Universo Perpendicular |
![]() El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios) |
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Lo mismo se puede hacer de otra manera. P.S. El título es de esta canción de los Sunday Drivers. Y mola. Mucho. Y la foto se llama "parallel lines on my mind". "On my mind" también es una canción de los Sunday Drivers. Un guiño tonto. La foto me gusta, además, me parece dulce y optimista. ------------------------------------------------------------------- Actualización: Qué sí, que esto era nevera. Que sí, que voy a la fiesta y que no, que no va a pasar nada. La peonza daba vueltas sobre el asfalto uniforme. Había buscado cuidadoso el sitio más alisado de toda la plaza. También el más peligroso.Era de madera. Pintada de bermellón. Acabo de despedirme de la mujer del puestecito. Estaba explicándole algo a su sustituta porque mañana coge la baja. Está embarazada.y se enteró casi nada más llegar yo a la empresa. Tiene que hacer reposo hasta el parto, en la ecografía del lunes le dijeron que es una niña y cuando le he contado que ya no estaré el día que vuelva al trabajo me ha dicho que su hija se va a llamar como yo, por mi. Será la segunda niña en el mundo que tendrá ese nombre por mi culpa, del mismo modo en que yo lo tengo gracias a aquella mujer navarra. Es un nombre precioso, con un significado aun más bonito, así que me parece una buena cadena. Y me emociona la chica del puesto. No sé su nombre y ella sabe el mío sólo porque cuando le compro la ensalada césar me la guarda en una bolsa hasta la hora de comer y escribe cómo me llamo con rotulador. No sé su nombre pero sí cómo y cuándo conoció a su marido. Sí que nunca se ha llevado bien con su madre pero en cambio adora a su suegra. Sí que odia los martes aun más que los lunes, que le gusta la pasta carbonara, que se pasa la vida a dieta estricta, que es incapaz de dejar de fumar, que tiene miedo a que su hijo se convierta en un hombre agresivo y cuando le ve pelearse con otros niños se asusta mucho. Sé todas esas cosas pero no sé cómo se llama ella. Y su hija llevará mi nombre. Le pregunto por qué. Me cuenta que un día, en marzo, hablando con una chica de sistemas, yo dije algo que le gustó mucho. Repite mi frase y yo no puedo recordarla, ni siquiera me parece mía. Pero en cambio recuerdo muchas de las cosas que ella dijo sobre el amor y las miserias. Cosas que quizá ella no sea consciente de haber dicho. Hace una lista de virtudes mías, virtudes que seguramente no sean ciertas, pero que me gusta creerme una mañana de oficina. Una de mis últimas mañanas en esta oficina. La vida es rara. Subo en el ascensor con un nudo tonto en la garganta preguntándome si algún día, esa niña que ahora le provoca a su madre náuseas y otros malestares tendrá algo en común conmigo, alguna cosa, por minúscula que sea, que la vincule a mi. Un hilo fino e imperceptible, una señal microscópica como la que me une a mi a la mujer que me regaló este nombre que escondo aquí detrás del nombre de una estrella (otro regalo valioso). Y pienso en las perpendiculares. Las vidas que se cruzan, se modifican, se influyen, se transforman, se trenzan y destrenzan sin que nos demos demasiada cuenta. Es bonito. Es bonita esta vida loca, a pesar de todo... Termino de leer y David menciona a Medem. Tiene razón. Se parece. Y yo ni siquiera he pensado en Medem durante ningún momento del proceso. Estoy entre la autocensura, la repetición y el plagio involuntario. Con algo que se anuda justo debajo de mi tráquea. Aprieta sin doler. Incomoda. Asusta. He dormido menos de 40 minutos esta noche. Hoy está nublado pero da igual, ya no pienso quitarme las sandalias. Debería pensar en el absurdo. Como concepto. Aroa dice cuando entran dos: "ese tío estaba en el ciber esta mañana haciendo sexo virtual". Voy al baño. En la puerta de chicas hay dibujado un zapato de tacón, en la de chicos una pipa. Alguien aporrea mi puerta cerrada y yo pienso que, o hay un incendio, o la chica que espera debe estar borrachísima. Pero la respuesta correcta es la c: Al salir uno de los del sexo virtual tapona la puerta y casi entra en el cubículo obligándome a mi a pegarme a la pared para conservar mi espacio. Me ha mirado cuando entraba. Quizá nos ha oído cuchichear. - Tu baño es el otro - Es que no tengo muy clara mi sexualidad, ¿sabes? - A mi eso me da