Universo Perpendicular |
![]() El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios) |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Fruslerías. Culpemos a los cambios de temperatura o quizá a dormir casi nada para ver la final de basket. O a todo. El caso es que estoy fatal. Pero tengo pendiente contarles unas cuantas cosas: - Algo sobre las olimpiadas - La maravilla de Javier Colina en trío - Un saxo borracho... Les dejo una de esas fotos fantásticas (esto es puro sarcasmo) que yo hago. Podría excusarme en qiue está hecha con el móvil, pero todos sabemos que ese nunca es el problema. A que no saben dónde está hecha?? Tengo el diagnóstico certero. Tengo la palabreja en latín. Los chistes de Forges responden al siguiente mecanismo "no sé de qué te ríes, lo digo en serio". "por eso". Freud, el mismo que decía que las mujeres queríamos tener un pene propio, hizo un sesudo estudio sobre "el chiste y su relación con el inconsciente" donde grosso modo y a grandes rasgos venía a concluir que nos reímos de las cosas que nos inquietan o nos preocupan de alguna manera. Que el chiste es una forma de liberar el inconsciente: eso, supuestamente, explica los chistes crueles sobre Biescas y similares. Yo, que no hago estudios sesudos y tengo vocación de tertuliana (ya saben, opinar a troche y moche sin un criterio claro) considero que a cada tipo de persona le hacen gracia unos tipos de chistes. A mi Forges me encanta. Por la ironía. Creo. Sonia y yo tenemos un toque "forgiano" pero sin su calidad. Así que llamamos "euro-jitanic" a la clase de "aerosalsa" y nos inventamos modalidades como "batuka-flamenk". Leer este chiste me ha hecho la gracia de siempre del "qué razón tiene" y la otra, la de "mira que monas nosotras, pareciéndonos un poquito al maestro...." Aun recuerdo aquel verano (tranquilos no voy a recitar el diálogo de Groucho Marx que sigue "en la riviera francesa") digo que aun recuerdo aquel verano del chiste sobre el aire acondicionado "ande yo fresquete, jódete majete". Pues eso, Forges. Sus chistes y la relación con mi inconsciente... Descuento las horas. El lunes recomienza todo. Y quiero que sea martes, que se diluya la incertidumbre. Hoy no pienso trabajar ni un minuto, voy a salir dos horas antes de lo que debería, voy a ir a buscar el dichoso bolso (es una putada saber exactamente lo que quieres y que ese producto parezca no existir), luego un ensayo de baile. Después una fiesta que promete azotea, cocktail y buena compañía... El lunes me levantaré una hora y media más tarde, cogeré el transporte público, tendré tiempo para leer libros en papel y quién sabe cuantas cosas más... Estoy perra. Viene el chico malagueño a buscarme para desayunar. Mi último bizcocho de limón y té verde (recuerden lo que dice mi sister: en los tiempos modernos todo tiene té verde y/o aloe vera). Esto de aquí arriba es una tontería. A cambio les dejo la visión que Monet tenía de San Giorgio Maggiore en el crepúsculo. Y les deseo feliz fin de semana. Saquen los tirantes, que gane España y todas esas cosas! Lo mismo se puede hacer de otra manera. P.S. El título es de esta canción de los Sunday Drivers. Y mola. Mucho. Y la foto se llama "parallel lines on my mind". "On my mind" también es una canción de los Sunday Drivers. Un guiño tonto. La foto me gusta, además, me parece dulce y optimista. ------------------------------------------------------------------- Actualización: Qué sí, que esto era nevera. Que sí, que voy a la fiesta y que no, que no va a pasar nada. H. es un negro cubano de casi dos metros. Nos dio clase de salsa en los buenos tiempos. Salsa de la de verdad, no de salón. Creo que la única razón por la que canta los nombres de los pasos es porque a los españoles les suele encantar hacer ruedas cubanas (a mi ni me van ni me vienen). Así que él con sus "paseos", sus "princesas" sus "dile que no" con y sin "aspirina", sus "enchufla doble" y sus "85". Ironizando sobre la torpeza de algunos y alegrándose cuando alguien lo clava. Siempre atento a todo. H. además hace animaciones en discotecas y después de su show nadie se atreve a salir a la pista a bailar "merenhouse". Ayer me acordé del día que se le ocurrió llevarnos a Sonia y a mi de gancho. Yo soy un gancho buenísimo porque doy toda la sensación de no tener ni idea del asunto y siempre hay quien piensa "al lado de esta no puedo hacer el ridículo" del mismo modo que mi médico piensa que debería salirme colesterol en los análisis de sangre. Aquel día fue mítico porque hicimos la temida prueba cerocero: la discoteca en cuestión estaba en el fin del mundo a mano izquierda así que yo tuve que llevar el coche y Sonia, por solidaridad conmigo, decidió no beber tampoco. Éramos las dos únicas personas del lugar que no habían tomado ninguna droga legal ni ilegal, y sin embargo todo el mundo nos preguntaba cómo se llamaba lo que nos tenía tan eufóricas. Solo el baile. Bailarrr bailarrr que diría king áfrica. Dar vueltas sin parar. Los timbales. H. haciéndonos guiños. El aura fotografiada. La salsa tiene algo medicinal que pone de buen humor, que libera endorfinas a chorro en el torrente sanguíneo eliminando el cansancio. Una sólo puede concentrarse en mover todos los ejes en un aparente descontrol que nunca es descontrolado. Por muy enloquecidos que suenen los timbales y la sección de vientos siempre hay unas normas a las que atenerse y pase lo que pase, hagan con una lo que hagan, la lleven hacia donde la lleven y la giren como la giren, tiene que volver siempre con el pie correcto atrás. Y si no... el desastre. H. y su brazo potente son los únicos capaces de conseguir que yo haga 6 giros seguidos, con tacones y sin desequilibrarme, sostenida sólo a través de mi dedo corazón. Puro espectáculo. Con H. siempre doy la sensación de ser una salsera solvente. Y no es cierto. Todo el mérito es suyo, pero como todos los buenos bailarines deja que "la chica" se lleve los aplausos. P.S. Esta parece la semana del baile en "El Corte Inglés", así que mañana quizá saque de la nevera (del cajón de la verdura) algo de hace un mes. En torno a la danza oriental, esta vez. Ah, y el dibujillo es cómo se supone que hay que terminar después de los 6 giros vertiginosos. Es para estas cosillas para las que echo de menos la melena de león... P.P.S. Algo se cuece en las calderas del Bremen... aunque