo de Pamplona se encarga de devolverme las ganas de pelea. Pero es la hora peligrosa de la fiebre y hay "ronda relámpago" de llamadas y Sonia se ofrece a traer caldo y a visitar enfermos, y el manos libres me permite hablar y hablar, bien tapada bajo el nórdico, sobre temas variados e intrascendentes. Y pienso que vale, son un asco de vacaciones, pero podrían haber sido muchísimo peores. Infinitamente peores. Y también pienso que ya me estoy hartando del dolor permanente y el malestar permanente y de que en mi agenda haya más fechas de consultas médicas que de otra cosa. Así que, a quien corresponda, le pido (suplico si es necesario) que me deje estar sana como una manzana. Ya. La "empresa" organizadora del finde rural/urbanita/oscreeréisqueesoeselcampo mandó un mail a todos los asistentes. Uno completísimo desvelando la sorpresa, con momentos grandes como ese en el que nos ponía el enlace a un calendario para que fuésemos tachando los días que quedaban. Y yo respondí desde el cachondeo quejándome amargamente porque no nos adjuntaba el grupo sanguíneo de todos los asistentes. En contestación he recibido esto: Me alegra mucho que la informacion te haya sido satisfactoria. En lo referente a tu consulta sobre el grupo sanguineo tengo que decirte que por supuesto que HIPJOPER S.A. considera esta informacion de vital importancia (somos una empresa seria) pero desgraciadamete el Organismo de Regulacion de la Informacion Transmitida por Internet ( O.R.I.T.I.) lo prohibe en el articulo 19 de su codigo mailistico . cito textualmente: Por cierto, creo que la palabra internaustico no existe pero ¿a que queda de puta madre? Pues eso... Los ángeles de charlie seremos definitivamente setenteros. Tenemos gestionadas unas gafas absurdas a más no poder. He sido premiada con la peluca pelirroja. Ayer fue un día estupendo pero ahora tengo una resaca de campeonato, agravada por la noche en vela. Mi cara está verde (ah la edad...). Así que parece que seré un angel de charlie minutos antes de entrar en la clínica de rehabilitación (nou nou nou), porque esto no lo arregla ni channel... Pero ya saben lo que dice Sabina sobre ir sin dormir al currelo. Y ya saben lo que digo yo en estos casos: "que nos quiten lo bailao" Por cierto, aunque desaparezca el finde y desde la magia de Internezzz, el sábado este universo perpendicular recibirá una visita que les aconsejo. Vengan un ratito y disfruten... Me encantaría decirles que soy una valiente. Que soporté el EMG como una campeona. Que resistí las agujas con estoicismo. Pero no puedo. Porque no hay agujas y no duele. Es raro, simplemente. Unas descargas que aumentan en intesidad y te dejan el brazo tonto. Completamente soportable. Así que ayer me cogí el día libre sin que hubiese una necesidad estricta. Pero bien mirado... después nos fuimos a pasear por la Castellana en un día delicioso de primavera. Me tomé un cortado en manga corta (qué redundante) en una terraza del Paseo de la Habana. Luego ese risotto delicioso y un tiramisú que no era tiramisú por muy optimista que quisiese ponerme. Y yo conversando amablemente con la chica del GPS. Hoy es mi cumple, como ya habrán deducido "en episodios anteriores". Así que estreno cosas, hace un día precioso (como manda la ley no escrita), y he recibido ya toda la información del finde rural/urbanita. Hay una fiesta de disfraces el sábado. Una fiesta temática. No se lo digan a nadie pero Inés, Sonia y yo vamos a ir de "Los Ángeles de Charlie". Reciclando las dos pelucas del Cabaret del bajo relieve, y añadiendo una pelirroja que no sé de donde ha salido. Como todos quieren ser Charlie (jijiji) hemos decidido incorporar un megáfono para que cualquiera, a lo largo de la fiesta, pueda decir "¿Cómo estáis ángeles? Y nosotras responderemos "afirmas o preguntas" en honor a mi tía y luego pondremos la pose típica. Ya nos hemos reído muchísimo con la fiesta de disfraces y ni siquiera hemos decidido si somos los nuevos o los viejos ángeles... El finde promete tener todo lo que quiero, como si el genio de la lámpara no necesitase oirme pedir los deseos y los cumpliese automáticamente. La vida, definitivamente, puede ser maravillosa. Y que dure... que nos dure mucho! P.S. La foto es de la piscina semiclimatizada en la que ME PIENSO BAÑAR haga como haga. Ya hay diagnóstico. Sigo jodida pero al menos estoy tranquila. Me pasé todo el finde mala, y le mentí a todos cuando dije que tenía fiebre. Porque no tenía fiebre, pero me quedaba dormida y tenía hormigueo en las dos manos. Si tengo fiebre me tranquilizo. Sé que es una idiotez pero pienso: hay un bichito tocando los cojones y mi cuerpo se defiende. No había bicho, me preocupé muchísimo y, contra mis principios, fui al médico. Porque cada vez me encontraba peor y el dolor llega ya hasta el codo. He perdido la fuerza en las dos manos. Todo demasiado rápido. Resulta que es una idiotez. Una idiotez muy molesta que a lo mejor me obliga a "pasar por el quirófano". Síndrome del tunel carpiano, se llama. Si le voy a House con este caso me diría "usted es idiota". Pero mi médica es un encanto: era la sustituta del titular cuando fui la última vez (hace casi dos años) y ahora es su nombre el que está en la plaquita. Se acordaba de mi (cuando leyó mi historia) porque estuve más de una hora esperando mi turno con una jaqueca horrible y un niño chillándo en la sala de espera (fui sólo por la baja). Se rió diciéndome que sólo los visito cuando no puedo más. No parecía nada alarmada, pero a la vista del informe para el especialista sí lo está. El problema, por lo visto, es que va todo demasiado rápido. Esta noche ya he dormido con las férulas en pose "arriba las manos esto es un atraco". Lo de dormir es un decir, porque me obligan a una postura tan forzada que tengo que acostumbrarme, pero al menos esta mañana mi mano derecha era capaz de agarrar la taza con una cierta solvencia. La izquierda sigue fatal y el dolor llega ya hasta el hombro. Dicen que empieza y duele más en la mano dominante. Mi mano dominante es la izquierda y no puedo evitar reírme pensando que soy tan zurdísima, tan tremendamente zurda, que los esfuerzos de años que mi madre hizo no han podido cambiar mi cerebro obstinado. No sé encontrarme mal. Me pongo blandita y mimosa. Como una niña chica. Quiero ir ya a que me digan si hay que operarme o no, quiero sentirme mejor o bien del todo, si es posible. Y me frustra el dolor contínuo, el malestar y el cansancio de llevar un mes sin entrar en la fase de sueño profundo. Pero tengo que esperar: la amable Comunidad de Madrid me va a regalar por mi cumple una dolorsa prueba diagnóstica. Para asegurarse de que el día solo vaya a mejor... Dice: ¿te has dado cuenta de que quizá lleves años con esto? Pero como has empezado a dormir en septiembre, hasta entonces no habías forzado el nervio y no se te había inflamado. Y creo que debe ser algún tipo de maldición divina que me condena a no descansar, por H o por B... En fin, el caso es quejarme. Besos con las manos en alto! Tengo algo rondándome la cabeza. Y lo que no es la cabeza. Tengo un pulso palpitante paseándose por mi cuerpo. Es emocionante. Quizá se quede en nada pero es emocionante. Algo tiene que hacer click aun. Tengo el armazón, tengo los personajes, tengo un par de cosas que me gustan. Teclee muchísimo ayer, en el trabajo. Aprovechando que he acabado demasiado pronto. No tenía objetivamente NADA que hacer, así que me dediqué a escuchar música, mientras tecleaba dando vueltas a algo que no identifico, igual que se da vueltas con la lengua a un caramelo de sabor exótico intentando determinar el nombre exacto. Quizá luego se amargue en la boca, pero ahora me resulta goloso. El "eureka" o lo que sea me pilla en un sitio y un momento en el que físicamente puedo pararme a pensar , levantar la cabeza y mirar por las ventanas inteligentes del edificio inteligente con las gruas a un lado, el atasco al otro y allá a mi frente... un cerro aun vacío, verdoso de últimas lluvias y casi primavera. Sigo dándole vueltas al caramelo. Y tecleo. Y releo. Y me gusta. Y corrijo, añado, quito. Dejo. Anoto cosas que quizá no sirvan para nada en una ventana diminuta del bloc de notas. No sé cuanto llevo. Sé que es mucho. Calmo y mucho. La sensación es totalmente diferente a la de hace aproximadamente un año. Y eso me recuerda que es momento de releer y comprobar si lo de hace un año sigue gustándome (tanto). Y remangarme, si la respuesta es sí... Me “enseñaron” a leer las líneas de las manos hace muchísimos años. Se supone que no puedo explicarle a nadie "el sistema": es diferente al de los libros que venden en el vips: mi línea del trabajo es la del corazón para los demás. Coincide la de la vida. Eso sí. Es una tontería. Ni siquiera yo creo en mis “capacidades” pero no deja de ser una forma como otra cualquiera de romper el hielo con grupos de descnocidos (ya sabe que la opción estrella es un debate sobre el color de yupi). Maryam nada más verme me tiende la mano sin decirme hola. Pi me trata como una especie de atracción de feria con sus compañeros de trabajo. Y luego me llama y me dice: tía qué razón tenías, S. ha dejado a su novia. Yo nunca recuerdo las cosas que le digo a la gente. Miro las líneas. Intento recordar aquellas enseñanzas y punto. Me estresa. Aunque sea gratis y nadie se lo tome en serio me estresa que la gente que no me conoce de nada piense que soy imbécil cuando me ve con cara de concentración observando las líneas como si leyese un libro interesantísimo. Es igual de científico que el polígrafo, el tarozz o el horóscopo eso de decirle a la gente cuántos hijos va a tener sólo por los pliegues de determinado punto de su mano... En fin. Fruslerías. Estoy tirada en el sofá después de un atípico (y buen) fin de semana. Mañana empiezo mi nuevo trabajo. Estoy nerviosa, supongo. Por eso cuelgo aquí estas tonterías... y hago pésimos juegos de palabras sobre el futuro y las palmas de las manos... La chorrada de las camisetas de San Valentín nació en una comida de chicas. En aquel momento pensaba que no iba a encontrar nada mejor que aquello que había dejado de ser bueno, aquello a lo que no quería volver tampoco. Y cuando me preguntaron ¿y tú qué tal?, respondí que con el radar apagado. Las comidas de chicas son grandes: empiezan a la una con el vermú y terminan a las tantas en un after. Entre medias suele haber una visita a diversas tiendas del grupo Inditex o similares sin comprar nada pero haciendo comentarios rocambolescos sobre la ropa o accesorios más absurdos que encontramos. El objetivo es conseguir que algún cliente de la tienda sufra un ataque de risa. En una de esas tiendas me compraron la camiseta. Decía “Boyfriend wanted”. Sigue diciéndolo, porque aunque ya no es blanca, sino amarillenta, no quiero tirarla. También ponía (en inglés eso sí) que se exigía visa platino, deportivo de gran cilindrada, enorme resistencia física y otras características y terminaba con un “Tell me if you´re interested”. Me hizo mucha gracia pero me daba una vergüenza horrorosa ponérmela. Y les dije: “vosotras lo haríais??” . Y en San Valentín nos compramos en el carrefour una camiseta cada una, rosa cantosa, con mensaje al uso, y al año siguiente (el pasado) otra negra llenita de corazones. Y las llevo al gimnasio durante todo el año (incluso a algún otro sitio pero esa es otra historia....). Igual que llevé aquella blanca con letras negras que se encargaba de buscarme novio hasta que se me encendiese el radar. Como si alguna vez yo hubiese buscado esas cosas, como si no hubiese sido la vida, el destino, la suerte o lo que sea la que me los puso en las narices y encendió los radares cuando hicieron falta... En fín. Esa es nuestra celebración de San Valentín. Para contribuir al consumismo de esa fecha diseñada por los grandes almacenes: comprar. No un gran gasto pero un gasto. Las celebraciones buenas no cuestan dinero y los mejores regalos tampoco... y se hacen en fechas elegidas al azar, San Valentín es una, alguien la eligió al azar. Por qué no esta?? Feliz San Valentín, que recibáis al menos un regalito, uno pequeñito, un caramelo, una canción, una carta, una tarjetita por mail, un sms... Lo que sea. Un guiño de ojo en el metro... P.S. La de arriba es de http://www.shirtcity.com, donde uno puede diseñar su propia camiseta P.P.S. Este es el texto que blogia me impidió colgar el año pasado. No he cambiado ni una coma y he sonreído releyendo. Sigo usando todas esas camisetas, incluso esa que dice “Boyfriend wanted”, y sigo pensando que esas cosas no se buscan, se encuentran... Hoy es mi último día aquí. Así que hemos hecho el trabajo imprescindible muy deprisa y luego nos hemos bajado a desayunar. Es lo que se llama huída. Ahora hemos abierto los bombones. Son bombones de autor. Fiesta en la oficina, dos chicas a dieta que no los prueban, nosotras tres: las tres uves, podríamos decir, andamos riéndonos a carcajadas de cientos de tonterías, y eligiendo con cuidado los bombones, claro. Leyendo el folletito. - Tienes taller esta semana, ¿no? Para que luego digan que yo lo veo todo demasiado simple... La foto de aquí. Porque me gusta el cuadro Pater es su nombre de guerra porque le encantan los niños y yo le dije a Sonia que podría ganar el título de “Padre del año” si tuviese hijos. Y como “padredelaño” es muy largo, pues pater. Cuando se viste para trabajar yo digo que se ha puesto el alzacuellos. A mi también me gustan los niños. En general me llevo bien con ellos. Pero no quiero tener hijos, no es un deseo propio. Por eso pater también es conocido como “el tío de mis futuros sobrinos”. El sábado su coche estaba en la puerta. Era mediodía y la alegría de saber que estaba esperándome me puso una sonrisa enorme por todas partes. Andaba jugando con la hija de J. de 5 años que, como manda el carnaval, llevaba una peluca rosa. Por lo visto iba de un personaje de dibujos japoneses. Ni él ni yo teníamos ni idea. Yo los miraba embobada. Miraba a la niña radiante de felicidad en sus brazos, con su peluca rosa. Y miraba al hombre increíble que es siempre. Sonriente como suele, feliz como suele. Paciente.“No me dices nada de los vaqueros?”. Estrenaba pantalones de bandarra a juego con su pelo de bandarra que contrastan con lo buen tío que es.Iba de gris. Y yo pensaba que a pocos hombres les puede favorecer o iluminar tanto un color tan aparentemente triste o apagado.Y la niña correteaba hasta acabar siempre en sus brazos, pero él ya no tenía toda su atención en la peluca rosa. Me vino a la cabeza aquel día de principios de marzo. Hace casi un año. Era otro sábado y otra niña corría como loca hacia sus brazos abiertos y una mujer me decía “no me extraña, si un hombre como él nos abriese así los brazos todas nos lanzaríamos en plancha, ¿verdad?”