igual, el caso es que no llevas zapatos de tacón. Estoy preparada para que responda que tampoco lleva pipa pero me pilla con el pie cambiado (observese el chiste) cuando responde "bueno, tú tampoco" Improviso una idiotez: - Pues mira, mira bien porque sí los llevo - Ya he mirado bien. Y no los llevas. Eso responde con lentitud mientras mantiene sus ojos quietos en los míos. Joder con el del cibersexo, pienso mientras salgo. Pero parece que "el culpable" era el amigo. Algo absurdo... no sé, ahora mismo no caigo. Hice una regresión porque cuando le conté a ella lo que me pasó por el cuerpo cuando lo conocí me respondió que así describen los budistas el encuentro con las almas gemelas. Idénticamente así, como yo. Me pasó un libro. Tenía razón. Hice una regresión y no funcionó. No vi nada. Sigo siendo atea conversa. Pero sigue gustándome la idea. Sigue pesándome la idea. (la de las almas gemelas). Y sigue aquí el nudo apretándose. La sensación del segundo plano. De estar procesando algo. Importante e inconsciente. Puramente cerebral. De intuir que aparecerá pronto una respuesta. Cerrar el caso preguntándome si tiene sentido. Pensando en ese verso de Erentxun que continúa el título de este post. A cambio he escrito muchísimo. Lo he guardado en un sobre. He cerrado el sobre. No quiero leerlo cuando llegue a casa. Quiero abrir el sobre dentro de unos meses, cuando haya olvidado cada una de las palabras. Tengo resaca de fumar demasiado. La boca pastosa. He bebido zumo de naranja para desayunar y nada de café. Son más de las 10 y aun no he hecho nada. No tengo prisa. Ni ganas. Dice P que me favorece el morado y que sonría por favor. Pero yo solo quiero dormir. De algún sitio saco fuerzas para responderle que a lo mejor lo que me favorece es no sonreir. Sostiene que es el morado, que la ausencia de sonrisa inquieta, me hace los ojos más oscuros. Me río a carcajadas: eso son los restos de rimmel de anoche difuminados, no me he desmaquillado y el agua de la ducha no elimina con eficacia suficiente los restos. Ah vale. Estás de resaca. Y se tranquiliza. Y me recuerda que hoy, de postre, pacharán con hielo. Algo absurdo: no se me ocurre... ¿Yo? Por las mañanas uso otro perfume. Uno carísimo (más incluso que el de las noches) que no parece carísimo. Es persistente pero sutil, con la mezcla justa de todas las cosas y ese toque sintético que me gusta. Ese toque ligerísimamente plástico. No sé explicarles. Es difícil explicar olores. Mezclas de olores. El perfume de las mañanas tiene notas de limón, jenjibre, bergamota, pomelo, hojas de violeta, rosa, flor de loto, muguet, vainilla bourbon, musc y maderas. Todo eso. Como casi todos. Esa mezcla en una fórmula secreta y exacta (casi nada de jengibre, mucho musc), esa mezcla precisa y preciosa da un resultado delicioso. La persistencia, los juegos de distancias. Todos los perfumes que termino repitiendo huelen diferente en las distancias cortas que en las largas. La vida es un juego muy serio. Los seres humanos somos eternos niños a tiempo parcial. Los niños jugamos con cualquier cosa. Los hedonistas con los sentidos. Por eso no soy capaz de cambiar mi perfume nocturno (nocturno quiere decir para cualquier cosa que no sea trabajo o gimnasio independientemente de la hora del día). La mayoría de "fragancias" tienen una pirámide olfativa. Unas fases en las que predominan unos olores sobre otros. Una mera cuestión de tiempo de evaporación sobre la piel. Hay algunos, ya hablé de ellos antes, que no tienen notas: son una mezcla compacta y moderna que no se modifica con la evaporación. Interesantes. Y luego está el que yo uso. Funciona con facetas. Dicen los expertos que la gracia de mi perfume es que interactúa con la química de la piel más que el resto. No es que modifique el olor concreto de las notas de entrada, medias y de salida, es que en cada mujer esas notas son sutilmente diferentes. Bailan entre ellas, se combinan y se modifican dependiendo de muchas cosas. De la hora del día, de la estación del año. De si sales de la ducha o te perfumas después de haber corrido por la casa buscando con prisas unos pendientes que de todos modos no conseguiste encontrar. Nenúfar, madera, ese toque entalcado y decadente, mandarinas, vetiver (el punto masculino). Todo mezclándose. Han pasado casi 10 años y sigo oliéndome a mi misma. No me he acostumbrado. Ese