ayer tuviese que abandonar el barco antes de tiempo salí de allí convencida de que podremos hacer algo bonito de verdad... Y hasta ahí puedo leer "Podemos ser peligrosas si nos tocan lo suficiente las narices. Pero incluso entonces elegimos la opción menos sangrienta. Eso decíamos hace unos meses. Entonces ni siquiera intuíamos que los crímenes suaves podrían dar tan buen resultado. Nuestro profe de funky, también conocido como "el insoportable irascible", se marcha (o lo marchan). Es un cabronazo con pintas en el lomo. Un mal bicho impresionante. Ha hecho llorar y sufrir a quinceañeras (incluso a doceañeras), miente, insulta, maquina, es cabezota, inflexible, amargado cruel y antisocial. Como ya saben es la persona a la que más cerca he estado de odiar nunca. O a la que he odiado. El primer día llegó con sus aires de típico tío inseguro, fingiéndose un Nureyev del funky y resultando pésimo como profesor y como bailarín (es incapaz de contar tiempos, lo que es parecido a un conferenciante que no supiese hablar la lengua en la que diserta). Fuimos a pedirle, por favor, que se tomase con calma las explicaciones y que no nos enseñase 8 coreografías por día. La clave del baile es la repetición. Sin repetición no hay nada. Nada sale, nada funciona y no se avanza. Dijo que NO, que su clase era un casting. Todavía nos estamos riendo de su salida de pata de banco. Nos declaró la guerra abierta hace 3 años. "Si no os gustan mis clases os largáis". Respondimos que antes se iría él. Hemos ganado. Se va, nos quedamos. Tenemos una profe nueva, una técnica, que cuenta tiempos, que repite, que enseña, que es capaz de marcar un ocho entero. Una profesional, vamos. Volvemos a los orígenes del funky, cuando Flo nos hacía sudar y vernos divinas en el espejo. Disfrutar tantísimo. Hemos ganado jugando exquisito: vino su jefe a decirnos que le echaba, que estaba harto, que era insoportable, y nosotras hasta lo "defendimos" sugiriendo que coexistiese con otro profe que fuese más despacio, "para los que bailamos mal..." No bailamos mal. Bailamos bien, aunque en sus cláses jugábamos a tres cosas: poner cara de acelga revenida (porque dijo que en sus clases la gente no se reía), chistar cada vez que se iba de tiempo (todo el rato) y fingir una torpeza brutal en la ejecución de los pasos en lo que dimos en llamar "estilo pato borracho". Una vez hicimos un "homenaje revisitado a los juegos de infancia" modificando los pasos convirtiéndolos en un pilla-pilla absurdo. Esas eran nuestras armas contra sus gritos, sus insultos, su mala hostia, sus salidas de tono y su hijoputismo. Y hemos ganado: desaparece de nuestras vidas, nos hemos permitido el lujo de contener la alegría al enterarnos de la noticia, teniendo la tranquilidad de que nunca jugamos sucio a pesar de que él sí lo hizo demasiadas veces. Nos hemos despedido educadas pero frías con un "hasta luego" cortés. Ahora ya, es pasado. El funky vuelve a ser un baile y no una tortura. El karma, creo que es el karma. La imagen es de "Chill Phil" Mi desastre me hizo creer que me habían robado la cartera el sábado pasado. En el metro, como a los guiris. La cartera tenía un total de 10 euros, osea nada. Cancelé la tarjeta de crédito y asumí la putada de tener que hacerme nuevamente el DNI y el carné de conducir, pedir una copia de las doscientas tarjetas de puntos que de todas formas nunca uso. Pero me molestaba no haberme dado cuenta. Yo, que me tenía por tan hábil, por tan difícil de robar. Yo, que estuve 10 días en Italia disfrazada de turista despistada y sin perder ni una sola de mis pertenencias a manos de los carteristas expertos con cuchillas de afeitar y otras leyendas urbanas. Yo, que me di cuenta en las Ramblas de que me estaban abriendo el bolsillo pequeño de la mochila dos veces, yo, que vi por el cristal del cercanías convertido en espejo en la oscuridad del túnel, cómo un hombre de uña del meñique larguísima manipulaba mi cremallera y me di la vuelta con cara de perro de presa para decirle un eficaz "oiga" que provocó su huída. Yo, que de espaldas a nuestras pertenencias, y en medio de una acalorada conversación de bar, tuve el instinto extraño, o la intuición (algo vio mi cerebro que yo no soy consciente de percibir) de que nos estaban robando y me di la vuelta para agarrar al ladrón del cuello de su polo andrajoso y decirle "donde vas" mientras los 4 hombres machistas del grupo se escondían y me dejaban "sola ante el peligro". El ladrón se disculpó con exquisita educación por haber confundido nuestro 8 abrigos con el suyo y yo le respondí "y mi bolso con qué lo habías confundido??". Yo, que si estoy sentada en una terraza y se cae una hoja de un árbol, agarro mis pertenencias como un acto reflejo... Esa misma, no había notado cómo quiensea metía la mano por el escaso hueco que dejaba mi bolso, rebuscaba en las profundidades la cartera y desaparecía. Ni siquiera tenía un sospechoso/a. Alguien que se me hubiese pegado demasiado. Alguien que hubiese hecho algo raro. Soy una mujer observadora, aunque parezca siempre tan acelerada y tan poco atenta a nada. Y estoy dispuesta a aceptar que me roben la cartera, pero no podía entender cómo no había nadie en mi cabeza que, a toro pasado, me pareciese el culpable... Y al llegar a casa ahí estaba. Intacta sobre mi cama. Con los 10 euros, la visa cancelada y las tarjetas de in-fidelidad de: - Carrefour - Repsol - Cepsa - Shell - Yves Rocher - Body shop - Marionaud (o como se escriba) Además de infinidad de tarjetas de visita de restaurantes que me gustan, tiendas que me llaman la atención en ciudades variadas y otras tonterías que convierten la cartera que me regaló mi hermana en un bloque compacto y pesado. He pensado en hacer limpieza. Pero ya lo he descartado. Las cosas se quedan donde están. Y a ver si cuando eche gasolina me acuerdo de pasar la dichosa tarjeta correspondiente, que creo que con un billón de puntos puedo conseguir un lapicero. O algo. Mi nevera está llenísima de cosas que no quiero poner aquí ahora aunque me gusten mucho. Que son demasiado personales. Alguien dirá que cómo pueden ser más personales que las cosas que ya pongo. Pueden. Supongo que la gracia está en el cómo y en el cuándo. Y básicamente es temprano para colgarlas. El problema es que mis post absurdos con listas tontas... no me apetecen. Tengo en la