.Yo tragué saliva, dije una idiotez mientras le miraba petrificada. Esa fue la primera señal de alarma. Ahora no hay alarmas, porque un día abrió los brazos y yo me dejé de calcular riesgos y me lancé en plancha. P.S. Ha sido un fin de semana libre con tiempo suficiente para hacer un montón de cosas: ir de compras, volver a ir de compras, celebrar el carnaval, hacer un ranking de mejores disfraces, beber cocktails, volver temprano a la cama, librarme de un control de alcoholemia por mi cara de buena (de todas formas habría dado negativo), cotillear por teléfono... y un largo etcétera de cosas pequeñas y no tan pequeñas que llevaba tiempo posponiendo. Pero a partir de ahora todos los fines de semana libres!!! La foto de aquí. Pongo pasas sultanas en el café con leche después de comer. Algunos días lleno la taza dos tercios de su capacidad, con el líquido humeante, casi hirviente, y pongo en práctica el principio de Arquímedes, sumergiendo las pasas suficientes para que la taza casi rebose. Casi. Entonces espero que el café deje de abrasar la lengua y las frutas se hidraten. Recuperen parte de su tersura, se hinchen, se estiren, se alisen un poco. Bebo el café de dos tragos, antes de que se enfríe demasiado y luego voy comiendo las pasas una a una, masticando lenta, batiéndolas con la lengua para que se mezclen y se decanten a la vez todos los sabores. No sé porqué me gusta tanto el ritual del café con pasas… La imagen es de aquí Con Páter fuera de la ciudad (o del universo), ajustar la agenda del sábado libre a la de Alex Martínez parecía más sencillo. Y también diche "cholula" que en lunfardo significa fan. (acabo de consultar con mi asesor personal, google, porque ayer, sin google no me atreví a hacerme la listilla... soy una cobarde: voy de listilla pero sólo respaldada por fuentes fidedignas) P.S. La foto de Alejandro está sacada de su blog (el enlace al lado izquierdo de sus pantallas) Eso dijo mi padre el año de mis 17. Y eso sin saber todas las cosas que tenía entre manos. Saben qué? Al volver a casa, en la radio del coche sonaba esa de Bisbal que dice "premonición" y va (por lo visto) de que una bruja le pronosticó su ruptura con Chenoa y la llegada de Tablada. La razón por la que he visto este hermoso programa de telerealidad, rama CEAC (Cursos de Enseñanza Ante Cámaras), es ni más ni menos, que la presencia en el casting de nuestro insoportable profesor de funky.Vaticinamos su fracaso. Que fue en noviembre, un domingo, para más señas. Al día siguiente vino más cabreado de lo que suele y nos soltó un discurso sobre lo difícil que es aprenderse coreos ajenas (que es básicamente lo que hacemos nosotros en sus clases desde hace casi tres años sin que hasta la fecha haya sido capaz de reconocerle ninguna dificultad al asunto) y que él, sin ir más lejos, ayer fue el último en aprenderse los pasos de una, pero porque él lo hizo bien, y no cogió guías.Coger guías quiere decir fijarse de los de al lado. Concretamente de los que se la saben. Y Sonia y yo adivinamos el fracaso con absoluta exactitud: “a este lo que le ha pasado es que se ha perdido completamente y como es tan autosuficiente no ha sido capaz de saber a quién tenía que mirar para ayudarse” Y supimos también que no había pasado el casting.Ahora hemos visto confirmadas nuestras sospechas en prime-time. Allí estaban el coreógrafo locaza (atentos a la palabra trendy de la temporada “energy”) la jurado-institutriz nazi, un impecable Victor Ullate, una de las bailarinas de Sardá y no sé cuánta gente más, viendo frente a ellos a nuestro autosuficiente y antisocial profe de funky que no aparece jamás en todo el casting hablando o interactuando con nadie, que cuando el coreógrafo marca por primera vez los pasos asiente como si ya se los supiese, que comete el error de ponerse delante del todo, con lo que le fue literalmente imposible “coger guías” porque la sala no tenía espejos... Y no pasó, claro. Y me jode. Porque yo quería que pasase, y nos trajesen a otro profe. Uno que vuelva a poner el funky en el número uno de la lista de nuestros bailes favoritos... Donde estaba hasta que él llegó. Ayer no tocaba funky. Fueron dos horas gloriosas de coreo con mucho público (la de gente que tiene voluntad de bajar el turrón en navidades). Me gusta bailar por bailar. Sin presiones. Con público entregado que pasa por alto mis descomunales lagunas técnicas y se limita a aplaudir y a mirarme desde abajo con ojos golosos. Ha vuelto Patri de su baja-vacaciones y la coreo nueva tenía una parte complicada en la que me atasqué tontamente, luego me desatasqué y entonces empezó todo a funcionar, pura “energy”. En fin, otra ventaja de las navidades raras es poder ir a bailar una tarde de jueves con los reyes terminados de comprar en una mañana libre... Dice el calendario que hoy es Navidad, pero a mi no me lo parece. Anoche fue nochebuena y hoy no ha sido Navidad. El sistema informático se rompió, la contractura se reprodujo, mi madre me mandó sms por debajo de la mesa de un comedor repleto de gente pero sin mi. Comí un bocadillo de un jamón tan bueno tan bueno que me sobraba el pan. No bridé porque acabo de aparcar el coche, por fin (pero hay una botella de whisky de 10 años que espera ser estrenada). Y todo es muy raro, no he leido blogs, no he contestado el correo electrónico, no he mandado mi tradicional felicitación a todos mis contactos, ni he escrito el sms de feliz año nuevo (siempre lo escribo la mañana del 25, no me pregunten por qué). Es rara, esta Navidad. Pero tiene la ventaja de que puedo verte (verle a él). Y eso, ahora mismo, es razón suficiente como para que el plan no me parezca tan malo. Me voy a hacer la cena, no sin antes prometerme a mi misma que mañana tacharé de esta lista de tareas la mayor cantidad de cosas (o items, que es más trendy) posible. El plan del viernes era una cena de la directiva de BanquetaChannel (Sonia y yo, ya saben) con posterior añadido de Pater y cia. Todo estaba cuidadosamente diseñado menos la emergencia laboral que obligó a Pater a salir de su trabajo más tarde de lo habitual (y a pesar de todo seguía sonriente y encantador). De cualquier manera, Sonia y yo fuimos a La Cocinilla, impresionantes como sabemos, divinas como debemos y etcétera etcétera. Tontísimas, vamos. Ese gran emporio que ahora es Banquetachannel nació como un duo humorístico: los lunes éramos “par negro pasa” y los miércoles “par rojo pasa”. Luego la cosa fue creciendo y yéndosenos de las manos, pero el viernes, en homenaje a los orígenes, decidimos cubrir las apuestas. Ir sobre seguro, pasarnos la noche sin ganar ni perder nada. Solo jugando. Ella apostó al negro y yo al rojo. El rojo nos queda muy bien a las morenas... Cenamos una ensalada de pollo escabechado que pensamos hacer en nuestros hogares y una lasaña de salmón que me gustaría saber hacer en mi hogar. De postre un tiramisú auténtico con mascarpone, café y esas cosillas. Y para beber, como no podía ser de otro modo, un rosado D.O. Navarra. Al salir del restaurante ya no llovía y nosotras caminábamos haciendo resonar los tacones y las risas por las aceras. La palabra clave fue “quense” evolución de “conquense” a “con quense” para dejarlo en un simple, a la par que elegante “quense”. Nos dieron una clase de física del patinaje sobre hielo (oigan, el filo no es un filo, es un canal por el que pasa el agua que hay encima del hielo, por lo visto). Participamos en una reinterpretación de la subasta del Undostres poco ayudadas por un camarero soso como quedan pocos, incapaz de explicarme a qué coño sabía el “Charleston”. Producto que fabrica Marie Brizard y que envasa en una preciosa botella metálica con forma de coctelera. Resultó ser, finalmente, un licor de fruta de la pasión al que yo vi interesantes utilidades en coctelería... Empezamos conservadoras: Sheridan, luego ligeramente innovadoras (whisky de melocotón) para terminar completamente alocadas arriesgándonos con el Charleston (hemos venido a jugá) y con lo que hiciese falta. Para volver al clasicismo del bourbon. Nos calcularon 23 años (en realidad nos calcularon 20 pero nos dio vergüenza decir que sí a algo tan descabellado, no como 23, que es completamente creible), apostaron a que éramos ingenieras (no nos pregunten en qué se basa la gente para estas predicciones/apreciaciones etílicas), nos pidieron citas a la antigua usanza, nos mostraron una nueva modalidad de baile en parejas que se basa en que el hombre no mueve los pies del suelo, y muchas idioteces más. Pero para mi el momento más surrealista fue ese en que alguien se nos acercó porque su amigo quería conocernos, de vernos hacer “nuestros bailes y nuestras cosas” en el gimnasio. Y yo me mostré muy sorprendida.Y luego brindamos por esas veces en las que digo cosas tan ridículas y tan tontas... Y por el aura, banquetachannel, parnegropasa, el arabianbiutycenterrr y los premios de la lotería (que, como les advertí, no han terminado, ni por casualidad, en 6). Ahora estoy griposa y cansada de conducir (voy a batir el record del baúl de la Piquer estas navidades), mañana es Nochebuena, y por primera vez en la historia yo llegaré a mi casa la última, más tarde que el resto de mi familia. Me estarán todos esperando. Me perderé la copa en el Peter´s con el sector juvenil, la preparación de las bandejas turroniles que cada vez tienen menos turrón y más chocolate y probablemente la primera serie de fotos que mi padre insistirá en hacer y en las que siempre saldrá alguien cortado/mirando a utrera/con los ojos cerrados... Es lo que tienen las multitudes y la falta de un objetivo ojo de pez... Pero estaré, que es lo que importa. Porque en la comida del día siguiente, por primera vez en 27 años, no brindaré con mi hermana ni con mis padres... Y se me hace raro. Feliz Navidad a todos los que pasan por aquí incluso en fechas tan señaladas. Disfruten! (es una orden) Me gusta mucho George (Clooney, claro). Mucho es mucho. Pero me gusta tanto, sólo porque es exactamente mi tipo de hombre.Alto, de espalda ancha y redondeada, hombros cuadrados, antebrazos potentes y manos grandes. No largas, grandes. Hasta sus pies ligerísimamente hacia dentro le quedan bien. Y mira que es difícil. O quizá sea el amor platónico que me nubla la razón.O a lo mejor lo que me nubla la razón es su forma de mirar: desde abajo y con la cabeza levemente ladeada. Él (Páter, quiero decir) me mira algunas veces como Clooney. Y yo creo que no sabe que mira como él, pienso a veces que debería decírselo un día, así, sin venir a cuento, como yo suelo decir esas cosas. Pero entonces lo haría a propósito, y yo quiero que pase como pasa ahora, que yo vuelva de un giro y me lo encuentre escrutándome así, y me ponga nerviosa y me confunda tratando de adivinar qué tiene en la cabeza. Y cuando me recupere y me enganche quiero seguir viéndole agitar así la cabeza, como si borrase lo imaginado, como en aquellas pizarras magnéticas de nuestra infancia, para seguir con lo que tiene que hacer y recordar dónde estaba. Clooney (que es de quien se supone que estoy hablando) es imponente. Físicamente imponente sin ser exactamente guapo. Pero además parece inteligente, irónico, divertido, con sentido del humor y capacidad para reírse de sí mismo. Ganso con el punto justo para no pasarse de rosca (y terminar siendo Millán Salcedo).Y cuando lo escucho hablar de política, el conflicto de Irak, el sistema sanitario de su país o las catástrofes naturales, me parece absolutamente coherente, serio, razonable. Incluso esa tozudez en el no matrimonio, y esa sinceridad confesando que para él todas las relaciones son provisionales.Y no es por eso que dice la amiga de mi hermana, eso de que todas soñamos con que el típico cabrón se encoñe con nosotras y se reforme. Nada más lejos. A mi nunca me han gustado los cabrones, la cabra (nunca mejor dicho) siempre tira al monte y soy tan cínica en eso que no contemplo la posibilidad de que la gente cambie radicalmente. Así que me encantaría pasar dos días con Clooney. Dos como mínimo: uno en el que los planes los haga él, otro en el que yo decida. Luego ya veríamos, pero al menos dos días para comprobar si es como parece: jugador limpio, apostador, divertido, sexy, hedonista y nada cabrón.Dos días para eso, pero no para convencerle de que soy la mujer de su vida. Porque, sinceramente, no creo que él tenga de eso. Lo que si tiene es una villa a orillas del lago Como, con velas de olor a chocolate que le hace un artesano de Parma (artesano parmesano je). Y es socio de un casino (me refiero a que tiene acciones, no carné). No me digan que no es exactamente mi tipo. Al menos sobre el papel. Y tengo una secuencia favorita (que desde luego no es el plano corto de su culo desnudo en Solaris). Una que Soderbergh rodó a mi medida, como si la hubiese diseñado yo (o eso o al final, en el fondo, a todos nos gustan mucho ciertas cosas) Es esta. La del hotel con Jennifer Lopez en Out of sight (que aquí “tradujeron” como “un romance muy peligroso”). La secuencia completa dura cinco minutos y pico. Hay en youtube una versión más breve, que va más al grano. Pero se salta todos esos preliminares deliciosos donde se manosean y manosean vasos anchos llenos de whisky que les abrillanta los labios. Y se miran, se acercan, se alejan. Se salta el principio del baile. Y el principio del baile tiene, siempre que el baile funciona, algo de eléctrico e irrepetible. Ellos lo reflejan. Adivinen de qué color es la camisa de Clooney, que además bebe aquí whisky on the rocks... Saben qué??? Voy a poner a Clooney en mi lista de permitidos, como único elemento. Y se lo voy a pedir a los reyes magos. Que este año he sido una niña muy buena. Dos días. 48 horas. Aprendí que no se podía gustar a todo el mundo a los 6 años. Fue una revelación brutal que supongo me facilitó mucho la vida. Ya no recuerdo el nombre de aquella niña. Llegó nueva al cole, se quedó solo un curso, y hasta entonces yo les había caído más o menos bien a todos los compañeros. Y me recuerdo correteando feliz y diciendo aquello de “y si jugamos al agua venenosa?? El agua venenosa fue creación de Antonio, Víctor y mía. Creo que yo aporté la presencia de delfines inmunes al veneno del agua. Ya en aquellos entonces me encantaban los delfines... qué poquito cambiamos... Y llegó ella, que me arrugaba el hocico, que hacía ruiditos molestos cuando llegaba mi turno de leer en alto la cartilla de micho (que me aburría soberanamente, la verdad). Y yo no entendía por qué nunca quería estar en mi equipo de V (por supuesto los que no tragábamos ratas y protegíamos al mundo del desastre). Así que un día se lo pregunté, así a bocajarro. Y ella me dijo: “no sé, no me has hecho nada, pero me caes mal”. Y se lo conté a Usi, (aquella adulta de unos 20 años, dulce y cariñosa que nos adoraba a mi hna y a mi) y ella me dijo que esas cosas pasaban, y que como me empeñase en caerle bien al final iba a caerle peor. Así que la dejé estar. Jugábamos todos juntos: ella con los malos, yo con los buenos. En el agua venenosa nos las arreglábamos para estar en extremos opuestos del patio correteando con los zapatones y punto. Nunca hablábamos, nunca nos peleábamos, nos tirábamos de los pelos ni nada: éramos civilizadas ya entonces. Las dos. Ahora la recuerdo y me cae bien. Me gustaba como era aquella niña, aunque a ella no le gustase yo. Y le agradezco la de tiempo que me ahorró, la ventaja que me dio saber que era imposible gustarle a todo el mundo así que la mejor opción era siempre ser uno mismo para asegurarse de que la gente a la que le gustas le gustas tú en realidad. Y en esas estamos. No ha ido tan mal. Tuve una buena infancia, a pesar de algunos pesares que deberían ser importantes. Pero ya de niña me gustaban los delfines y tenía un optimismo desbordante y siempre me ponía de mi parte en este juego breve que es la vida. Sigo intentándolo, lo de ser como una niña, digo, por eso de entrar en el reino de los cielos, que ya saben que es una cosa que me interesa muchísimo. P.S. De la nevera. Quería colgar otra cosa... pero no me da tiempo... mañana... quizá! También predije mis mayores desastres, mis notas pésimas (oh mítico aquel 2.7 Ranganathan