es el perfume que me resisto a cambiar, porque cambia conmigo, se adapta a mis momentos a mis estados de ánimo, mis cortes de pelo. Y huele diferente de cerca que de lejos. A lo mejor es que quiero que te acerques más a mi cuando me hablas en los bares canallas. Algo en la pituitaria se conecta directamente con esa región del cerebro y dentro de muchos años, cuando ya no recuerdes ni mi cara, ni mi nombre, ni los gestos que hago, ni ninguna cosa mía, tendrás almacenado en el lugar más primitivo un resto de ese olor. Persistente e inutil. Y será como si te acordases de mi, aunque ya me hayas olvidado. No sé de donde saqué la imagen... Con el fin de semana convertido en un capítulo inicial de Gossip Girl, la cabeza hecha un lío, y el mundo colocándose poco a poco como un engranaje que gira, quizá debería dejarlo y hablar de Nadal, de Alonso, de la transformación de Bea, de Pedrosa, del arranque de la eurocopa, la zona cuatro y la marea roja. De cualquier cosa. Quizá, porque de otra manera terminaré autocensurándome. Guardando en el sobre las palabras, esperando que llegue el momento en que sacarlas no haga daño a nadie, no complique lo complicado. La fiesta "sexy chic" fue transformada por nosotras en "cheap and chic" porque se trataba de ir vestidas de alfombra roja pero sin un presupuesto ilimitado en alta costura y diamantes. El aura se alió con zara. Elegimos el negro que más que un color es una apuesta segura, volvimos a ser "par negro pasa" o "chic and chic", jugando a nuestro nuevo juego: "el margen de mejora". Mi madre se ha pasado la vida repitiéndome eso de "no hay una segunda oportunidad para causar una primera impresión" y yo me he pasado la vida mostrando mi desacuerdo con la filosofía que implica esa frase. Muchas chicas van al gimnasio maquilladas, arregladas, llenas de complementos, peinadas de peluquería... No les queda márgen de mejora. Y es una pena no poder sorprender a gente que te ha conocido en el gimnasio. Nosotras vamos en chandal, con la cara totalmente lavada, camisetas de 3,90 del carrefour, sudamos a chorro y nos ponemos rojas como cangrejos. Luego, cuando nos ven fuera de allí, se produce el conocido como "efecto brazo de mar". Que se basa en lo erróneo de pensar que una va en chándal a cualquier parte. Así que en la fiesta todo fueron sorpresas, halagos, caras de admiración, ojos como platos... Y aun nos queda margen. Lo guardamos para la próxima y todavía una uña más para la siguiente, y así sucesivamente. La próxima, que se llamará sexy-algo. Porque todas las fiestas del Wasabi tienen un nombre similar. De todas formas, volvimos a comprobar cómo, al final, lo importante es otra cosa, porque hubo quién confesó llevar tres años observándonos. Saber nuestras rutinas, nuestros horarios, nuestras clases favoritas... Todo. Y a nosotras ni siquiera nos sonaban algunos de esos atentos observadores. Apostar contra el encargado que tiene ganas de dejarse ganar una botella de cava, salir de allí los últimos, siempre los últimos, midiéndonos las ganas. Aguantándonos las ganas. Caminar con los tacones en las manos por las aceras. Cruzarnos las sonrisas y los pasos. Dejar que vuelvan a calcularnos 23 años a cada una, justo el día en que celebramos el 31 cumpleaños de la otra pata de la banqueta... Y averiguar que nos llaman "las flamenquinas" porque si nos ponen taranto, aunque sea sobre una bici, nosotras damos palmas. Lo que no le contamos a nadie es que ese paso lo enseñan en Batuka (batuka flamenc, claro, aunque esa variedad no exista) y que a nuestra forma de "bailar" taranto sobre una bici nosotras la llamamos "esperpento". P.S. La ilustración es de Lisa Henderling, otra vez. Siempre me encantó aquella serie. Me recuerdo de muy pequeña sentadita en el sofá viejo, con los pies apenas asomando por el asiento, atenta a la trama. Supongo que tal vez sacase de ahí aquel comentario tan mítico en la familia: "San José no sale en el dibujo porque creo que está en LAS ALEMANIAS". Tanto telón de acero y tanta guerra fría y tanta compleja misión en cascada donde todo estaba medido, pensado y repensado, hasta los errores. Donde nada nunca salía mal y uno sólo podía dedicarse a tratar de averiguar cómo pensaban liberar al preso, terminar con el dictador de una república bananera o cualquier otra compleja misión "si decidían aceptarla". Toda aquella parafernalia de