nevera cosas sobre: - El perfume de mis compis masculinos de curro - Una lista de signos inequívocos de que nos hacemos mayores (a pachas con Pi) - Algo sobre el chiki chiki (perrea, perrea) - Un post sobre Matchbox 20 - Uno sobre "hooked on a feeling" (momento revival) - Algo estúpido sobre mi crisis peluqueril/capilar/tirabuzonil Y así sucesivamente... ¿Les apetece alguno en especial? ¿Saco del congelador un viejo viejísimo post que guardé por ser demasiado personal y ya no lo es? ¿les cuento mis peripecias médicas? ¿me voy de vacaciones? Mi jefa me contrató porque nos caímos bien en la entrevista. Estoy segura. En este siglo XXI de "superformación" donde todo el mundo tiene tantos títulos, mi currículum era parecido al del resto de candidatos. Sólo que yo era unos años mayor que los demás y tenía estas estructuras mentales que tengo, para bien y para mal. Ella dijo en la entrevista que eso se debía a que éramos periodistas vocacionales y yo pensé automáticamente "o viceversa". Creo que hay algún rasgo de carácter que determina la vocación temprana por el periodismo, pero hasta antes de ayer no sabía ni siquiera elucubrar con ese algo. Ahora, después de eso que dijo Javi hace una semana en la tetería sobre asumir que la formación nos crea ciertos esquemas mentales. Después de observar gente en la que me reconozco y tratar de entenderme con personas con las que no tengo absolutamente nada que ver a pesar del gran parecido de nuestros códigos genéticos, creo que, a veces elegimos la carrera o la profesión por los esquemas mentales que requiere. Y en este caso puede que la clave sea una mezcla rara entre "razonamiento" y "corazonada". Creer que se puede aprender a pensar de forma que aparezcan las corazonadas. Que se puede tratar de controlar de una forma mínimamente racional, esa parte aparentemente automática que es lo que llamamos instinto (que en realidad se basa en observaciones del entorno registradas de forma semi-inconsciente). Maneras de pensar, no fórmulas infalibles. La creencia tan anticientífica de que casi nada es infalible en la vida, en las vidas. Pero la confianza también en que uno puede ir aprendiendo, mejorando, facilitando la corazonada. O como dice Jesse James Garret, gurú de arquitectura web: "habilidades, no reglas". Creemos mucho en las habilidades y tenemos problemas con las reglas: sólo somos capaces de seguirlas si las entendemos, si les vemos un sentido. Por eso, los buenos periodistas, los vocacionales, meten las narices donde no les llaman y se cuestionan cosas que los gabinetes de prensa no previeron... Mi silencio de estos días no se debe a unas idílicas vacaciones. Se debe más bien a una gripe. De las gordas. Con fiebre de romper termómetros. Hoy estoy mejor. Mejor no es bien. Pero es algo. Mañana tengo que ir a trabajar por narices, no puedo quedarme en casa porque es previsible que tenga que pasarme un mes entero de baja. Y no puedo permitírmelo. Así que he derrochado mis vacaciones sudando la fiebre y bebiendo zumos y caldos. Cancelando mis planes para estos días. Pater anda con su tabla encerada haciendo virguerías y poniendo a prueba su brazo izquierdo. Vuelve mañana y yo tengo taantas ganas de verle como si hiciese siglos que se fue. Cuando estoy griposa me pongo absurdamente mimosa (mucho más todavía que de costumbre) tanto que me dan ganas de abrazar a la hormiga simpática del hormiguero y digo "es muuuy mooona" y pongo carita de cachorrillo, probablemente la misma que hace unas horas cuando he visto al encantador de perros (un temazo este programa, por cierto) curar el estrés post-traumático a un labrador precioso y buenísimo... Desgraciadamente el arzobispo de Pamplona se encarga de devolverme las ganas de pelea. Pero es la hora peligrosa de la fiebre y hay "ronda relámpago" de llamadas y Sonia se ofrece a traer caldo y a visitar enfermos, y el manos libres me permite hablar y hablar, bien tapada bajo el nórdico, sobre temas variados e intrascendentes. Y pienso que vale, son un asco de vacaciones, pero podrían haber sido muchísimo peores. Infinitamente peores. Y también pienso que ya me estoy hartando del dolor permanente y el malestar permanente y de que en mi agenda haya más fechas de consultas médicas que de otra cosa. Así que, a quien corresponda, le pido (suplico si es necesario) que me deje estar sana como una manzana. Ya. La "empresa" organizadora del finde rural/urbanita/oscreeréisqueesoeselcampo mandó un mail a todos los asistentes. Uno completísimo desvelando la sorpresa, con momentos grandes como ese en el que nos ponía el enlace a un calendario para que fuésemos tachando los días que quedaban. Y yo respondí desde el cachondeo quejándome amargamente porque no nos adjuntaba el grupo sanguíneo de todos los asistentes. En contestación he recibido esto: Me alegra mucho que la informacion te haya sido satisfactoria. En lo referente a tu consulta sobre el grupo sanguineo tengo que decirte que por supuesto que HIPJOPER S.A. considera esta informacion de vital importancia (somos una empresa seria) pero desgraciadamete el Organismo de Regulacion de la Informacion Transmitida por Internet ( O.R.I.T.I.) lo prohibe en el articulo 19 de su codigo mailistico . cito textualmente: Por cierto, creo que la palabra internaustico no existe pero ¿a que queda de puta madre? Pues eso... Los ángeles de charlie seremos definitivamente setenteros. Tenemos gestionadas unas gafas absurdas a más no poder. He sido premiada con la peluca pelirroja. Ayer fue un día estupendo pero ahora tengo una resaca de campeonato, agravada por la noche en vela. Mi cara está verde (ah la edad...). Así que parece que seré un angel de charlie minutos antes de entrar en la clínica de rehabilitación (nou nou nou), porque esto no lo arregla ni channel... Pero ya saben lo que dice Sabina sobre ir sin dormir al currelo. Y ya saben lo que digo yo en estos casos: "que nos quiten lo bailao" Por cierto, aunque desaparezca el finde y desde la magia de Internezzz, el sábado este universo perpendicular recibirá una visita que les aconsejo. Vengan un ratito y disfruten... Me encantaría decirles que soy una valiente. Que soporté el EMG como una campeona. Que resistí las agujas con estoicismo. Pero no puedo. Porque no hay agujas y no duele. Es raro, simplemente. Unas descargas que aumentan en intesidad y te dejan el brazo