no, Ranganathan no). Siempre he salido sabiendo más o menos lo que iba a pasar. Y eso es una gran ventaja. Da tiempo para encajarlo, para pensarlo, para plantearse las cosas, para buscar soluciones y planes de huida. Si hacen falta. Esta vez no tuve nada de eso: tuve una sorpresa mayúscula, una decepción brutal, una mezcla entre rabia, incomprensión y pena. Lloré, claro. Estuve jodida y sin ganas de nada.Pero yo no sé estar jodida, deprimida, llorosa y asqueada. Así el mundo es una mierda y total... son cuatro días. Todo tiene arreglo. Siempre hay un plan B. Y aquí está mi plan B: reluciendo. Llegó casi milagrosamente un par de días más tarde. Se acabó la dedicación cuasi exclusiva. Es un error. Nada me garantiza el aprobado. La única convocatoria asegurada anualmente no me interesa en absoluto... así que el éxito sería parecido a enterrarme en vida, pero con un buen sueldo. Seamos ambiciosos: vayamos solo a lo que nos interesa. Seamos suicidas, dediquémosle el tiempo que sobra. Seamos lentos: tardemos la vida. Y mientras tanto, vivamos, sobrevivamos o malvivamos o lo que sea. El jueves empieza un curso nuevo. Hace casi un año que no doy clase. Y tengo mono. Mis nuevos alumnos sufrirán el renacer de mi entusiasmo, y odiarán a su profesora que vive en los mundos de Yupi y cuenta historietas y pone ejemplos absurdos y manda deberes con fechas límite que luego se acaban estirando como chicle...Y mañana vuelvo a la vida laboral y las jornadas de ocho horas... Gracias a los que me abrazan, me secan las lágrimas, me besan, me acunan. Se ocupan y preocupan. Preguntan, me entienden, me sacan de paseo, se inventan la forma más automática de emborracharse (y también la más barata)... Porque en eso, en eso sí, como siempre, tengo muchísima suerte. No me tocará la lotería este año tampoco, no me tocó en noviembre la otra lotería... Pero tengo premio todos los días del año. Todos.No se puede ser avaricioso. Y ahora, si me lo permiten, me vuelvo a la nube, que quiero un invierno caliente. P.S. La nube de arriba es de David, claro. David no solo es capaz de pasarse 6 horas hablando de su pis en un tarrito y de tórridas aventuras con una doctora de bata inmaculada que le pide que se desnude, qué va. David también sabe hacer fotos por poderes. Ya les he contado que yo hago unas fotos pésimas. Y me ponen de los nervios las cámaras con doscientos botones, a mi me sacas de la reflex analógica o de la HP para tontos y no hay manera... Así que me limité a decir: fotografía esto y esto otro, y él con la paciencia infinita de alguien que lleva cierto tiempo conversando sobre pis en frascos y trasvase de ese pis de un frasco a otro y todo el proceso para introducir el pis en el frasco original... se limitaba a hacer las fotos y a mirarme como si yo fuese francamente insoportable y no la encantadora mujer que en realidad soy... Total que luego tomando cañas/tostas/vinos (siempre hubo clases, cierto) le hice medio book de primeros planos agresivos y desenfocados. Estos ya sin poderes. Yo era la que daba al botón. Y no me las quería mandar. Porque la fotógrafa pésima ha captado su esencia en una foto bobísima: se ve al sujeto de los frascos de pis tapándose la cara con las manos mientras por el rabillo del ojo mira encantado al objetivo. Es una foto estupenda, no desde el punto de vista técnico (desde ese punto de vista es un completo desastre) sino teniendo en cuenta que es él en estado puro... Y me he reído mucho esta mañana/mediodía/tarde de paseo, fotografía, cuesta de Moyano. Cañas/vinos, cafeces y otras cosas... Pero el mejor momento en mi nunca modesta opinión, el momento digno de una secuencia de Woody Allen ha sido ese paseo por el otoñal y bellísimo retiro en el que él ha dicho “En el ejército siempre han sido muy listos” y yo he respondido francamente sorprendida “ah sí??” y me ha entrado la risa. Una risa absurda, desmesurada de esas que le llenan a uno de bienestar. Miren si soy fácil. Del resto del día podría escribir unos cuantos post cursi-empalagosos-cansinos pero... me voy a contener... por lo menos de momento!! P.S. Lo de arriba es un collage de mis fotos por poderes... Soy igual de maniática que todo el mundo. O eso creo yo, claro. Mis dos manías fundamentales son la temperatura de los líquidos y los olores de las cosas.En los líquidos solo contemplo dos temperaturas posibles: hirviendo o helado. Se acabó. Lo frío muy frío, lo caliente muy caliente. Sin medias tintas. No bebo nada que esté “del tiempo” o “templado” y si lo bebo me desagrada. Por eso no me gusta el tinto.Dicen, no sé si es una leyenda urbana, que si nos sirviesen tinto a la temperatura del blanco y con los ojos tapados nos engañarían a los no expertos. Pero, aunque no sé nada de cata de vinos, me parece un sacrilegio enfriar un rioja... porque yo seré maniática pero soy muy respetuosa con estas cosillas, que leo los suplementos dominicales de los periódicos. Total, que los líquidos en los extremos.Y luego están los olores de las cosas. Soy asquerosamente susceptible con los olores: odio que me huela el pelo a determinadas cosas. No lo soporto. Porque mi olfato ultradesarrollado siente como una tortura pasar un día entero percibiendo ciertos “aromas”. Y ustedes dirán que todo esto a qué viene.Viene a que estoy cabreada. Porque he tenido que volver a fregar TODA la vajilla. Porque el estropajo huele a algo asqueroso, y los armarios apestan y la loza ha absorbido lo peor del tufo. Debe ser que a ella se le quemó algo hoy, y como usa un aceite infame que no es de oliva y lo reutiliza hasta tal extremo que me pregunto si no sufrirá lesiones similares a las que provoca la colza... toda la cocina apesta a fritanga requemada y remezclada. Un asco, vamosY mis narices pidiendo auxilio. Y las arcadas. Así que he llegado a casa, y en vez de deshacer la maleta con sonrisa embobada he terminado fregando TODA la vajilla, mi colección de tazas multiusos, los platos del ikea, todos los cubiertos, sartenes, cacerolas... hasta la balda inferior del armario que rezuma una grasuza asquerosa...Y ahora estoy cabreada, porque el estómago me da vueltas como una lavadora centrifugando, porque tengo los dedos arrugados, porque la casa, mi casa, nuestra casa acogedora que olía a nosotras, ahora despide un hedor nauseabundo a comedor de chiringuito playero del desarrollismo. O peor. Y en cuanto se me desarruguen los dedos me voy a meter en la ducha, a lavarme el pelo, para poder dormir. Que mañana madrugo para un plan de paseo matutino apetecible y quiero ir en un estado zen y agradable, por si tengo que asistir a algún enfermo, o algo... Ahora me río otra vez, mientras olisqueo como un perrillo la pulsera de hilo de mi mano derecha, que conserva restos del perfume de anoche... y recuerdo lo grande que fue anoche... Bah, en realidad soy una maniática absurda, porque la vida puede ser maravillosa (Salinas) aunque mi casa apeste y el ambientador de olor suave y oriental no pueda luchar con la potencia de la grasuza... Menos mal que en mi cuarto huele a mi... P.S. La imagen, una captura de la web de evax, donde nos invitan al mundo “noolor”. Siempre me parecen una idiotez mayúscula los anuncios de compresas. Pero ahora mismo me pregunto ¿a qué huelen las cosas que no huelen? Y me cuesta responderme lo que me respondo siempre: A NADA. Porque me parece que hasta las paredes porosas han absorbido algo de la peste... Fui oyendo música en el metro, con tiempo y calma. Mirando atentamente a esos cuatro chicos con sus monopatines y sus sombreros y sus ases en el ala. Mi favorito era el que llevaba el as de picas… y aun no sé muy bien por qué. Me gustaría verlos dentro de 5 años, a ver si siguen llevando los mismos ases en el ala de los mismos sombreros y yo sigo prefiriendo el de picas... Al salir a la superficie, Ciudad Universitaria era el paraíso de los “coolhunters”, los “cazatendencias” que buscan en la calle cosas que la gente lleva para convertirlas en moda por la que Vicky Adams/Beckham estaría dispuesta a matar. Tamién era una oda al botellón, al consumo masivo y recreativo de alcohol, a los otoños que parecen primaveras. Y yo andaba (caminaba, je) hacia Caminos al ritmo de la música con la absurda sensación de estar de paseo. Al llegar subí aun más el volumen y cerré los ojos y me tumbé en un escalón del segundo piso, para no oír el ruido que hacen 200 personas nerviosas. Grupos de 25, plasmas gigantescos que proyectaban insistentemente un anuncio con Amaral de fondo (quiero vivir… etc). La primera vez que vi a Martes y 13 con sus empanadillas me reí, luego estaba harta. La chica de mi izquierda dijo que parecía que querían abducirnos, yo pensé en un raro proceso de hipnosis colectiva. A la enésima repetición todo quedó, por fin, en silencio. La banqueta de alambre aun no me parecía un potro de tortura. El lápiz vertiginoso sobre el borrador, Bush, Agrosfera, los ganadores españoles del Tour de Francia, un reportaje sobre la Expo de Zaragoza, una entrevista de Enric González a Nicola Piovani, y yo me embobo pensando que es una de las mejores entrevistas que he leído/escuchado/visto últimamente, y que me gustaría hablar por lo menos un par de horas con cada uno de ellos. Una voz metálica me saca de Babia y me recuerda que el tiempo sigue pasando. Al terminar suena el teléfono y a la vez me esperan en el vestíbulo con cara de duda. Yo respondo con una sonrisa cauta. Salgo espídica, como salgo de todos los exámenes, de todas las cosas que me importan: Controlo bastante bien los nervios hasta que todo acaba y entonces lo acumulado sale como cava de una botella agitada… y hablo rapidísimo y gesticulo mucho y salto anárquica de unas cosas a otras… Hay alguna posibilidad. Hay que estudiar más. Hay ganas de terminar definitivamente y poder tomarme las cosas en absoluta calma. Como hobby. Leer en el metro algo interesante… me gusta aprender, pero odio memorizar. Me gusta enseñar, y quiero volver a mis cursos, a mis alumnos cambiantes que siguen mandándome mails y acordándose de mi (algunos también de mi familia, supongo…) Necesito escribir. Con tiempo. A lo mejor largarme unos días con el coche y un cuaderno y dos recambios inoxcrom negros y mi boli frambuesa. A desquitarme de estos meses. Estoy soñando con recuperar mi vida y me da miedo despertarme de un porrazo, pero… y si la buena fortuna me acompaña?? Ayer fue un sábado entretenido en el que cargué con temas y temas que memorizar (y fui relevada transportando mi pesada carga ;-) ) pero encontré tiempo para pasear Castellana abajo, catar chocolate y tomarme cuatro o cinco cañas. Y hoy, una deliciosa tarde otoñal/primaveral en una terraza orientada al sur, protegida de corrientes, vino blanco, buena música, bienestar. Todo habría sido perfecto, si no fuese porque yo me aislaba de las conversaciones de mi alrededor, y jugaba al autismo leyendo concentrada cosas aburridas. Pero de vez en cuando levantaba la vista y allí estaban sus ojos brillantes, su barba descuidada y sus piernas largas. Ha sido un buen fin de semana a pesar de todo, y ya no queda nada. Eso es lo mejor de todo… Pase lo que pase, pronto tendré vacaciones. Por fin. + GRACIAS + BESOS + GANAS DE PLANES PENDIENTES - Claro, pero ahora no sabes si cuando dice “no, yo ese fin de semana no puedo quedar” y no te propone otra fecha es porque realmente es bobo o porque es un cabrón y pasa. Escucho casualmente esta frase literal (la apunto nada más oírla) en una conversación ajena y pienso que yo no tendría ningún problema. No me gustan los bobos ni los cabrones, así que... siguiente candidato a hombre del momento???. Momento tiene una polisemia interesantísima: Hay más acepciones aun. Ahora queda ver de que tipo de momento estamos hablando. Ya lo decía Fito Paez: “pasó nuestro cuarto de hora”. Hay cuartos de hora que duran años, hay cuartos de hora que duran exactamente 15 minutos. El fin de algo es el comienzo de otra cosa. Veamos con que nos sorprende el destino juguetón cuando todo vuelva a empezar!! P.S. Es un post que escribí hace tiempo, y dejé aparcado porque estaba en mi época monotemática y me parecía darle demasiadas vueltas al asunto. Así que lo guardé. Pero el otro día, hablando con alguien lo recordé y he decidido recuperarlo (que además tengo mucho jaleo estos días y me viene bien sacar algo de la nevera, aunque sea esto) Ver tocar a Quique González es lo más parecido al orgasmo que conozco. Decía él que no había hombre que soportase mi cara cuando lo escucho cantar. Yo no sé qué cara pongo, no me veo la cara que pongo cuando suena la música. La suya y la de su Aristocracia del Barrio, pero le dije a la fierecilla, al duendecillo, a Puck, al espíritu libre que vino cargado de regalos maravillosos que era sexo escénico. Que no hace falta que toquen con las pieles, con las células, con los cuerpos, porque tocan con las voces y con las vibraciones de los instrumentos por el aire. Que eso nos pasa a todos: hombres, mujeres, niños y hermafroditas de cualquier condición sexual, raza o religión (a todos los que vamos, quiero decir). Y que tenía que venir a comprobarlo. Para que pudiese ver una cara aproximada a la que yo pongo. Una nueva. Virgen en esto del sexo escénico, con la sorpresa permanente de notar como crece y crece y cada vez es mejor y acaba arriba, lo más arriba posible, y deja el regusto, el recuerdo en las terminaciones nerviosas, el temblor en las piernas. Y vino, con un cuadro precioso que ahora cuelga frente a mi cama y tiene una dedicatoria igual de bonita por detrás, con una pulsera azul brillante que ahora adorna mi muñeca derecha, con delicioso chocolate, con una quitapenas que espero no usar nunca y un periódico autografiado, para cuando sea el momento de las subastas en Ebay. Vino y fuimos a comer, a pasear, a tomar café, a reírnos, a hablar, a ponerle gestos a las voces y a las palabras y a las caras de las fotos. Ella me hizo compañía en los descansos de los exámenes, entendiendo mis manías de estudiante, mis sistemas anárquicos, mis fichitas de presentadora de la tele, mis tonterías. Mientras me contaba sus trucos nemotécnicos para aprenderse complejos nombres de complejas cosas que yo no entiendo. Traficando con iconitos de messenger que dicen hola y adiós y lanzan besos, contándonos batallitas tontas, mandándonos textos. Así empezó todo esto, mandándonos textos... allá por febrero. Hasta que empezamos a contarnos nuestras vidas, como novelas, como si nada, por fascículos, quitándole hierro a lo pesado. Y me volví a encontrar, tiempo después, explicando en un mail el día que me enamoré y me clavé las uñas en la palma de la mano derecha mientras sonaba Maria de Blondie. Vino por fin y era como si recogiese a una vieja amiga, con mis gafas de ver y una semigripe minimizada por vino blanco y arroz aromatizado. Y caminábamos por las aceras y nos cruzamos con obreros “typical castizo” aunque fuesen rumanos, piropeando a gritos pero con clase. Y nos dieron un cursillo de bricolaje inútil y ella sugirió el “patex” como solución efectiva. Y se nos sentaron dos espectadores en la platea. Y vimos comer tortugas, le conté un par de historietas para visitantes, dos o tres curiosidades de esta ciudad con tantas historias que contar. Nos cambiamos en servicios públicos, nos maquillamos, nos cruzamos con ese chico que podría ser su tipo y se reía de nuestras frases potentes. Y coincidimos demasiadas veces en la palabra exacta, repetida al mismo tiempo. Demasiadas casualidades para dos teóricas desconocidas. Y