sentarse en el sofá y lanzar sobre la mesa las fichas plastificadas de los agentes entre los que siempre estaba la bella Cinamon, que ejercía de bella y punto. "Recuerda que te conduciré yo, si alguien repara en ti dejo de llamarme mujer" y diálogos por el estilo de mujer fatal en un mundo machista. La estoy volviendo a ver. Ya la revisité brevemente en mis veranos irlandeses (la emitían por cable a las mil de la mañana). La estoy volviendo a ver y me estoy dando cuenta de lo que de pequeña no recuerdo apreciar: el tonteo entre Cinamon y el jefe de la fuerza especial. Esas miradas cruzadas, inocentes en este siglo XXI, pero que demuestran que todo estaba ya inventado en el 67, incluso la "tensión sexual no resuelta" aunque fuese poca tensión, poco sexual y nada resuelta. Por lo menos de momento. Es curioso lo casi nada que cambiamos: me encantaban los thriller de pequeña, engullía libros de Agatha Christie, me aprendía de memoria las aventuras de Sherlock Holmes, disfrutaba con los misterios de aquella colección infantil "Alfred Hitchcock y los tres investigadores", creo que fue gracias a aquellos libros que descubrí el impresionismo. Y así sucesivamente. Mi padre sigue admirándose de que ver o leer "cualquier mierda" me lleve a alguna parte interesante. Yo creo que hay muchas formas de ver telebasura, cinebasura o leer basura (como revistas femeninas, por ejemplo). Y así sigo: viendo con deleite toda la saga del Mito Bourne, disfrutando con cada peli de espías que el star system de hollywood me sirve como comida rápida. Saltando en el asiento como si siguiesen colgándome los pies del sofá ochentero de mis padres. Y el chasquido de una cerilla al encenderse, al más puro ejemplo de condicionamiento clásico, me trae siempre a la cabeza la dichosa cancioncilla: tan tan, tan tan tan tan, tan tan tan tan piruliiiiiii Tengo en descarga un montón de capítulos. Van lentos, pero no hay prisa. Los veo a sorbitos cortos esperando que llegue ese que recuerdo completo, enterito, que a mi mente de niña le resultó desazonador y le hizo tener pesadillas durante una semana. Quiero que llegue, para comprobar si, como imagino, era una tontería. O no... Por si no lo saben España ha ganado a Rusia. Y eso ha convertido automáticamente a los escépticos en fanáticos. A mi me parece muy bien toda esta historia del marketing del "podemos" "a por ellos" "la roja" el patriotismo enfocado en un juego, etcétera. Estupendo. Divertido incluso para alguien tan poquito patriota. Ayer, aprovechando la huelga de transportistas (por si no lo saben los transportistas están en huelga y han cortado la A1 que es la hermosa carretera que hay que coger para salir del cuello de botella en el que yo trabajo ahora mismo). Aprovechando la huelga, digo, me marché antes (mucho antes) cogí la M12 gratuita y vacía, aparqué en la puerta de mi hogar y me puse el carrusel deportivo. Empiezo a pensar que a mi está dejando de gustarme el fútbol para pasar a gustarme el carrusel. O a lo mejor es que me gusta el fútbol y si no hay fútbol entonces prefiero el espectáculo. Esas idas y venidas de anuncios, mensajes de móvil, talonario bancotel, cancioncillas, porras. Poli rincón diciendo obviedades, Lama tomando el pelo a Poli. Nostrapacus. En fin, esas cosillas. También puse un poco cuatro, para ver narrar al espídico de Manu Carreño que a mi sister le desquicia y a mi me gusta. Para sentir vergüenza ajena cuando Gonzalo Miró y Mireia Canalda (sí, una de las ex de Ronaldo, actual novia de un jinete pelín cabrón) le hacían una entrevista al Conde de Salvatierra que parecía una forma de hacer méritos para ser invitados a Salsa Rosa (o como se llame lo de ahora). Miró llamaba todo el rato "Caye" a su "cuñado" y le daba absurdas palmaditas en la espalda muy poco adecuadas a la situación mientras la Canalda se centraba en el hecho de "ser jinete" y el paralelismo con el fútbol. Paralelismo que ni "Caye" ni yo vimos demasiado fresco. Claro que "Caye" se mostraba confiado con pasar de octavos. Bien como concepto, pero mal porque en la eurocopa no hay octavos, como bien indicó "Gonzi". El pobre "Caye" quizá estuviese liado entre Nadal, Alonso, Pedrosa, el furbo, el baloncesto, las olimpiadas de Pekín y todos los éxitos o fracasos del "deporte español". Como ven, lo de menos son los 3 goles de Villa. Lo importante es que el sábado, se lo avanzo