tonto. Completamente soportable. Así que ayer me cogí el día libre sin que hubiese una necesidad estricta. Pero bien mirado... después nos fuimos a pasear por la Castellana en un día delicioso de primavera. Me tomé un cortado en manga corta (qué redundante) en una terraza del Paseo de la Habana. Luego ese risotto delicioso y un tiramisú que no era tiramisú por muy optimista que quisiese ponerme. Y yo conversando amablemente con la chica del GPS. Hoy es mi cumple, como ya habrán deducido "en episodios anteriores". Así que estreno cosas, hace un día precioso (como manda la ley no escrita), y he recibido ya toda la información del finde rural/urbanita. Hay una fiesta de disfraces el sábado. Una fiesta temática. No se lo digan a nadie pero Inés, Sonia y yo vamos a ir de "Los Ángeles de Charlie". Reciclando las dos pelucas del Cabaret del bajo relieve, y añadiendo una pelirroja que no sé de donde ha salido. Como todos quieren ser Charlie (jijiji) hemos decidido incorporar un megáfono para que cualquiera, a lo largo de la fiesta, pueda decir "¿Cómo estáis ángeles? Y nosotras responderemos "afirmas o preguntas" en honor a mi tía y luego pondremos la pose típica. Ya nos hemos reído muchísimo con la fiesta de disfraces y ni siquiera hemos decidido si somos los nuevos o los viejos ángeles... El finde promete tener todo lo que quiero, como si el genio de la lámpara no necesitase oirme pedir los deseos y los cumpliese automáticamente. La vida, definitivamente, puede ser maravillosa. Y que dure... que nos dure mucho! P.S. La foto es de la piscina semiclimatizada en la que ME PIENSO BAÑAR haga como haga. Ya hay diagnóstico. Sigo jodida pero al menos estoy tranquila. Me pasé todo el finde mala, y le mentí a todos cuando dije que tenía fiebre. Porque no tenía fiebre, pero me quedaba dormida y tenía hormigueo en las dos manos. Si tengo fiebre me tranquilizo. Sé que es una idiotez pero pienso: hay un bichito tocando los cojones y mi cuerpo se defiende. No había bicho, me preocupé muchísimo y, contra mis principios, fui al médico. Porque cada vez me encontraba peor y el dolor llega ya hasta el codo. He perdido la fuerza en las dos manos. Todo demasiado rápido. Resulta que es una idiotez. Una idiotez muy molesta que a lo mejor me obliga a "pasar por el quirófano". Síndrome del tunel carpiano, se llama. Si le voy a House con este caso me diría "usted es idiota". Pero mi médica es un encanto: era la sustituta del titular cuando fui la última vez (hace casi dos años) y ahora es su nombre el que está en la plaquita. Se acordaba de mi (cuando leyó mi historia) porque estuve más de una hora esperando mi turno con una jaqueca horrible y un niño chillándo en la sala de espera (fui sólo por la baja). Se rió diciéndome que sólo los visito cuando no puedo más. No parecía nada alarmada, pero a la vista del informe para el especialista sí lo está. El problema, por lo visto, es que va todo demasiado rápido. Esta noche ya he dormido con las férulas en pose "arriba las manos esto es un atraco". Lo de dormir es un decir, porque me obligan a una postura tan forzada que tengo que acostumbrarme, pero al menos esta mañana mi mano derecha era capaz de agarrar la taza con una cierta solvencia. La izquierda sigue fatal y el dolor llega ya hasta el hombro. Dicen que empieza y duele más en la mano dominante. Mi mano dominante es la izquierda y no puedo evitar reírme pensando que soy tan zurdísima, tan tremendamente zurda, que los esfuerzos de años que mi madre hizo no han podido cambiar mi cerebro obstinado. No sé encontrarme mal. Me pongo blandita y mimosa. Como una niña chica. Quiero ir ya a que me digan si hay que operarme o no, quiero sentirme mejor o bien del todo, si es posible. Y me frustra el dolor contínuo, el malestar y el cansancio de llevar un mes sin entrar en la fase de sueño profundo. Pero tengo que esperar: la amable Comunidad de Madrid me va a regalar por mi cumple una dolorsa prueba diagnóstica. Para asegurarse de que el día solo vaya a mejor... Dice: ¿te has dado cuenta de que quizá lleves años con esto? Pero como has empezado a dormir en septiembre, hasta entonces no habías forzado el nervio y no se te había inflamado. Y creo que debe ser algún tipo de maldición divina que me condena a no descansar, por H o por B... En fin, el caso es quejarme. Besos con las manos en alto! Tengo algo rondándome la cabeza. Y lo que no es la cabeza. Tengo un pulso palpitante paseándose por mi cuerpo. Es emocionante. Quizá se quede en nada pero es emocionante. Algo tiene que hacer click aun. Tengo el armazón, tengo los personajes, tengo un par de cosas que me gustan. Teclee muchísimo ayer, en el trabajo. Aprovechando que he acabado demasiado pronto. No tenía objetivamente NADA que hacer, así que me dediqué a escuchar música, mientras tecleaba dando vueltas a algo que no identifico, igual que se da vueltas con la lengua a un caramelo de sabor exótico intentando determinar el nombre exacto. Quizá luego se amargue en la boca, pero ahora me resulta goloso. El "eureka" o lo que sea me pilla en un sitio y un momento en el que físicamente puedo pararme a pensar , levantar la cabeza y mirar por las ventanas inteligentes del edificio inteligente con las gruas a un lado, el atasco al otro y allá a mi frente... un cerro aun vacío, verdoso de últimas lluvias y casi primavera. Sigo dándole vueltas al caramelo. Y tecleo. Y releo. Y me gusta. Y corrijo, añado, quito. Dejo. Anoto cosas que quizá no sirvan para nada en una ventana diminuta del bloc de notas. No sé cuanto llevo. Sé que es mucho. Calmo y mucho. La sensación es totalmente diferente a la de hace aproximadamente un año. Y eso me recuerda que es momento de releer y comprobar si lo de hace un año sigue gustándome (tanto). Y remangarme, si la respuesta es sí... Me “enseñaron” a leer las líneas de las manos hace muchísimos años. Se supone que no puedo explicarle a nadie "el sistema": es diferente al de los libros que venden en el vips: mi línea del trabajo es la del corazón para los demás. Coincide la de la vida. Eso sí. Es una tontería. Ni siquiera yo creo en mis “capacidades” pero no deja de ser una forma como otra cualquiera de romper el hielo con grupos de descnocidos (ya sabe que la opción estrella es un debate sobre el color de yupi). Maryam nada más verme me tiende la mano sin decirme hola. Pi me trata como