conduje hacia Rivas, sin equivocar la salida, sin destrozar salvajemente la rueda contra un bordillo. Aparcando a la primera, llegando sobradas para seguir diciendo tonterías que no iban a ninguna parte y otras que a lo mejor sí van a alguna parte. Y luego llegaron Quique González y su Aristocracia del Barrio a hacer sexo escénico, a hacernos disfrutar, acelerar las respiraciones y pude entonces mirarla de reojo, ver en sus ojos negros esa luz inconfundible de estar metida en el asunto, de entender a qué me refería. De disfrutar a lo bestia. A lo grande. Desmedida desmesura excesiva deliciosa, maravillosa. Boquiabiertas, jadeantes, sudorosas, brillantes, luminosas, después de dos horas y media de cambios de ritmo, de salvajismo y suavidad. De lujo. De buena música. Y volvimos en el coche, con atascos en las carreteras a pesar de las horas, sin música, con las buenas canciones en la cabeza y la fierecilla tarareando “te lo dije”. Qué versión de “Te lo dije”, madre mía. Y yo como en flash back recordaba los grandes momentos: dos horas y media de grandes momentos!! (polvo en el aire, conserjes, fito, salitre, aunque tú no lo sepas, torres, y casi todas las del nuevo) Y ahora le debo muchas cosas: un viaje a su territorio y una visita a esta tierra de nadie y de todos, pero esta vez sin horarios ni fechas de exámenes: con tiempo para aguas de geranio, encuestas en sitios absurdos, visitas turísticas de las de foto y postal, compras compulsivas, borracheras, desayunos típicos y lo que haga falta. Qué ganas!!! P.S. Vengo ahora de despedirla y la huelga de autobuses nos ha dado material para un par de blogs, o para dos novelas. Y el chico de Localia no podrá olvidar nunca a la “amateur” que cubrió la huelga con chispa. Y sé que va de viaje, rellenando un cuaderno con palabras de las suyas y tengo ganas de que llegue a casa y enchufe el ordenata y lea esta tontería mía. Resulta que en el gimnasio de barrio hay crimen organizado: algunas socias ponen el candado en septiembre y lo quitan en agosto, cuando eso va contra las normas de la cortesía y también del gimnasio de barrio escaso en taquillas. Y luego, claro, las que vamos a última hora volviéndonos locas a la caza desesperada de taquilla libre. Y decíamos Sonia y yo que a nosotras eso ni se nos había ocurrido: que no tenemos imaginación para el crimen. Que somos criminales desorganizadas y anárquicas, que actuamos solo bajo grave provocación... y así nos va! Y de pronto además de ludópatas somos una banda de criminales desorganizadas e ineficaces en esto de la delincuencia. Lo nuestro son los crímenes suaves. La semana pasada cometimos dos crímenes desorganizados y suaves, tan suaves que no parecían ni crímenes: Primero molestamos a una vecina con nuestras risas excesivas. Por lo visto llevamos haciéndolo dos años, pero el otro día se asomó a la ventana y le dijo al camarero del bar de al lado: “míralas, ya se están riendo otra vez, como todos los días. Y el año pasado era igual, así no hay quien duerma”. No lo dijo cabreada, la verdad, lo decía riéndose, pero era una queja en toda regla. Y tomamos nota. La vecina vive en el primero y es obvio que tiene problemas con el aislamiento de las ventanas: así que supongo que igual que entran nuestras risas a carcajadas, entra también el viento huracanado en invierno, provocando un gasto energético brutal que obliga a subir la calefacción y contamina. Ese fue el primer crimen suave. (me refiero al nuestro de molestar, no al suyo de contaminar, eso que lo decidan Al Gore y ese juez que juzga el documental de Al Gore... que son los que entienden de esto del cambio climático) Al día siguiente entramos en nuestra cafetería de cabecera. Donde una camarera (puede que) albanesa nos atendía desde hace meses entre bromas y risas (“no os enchufo la máquina de tabaco que fumar es muy malo y además no sois mayores de edad”). Hasta que llegó “Tesoro”. Tesoro es de Cuenca como muy lejos. Y tiene muy malísima leche. Es una de esas personas amargadas y cabreadas que lo dicen todo con el tono dulce y falso. Hay varios locos que frecuentan el local (además de nosotras, quiero decir). Uno de ellos es aparentemente agresivo y peligroso aunque en el fondo totalmente inofensivo. Ella le tiene miedo. Se le nota la aceleración en el pulso cuando se dirige a él, pero aun así le dice “está cerrado, tesoro”. Y un día la escuchó el dueño y le dijo “hombre, tesoro, tesoro, lo que se dice tesoro, no es”. Y nos hizo gracia. Porque Tesoro llama “tesoro” a todo hijo de vecino, en cualquier contexto y situación, para cualquier cosa. Y nos echa a patadas a horas tempranas, y nos obliga a cambiar nuestras cosas de sitio 8 veces porque tiene que fregar, y resopla y se queja y se amarga y no me calienta la leche a la hirviente temperatura que me gusta en el café, y nunca sonríe. Y nos cae fatal, a nosotras y a todo aquel que tiene la inmensa fortuna (mala fortuna, se entiende) de recibir sus atenciones trufadas de “tesoro” (son 2,40 tesoro –a mi- , no nos queda azúcar moreno, tesoro –a Sonia- , vamos a cerrar, tesoro –a un chino de los que van a por el premio de la tragaperras- , no hay pulgas a partir de mediodía, tesoro –a él que se aguanta la risa con ineficacia). La semana pasada nos hartamos. Nos sacó de quicio a las dos de todas las maneras imaginables. Y tiene mérito porque somos dos pacientes impacientes que se enfadan siempre como último recurso, o cuando ya no quedan recursos. Así que Tesoro nos hartó y nos cambiamos de centro de operaciones. El bajo relieve vuelve a mudarse. Hemos encontrado un refugio con nombre gris y ambiente pijo que no pega nada con nuestros pantalones funkeros y nuestras zapatillas de baile. Pero cierran tarde, lo que nos evitará largas conversaciones en medio de la calle molestando a los vecinos y Tesoro no está sirviendo cafés con bilis. Y seguro que el camarero es capaz de aprenderse en una semana que yo tomo el café con la leche hirviendo. Como las viejas. Así que, desde que hemos formado la banda: dos crímenes suaves: molestar a la vecina inconscientemente y responder en tono-mojama a Tesoro, justo antes de salir dando un portazo (metafórico, que allí no hay puerta). De eso somos capaces... qué lástima! Un puente sin compromisos familiares pero con apuntes que repasar, pasando páginas al segundo cuaderno, en el que pone “wet” sobre la portada frambuesa. El peor día fue el jueves: una mañana desperdiciada en la peluquería, estudiar sin ganas y echar de menos. Pero “una llamada de rutina del 112” (parafraseando “Dos ladridos”), un informe de actividades y la preciosa versión de L.O.V.E. para un anuncio de Channel fueron suficiente. La mañana del viernes pasó veloz y pronto empezó la juerga: el puente de verdad. Sin teléfonos, sin cuadernos, sin otro reloj que el biológico, sin más planes que las ganas. Hedonismo de gourmet, rincones desconocidos para los no iniciados, rincones que no salen en las guías aunque deberían. Semifrío de mandarina y vino dulce. Tacones altos. Contoneo. Callejeo. La mesa del fondo del Herminios, ese Bourbon que solo tienen allí. Jazz del bueno. Corazones de segunda mano relucientes, como nuevos. Sábado de comida en casa, plantas de marihuana, pastel ruso, txacolí frío, salsa césar con el toque de ella. Morfeo en mi regazo dándome calor y mimos. El “superperro 2007”. Un perro alto y delgado, como una top model. Munchen. Aitor y Agus, copas que se rellenan mágicamente. Luis Ángel que luego es Luis Alfredo. Abigail. El chico encantador, el chico prejuzgador. El culebrón venezolano. Oli y yo fingiendo un noviazgo apasionado de los de bronca por minuto. Se nos escapa la risa cada vez que le digo “Marisa” con convicción y me abraza y nos cogemos tontamente de la mano y repetimos eso tan manido de “yo no tengo que demostrar mi amor por ella, si no me crees me da igual, lo que me importa es que ella lo sepa”. Y nos reímos cuando nos sugieren que vayamos al balonmamo los domingos por la mañana, porque quizá esa frase sea la más coherente del día. O quizá cuando redefinimos la fidelidad... sí, puede que en aquel trozo hablásemos en serio del amor y alrededores... Y digo tantas tonterías que Aitor apuesta que soy la más fumada y la más borracha de todos. Y no. Cruzamos las miradas improvisando banquetas apilando taburetes. Nos reímos recordando los viejos tiempos de Toby y Boris y los hoteles donde montamos tanto el número. Las noches locas... Como dice esa de Amaral “son mis amigos” y es tan divertido… Pero luego volvía por la A6 y pusieron esa que dice “I drove all night to get to you” y yo tenía tantas ganas de llegar, de aparcar, de caminar por las aceras... Ay! Qué fin de semana. Y qué ganas de esta semana!! P.S. El post de mañana saldará mi deuda definitivamente... por lo menos esta! Ha vuelto Sonia. Qué gran noticia. Un mes después aparece morena y divina, y como pasa siempre en estos casos tengo la sensación de que no se hubiese ido nunca. Y la junta directiva de Banqueta Channel se reúne para planificar la temporada. La pongo al día. Este mes ha sido una locura, la verdad. Tomamos granizado de café con granos de café natural por encima. Esos granos que son de adorno yo me como a mordiscos con deleite. El cenicero se rellena a ritmo rápido. Nos cierran el bar y seguimos haciendo el tonto en la calle. Justo antes de irse de vacaciones la telepatía era ya preocupante. Nos pasábamos el rato diciendo las mismas frases a la misma vez. Coincidiendo. El lunes a las 11 y pico de la noche empezó la ronda y las dos dijimos al tiempo “se soporta muy bien gracias al agua”. Exactamente la misma frase, construida de igual manera... Aunque, claro, antes habíamos añadido un par de signos de lenguaje de las manos a nuestro repertorio ante la mirada sorprendida de un cliente no habitual que todavía no se ha acostumbrado a las risas exageradas, y los gestos desmesura con las manos, y con todo el cuerpo. Y nos reímos de las coincidencias y me cuenta la llamada surrealista de teléfono de ese socorrista que la invita a irse a Toledo mientras le dice a un niño que con los manguitos ni se le ocurra entrar en el agua. Desde la optimización del tiempo y la responsabilidad en el trabajo, negándose a asumir que Sonia lleva siglos descatalogada. Y alguien nos pregunta dónde se cogen los buhos, que si tenemos fuego. Y Sonia dice, seguimos con la I azul de “información” encima de la cabeza... El camarero del bar vecino, al que nunca vamos, nos mira reírnos divertido. Llego tardísimo a casa y sólo me da tiempo a ver como a una pobre “supermodelo” le cortan el pelo mientras Judit Mascó sigue insistiendo en comportarse como si en ese concurso se estuviese eligiendo algo trascendental (no sé, la presidencia de la OPEP???) Esa manía de tomarse todo tan en serio que a mi me hace tanta gracia. Por dios, se trata de ponerse la ropa que te mandan y andar por una pasarela como si la hubieses elegido tú... Ayer fuimos a comprobar cómo ha quedado la mano de pintura que le han dado a Libertad 8 aprovechando que en nuestro gimnasio de barrio sigue el horario reducido de verano. Aprovechando también que la agenda me sigue dando alguna tregua. En el tren me regala una quitapenas con imán. No porque yo tenga penas que contarle ahora mismo, pero por si acaso. Y además lo importante es que la quitapenas tiene los ojos achinados (eh tengo mi casi-auténtica niña china!) y un chupachups AZUL en la mano. Ocupa ahora puesto de honor en mi nevera y espero que nunca tenga que ponerla bajo mi almohada y contarle que sufro y que no soy feliz y que lloro. Pero sé que mi verdadera quitapenas no es una muñeca con imán. Es ella, que siempre encuentra la manera de quitarle hierro a las cosas sin quitarles importancia en cambio. Y al salir de Libertad 8 nos va contando que los niños a los que trata hacen los ejercicios solo para pasearse por las mesas de todas las psicólogas y enseñarles lo bien que lo hacen y conseguir que ponga con boli rojo en sus cuadernos “requetebién” y cómo una niña de 3 años y medio llegó ayer de vacaciones empeñada en hacer sesión. En empezar a trabajar. Porque con Sonia hasta la terapia es divertida y hay niños de 3 años que ya se han dado cuenta. Y luego subimos en el autobús haciendo un show-sketch y añadiendo otro lugar más a la lista de sitios “para ligar” del tiovivo de Luis Ramiro. Nosotras con nuestros absurdos, en torno a billetes de autobús rotos y pegados con celo. Nos vamos hacia el fondo, como los gamberros en las excursiones escolares (osea como nosotras mismas en las excursiones escolares), y nos rodean las telecomunicaciones. Cuántos teléfonos móviles tiene todo el mundo, cuantísimas llamadas, qué cantidad de mensajes... Hay tanto que decirse en realidad? No se puede quedar y hablar cara a cara, mirándose a los ojos? Yo sigo prefiriéndolo así, llámenme clásica. Dos chinos con la pantalla llena de caracteres incomprensibles sacan aparatos y más aparatos y pasan de uno a otro archivos a través de los infrarrojos. La chica de nuestra derecha envía y recibe compulsivamente sms mientras oye música a un volumen atronador incluso para los que no llevamos cascos. Dice mi hermana “se le va a poner el viaje en autobús por un pico, con tanto mensaje”. Y nos seguimos riendo. Mañana vuelven el horario habitual y el baile frenético. Y tengo ganas. Y supongo que les contaré qué tal mi mala forma, cómo de torpes estaremos, si el profe de funky pretende ponernos sombreros de gangster a todo trance también este curso o ha entrado en razón, si recordamos cómo se hace la vuelta africana en danza del vientre o ya se nos ha olvidado todo... Lo de siempre, vamos. O peor Se lo advierto Hoy iba a poner un post que me olvidé en junio. Pero como la vida es una cachonda y tiene estas cosillas, lo he releído para colgarlo y resulta demasiado exacto y premonitorio y encajado en la vida de dos personitas estupendas. Lo leo y es como un letrero gigantesco marcando el camino. Cada uno debe hacer con su vida lo que quiera, cada uno debe tomar sus decisiones libremente y yo no soy quién para ir poniendo señales luminosas. Y menos cuando no nacieron como señales luminosas. Así que me voy a esperar. Voy a guardarlo un ratito más en la nevera. Hasta que deje de tener ese toque que tiene ahora de profecía extraña. Y vuelva a ser lo que era cuando lo escribí: una historia sobre el cielo. Una de esas de estrellas, satélites y galaxias haciendo las cosas que hacen las estrellas, los satélites y las galaxias. A cambio les cuento una noticia que leí ayer: el telescopio Spitzer ha captado una colisión de 4 galaxias que ha esparcido miles de millones de estrellas... Buscando una imagen de la colisión múltiple he encontrado esa de arriba, que me gusta más. Son dos galaxias con las nubes de polvo y las estrellas alrededor. Se ven los detalles gracias a la cámara infrarroja. A qué les recuerda?? No me digan que no parece un antifaz (le faltan un par de plumas para ser veneciano, además). Besos cósmicos. Hay veces en que los planes no salen como estaba previsto y todo es muchísimo mejor. El domingo fue una de esas veces. Me levanté temprano para ir a la piscina y por la ventana se colaba el olor a lluvia. Mierda. Llamada de teléfono para un cambio de planes mientras el cuerpo me pedía agua aunque fuese con cloro. Vamos a comer al Public, como plan B. Paseo el vestido del verano anterior con la misma convicción de siempre. Ensalada de guacamole, carpaccio, vino, la copa que se come al revés. Esa chica que va con su novio y está tan atenta a nuestra conversación que me dan ganas de invitarla a que se una. Salimos y el sol nos da en la cara como una burla o una provocación, pasamos por encima de la rejilla de los grandes números, enfrente de la terraza con ventiladores-aspersores del Círculo de Bellas Artes. Si llevo el vestido de los grandes números y paso por la rejilla de los grandes números tiendo a hacer el gran número. El año pasado alguien aplaudió mi reinterpretación de la Monroe con entrega de fan, este año algunos me rieron la gracia. De pronto decido que quiero ir a la piscina y logro arrastrar a la tropa tras de mi, así que pasamos por los hogares para recoger bañadores y toallas. De camino una nube nos empapa hasta los huesos, se me embarran las piernas como si el circo romano hubiese cambiado sin avisar a una naumaquia. Aun así insisto en la piscina cuando escampa y a lo mejor mis ojos febriles hacen que nadie me lleve la contraria. El cielo está gris, precioso. El agua caliente, casi vacía. Nado 25 largos. Más de un kilómetro y menos de lo que me gustaría (pero ya me estoy pasando de egoista). Nado 25 largos: 20 a crol, uno a braza, uno a mariposa y tres a espalda. Por la calle de al lado un chico nada, calmo. Crol también. A mi ritmo. Lento. Sale del agua un poco antes que yo. No sé que había en la ensalada, pero tuvo que ser algo, porque alguien ha dicho al imponente conductor de autobús que nos llevó a Getafe que era imponente y hay quien le dice al nadador que “en peores plazas hemos toreado” mientras lo mira elocuente. Él se ríe. O eso me dicen: sin gafas ni lentillas estoy indefensa. Ni siquiera sabía si era una buena o una mala plaza. Solo lo notaba nadando en la calle contigua. Al terminar el último largo me apoyo en el bordillo y me sale del alma un “qué paz” en un tono tan cursi que no puedo evitar recordarme a Belén Rueda anunciando leche “esta plenitud...” Así que me parodio a mi misma. Esta plenitud... digo, y alguien responde: de L´Oreal. Reflejo condicionado. Perros de Pavlov y campanillas. Si me dices Nacho me sale en la cabeza Chema por culpa de las retransmisiones de golf de la tele (uno de los comentaristas le dice continuamente al otro: Bueno Nacho, Chema parece que va mejor que en la jornada de ayer...” Y se me ha quedado el reflejo. Como a alguien con el anuncio de crema. Qué cosa más tonta: esta plenitud... (de L´Oreal) Sigo dentro del agua aunque ya no nade. Chapoteando feliz. Manteniendo la cabeza a flote con el cuerpo totalmente inmóvil. Empiezan a sonar los truenos y un socorrista nos rescata de una muerte por electrocución y nos obliga a salir del agua (nos ha dejado quedarnos cuando solo llueve, aunque va contra las normas, pero supongo que a él también le encanta el agua...). Al subirme en el coche el sol se burla de mi otra vez. En mi cara. Y me dejo hacer. Cierro los ojos: “esta plenitud...” A veces los planes salen mal y lo mejoran todo. Entré en crisis. Porque soy boba. Entré en crisis de la forma más absurda por la razón más absurda. El consabido “otra vez lo mismo, no, por favor”. Y yo que quería originalidad... Pero más de lo mismo. Un asco. Un desastre. Me llama para ver que tal. Le respondo que fatal. QUE HASTA LOS MISMÍSIMOS. Y empiezo a contarle cuál exactamente es el problema. Se pone de mi parte. Como siempre. Con el apasionamiento de quererme. Me pregunta qué voy a hacer. Le digo que no tengo ni idea. Que no entiendo, que no sé, que ya veremos. Que tengo la mente en blanco, que me acaba de pasar el tren por encima y todavía no sé calibrar los huesos rotos. Y de pronto me entra la risa. Nos reímos a coro. Tontamente. De la forma más tonta y más efectiva. Y todo vuelve a estar en su justa medida: no pasa nada. Soy una nube. Colgamos. Ella entra por casualidad en messenger, la oigo pitar mientras estudio: le digo ¿tienes tiempo? microcrisis. Sabiendo de sobra que si no tiene tiempo dirá que no y buscará un rato en cuanto pueda. A la media hora hemos diseñado un plan delirante. Una manera delirante de enfrentarme al desastre. Un complejo plan de fuga como los de las pelis que me gustan. Un encaje de bolillos absurdo. Absurdo de verdad. Teatro. Puro teatro. Una llamada de teléfono. Una cama blanca inmaculada. Una tontería. Cachondeo. Darle la vuelta a la realidad. Inventarnos el cuento. Juguetear con el gatito juguetón. Otra vez los pelos del perro del mundo de Sofía. Filosofía barata. Qué poco luzco de intelectual: Proust me aburre, Madame Bovarie me pareció insufrible. No pude terminar Rayuela. Soy una simple. Bailo a Bisbal y Elena Gadel (alguien además de mi hermanita recuerda el nombre de esta chica?) en los bares. “miénteme, castígame, encadéname” canto a gritos pseudoconvencidos, como si fuese una canción buena. Como si yo no fuese una hedonista convencida que no soporta que la mientan, la castiguen ni la encadenen (existiendo la seda, por dios). Que me da igual. Que sí. Que soy una simple. Pero mírame: hace un momento quería matarte con mis propias manos. Retorcerte el pescuezo así: crack, crack. Y tú me parecías un mundo. Y ahora... me río a carcajadas. A carcajadas sinceras, refrescantes como un anuncio de desodorante con cascada de fondo. Como si no importase nada. Mientras canturreo esa de Pancho Varona y me hago una mueca irónica en el espejo. Porque la vida puede ser maravillosa aunque no tenga vacaciones, haya que estudiar, Sonia me deje “sola” un mes, las clases de baile hayan terminado hasta septiembre, y meterme contigo en la cama me de tantísima pereza. A veces lo quiero dulce. El chocolate no. El chocolate siempre al 85% de cacao... P.S. La crisis fue en un momento indeterminado entre el jueves y el sábado. Lo de dar mal de intelectual lo iba pensado el sábado camino de Getafe, después de un café muy divertido con una frase tan perfecta y tan expresiva como “es un clasismo de Cuéntame, con trajes marrones de TERGAL y bufff.....” Mi frase estrella en cambio fue: “Proust me parece un coñazo”. Para que se vaya viendo el nivel... Así no hay manera! P.P.S La cama blanca no era esta. Esta de arriba es de un hotelazo en Oaxaca: por si no saben que hacer con la pasta ni con el tiempo... Nota final: Mañana no se libran de una detallada descripción de mi domingo. Se lo voy advirtiendo... Pero ha sido un día tan bueno que quiero poder volver a él dentro de unos meses. Cuando era pequeña (bueno, no tan pequeña) tenía una cajita con tonterías de recuerdo: un corcho de botella de cava, una moneda irlandesa, una nota escrita en clase... Ahora tengo un blog... Cinco días se consideran vacaciones??? O es más bien un puente inventado en medio del verano?? Es igual. Cinco días sin ordenador (y este año no pienso hacerme trampas), con una libreta y un bolígrafo como toda tecnología (bueno, y el teléfono movil, de eso no soy capaz de desprenderme...) Iré al nivel del mar. Me bajará la tensión. No sonará el despertador. No haré tareas domésticas. Iré a la playa. Me compraré algún capricho consumista. Bailaré canciones horteras como si me gustasen muchísimo. Tomaré copas (de whisky y de helado). A la vuelta empezará el pánico. Pero eso lo pienso luego, a la vuelta. Besos a todos. Besos ociosos y ansiosos. De esos y de los otros. Es el nombre de nuestra fiesta de anoche. Ya saben que tendemos a ponerles nombres tontos a estas cosas. Primero se iba a llamar “Bienvenida al verano” pero un mes tarde sonaba demasiado raro, demasiada guasa. Así que cuatro rosas rojas hechas de plumas, suaves, perfectas e imperecederas decorando con elegancia una mesa de comedor fueron la excusa para el bautizo que nos permite además varios juegos de palabras. Velas por todas partes perfumando, iluminando y ambientando la noche. Marcando también los finales cuando las mechas terminaron de consumirse. Vino frío, risas, cebolla caramelizada, una de esas ensaladas de espinacas que reinventamos todo el rato. Dados de queso empanado. Whisky. Una mañana de fructíferas compras de rebajas. Una tarde de pinche de cocina. Una noche de bailes, canciones de guateque, críticas ácidas a actrices yankees (con las que no seríamos tan ácidas si conociésemos...) Y una pulsera de Swarovsky verde pálido brillando en mi muñeca tanto como brillan mis ojos oscuros algunas veces cuando suenan algunas canciones por los altavoces de los centros comerciales. Ahora es tarde, me espera una cama enorme que no es la mía. Canta un grillo incansable bajo la ventana abierta y el boli se me cae entre los dedos. Feliz Verano. Una de las cuatro rosas mañana estará en mi casa, recordándome que hay noches como esta. Que hay noches aun mejores que esta. Esperando al doblar las esquinas. Yo me llamo como me llamo (mi nombre oficial, no este de la red que nadie usa en mi mundo real) porque mi madre conoció a una mujer muy guapa y “con mucho estilo”, como ella dice. Y se quedó maravillada. Era la primera persona que conocía cara a cara con ese nombre. Y por lo visto en aquel momento dijo que si alguna vez tenía una hija la llamaría como ella. Yo soy la mayor de dos hermanas, así que fui la agraciada con un nombre precioso que tiene un significado precioso, que me encanta y que permite doscientas abreviaturas y variantes cariñosas, cosa que también me gusta. Cuando murió mi abuelo fuimos al pueblo de Navarra, pegado a la frontera con Francia, en el que había nacido. Era la segunda vez que iba. La primera yo tenía 2 o 3 años. Llevaba un vestido precioso de cuadritos amarillos y frambuesas y verdosos que me encantaba ya entonces y me sigue gustando ahora cuando lo veo en las fotos. Era muy pequeña. Pero cuando volví tantos años después, reconocí el olor y me salieron a flote muchos recuerdos. Aquella escalera de madera. Y una banqueta. No sé por qué aquella banquetita de ordeñar. Pero ya no estaba por ninguna parte. Le pregunté a mi padre y me dijo que sí, y que le parecía increíble que pudiese acordarme. También me acordaba de un tío abuelo mío rodeándome con su brazo y mi hermana siendo un bebé vestida de azul cielo en una sillita. Tampoco sé por qué. La memoria es curiosa. En aquella visita también conocí a la causante de que me llame como me llamo. Cenamos con ella una noche, comimos con ella al día siguiente, en uno de los momentos en los que más nos hemos reído mi hermana, mi madre y yo juntas nunca (otro de esos inolvidables fue en una misa en La Coruña, cuando yo todavía creía en Dios y nos tuvimos que salir de la Iglesia a cuenta de las carcajadas...) El caso es que aquella mujer, que a mi no me pareció particularmente guapa pero sí muy atractiva, llevaba el mismo colgante que yo. Idéntico. Y creo recordar que los mismos pendientes o puede que fuese un anillo: lo que pasa que yo de plata y ella de oro: yo todo de plata y ella todo de oro. Hacía veintitantos años que mi madre y ella no se veían, yo no la había visto nunca, y sin embargo, por esas coincidencias de la vida llevábamos la misma bisutería. Al salir de su casa se lo conté a mi madre, y fue en ese momento cuando me enteré de toda esta historia, porque ella me miró muy raro, con una mirada que ya le conocía, la misma que pone cuando nos cuenta que mi tía llamó a casa el día que mi padre tuvo el accidente porque había tenido un sueño inquietante. Es la mirada que mi madre reserva a las cosas “sobrenaturales” y lo que dice mientras tanto siempre empieza con un “fíjate, que cosas”. Así me enteré de por qué yo me llamo como me llamo. Según el ginecólogo iba a ser un niño, Carlos. Pero fui niña. Me alegro. Y luego mi hermana iba a ser también niño y a llamarse Carlos ya por fin. Pero vino una niña rubia de ojos clarísimos que sólo se parece a mi en el timbre de voz y, según dicen algunos, en ciertos gestos. Y también me alegro de que el ginecólogo de mi madre viese cosas que no estaban! Hace 9 años llegó un Carlos a la familia (a la tercera va la vencida). Mi primo más pequeño. Mi último primo. Creo que el ginecólogo dijo que iba a ser niña... P.S. Esta batallita porque me he acordado de pronto esta tarde, respondiendo un mail. Y me he hecho gracia a mi misma. O quizá solo porque mi cerebro está al borde del colapso. Pero no es de la nevera... (por eso de cumplir las promesas) P.P.S. El título es un verso de una de las canciones que más me gustan de Javier Ruibal. Y la imagen cuatro vistas del escenario donde transcurrió lo de arriba. Ya sabéis: estas tonterías. Se llaman “meme” o algo así no?? El caso es que me ha hecho gracia. Porque no se trata de responder cuál es tu mes favorito o tu día de la semana favorito. Y me puse a pensar (o algo parecido). No es tan fácil... Aquí están mis respuestas. Probablemente mañana hubieran sido otras... estas cosas son así. Pero ahora mismo... Si fuera un mes: marzo Si fuera un color: uno acuoso: azul verdoso, verde azulado... Si fuera un verbo: disfrutar Si fuera una prenda: una de seda colorida Si fuera un deporte: uno acuático Y la luna prisionera está en otra canción... Mientras respondía esto cantaba en la cabeza “Si fuera yo” esa canción tan enorme de Chaouen. ...que cuenta un viaje organizado a Italia. La culpa del texto la tiene, entre otras cosas, “Ciudades de Paso” de Mikel Erentxun. La culpa de que haya decidido partirlo en 5 trozos y colgarlo aquí la tienen unos acordes que obsesionaban a Guillermo Hoardings. No sé si es bueno esto de aficionarme a colgar por aquí cosas por entregas en plan folletín. Hay trato?? El primer verano que me quedé en Madrid y sin playa me organizaron un plan de vacaciones urbanas. Fui a ver a los delfines por la noche. Cené en sitios nuevos, fui a exposiciones, conciertos, inauguraciones... Cada noche un plan, cada día libre una ruta de huída de la rutina. Lo recuerdo con muchísimo cariño. Este verano prometía un alto grado de asquerosidad. Pero tengo suerte. El martes Nata vino a verme. Fuimos a comer a un sitio que ya conocía, que me encanta, donde uno se prepara su propia ensalada mezclando cosas inverosímiles. Fuimos a comer al aire libre. Tomando el sol. Y nos inventamos un plan que hace encaje de bolillos entre nuestros horarios casi incompatibles y el hecho de que vivimos a una hora y media de distancia. Y nos reímos mucho, a pesar de mirar el reloj todo el rato, porque se me acababa el tiempo. Y cuando metí las llaves en la cerradura me di cuenta de la suerte que tengo. Porque saben lo que dijo Nata al despedirnos?: “Tía, me apetece este veranito”. Y se puso a palmear como una niña chica. Y esta semana además he tomado un granizado de café con Sonia (bueno, dos), mirando el calendario porque no quiere irse todo el mes de agosto a la playa sin despedirse de mi. Luego hemos empezado a comentar la web de técnicas de “ligue” (o sargeo en su troncho-lenguaje) que nos descubrió David, y ha venido un chico a pedir fuego, en una apertura clásica con calzador, que insistía en mirarme mucho a los ojos y en devolverme el dichoso mechero en la mano en lugar de dejarlo sobre la mesa, a pesar de mi mirada indicándole que lo hiciera. Y hemos concluido que esto del sargeo no les servirá a ellos de nada pero a nosotras nos sube muchísimo la moral (más todavía, sí)... Y hemos decidido que las diosas y el dios del panteón Bridget tenemos que hacer algo al respecto. Y nos hemos reído mucho. Y ayer en clase de baile sonó en los estiramientos “She makes my day”, me la eligieron para que no tuviese que elegirla yo como el día de mi cumpleaños. P. dice que soy como su madre porque llevo agua helada (literalmente helada) a las clases y porque le abro las