una especie de atracción de feria con sus compañeros de trabajo. Y luego me llama y me dice: tía qué razón tenías, S. ha dejado a su novia. Yo nunca recuerdo las cosas que le digo a la gente. Miro las líneas. Intento recordar aquellas enseñanzas y punto. Me estresa. Aunque sea gratis y nadie se lo tome en serio me estresa que la gente que no me conoce de nada piense que soy imbécil cuando me ve con cara de concentración observando las líneas como si leyese un libro interesantísimo. Es igual de científico que el polígrafo, el tarozz o el horóscopo eso de decirle a la gente cuántos hijos va a tener sólo por los pliegues de determinado punto de su mano... En fin. Fruslerías. Estoy tirada en el sofá después de un atípico (y buen) fin de semana. Mañana empiezo mi nuevo trabajo. Estoy nerviosa, supongo. Por eso cuelgo aquí estas tonterías... y hago pésimos juegos de palabras sobre el futuro y las palmas de las manos... La chorrada de las camisetas de San Valentín nació en una comida de chicas. En aquel momento pensaba que no iba a encontrar nada mejor que aquello que había dejado de ser bueno, aquello a lo que no quería volver tampoco. Y cuando me preguntaron ¿y tú qué tal?, respondí que con el radar apagado. Las comidas de chicas son grandes: empiezan a la una con el vermú y terminan a las tantas en un after. Entre medias suele haber una visita a diversas tiendas del grupo Inditex o similares sin comprar nada pero haciendo comentarios rocambolescos sobre la ropa o accesorios más absurdos que encontramos. El objetivo es conseguir que algún cliente de la tienda sufra un ataque de risa. En una de esas tiendas me compraron la camiseta. Decía “Boyfriend wanted”. Sigue diciéndolo, porque aunque ya no es blanca, sino amarillenta, no quiero tirarla. También ponía (en inglés eso sí) que se exigía visa platino, deportivo de gran cilindrada, enorme resistencia física y otras características y terminaba con un “Tell me if you´re interested”. Me hizo mucha gracia pero me daba una vergüenza horrorosa ponérmela. Y les dije: “vosotras lo haríais??” . Y en San Valentín nos compramos en el carrefour una camiseta cada una, rosa cantosa, con mensaje al uso, y al año siguiente (el pasado) otra negra llenita de corazones. Y las llevo al gimnasio durante todo el año (incluso a algún otro sitio pero esa es otra historia....). Igual que llevé aquella blanca con letras negras que se encargaba de buscarme novio hasta que se me encendiese el radar. Como si alguna vez yo hubiese buscado esas cosas, como si no hubiese sido la vida, el destino, la suerte o lo que sea la que me los puso en las narices y encendió los radares cuando hicieron falta... En fín. Esa es nuestra celebración de San Valentín. Para contribuir al consumismo de esa fecha diseñada por los grandes almacenes: comprar. No un gran gasto pero un gasto. Las celebraciones buenas no cuestan dinero y los mejores regalos tampoco... y se hacen en fechas elegidas al azar, San Valentín es una, alguien la eligió al azar. Por qué no esta?? Feliz San Valentín, que recibáis al menos un regalito, uno pequeñito, un caramelo, una canción, una carta, una tarjetita por mail, un sms... Lo que sea. Un guiño de ojo en el metro... P.S. La de arriba es de http://www.shirtcity.com, donde uno puede diseñar su propia camiseta P.P.S. Este es el texto que blogia me impidió colgar el año pasado. No he cambiado ni una coma y he sonreído releyendo. Sigo usando todas esas camisetas, incluso esa que dice “Boyfriend wanted”, y sigo pensando que esas cosas no se buscan, se encuentran... Hoy es mi último día aquí. Así que hemos hecho el trabajo imprescindible muy deprisa y luego nos hemos bajado a desayunar. Es lo que se llama huída. Ahora hemos abierto los bombones. Son bombones de autor. Fiesta en la oficina, dos chicas a dieta que no los prueban, nosotras tres: las tres uves, podríamos decir, andamos riéndonos a carcajadas de cientos de tonterías, y eligiendo con cuidado los bombones, claro. Leyendo el folletito. - Tienes taller esta semana, ¿no? Para que luego digan que yo lo veo todo demasiado simple... La foto de aquí. Porque me gusta el cuadro Pater es su nombre de guerra porque le encantan los niños y yo le dije a Sonia que podría ganar el título de “Padre del año” si tuviese hijos. Y como “padredelaño” es muy largo, pues pater. Cuando se viste para trabajar yo digo que se ha puesto el alzacuellos. A mi también me gustan los niños. En general me llevo bien con ellos. Pero no quiero tener hijos, no es un deseo propio. Por eso pater también es conocido como “el tío de mis futuros sobrinos”. El sábado su coche estaba en la puerta. Era mediodía y la alegría de saber que estaba esperándome me puso una sonrisa enorme por todas partes. Andaba jugando con la hija de J. de 5 años que, como manda el carnaval, llevaba una peluca rosa. Por lo visto iba de un personaje de dibujos japoneses. Ni él ni yo teníamos ni idea. Yo los miraba embobada. Miraba a la niña radiante de felicidad en sus brazos, con su peluca rosa. Y miraba al hombre increíble que es siempre. Sonriente como suele, feliz como suele. Paciente.“No me dices nada de los vaqueros?”. Estrenaba pantalones de bandarra a juego con su pelo de bandarra que contrastan con lo buen tío que es.Iba de gris. Y yo pensaba que a pocos hombres les puede favorecer o iluminar tanto un color tan aparentemente triste o apagado.Y la niña correteaba hasta acabar siempre en sus brazos, pero él ya no tenía toda su atención en la peluca rosa. Me vino a la cabeza aquel día de principios de marzo. Hace casi un año. Era otro sábado y otra niña corría como loca hacia sus brazos abiertos y una mujer me decía “no me extraña, si un hombre como él nos abriese así los brazos todas nos lanzaríamos en plancha, ¿verdad?”