latas de aquarius para que no se le rompan sus recién estrenadas uñas con manicura francesa. Y yo le digo que su madre pondría el grito en el cielo si supiese que bebe agua taaan friísima y que le abro las latas yo para que no tenga que pedírselo a un “chico” porque las princesitas en apuros con miedo a catástrofes en uñas no siempre necesitan príncipes azules. P. es muy de disfrazar de príncipe azul a cualquier hombre y luego lo pasa fatal y yo le veo las ojeras y la piel verdosa y no sé como decirle que le pasa como a Julia Roberts en novia a la fuga: que no sabe cómo le gustan los huevos. Pero ayer tenía ganas de verano también, enseñándonos el bikini por debajo de los pantalones a pesar de que en la calle llovía sobre el bochorno. Y P. dice que nosotras siempre nos estamos riendo, que parece que todos fuesen días buenos. Nos pone a hacer pasos macarras y no nos salen, les acabamos dando el otro toque, el nuestro. Nos riñe y dice que tenemos que hacer de macarras, que en el fondo a los tíos eso les pone. M. se ríe y me mira y me guiña el ojo. M. y yo tenemos una complicidad extraña que sale sólo del hecho de haber sido pareja de salsa. Me parece curioso que nos busquemos las miradas y parezcamos entendernos tan bien si haber hablado nunca de nada que no sea “entonces, después del “85” hacemos un “paseo”??” Me mira y dice “sí, en el fondo los desechos nos encantan” y yo me río a carcajadas y le doy las gracias. Me lo acabo de cruzar ahora, por casualidad, o mejor me ha abordado por la espalda dándome un susto de muerte mientras yo escuchaba música y trataba de decidir cuál de los dos colores de sobre de plástico era más interesante, y me ha dicho “hola desecho, que tú ya sabes que a mi me gusta más vuestro estilillo, y que sepas que me debes un chachachá, así que te organizas la agenda y me avisas, que ya te veo como el verano pasado: corriendo como una loca”. Le debo un chachachá porque estábamos bailando juntos hace un año y nos separó el profe para ayudar a dos nuevos. Y esta noche voy a un concierto de esos de divertirse mucho con mi hermanita. Y ahora que estoy aquí sentada me doy cuenta de la suerte que tengo: porque hay gente que me hace felices hasta los días sosos. Y quiero que se sigan inventando planes, tonterías, risas, juegos en los que nadie pierde... para mi. Porque sí. Porque soy una mimosa. Una mimosa que a veces se queja de vicio: tiene razón Nata, me apetece este verano que ya me ha traído sorpresas y aún no ha empezado... Sigo admitiendo mejoras, soy avariciosa en esto. Otra vez que me he despertado de la risa, hace un momentito. En el sueño Sonia y yo reinterpretábamos un anuncio de fijador de pelo, haciendo el tonto (era todo muy creíble, la verdad). Estábamos en un concierto muy raro, con una cortina al lado izquierdo del escenario por la que no dejaba de asomarse personal absurdo haciendo cosas absurdas. Más que un sueño parecía una comedia de enredo, o una obra de teatro de Mihura. Por eso me he despertado de la risa y ha vuelto a ser fantástico. La culpa la tienen el biplacismo 2.0 y las terrazas fashion que se inauguran en las noches madrileñas, que mezclan a un bombero de Mostoles que saca la lengua y nos enseña los abdominales, un ingeniero agrónomo experto (o no) en la técnica de impresión y rodeo, un par de vestidos nuevos, un maitre obnubilado, una despedida a la francesa retransmitida en directo, una zona vip como escalar al Himalaya, una moqueta ignífuga, un cotilla profesional escuchando conversaciones alto voltaje, un pedo de rosado con antihistamínicos, un trío absurdo formado por dos “amigas” boicoteándose para ligarse a un muchacho gay que se había olvidado (desgraciadamente para el resto) la ropa interior y el cinturón en casa. Sirenas gigantescas que hacen nino. Un cenicero roto. Bourbon de garrafón. Lima y curry. Fotos del aura y gente que insiste en pensar que somos hermanas, porque cuando se fusionan nuestras auras acabamos achinando los ojos y riéndonos tanto con las sonrisas gigantescas de genuina media luna. Cosillas. Imposible de contar, imaginar o prever. El biplacismo siempre, siempre, siempre nos sorprende incluso a nosotras y nos abre posibilidades aun no exploradas La versión 3.0 está diseñada. Es rompedora y promete (como siempre). Tiemblen, se lo sigo advirtiendo. Hace más de una semana que no bailo funky a cuenta de las fiestas de Getafe y de mi temporada “picos pardos”. Y tengo ganas, pero no se lo digáis al insoportable irascible. Ahora estoy en modo estudio intenso. Eso significa que estoy estudiando a lo bruto a pesar de no tener ninguna gana. Me apetece más salir a pasear por las aceras. Rutina espartana con contadísimas excepciones. Se admiten planes de des-estrés gestionados-optimizados y onzas de chocolate negro al 99% de cacao. Tratadme como en otoño, aunque sea verano y no esté deprimida. Porque el aburrimiento cuando rebosas optimismo y ganas y se abren las piscinas es casi igual de malo. A partir de ahora todo será previsible: un coñazo de días iguales y sosos. Ya sabemos lo que opina Borges de los días y las sorpresas, así que no pierdo la fe. Mi tiempo para escribir se reducirá escandalosamente hasta octubre. Así que voy a empezar a sacar post de la nevera de vez en cuando. Los guardé por diversos motivos, pero ahora todos dan igual (los motivos, no los post. No pienso poner ningún post que descartase por malo, aunque eso no significa que los que ponga sean buenos, significa que yo no los veo malos, pero sabéis de mi natural benevolencia para juzgarme). Así que irán saliendo y también cosas que inicialmente no nacieron para el blog. Supongo que será un poco desconcertante leer algo que no se ajuste a cómo me siento o lo que me está pasando (básicamente nada dado que seré una ameba en una silla) o leer mi opinión sobre documentales que se emitieron hace meses. Pero también habrá presente absoluto, porque a veces, mientras estudio, algo dentro me distrae y me acelera la muñeca y los dedos. Papelajos escritos de tonterías, mecanografiados en mis dos horas libres... Espero que os gusten a pesar de todo, pero no quiero dejarlo, me gusta ver el Universo Perpendicular crecer con trocitos. Todavía no me he cansado, y mientras haya alguien leyendo al otro lado... Besos a todos. Besos antirutina, eso sí.. P.S. La imagen es solo un sitio mejor en el que estar, mejor que la mesa blanca. La mujer moderna lleva desde el viernes de picos pardos. Y piensa seguir hasta que no quede más remedio. Es atea así que no comprende muy bien el ajetreo de la virgen en las fiestas de Getafe, y por eso queda justo ahí justo entonces. Y entre el tumulto piensa que ella cree en Margaret Astor y la eficacia demostrada en disimular ojeras. Y se queda con las ganas de un mil hojas de solomillo al foie. O cualquier pedazo de carne casi cruda. Porque la mujer moderna no comprende que los lunes por la noche los restaurantes que le gustan descansan aunque sean fiestas. Lo que no descansa en cambio, es el Moloco. Con sus sillas setenteras. Ese encargado que era joven cuando las sillas eran nuevas y que se empeña en invitar a chupitos de Jack Danniels. Porque amigos: la mujer moderna bebe whisky americano como si tal cosa. Ha dejado las “piruletas” y las mezclas que llevan Mangaroca y se ha dado a las cosas de tipo duro. La mujer moderna es igual de capaz de hacer el imbécil que cualquier tipo duro. Y dándose la mitad de importancia. O eso cree ella. Eso creen ellas hasta que empiezan a darse TODA la importancia del mundo. La mujer moderna es una tortuga o un caracol y va por la vida con un bolso gigantesco y la casa a cuestas. Porque sale de casa temprano por la mañana y aun hace frío, pero pasa el mediodía bajo un sol abrasador, y tiene por la noche un concierto de temperatura incierta. Eso depende siempre del artista. La mujer moderna cambia con unas sandalias y un collar el aspecto de un conjunto y lo convierte en otra cosa. Oscurece levemente las sombras de sus ojos con un toque ahumado frente al espejo sucio de cualquier servicio mal iluminado. Pero siempre acaba quedando bien. Porque lo importante no es el maquillaje, el color de las sombras, el cambio de sandalias y camiseta, desenrollar un collar que ha pasado algunas horas dando tumbos por un bolso. Lo importante es tener la sensación de “esto es otra cosa” aunque sea la misma. Aunque nadie sepa que es la misma pero distinta, aunque nadie note ninguna sombra ahumada en ningún lado. Aunque incluso a las mujeres modernas les parezca una gilipollez eso de retocarse en los servicios para ir a un sitio de luces apagadas donde el protagonismo está encima del escenario. Donde lo único que interesa es como suena la música. Pero hay gilipolleces divertidas que le ponen a uno en el estado de ánimo que hace juego con el momento. La mujer moderna hace demasiado el tonto, en cualquier caso. Pero eso es solo porque tiene ya una edad que está a apunto de convertirla en antigua y de desdibujar su ovalo facial, como avisan los anuncios, de ponerla al borde del lifting. Y lleva desde el viernes de picos pardos y tiene el cerebro encharcado de muchas cosas, abducido por otras (la prueba es que se paran los relojes). Y no recuerda casi nada. Ha olvidado como leer correctamente, pierde memoria y tiene dolor de pies pero ha descubierto más música para bailar. Ser una mujer moderna es, de todas formas, bastante divertido Y consiste en aparentar que sabes lo que te traes entre manos. Y en no llevar NUNCA, pero nunca, un pintalabios en el bolso. Ahora iba una frase de la canción que cerró el concierto de Clamores, pero... me he arrepentido. Otro día, si preguntas, te lo cuento Ah! La ilustración es de Lisa Henderling.Se titula Joy. Shh es un secreto, pero esta ilustradora me gusta más que Jordi Labanda... No sé como ni por qué empezó la tontería de calificar los besos, de adjetivar los besos que se escriben y no se dan. O sí lo sé y no quiero contarlo... El caso es que lo hago desde hace mucho. Y me divierte buscar cosas tontas que mezclar con los besos, para que, aunque sean de mentira, sean virtuales, sean negro sobre blanco o times 12 o verdana 10 o arial 11 y de un color con código hexanumérico parezcan algo más que un puro trámite. Una convención. No soy muy de trámites, de hacer las cosas por cumplir, de decir las cosas por quedar bien. No se me da bien porque se me ve casi todo en la cara. Porque soy una actriz pésima y sin margen de mejora, me temo. Los besos en SMS, mail, carta, nota en la nevera etc, pueden llevar adjetivos relacionados con los sabores, eso quizá es lo más obvio. Pero a veces lo obvio es la mejor opción, y la menos evidente: besos dulce, besos salados, besos con sabor a chocolate, con olor a canela, de caramelo, “nouvelle cuisine”... en fin. Como se llamaba?? Sinestesia, era el nombre del recurso no?? Eso de los besos luminosos, por ejemplo, o los rosa chicle que dejé un día por ahí... También primaverales, otoñales, veraniegos, marítimos, urbanos, lluviosos, cálidos, soleados... Hay infinitas posibilidades. Imposible la monotonía. Es un juego. Jugamos?? P.S. El título original era jugamos?. Pero luego llegó David, como House, viendo música, y huecos que llenar. Y yo dije: eso es sinestesia, porque descubrí que no solo es un recurso literario (ya saben Ruben Darío y esas cosas), también una alteración cerebral... Así que se lo cambio! P.P.S. El reloj de la foto es de swatch, se llama "Time for a kiss" y me parece muy gracioso Todos los supermercados se han inaugurado en mayo?? Vamos a ver: es el aniversario de carrefour, alcampo y grupo IFA. Demasiados aniversarios de supermercados. Prefiero lo de la semana de oro, la quincena de plata, el mes fantástico, el trimestre del copón y esas cosillas. (uy! me ha quedado muy “abuelo cascarrabias” (será sarcasmo de la tierra??), vamos a completarlo: vega ha comido hoy una sandía sin pepitas llenita de pepitas vega sueña con que no le hagan heriditas los zapatos nuevos Ha sido una clase brutal de pilates. Casi 9 meses después de volver y por fin son evidentes las mejorías. La espalda recta, los hombros encajados, las rodillas casi completamente estiradas en una posición que hace 9 meses era literalmente imposible para mi. Me caía. Me caía y me parecía increíble que la profe se mantuviese en equilibrio sobre el coxis. Pero hoy yo también podía. Y me sentía bien. Y sonreía y notaba los músculos en su sitio haciendo el trabajo. Ahora bailo una salsa de “la India” con su voz potente y poco natural a todo volumen. Se llama “solamente una noche” la salsa. Y los timbales resuenan por toda la casa. Debería estar fregando los platos, pero he venido bailando desde la cocina, todavía con la espalda como una tabla, y me he sentado “flor de loto” en el sofá a escribir esto en el portátil. Solo esta tontería. Me voy a fregar. Mira, ahora un merengue aceptable, para que pueda volver como vine. Ahora sí: me voy a fregar, bailando por el pasillo. Sábado en sandalias, gafas de sol y brazos desnudos. Sábado sin borrascas de última hora. Resbalosa por una crema hidratante que huele entre afrutada y sintética y se mezcla mal con la colonia. Transforma la piel en una superficie brillante y me da sensación de vacaciones. Terrazas. Sol, sol y más sol. Todo el día trotando por ahí. Buscando unos zapatos para vestido de pitiminí, con dolor de pies. Cansada. Después de dormir poco y en una continua pesadilla tardía que mezclaba al “asesino de Virginia” con un guión malo de capítulo de embrujadas. Recuerdo algo como “corred corred, tened en cuenta la inscripción: en el momento en que el día se encuentra con la noche saltad al centro, corred” y nosotras saltando al centro de una especie de agujero de luz, para salvar la vida. La sensación realísima (aparentemente realísima) de saber que íbamos a morir, y una extraña confianza en que todo terminaría por arreglarse de un modo o de otro, que acabaríamos encontrando una solución. Cuando todo empeoraba y empezaba a morir gente, algo en mi cerebro me hizo comprender que estaba soñando y entonces dejé de sufrir, dejo de ser una pesadilla para convertirse en una peli adolescente de miedo. Una mala, de esas que solo dan algunos sustos. Y yo corriendo tirando de la mano de alguien en plan heroína moderna... viendo una peli de la que era además protagonista. Sábado cansada pero contenta porque al despertar era tardísimo, casi la hora de comer, tiempo justo para ducharse y lanzarse a las calles soleadas. Y a pesar de eso, del tiempo justo, mucho remoloneo, literal. Encoger las piernas. Estirarme sinuosa haciendo ruido de estirarse, pensando en un café cargado a la hora de comer... Sábado trotando, investigando (y descartando) otro restaurante, cansada, con dolor de pies y sin encontrar los dichosos zapatos... del bolso ya ni hablamos. Me estresan las BBC´s (Bodas, bautizos y comuniones). Por eso hoy más remoloneo con ventanas abiertas. “Yo cocino, pero en casa, vemos el tenis, pero en casa...” Hasta que volví a tener ganas de hacer la fotosíntesis. Y salí a trabajar con mis papelajos pero al sol, y con sandalias. Porque a veces se pueden juntar las obligaciones y los placeres pequeñitos. Y mi memoria de pez funciona mejor mientras me pongo morena. P.S. El título, claro, es de una canción de Paco Cifuentes. “Noches sin nombre” Hoy (ayer) era día de tomar el sol, no de ir a “hacer papeles”. Pero la burocracia y sus fechas límite y la certeza de que siempre falta algo y “vuelva vd. mañana” me hicieron inclinarme por la opción responsable, y dejar la deseable para otra ocasión (no sé, septiembre??). Pero no fue tan horrible. Seda. Pura seda. Estoy hasta mosqueada porque la mujer del registro sonreía beatífica. Acabé tan pronto que me dio tiempo al sol. Un paseo largo hasta el metro más lejano. Pensando en sandalias para este fin de semana (seguro que una borrasca de última hora me lo estropea...) En el metro, volviendo a casa, una profesora de 5º de primaria de colegio privado corregía un “diario-redacción”. No me he resistido a leer por encima de su hombro, no por cotilleo, sino por curiosidad (que nadie se ría, no es lo mismo). Un tal Vicente cuenta que ha ido a misa porque era Domingo de Ramos, que está en un pueblo de Extremadura donde tiene muchos amigos y familiares, que ayer fue a su casa Daniel Nosecuantos “alumno de 5ºC” y que está comiendo muy bien porque la comida en el pueblo es mejor que en Madrid. La profe corrige un error gramatical que a mi no me parece error gramatical sino diferencias estilísticas y le pone un 8 en la lista. El niño escribe con letra pulcra y redonda, letra de niña, pasada a limpio. No sé que edad tendrá. Me lío con lo de la primaria. Al bajar para coger el tren toda la estación olía a croissant recién hechos y una mujer destrozaba “imagine” con sonrisa resignada y pinta de probar suerte en casting televisivos varios. También he comprado un libro que he prometido no empezar hasta dentro de un rato, he hecho un par de fotos malísimas con el móvil (y no, la culpa no es de la escasa calidad del aparato), le he indicado a una mujer una dirección que milagrosamente conocía... Burocracia en primavera. Perder el tiempo en primavera. Tendemos al surrealismo en las conversaciones. Es algo que hacemos “al objeto de” quitarle hierro a las cosas pesadas. Nos reímos de nosotras mismas con gran eficacia. En una de esas sesiones de surrealismo nació la tematización de la que ya he hablado aquí. La última tontería ha sido “el caso de la niña china”. Será el primer juicio retransmitido por la banqueta paralela, ya saben, el canal dos de “banqueta channel”. La niña china es el testigo principal de la acusación. No sabemos como empezó pero no así, desde luego. A este punto hemos llegado después de rizar el rizo. Igual que llegamos al concepto de “retraso dental” por lo que le tardan a algunos en salir las muelas del juicio. El caso es que la niña china subirá varias veces a declarar (todo rollo juicio yankee, por supuesto) y todas las veces dirá exactamente lo mismo “que sí, que yo soy la niña china” pero cada vez con una ropa diferente. Y en la pantalla se sobreimpresionará: “agradecimientos” seguido del nombre del diseñador que ceda el modelo. Qué por qué cuento esto, se estarán ustedes preguntando. Comprendo la pregunta. Porque no consigo recordar como empezó este delirio del juicio de la niña china, sí se dónde. En el pasillo de mi casa, junto a la puerta. Despidiéndonos. Sonia con el abrigo puesto. Luego la cosa se prolongó mucho rato, allí de pie. Me encanta ver donde ha llegado la tontería. Y lo que te rondaré morena. Pero lo cuento también porque hace un rato un hombre nos pedía fuego y hacía esfuerzos infructuosos por contener la risa escuchando nuestros delirios y sobre todo viéndonos reír con tantísima convicción. Y porque mañana no habrá conversaciones surrealistas, por una buena causa, eso sí: NOS VAMOS TODOS DE VACACIONES!!!!!!!!!!!! Esto es una fruslería en toda regla. Tengo cuerpo de vacaciones ya!! La imagen está sacada de aquí. Ahora una fruslería. Para equilibrar. Ayer Patri puso a prueba mis zapatillas nuevas con su coreo. He girado y girado como una peonza. Son maravillosas (y muy bonitas también). Ya no acabo con el tobillo dolorido. Ya sale casi perfecta. Nos atascamos un poco en la parte final que es bastante complicada pero... el último trozo de la clase... brutal: esa sensación de hacerla 4 veces seguidas perfecta, sin errores, sin olvidar ningún paso, sin equivocarte en ningún brazo, sin irte de tiempo... Es maravillosa. Y todo el mundo mirándonos desde fuera... La complicidad con Manu y Sonia: ayudándonos en los puntos flacos... La coreo va con una canción house blandita (cantaditas que las llaman los que frecuentan esta música) de una italiana que canta en español y dice todo el tiempo “estoy enamorada. de tiiiiiiii” (en realidad debe tener algo parecido a una estrofa, pero no la recuerdo). No les puedo decir como se titula la canción, ni el nombre de la intérprete, ni nada, porque me faltan datos. Contra lo que pueda parecer está bien para bailar. Y andaba yo cantándola a gritos (el título-estribillo, quiero decir) con la sonrisa, mientras giraba, cambiaba, saltaba, hacía contra-tiempos y todas esas cosas... Y luego estiramos con Calamaro, “crímenes perfectos” para ser exactos. Demostrando así, contra lo que dice esa canción, que no todo lo que termina, termina mal. La clase terminó muy bien. Es increíble la cantidad de endorfinas que libera el baile. Está estudiado, por lo visto. Hay algo parecido a “baileterapia” o así (recuerdo que lo leí hace justo un año en el suplemento de salud de La Razón, periódico que nunca compro, pero que miro siempre que puedo, por curiosidad morbosa). Y este fin de semana bailaremos sin coreografía!! P.S. Hablando de house (no el doctor) y similares. Shh no se lo digan a nadie pero me gustan algunas de Gigi D´agostino. Para que me llamen heterogénea musical con motivo. No volvió el hombre a la clase de danza oriental, claro. Así que nosotras retomamos eso de las despedidas de soltera. Ha sido muy interesante vernos a todas agitando las melenas, bailando, disfrutando. Hay cosas que empiezan a salirme bastante bien mirándome en el espejo. La coreo de grupo nos queda incluso aceptable. El baile en el suelo es taaaaan sexy... Ya empieza a ser sobre todo divertido, eso quiere decir que algo hemos conseguido interiorizar. Me gusta mucho bailar. Y bailo muchas cosas diferentes. No tengo talento para ninguna de esas cosas que bailo, pero consigo aprender aceptablemente todos los tipos... Tengo pocas pretensiones, la verdad. Cuando empiezo a bailar algo nuevo salgo muy frustrada de las clases, siempre se me olvida que se tarda más de un año en asimilar lo esencial para divertirse mucho y sentirse bien. Pero me cuesta muchísimo rendirme y encuentro excusas para seguir insistiendo, hasta que consigo salir de las clases con las endorfinas bombeando a chorro y la sonrisa luminosa. Por eso me molesta tanto lo que pasa en funky. El lunes montó una coreo nueva, no es que fuese espectacular pero nos salía bastante bien a todos ya el primer día. Con una canción horrorosa de Justin Timberlake, por cierto. Luego pretendió que la hiciésemos con unas 7 músicas distintas. Los mismos pasos. Eso para mi es un contrasentido absoluto: aun así el ritmo es nuestro fuerte, así que incluso conseguimos adaptarla aceptablemente. Hoy ha decidido cambiarlo todo otra vez. Tengo una mezcla horrible de coreos en la cabeza... y la sensación de que esto no es bailar. Pero el funky es mi favorito y no nos vamos a rendir. Aunque sigamos echando de menos a nuestro antiguo profesor y sus coreos mensuales. Y la perfección, y la sensación de verte en el espejo y gustarte tanto... Menos mal que he vuelto a clase de M.: puñetazos en el aire para desestresar, a ritmo de salsa, además. Este hombre sí que sabe lo que es el ritmo... Por si éramos pocos estiramiento con Ricardo Arjona. Tengo que hablar de Ricardo Arjona (nota mental). M. es un experto en tonteo intrascendente y otras técnicas de mejora del humor... así que hoy ha vuelto a ser un buen día. Ha empezado la primavera, a pesar del viento huracanado y gélido!! P.S. Siguiendo con las imágenes artísticas y vistas las críticas recibidas por el Klee, he decidido dejar las bailarinas de Miró y Klimt (las de Degás son demasiado clásicas) y elegir esta lámina de Rodin. Una de sus bailarinas camboyanas. A ver si Jota le da el aprobado. Por cierto que esta también está en el MOMA, esta y el resto de la serie. Nadie me eligió una canción esta vez. Ni siquiera la casualidad como cuando empezó la tradición, en el año 96: aquella mañana mi radio despertador se puso a funcionar con “burbujas de amor” a las 7 en punto de la mañana. Así que esta vez me la elegí yo. El domingo durante el viaje de vuelta iba cantando por dentro “She makes my day” de Robert Palmer. Por la noche ya casi en lunes una microamenaza de microcatástrofe me hizo temer lo peor. Y pensar: “otra vez no” yo seguía canturreando “She makes my day”. Decidí que quizá fuese una señal: “Que nada me estropee el buen humor” y me puse de frase de messenger “make my day”, quedó un poco Harry el Sucio, la verdad. Me he elegido una canción muy bonita y aunque tendría más gracia que alguien la hubiese elegido para mi... sigue sonándome por dentro aun hoy. Ah y la agenda de Libertad 8 me regala, por casualidad, por azar, como aquel año 96 (aunque con un día de retraso) un concierto con canciones de esas que te tocan. Y me da excusas para seguir celebrando!! Como ayer haciendo la compra con el carrito por el super, y los cascos puestos. A la hora de comer, corriendo por los pasillos vacíos, pensando en piruletas de corazón para llevar a clase. Como ayer hablando por teléfono con todos los que se acordaron y estaban lejos. Como ayer leyendo los mails y los mensajes. Y caminando bajo un sol primaveral. Y riéndonos de los absurdos pasos en funky, y saliendo tardísimo. Inventando una nueva ensalada, probando una nueva receta (éxito de crítica y público, benévolo eso sí), horneando cosas, bebiendo vino muy frío, esperando a que las cosas de comer se horneasen. Riéndonos tanto. Cenando en pijama (hay que estrenar los regalos y además no parece un pijama...) Riéndonos más (la culpa a estas alturas ya se la echábamos al vino). La vecina ni siquiera acudió a quejarse (iba a poner vino a quejarse, pero hay mucho vino ya...). A veces las cosas salen bien. No hicimos fotos, a mi ni se me ocurrió, lo pienso ahora. Soplé las velas, pedí un deseo, uno muy ambicioso esta vez... no como los de andar por casa que pido cuando empieza el año. Desvarío. He dormido poco y como ya soy mayor eso se me nota por fuera y por dentro... ya lo dicen las top models: hay que dormir ocho horas y beber mucha agua, y yo he bebido mucho vino y he disfrutado muchas horas!! Gracias a los que hicieron el día de ayer tan bueno! Les voy a contar la historia (larga) de nuestro show de funky. Se lo advierto desde ahora para que los que no estén interesados abandonen ahora mismo la lectura. Es un show de verdad: con escenario y público, y bailarines (nosotros) intentando bailar. Los problemas empiezan desde el principio. Seamos sinceros: mi profesor de funky es una persona muy difícil de tratar: para empezar no entiende el castellano y lo digo en serio. Ahora alguien estará pensando que tenemos como profesor al coreógrafo de Beyonce. Pero no: es de Móstoles el tío. El otro día me pasé 3 minutos en una conversación circularmente absurda: - Haz el paso - No puedo, me duele el tobillo - Esque dejas el pie recto hasta el final y lo giras en el último momento por eso te duele - No, no, hago eso con el pie porque me duele - Ya, pero que yo lo que te quiero decir es que tienes que girar el tobillo antes - Ya, pero es que si giro el tobillo me duele y el propio instinto de evitar el dolor me hace girarlo lo más tarde que puedo, cuando no queda más remedio - Que sí, que sí, pero que yo lo que te digo es que tienes que girar el tobillo antes Y así sucesivamente. Al final me rendí yo y dije: "vale". Imagínense las explicaciones que puede dar un hombre tocado con semejante don de palabra y comprensión. Problemas de la coreografía (que llevamos ensayando 3 semanas): En definitiva: llevo tres semanas con esto. Cara de acelga en las clases... Vengo cabreada, con el tobillo dolorido y sin haber sido capaz de hacer ni medio paso decente. Hay montado medio minuto y queda un mes para el “debut”... Nunca me he subido a un escenario a hacer el ridículo a no ser que el show consistiese en hacer el ridículo. Conclusión: que baile rita. La primera semana alguien (no, no fui yo, no tengo muchas ganas de “conversar” como podrán comprender) le sugirió que simplificase los pasos para no quedar fatal el día D. Dijo que no. Peor para el sol. Aunque hoy, quizá viendo el desastre que se avecina, le he intuido recular, empieza a platearse cambiarlo todo... Lo que me cabrea un poco más, porque si lo cambia llevaré 3 semanas perdiendo el tiempo... Ayer fue el día del musical. Todo empezó de la forma más tonta (nosotras todo lo empezamos de la forma más tonta). Llegamos a casa a las tantas el viernes por la noche y yo, para variar, no podía dormir. Encima a la mañana siguiente había que madrugar para ir de extras a la grabación de un videoclip. Con la intención de convertirnos en protagonistas absolutas, claro, y preocupadas por las ojeras... Total que a las 10 y media de la mañana arriba todo el mundo, cambiar los planes para la hora de comer por un tapeo clásico en La Latina. Desayunar ya muertas de la risa, las 3 en el salón. El móvil en marcha. Café caliente. El viaje en tren fue surrealista: todo el vagón riéndose de nuestras risas. Con público agradecido da gusto... Nos preguntan qué pastillita tomamos: se llama endorfinas. En los tiempos en los que trabajo mucho y duermo muy poco todo me da mucha risa. Luego leí no sé donde que cuando te ríes mucho la descarga de endorfinas da energía al cerebro y a los músculos para seguir en marcha. Es como tomar un complemento vitamínico. A mi la risa me funciona mucho. Y la primavera más. El videoclip no se grabó por falta de luz, pero pronto salió el sol: terracita, cañita. El día del musical quiere decir que hay que ponerse a cantar en medio de la conversación como si fuese lo más natural del mundo. Estás diciendo: estoy cansadísima y de pronto empiezas “hoy no me puedo levantar, el fin de semana me dejó fataaal...” si estás de pié lo acompañas de pasos de baile de musical: ya saben cuerpo en diagonal y muchos brazos... Y así sucesivamente. Una vez que uno empieza todas las palabras le remiten a alguna canción... Tonterías... Todo tonterías... pero tapas divinas, postre divino (brownie con pasas!!!) en ese lounge donde se puede comer tumbado (no es el laydown, no, pero les llevaremos un día, si quieren...). Todo esto cantando (desafinando) por las aceras y llorando de la risa. Y en manga corta, y tomando el sol. Viviendo en una primavera sin dictaduras ni preocupaciones (eso dentro de un rato) Maulla si le acaricias y come el filete si se lo das, también se sienta y se levanta y da la patita. Es un tigrecito domesticado. Los de esta noche son indomables: “y ahora soy fiero y muerdo soy como un tigre suelto, en medio de esta ciudad...” (Alejandro Martínez) Como nos decía mi ex profe de salsa: “ustedes están sueltas y sin vacunar”. Pues eso: tigres sueltos y sin vacunar!! Warning!!! Nos vamos de aniversario!! Tigrecito está abajo, claro, ha sustituido momentáneamente a Burbon. Pero mi monito volverá cuando pase el finde tigrés!! Besos felinos!! Hemos decidido Sonia y yo que ha llegado el momento de dar un paso adelante en el uso absurdo del lenguaje. Después de insistir en “la gestión” como “conceto” ha llegado la hora de imponer el uso del término “optimización” en cualquier aspecto de la vida cotidiana. Venga o no a cuento. A veces hablamos como presentadores de galas de “missespaña” (desde este marco incomparable y como broche de oro) A veces hablamos como políticos malos (gestión). Hace mucho que somos G&C, que andamos haciendo formas de letras con las manos. Ante miradas estupefactas de personas (humanas) que nos consideran enfermas mentales. Simples enfermas mentales. Así que a partir de ahora todo lo gestionaremos con el fin de lograr la optimización de recursos. Sean esos recursos el euro del café, la energía para hacer complejos ejercicios de pilates o los minutos que podemos pasar subidas en unos taconazos sin sentirnos la sirenita moderna. Como dicen en los concursos de deletreo de las series yankees: “úsala en una frase”. Y la frase es: “Yo si hace falta te gestiono una salsa con los bombachos de danza oriental puestos, pero vamos, que si se trata de optimizar me avisas y traigo la falda de volantes, que luce más” La frase es de Sonia. Se entiende la diferencia no?? P.S. La imagen está sacada de esta web, de un artículo que habla todo el rato de optimización. No lo he leído. Confieso. Pero me pegaba un montón para el post!! P.P.S: Esta es la semana de los gerundios y del plagio a Sonia. Cuál será la tematización de la semana que viene??? En serio que no lo había previsto... Nota final: que de tanto postpostpostpost scriptum me mareo. En fin... q esto es una tontería, lo habrán notado....