.Yo tragué saliva, dije una idiotez mientras le miraba petrificada. Esa fue la primera señal de alarma. Ahora no hay alarmas, porque un día abrió los brazos y yo me dejé de calcular riesgos y me lancé en plancha. P.S. Ha sido un fin de semana libre con tiempo suficiente para hacer un montón de cosas: ir de compras, volver a ir de compras, celebrar el carnaval, hacer un ranking de mejores disfraces, beber cocktails, volver temprano a la cama, librarme de un control de alcoholemia por mi cara de buena (de todas formas habría dado negativo), cotillear por teléfono... y un largo etcétera de cosas pequeñas y no tan pequeñas que llevaba tiempo posponiendo. Pero a partir de ahora todos los fines de semana libres!!! La foto de aquí. Pongo pasas sultanas en el café con leche después de comer. Algunos días lleno la taza dos tercios de su capacidad, con el líquido humeante, casi hirviente, y pongo en práctica el principio de Arquímedes, sumergiendo las pasas suficientes para que la taza casi rebose. Casi. Entonces espero que el café deje de abrasar la lengua y las frutas se hidraten. Recuperen parte de su tersura, se hinchen, se estiren, se alisen un poco. Bebo el café de dos tragos, antes de que se enfríe demasiado y luego voy comiendo las pasas una a una, masticando lenta, batiéndolas con la lengua para que se mezclen y se decanten a la vez todos los sabores. No sé porqué me gusta tanto el ritual del café con pasas… La imagen es de aquí Con Páter fuera de la ciudad (o del universo), ajustar la agenda del sábado libre a la de Alex Martínez parecía más sencillo. Y también diche "cholula" que en lunfardo significa fan. (acabo de consultar con mi asesor personal, google, porque ayer, sin google no me atreví a hacerme la listilla... soy una cobarde: voy de listilla pero sólo respaldada por fuentes fidedignas) P.S. La foto de Alejandro está sacada de su blog (el enlace al lado izquierdo de sus pantallas) Eso dijo mi padre el año de mis 17. Y eso sin saber todas las cosas que tenía entre manos. Saben qué? Al volver a casa, en la radio del coche sonaba esa de Bisbal que dice "premonición" y va (por lo visto) de que una bruja le pronosticó su ruptura con Chenoa y la llegada de Tablada. La razón por la que he visto este hermoso programa de telerealidad, rama CEAC (Cursos de Enseñanza Ante Cámaras), es ni más ni menos, que la presencia en el casting de nuestro insoportable profesor de funky.Vaticinamos su fracaso. Que fue en noviembre, un domingo, para más señas. Al día siguiente vino más cabreado de lo que suele y nos soltó un discurso sobre lo difícil que es aprenderse coreos ajenas (que es básicamente lo que hacemos nosotros en sus clases desde hace casi tres años sin que hasta la fecha haya sido capaz de reconocerle ninguna dificultad al asunto) y que él, sin ir más lejos, ayer fue el último en aprenderse los pasos de una, pero porque él lo hizo bien, y no cogió guías.Coger guías quiere decir fijarse de los de al lado. Concretamente de los que se la saben. Y Sonia y yo adivinamos el fracaso con absoluta exactitud: “a este lo que le ha pasado es que se ha perdido completamente y como es tan autosuficiente no ha sido capaz de saber a quién tenía que mirar para ayudarse” Y supimos también que no había pasado el casting.Ahora hemos visto confirmadas nuestras sospechas en prime-time. Allí estaban el coreógrafo locaza (atentos a la palabra trendy de la temporada “energy”) la jurado-institutriz nazi, un impecable Victor Ullate, una de las bailarinas de Sardá y no sé cuánta gente más, viendo frente a ellos a nuestro autosuficiente y antisocial profe de funky que no aparece jamás en todo el casting hablando o interactuando con nadie, que cuando el coreógrafo marca por primera vez los pasos asiente como si ya se los supiese, que comete el error de ponerse delante del todo, con lo que le fue literalmente imposible “coger guías” porque la sala no tenía espejos... Y no pasó, claro. Y me jode. Porque yo quería que pasase, y nos trajesen a otro profe. Uno que vuelva a poner el funky en el número uno de la lista de nuestros bailes favoritos... Donde estaba hasta que él llegó. Ayer no tocaba funky. Fueron dos horas gloriosas de coreo con mucho público (la de gente que tiene voluntad de bajar el turrón en navidades). Me gusta bailar por bailar. Sin presiones. Con público entregado que pasa por alto mis descomunales lagunas técnicas y se limita a aplaudir y a mirarme desde abajo con ojos golosos. Ha vuelto Patri de su baja-vacaciones y la coreo nueva tenía una parte complicada en la que me atasqué tontamente, luego me desatasqué y entonces empezó todo a funcionar, pura “energy”. En fin, otra ventaja de las navidades raras es poder ir a bailar una tarde de jueves con los reyes terminados de comprar en una mañana libre... Dice el calendario que hoy es Navidad, pero a mi no me lo parece. Anoche fue nochebuena y hoy no ha sido Navidad. El sistema informático se rompió, la contractura se reprodujo, mi madre me mandó sms por debajo de la mesa de un comedor repleto de gente pero sin mi. Comí un bocadillo de un jamón tan bueno tan bueno que me sobraba el pan. No bridé porque acabo de aparcar el coche, por fin (pero hay una botella de whisky de 10 años que espera ser estrenada). Y todo es muy raro, no he leido blogs, no he contestado el correo electrónico, no he mandado mi tradicional felicitación a todos mis contactos, ni he escrito el sms de feliz año nuevo (siempre lo escribo la mañana del 25, no me pregunten por qué). Es rara, esta Navidad. Pero tiene la ventaja de que puedo verte (verle a él). Y eso, ahora mismo, es razón suficiente como para que el plan no me parezca tan malo. Me voy a hacer la cena, no sin antes prometerme a mi misma que mañana tacharé de esta lista de tareas la mayor cantidad de cosas (o items, que es más trendy) posible. El plan del viernes era una cena de la directiva de BanquetaChannel (Sonia y yo, ya saben) con posterior añadido de Pater y cia. Todo estaba cuidadosamente diseñado menos la emergencia laboral que obligó a Pater a salir de su trabajo más tarde de lo habitual (y a pesar de todo seguía sonriente y encantador). De cualquier manera, Sonia y yo fuimos a La Cocinilla, impresionantes como sabemos, divinas como debemos y etcétera etcétera. Tontísimas, vamos. Ese gran emporio que ahora es Banquetachannel nació como un duo humorístico: los lunes éramos “par negro pasa” y los miércoles “par rojo pasa”. Luego la cosa fue creciendo y yéndosenos de las manos, pero el viernes, en homenaje a los orígenes, decidimos cubrir las apuestas. Ir sobre seguro, pasarnos la noche sin ganar ni perder nada. Solo jugando. Ella apostó al negro y yo al rojo. El rojo nos queda muy bien a las morenas... Cenamos una ensalada de pollo escabechado que pensamos hacer en nuestros hogares y una lasaña de salmón que me gustaría saber hacer en mi hogar. De postre un tiramisú auténtico con mascarpone, café y esas cosillas. Y para