(en mi Universo las tonterías son troncheces pero como esa todavía no me la han admitido en el diccionario – stamos trabajando en ellou- he elegido fruslerías, que sí que está). Tema nuevo y me apetecía ampliarlo. Y tengo una maleta que hacer. Planes fuera de Madrid... Y la Caramés el lunes. Y las entradas del aniversario de los tigrecitos compradas (problemas en cambio con el mobiliario: imposibilidad de gestionar una mesa, de optimizar ni hablamos...). Besos y feliz fin de semana!! No tengo sueño. Así que pensando en lo de las sonrisas me he puesto a hacer trabajillos virtuales con las fotos y ha salido esto... Quizá mi sonrisa de hoy (mejor de ayer) se parezca a alguna de estas. O sea una mezcla de todas!! El señor Hoardings me (nos) presentó este hotel tematizado de Berlín, supongo que con el único objetivo de que hiciese un poco de benchmarking (esto del benchmarking consiste en compararse con el mejor del sector para adoptar sus cosas buenas y mejorar sus cosas malas, es una de esas palabrejas que gustan tanto en el mundo del marketínj -pronúnciese con acento en la I y la j final-). Es necesario lo del benchmarking dado que vamos a ser empresarias hoteleras, que ríase usted de Paris Hilton (alguien estará pensando ahora que eso precisamente hace. Bien). A lo que iba. Estando en la semana de la tematización y el diseño de fantasías propias y ajenas, este enlace era más que una ayuda un peligro. O no. A lo mejor justo lo que me hacía falta en un domingo como ayer. El caso es que a la una de la tarde, en lugar de hacer lo que tenía que hacer me puse a trastear por la web de este hotel de Berlín que es más que un hotel un museo con camas, según dicen sus responsables. Y a fantasear con una reserva. Y a preguntarme qué dirán las dichosas instrucciones de uso de las habitaciones que me interesan. Me gustan las instrucciones de uso. Son divertidas. Uno coge las instrucciones, las lee con interés, las lee en voz alta si lo que hay que usar es para más de uno, y se ríe uno mucho. Y luego hace lo que le da la gana. Y a veces después de hacer lo que le da la gana tiene que rendirse a la evidencia de que las instrucciones tenían razón y otras... no. Eso depende. Me vuelvo a ir... es lo que tiene fantasear. El caso es que son 31 habitaciones. Y se puede uno cambiar de una a otra en mitad de la estancia, siempre y cuando esté libre la deseada, claro. Y uno pide en la reserva las 3 que le gustan y le dan la que tienen disponible. Ya empiezan los problemas. Me encantaría probar creo que 12. Y entre mis 4 favoritas no soy capaz de priorizar. Quizá y sólo quizá la ganadora sea la 42. Animales enjaulados y esa bañera en el mismo kit... Sí, eso creo. Pero a lo mejor llegado el momento me quedaba con la 15 o la 18. Esas cosas nunca se saben. El otro día vía messenger surgió un nuevo concepto en BanquetaChannel. Pero me lo he guardado hasta hoy. El día correcto. La víspera No juego mucho a la lotería. Quizá eso también contribuya a explicar por qué nunca me toca. Pero en Navidad, el día 22, hay que tener lotería. Por tradición. Y oír el soniquete de fondo. Los últimos años compramos un décimo para el bajo relieve. Eso es todo. La escasa “inversión” y la inmensa mala suerte garantizan que nunca tocará nada... Pero el optimismo desbordante asegura también que seguiremos confiando hasta que no quede más remedio. El billete lo compró alguien que no participa en el décimo. Mi única condición fue que terminase en número par. Dicen los matemáticos que a “los de letras” nos gustan más los números pares. Será por eso. Me gustan más los números pares, y mi impar favorito es el 5. No tengo ni idea de mis razones. El número empieza y termina en 2 (ya saben en que no va a terminar el gordo, esto es adivinación a la inversa). Ya le hemos encontrado simbología (absurda), claro.. No hice participaciones. Las participaciones son feas. Lo que hice fueron réplicas del billete. Réplicas de tamaño billete de lotería, con los bordes imitando el troquelado (o intentándolo, al menos) y todos los detalles. Pero en vez de una imagen navideña incluía un deseo de buena suerte. Una tontería. Se lo conté a la otra pata de la banqueta y me dijo: “eso está bien que necesito algo para besar durante el sorteo, porque nos va a tocar”. BanquetaNews tendrá que ir a cubrir la noticia” Así surgió el concepto de “autoentrevista”. Y nos vimos a nosotras mismas regando a diestro y siniestro (a troche y moche) de cava Brut Nature. Hasta para regar, el cava siempre Brut Nature... Pero teniendo mucho cuidadito con la cámara y el micro. Imagínense el cuadro: el ganador de la lotería es a la vez presentador del informativo y enviado especial a la zona... La cosa tendría que ser como cuando hay cumbre europea que se sacan las mesas de las redacciones y se ponen en medio de la Plaza Mayor de Salamanca, en la Plaza del Obradoiro de Santiago o en un punto al azar (al azahar) del Forum de Barcelona... Pero esta vez en el bajorrelieve. Luego empezamos a desvariar (hasta entonces no computa como desvarío contra lo que pueda parecer) y nos imaginamos la gala de 50 aniversario, la maquilladora de las estrellas y otra serie de tonterías. Ah por cierto, creo que no he dicho que ya tenemos segunda cadena de banquetachannel (ventajas de lo digital) se llama La banqueta paralela. Y tiene su musa, su público tipo y su propia programación que no se parece en nada a la de BanquetaChannel. Como se llamaba aquel culebrón?? Ah! Sí: “La decepción”. En La Banqueta Paralela hay culebrón. Y el prota es un hombre. Todo empieza cuando su coche es declarado siniestro y una mujer histérica tiene que llevarlo a casa lloviendo y de noche... (alguien me compra el resto del guión??) Buena suerte mañana, ya sabéis que el día 22 es el día nacional de la salud!! Ahora todo es “operación algo”. Así que decidimos ponerle a nuestra cena navideña nombre de investigación policial. Operación Tortuga. Por qué?? Por nada en particular. Una de las cosas que sabemos decir en lenguaje de signos es tortuga, otra es cerveza. El viernes por la noche era la noche de las águedas y nadie nos había informado. Todas las mesas del restaurante sorprendentemente ocupadas por mujeres. Lleno hasta arriba de mujeres solas (solas de hombres, quiero decir). Por eso tenía más mérito lograr que nos viniesen a tomar nota dos camareros, que otros dos se peleasen por hacernos esa foto (discusión saldada a la salomónica manera...). Que nuestras copas nunca estuviesen vacías y que cuando tropecé con la botella de agua una mano providencial la detuviese antes de que llegara al suelo. Como dijo Sonia: si algo se cae en este restaurante es porque el “maitre” lo autoriza. Lo mejor de la cena fue paradójicamente la narración de un funeral. El funeral comenzó con la siguiente afirmación del cura párroco, de nombre Inocencio: “En la iglesia se celebran matrimonios y muertes. Esta misa de hoy es de muertos”. Nuestra hermana.... (mirada de reojo al post it amarillo sobre el altar) María (la finada se llamaba Marina) fue una mujer... Luego el cura indicó que le ponía de muy mala leche que la gente no comulgase, así que... todos a comer la hostia. También dijo: no os engañéis, no estamos aquí por... (nueva mirada al post-it) Marisa, estamos aquí por nosotros, para sentirnos bien nosotros. Después una disertación sobre las tonterías que se ponen ahora en los christmas y otras cosas por el estilo. Como se observa todo el sermón muy relacionado con nuestra hermana... Martita. Resumiendo: le faltaba el micro, el foco y la banqueta (y quizá gafas para leer). Es un cura Toledano, me planteo ir a ver una de sus misas-club de la comedia. La noticia es importante: volver a entrar en un “servicio religioso” por voluntad propia. Mi hermana no paraba de reírse con el marcaje al que era sometida nuestra mesa y Nata se preguntaba que clase de deficiente atención tendrían el resto de clientes, además de dudar sobre el color "acero quirúrgico" como tendencia. Todas aplaudíamos entre frase y frase a esa coral que cenaba en el comedor privado (o cantaba, más que cenar) La operación tortuga tenía un poco de “juego de la oca”, aquel concurso de televisión con pruebas absurdas: el vestidor huracán, la llamada de rescate... en fin. También era la primera cena de empresa de Banquetachannel. Logramos que un muchacho, empeñado en que yo podría comentar la fórmula uno muchísimo mejor que Antonio Lobato, decidiese comprarse en el LIDL un aparato de televisión digital para poder sintonizar Banquetachannel y la Banqueta Paralela, además de TelecincoSports. Aunque seguía insistiendo en mis dotes de comentarista de Fórmula 1, deducidas del ritmo al que agitaba la coctelera, supongo... Luego a ese sitio dónde nunca somos clientas, dónde se hace fiesta cuando llegamos... Mi no-lector favorito y yo tenemos un extraño don para coincidir en el modelo. Para ir conjuntados. Podría jugarse a los 7 errores con fotos nuestras que tienen un año de diferencia... No deja de hacerme gracia. El aura de Sonia volvió a hacer prisioneros: Simón aquel seguridad que quería ir a cenar y al cine con ella, y que se decepcionó al enterarse de que tiene novio desde hace siglos, de que ella está descatalogada y tiene la extraña manía de ser fiel. Lo de siempre: baile, copas, nombres falsos, miradas cómplices de lado a lado de la barra... Y una conversación final, en el punto en que se bifurcan los caminos, sobre niños hiperactivos de 5 años que hablan como adultos. Y los pies helados. Volver a casa de amanecida a meterse en el edredón nórdico sin saber que hora es, pero sabiendo que la afonía está esperando las horas de sueño para apoderarse de mi garganta. Sólo una cena de celebración navideña, una como la de todos los años. Pero dije: vais al blog. Y en el blog estáis!! Pues eso, por más biplacismos, más banqueta coaching y más banqueta productions!!! P.S. Ayer prometí que hoy haría el homenaje y aquí está... Teníamos visita. Organizamos una ruta estándar para un fin de semana: Sol, Plaza Mayor, Latina, Gran Vía, Fuencarral... Esas cosas. Paseo, tapas, tiendas, gente, café, restaurante... Como siempre que hay planes mis defensas volvieron a hacer de las suyas. El viernes me subió la fiebre. El sábado me dopé hasta el alma para resistir. No quería perderme nada. No quería estropear nada. Dolor de pies. Dolor de todo. Dicen que tenía buena cara. Eso prueba que la cara no es el espejo de nada. La ruta nocturna empezó en un restaurante minimalista dónde todos los platos se hacen con reducción de algo. Dónde se mezclan dulces y salados. Mi primera vez con estas cosas fue en Coruña: nata montada y un queso fuerte. De primero. Una sangría de cava. Fue un buen principio. Luego Libertad 8. Curiosas las cosas que damos por sentadas: nunca pensé que alguien pudiese imaginar que el sitio fuese metálico, vanguardista, moderno... (una cosa como la nueva cafetería de Arola en el Reina Sofía) La noche anterior en una cena muy bruta de chicas: alguien dijo “los hombres se han acomodado, ahora lo hacemos todo nosotras” otra alguien respondió “y cuando hacen algo...”. Empezamos a recopilar las peores frases de aproximación. Las finalistas son: - Mi amigo quique opina que deberíamos liarnos: Respuestas sugeridas: tu y yo o tu y tu amigo??; y tu que opinas criatura??; no coincido con su criterio... - Perdona, hemos cruzado tres o cuatro miradas y no se si me miras a mi o a mi amigo... - Después de un tropezón fortuito: “dame el carné, que te voy a quitar 3 puntos” - Me prestas 20 céntimos?? Es que voy a llamar a mi padre para decirle que me he enamorado (esta además está adaptada del pleistoceno medio porque ahora ya todo el mundo tiene móvil... una llamada local cuesta 20 céntimos???) Decidimos entonces que el sábado íbamos a dejarnos de tonterías. O a hacer tonterías. A cambiar las reglas. A probar otras cosas. Pasase lo que pasase no sería más de lo mismo. Elegimos el sitio para el experimento con cuidado. Que Dani decidiese unirse al final no nos hizo cambiar de opinión... Y el se convirtió en el escudero que olía peligrosamente bien. La excusa era una encuesta para saber que frase no les fallaba nunca para ligar. La sorpresa en sus caras. No entendían nada. Pero también se divertían. Algunos contestaron concienciados. Otros hicieron demostraciones in-situ. Hubo quienes nos contaron su vida, nos invitaron a copas raras, nos sacaron a bailar. Se rieron de nuestros accesorios. Nos confesaron que les encantábamos. Nos pidieron sinceridad. Nos engañaron y se arrepintieron (yo es que soy gay. Ah bueno, entonces como entras a los hombres??. De verdad crees que soy gay, oye tía que yo no soy gay. Ah perdona, yo es que estoy en modo encuesta...). Nos engañaron sin remordimientos también. Comiendo a horas intempestivas el domingo seguíamos riéndonos. Aunque yo ya no tenía voz. Y las drogas legales no funcionaban en mi cabeza embotada. Me he puesto los calcetines naranjas para andar por casa y no entra apenas sol por las ventanas. El chiste: ya hemos renombrado la nueva actividad. “El club del corredor” ha pasado a ser “correr por correr” que explica mucho mejor el asunto: un monitor te lleva de excursión por las bellas calles getafenses. A la carrera, eso sí y con el cronómetro. Luego vuelves al gimnasio a estirar. No me gusta nada correr, pero si me gustase... no pagaría para que me acompañen, creo. Me compraría el MP3 con más capacidad de la tienda y le daría al botón de reproducción aleatoria. Ayer por la tarde casi me enfado, pero solo casi, aunque el casi no fue mérito mío. El insoportable irascible aguantó estoicamente y consiguió cambiarme el viento. Por la noche situación surrealista. Risas a carcajadas, sandalias, manga corta y piel de gallina. Todavía hizo sol por el día. Hoy una mañana nublada, problemas para coger el ritmo. Insisto con las sandalias. Mis pies siempre son los últimos en rendirse. Soy la primera en coger una gripe por ese motivo... De momento estable dentro de la gravedad.. Para la rata vampiro: Este post está en tipo de letra Garamond. Ese francés que sacó de su atonía a la imprenta de su país en el siglo XVI |