beber, como no podía ser de otro modo, un rosado D.O. Navarra. Al salir del restaurante ya no llovía y nosotras caminábamos haciendo resonar los tacones y las risas por las aceras. La palabra clave fue “quense” evolución de “conquense” a “con quense” para dejarlo en un simple, a la par que elegante “quense”. Nos dieron una clase de física del patinaje sobre hielo (oigan, el filo no es un filo, es un canal por el que pasa el agua que hay encima del hielo, por lo visto). Participamos en una reinterpretación de la subasta del Undostres poco ayudadas por un camarero soso como quedan pocos, incapaz de explicarme a qué coño sabía el “Charleston”. Producto que fabrica Marie Brizard y que envasa en una preciosa botella metálica con forma de coctelera. Resultó ser, finalmente, un licor de fruta de la pasión al que yo vi interesantes utilidades en coctelería... Empezamos conservadoras: Sheridan, luego ligeramente innovadoras (whisky de melocotón) para terminar completamente alocadas arriesgándonos con el Charleston (hemos venido a jugá) y con lo que hiciese falta. Para volver al clasicismo del bourbon. Nos calcularon 23 años (en realidad nos calcularon 20 pero nos dio vergüenza decir que sí a algo tan descabellado, no como 23, que es completamente creible), apostaron a que éramos ingenieras (no nos pregunten en qué se basa la gente para estas predicciones/apreciaciones etílicas), nos pidieron citas a la antigua usanza, nos mostraron una nueva modalidad de baile en parejas que se basa en que el hombre no mueve los pies del suelo, y muchas idioteces más. Pero para mi el momento más surrealista fue ese en que alguien se nos acercó porque su amigo quería conocernos, de vernos hacer “nuestros bailes y nuestras cosas” en el gimnasio. Y yo me mostré muy sorprendida.Y luego brindamos por esas veces en las que digo cosas tan ridículas y tan tontas... Y por el aura, banquetachannel, parnegropasa, el arabianbiutycenterrr y los premios de la lotería (que, como les advertí, no han terminado, ni por casualidad, en 6). Ahora estoy griposa y cansada de conducir (voy a batir el record del baúl de la Piquer estas navidades), mañana es Nochebuena, y por primera vez en la historia yo llegaré a mi casa la última, más tarde que el resto de mi familia. Me estarán todos esperando. Me perderé la copa en el Peter´s con el sector juvenil, la preparación de las bandejas turroniles que cada vez tienen menos turrón y más chocolate y probablemente la primera serie de fotos que mi padre insistirá en hacer y en las que siempre saldrá alguien cortado/mirando a utrera/con los ojos cerrados... Es lo que tienen las multitudes y la falta de un objetivo ojo de pez... Pero estaré, que es lo que importa. Porque en la comida del día siguiente, por primera vez en 27 años, no brindaré con mi hermana ni con mis padres... Y se me hace raro. Feliz Navidad a todos los que pasan por aquí incluso en fechas tan señaladas. Disfruten! (es una orden) Me gusta mucho George (Clooney, claro). Mucho es mucho. Pero me gusta tanto, sólo porque es exactamente mi tipo de hombre.Alto, de espalda ancha y redondeada, hombros cuadrados, antebrazos potentes y manos grandes. No largas, grandes. Hasta sus pies ligerísimamente hacia dentro le quedan bien. Y mira que es difícil. O quizá sea el amor platónico que me nubla la razón.O a lo mejor lo que me nubla la razón es su forma de mirar: desde abajo y con la cabeza levemente ladeada. Él (Páter, quiero decir) me mira algunas veces como Clooney. Y yo creo que no sabe que mira como él, pienso a veces que debería decírselo un día, así, sin venir a cuento, como yo suelo decir esas cosas. Pero entonces lo haría a propósito, y yo quiero que pase como pasa ahora, que yo vuelva de un giro y me lo encuentre escrutándome así, y me ponga nerviosa y me confunda tratando de adivinar qué tiene en la cabeza. Y cuando me recupere y me enganche quiero seguir viéndole agitar así la cabeza, como si borrase lo imaginado, como en aquellas pizarras magnéticas de nuestra infancia, para seguir con lo que tiene que hacer y recordar dónde estaba. Clooney (que es de quien se supone que estoy hablando) es imponente. Físicamente imponente sin ser exactamente guapo. Pero además parece inteligente, irónico, divertido, con sentido del humor y capacidad para reírse de sí mismo. Ganso con el punto justo para no pasarse de rosca (y terminar siendo Millán Salcedo).Y cuando lo escucho hablar de política, el conflicto de Irak, el sistema sanitario de su país o las catástrofes naturales, me parece absolutamente coherente, serio, razonable. Incluso esa tozudez en el no matrimonio, y esa sinceridad confesando que para él todas las relaciones son provisionales.Y no es por eso que dice la amiga de mi hermana, eso de que todas soñamos con que el típico cabrón se encoñe con nosotras y se reforme. Nada más lejos. A mi nunca me han gustado los cabrones, la cabra (nunca mejor dicho) siempre tira al monte y soy tan cínica en eso que no contemplo la posibilidad de que la gente cambie radicalmente. Así que me encantaría pasar dos días con Clooney. Dos como mínimo: uno en el que los planes los haga él, otro en el que yo decida. Luego ya veríamos, pero al menos dos días para comprobar si es como parece: jugador limpio, apostador, divertido, sexy, hedonista y nada cabrón.Dos días para eso, pero no para convencerle de que soy la mujer de su vida. Porque, sinceramente, no creo que él tenga de eso. Lo que si tiene es una villa a orillas del lago Como, con velas de olor a chocolate que le hace un artesano de Parma (artesano parmesano je). Y es socio de un casino (me refiero a que tiene acciones, no carné). No me digan que no es exactamente mi tipo. Al menos sobre el papel. Y tengo una secuencia favorita (que desde luego no es el plano corto de su culo desnudo en Solaris). Una que Soderbergh rodó a mi medida, como si la hubiese diseñado yo (o eso o al final, en el fondo, a todos nos gustan mucho ciertas cosas) Es esta. La del hotel con Jennifer Lopez en Out of sight (que aquí “tradujeron” como “un romance muy peligroso”). La secuencia completa dura cinco minutos y pico. Hay en youtube una versión más breve, que va más al grano. Pero se salta todos esos preliminares deliciosos donde se manosean y manosean vasos anchos llenos de whisky que les abrillanta los labios. Y se miran, se acercan, se alejan. Se salta el principio del baile. Y el principio del baile tiene, siempre que el baile funciona, algo de eléctrico e irrepetible. Ellos lo reflejan. Adivinen de qué color es la camisa de Clooney, que además bebe aquí whisky on the rocks... Saben qué??? Voy a poner a Clooney en mi lista de permitidos, como único elemento. Y se lo voy a pedir a los reyes magos. Que este año he sido una niña muy buena. Dos días. 48 horas. Aprendí que no se podía gustar a todo el mundo a los 6 años. Fue una revelación brutal que supongo me facilitó mucho la vida. Ya no recuerdo el nombre de aquella niña. Llegó nueva al cole, se quedó solo un curso, y hasta entonces yo les había caído más o menos bien a todos los compañeros. Y me recuerdo correteando feliz y diciendo aquello de “y si jugamos al agua venenosa?? El agua venenosa fue creación de Antonio, Víctor y mía. Creo que yo aporté la presencia de delfines inmunes al veneno del agua. Ya en aquellos entonces me encantaban los delfines... qué poquito cambiamos... Y llegó ella, que me arrugaba el hocico, que hacía ruiditos molestos cuando llegaba mi turno de leer en alto la cartilla de micho (que me aburría soberanamente, la verdad). Y yo no entendía por qué nunca quería estar en mi equipo de V (por supuesto los que no tragábamos ratas y protegíamos al mundo del desastre). Así que un día se lo pregunté, así a bocajarro. Y ella me dijo: “no sé, no me has hecho nada, pero me caes mal”. Y se lo conté a Usi, (aquella adulta de unos 20 años, dulce y cariñosa que nos adoraba a mi hna y a mi) y ella me dijo que esas cosas pasaban, y que como me empeñase en caerle bien al final iba a caerle peor. Así que la dejé estar. Jugábamos todos juntos: ella con los malos, yo con los buenos. En el agua venenosa nos las arreglábamos para estar en extremos opuestos del patio correteando con los zapatones y punto. Nunca hablábamos, nunca nos peleábamos, nos tirábamos de los pelos ni nada: éramos civilizadas ya entonces. Las dos. Ahora la recuerdo y me cae bien. Me gustaba como era aquella niña, aunque a ella no le gustase yo. Y le agradezco la de tiempo que me ahorró, la ventaja que me dio saber que era imposible gustarle a todo el mundo así que la mejor opción era siempre ser uno mismo para asegurarse de que la gente a la que le gustas le gustas tú en realidad. Y en esas estamos. No ha ido tan mal. Tuve una buena infancia, a pesar de algunos pesares que deberían ser importantes. Pero ya de niña me gustaban los delfines y tenía un optimismo desbordante y siempre me ponía de mi parte en este juego breve que es la vida. Sigo intentándolo, lo de ser como una niña, digo, por eso de entrar en el reino de los cielos, que ya saben que es una cosa que me interesa muchísimo. P.S. De la nevera. Quería colgar otra cosa... pero no me da tiempo... mañana... quizá! También predije mis mayores desastres, mis notas pésimas (oh mítico aquel 2.7 Ranganathan no, Ranganathan no). Siempre he salido sabiendo más o menos lo que iba a pasar. Y eso es una gran ventaja. Da tiempo para encajarlo, para pensarlo, para plantearse las cosas, para buscar soluciones y planes de huida. Si hacen falta. Esta vez no tuve nada de eso: tuve una sorpresa mayúscula, una decepción brutal, una mezcla entre rabia, incomprensión y pena. Lloré, claro. Estuve jodida y sin ganas de nada.Pero yo no sé estar jodida, deprimida, llorosa y asqueada. Así el mundo es una mierda y total... son cuatro días. Todo tiene arreglo. Siempre hay un plan B. Y aquí está mi plan B: reluciendo. Llegó casi milagrosamente un par de días más tarde. Se acabó la dedicación cuasi exclusiva. Es un error. Nada me garantiza el aprobado. La única convocatoria asegurada anualmente no me interesa en absoluto... así que el éxito sería parecido a enterrarme en vida, pero con un buen sueldo. Seamos ambiciosos: vayamos solo a lo que nos interesa. Seamos suicidas, dediquémosle el tiempo que sobra. Seamos lentos: tardemos la vida. Y mientras tanto, vivamos, sobrevivamos o malvivamos o lo que sea. El jueves empieza un curso nuevo. Hace casi un año que no doy clase. Y tengo mono. Mis nuevos alumnos sufrirán el renacer de mi entusiasmo, y odiarán a su profesora que vive en los mundos de Yupi y cuenta historietas y pone ejemplos absurdos y manda deberes con fechas límite que luego se acaban estirando como chicle...Y mañana vuelvo a la vida laboral y las jornadas de ocho horas... Gracias a los que me abrazan, me secan las lágrimas, me besan, me acunan. Se ocupan y preocupan. Preguntan, me entienden, me sacan de paseo, se inventan la forma más automática de emborracharse (y también la más barata)... Porque en eso, en eso sí, como siempre, tengo muchísima suerte. No me tocará la lotería este año tampoco, no me tocó en noviembre la otra lotería... Pero tengo premio todos los días del año. Todos.No se puede ser avaricioso. Y ahora, si me lo permiten, me vuelvo a la nube, que quiero un invierno caliente. P.S. La nube de arriba es de David, claro. David no solo es capaz de pasarse 6 horas hablando de su pis en un tarrito y de tórridas aventuras con una doctora de bata inmaculada que le pide que se desnude, qué va. David también sabe hacer fotos por poderes. Ya les he contado que yo hago unas fotos pésimas. Y me ponen de los nervios las cámaras con doscientos botones, a mi me sacas de la reflex analógica o de la HP para tontos y no hay manera... Así que me limité a decir: fotografía esto y esto otro, y él con la paciencia infinita de alguien que lleva cierto tiempo conversando sobre pis en frascos y trasvase de ese pis de un frasco a otro y todo el proceso para introducir el pis en el frasco original... se limitaba a hacer las fotos y a mirarme como si yo fuese francamente insoportable y no la encantadora mujer que en realidad soy... Total que luego tomando cañas/tostas/vinos (siempre hubo clases, cierto) le hice medio book de primeros planos agresivos y desenfocados. Estos ya sin poderes. Yo era la que daba al botón. Y no me las quería mandar. Porque la fotógrafa pésima ha captado su esencia en una foto bobísima: se ve al sujeto de los frascos de pis tapándose la cara con las manos mientras por el rabillo del ojo mira encantado al objetivo. Es una foto estupenda, no desde el punto de vista técnico (desde ese punto de vista es un completo desastre) sino teniendo en cuenta que es él en estado puro... |