ya, se volverá a paralizar este nuestro país, hara solazo, calorazo, Colón estará hasta la bandera (expresión particularmente adecuada para referirse a esta plaza), las teles, las radios y la madre que nos parió a todos estaremos atentos a la alineación del "sabio de Hortaleza", que a muchos ha dejado de parecerles lo que les parecía hasta ayer. Y si ganan a Suecia será el acabose... Sigo pensando que vamos a perder antes de tiempo y de una forma vergonzosa en algún sentido, y me sigue importando relativamente nada que pierdan. Pero si ganan lo celebraré como si me importase. Y me alegro de que no esté Raul allí, porque Raul me cae peor aun que Aragonés. Y la selección española me huele a verano: una estación de FEVE en Gijón, Luis Enrique sangrando a chorro y gominolas rulando, un examen de producción audiovisual evaluados por el máximo responsable de vía digital. Un exámen donde todos copiamos a petición expresa del profe (que casi me hace volver a entrar para "mejorar" alguna pregunta), donde se nos iba informando puntualmente del previo y del primer gol. Con el aire acondicionado congelándome de frío en un día de calor insoportable en la calle. Yo vestida de helado de nata, con la piel chocolate. Camacho sudaba a chorro y nosotros tomábamos cerveza en cantidades industriales y tapeábamos en el sitio más infecto de Getafe. Empalmamos con una noche de copas y baile en plataformas... Eso es, al fin y al cabo, lo que importa de la selección española. Lo que me importa a mi, al menos. P.S. La imagen es una captura de Otto, el muñeco de vudú guardián de la selección creado por cuatro. A mi me parece muy gracioso... P.P.S. Y por cierto, sobre la huelga de camioneros... a mi me gusta lo que dice Rub Dice Aroa que no cavile, que deje que fluya. Pero suena Amy Winehouse con insistencia y llevo dos semanas sin dormir (no es insomnio es falta de tiempo) y tengo doscientas lesiones pero sigo bailando (el tobillo derecho hinchado y la rodilla izquierda desencajándose periódicamente), y la conjuntivitis me seca los ojos. La falta de sueño me convierte, como a los bebés, en un ser irritable. Relativamente irritable. Hipersensible. También en la piel. Hiperestésica. Insoportable. He retrasado media hora el despertador, he aparcado en cualquier lado. Me estiro en la silla de oficina como una niña pequeña. Haciendo mucho ruido. Dice Aroa que no cavile pero yo siempre cavilo mientras dejo que todo fluya. Hay cosas inevitables, hay cosas incontrolables (como que suene un disco 8 veces en una tarde) pero hay otras que no. Y yo cavilo. Y todo fluye sin atascarse. Back to black no me recuerda ni a ti ni a él ni a nadie. Y nunca lo hará. Back to black es un polvo lento y profundo a la hora de la siesta y es también un adiós con maletas en la puerta. Como todas las buenas canciones lo es todo, lo resume todo, lo explica todo. Las cosas fluyen cavile yo o no. La diferencia es saber qué río te arrastra y aproximadamente a donde. Para comprender si merece la pena luchar contra la corriente, si hay que intentar remontar el río, salir del río o dejar que desemboque donde sea. Dejarse hacer. Saberlo puede ser mi única ventaja. Entender... que yo no hago magia, que no soy especial ni diferente, ni más inteligente que los que fracasaron tantas veces. Y que hay cosas contra las que no puedo ni quiero luchar. Agujeros por los que no volver a mirar, caminos que no merece la pena desandar. Pronósticos que terminan siempre por cumplirse. Asquerosamente exactos como Amy cantando con el alma torturada y la lengua vulgar de barriobajera. Certezas inciertas. P.S. El título porque una de las cosas que me han hecho ver el blog y algún texto del taller es que, mis palabras, que para mi son excesivamente transparentes, acaban llevadas a otro sitio. Y eso es a la vez motivo de frustración (no conseguir contar exactamente lo que quieres), de sorpresa, de regocijo (qué palabra más tonta) y a veces incluso de risa. Así que... malinterprétame como haces siempre (parafraseando la canción). Llévate esta tontería a tu terreno, igual que yo me he llevado Back to black a todos esos sitios donde Amy ni siquiera imagina que puede estar... O a lo mejor esta vez lo consigo... quién sabe. La imagen Descuento las horas. El lunes recomienza todo. Y quiero que sea martes, que se diluya la incertidumbre. Hoy no pienso trabajar ni un minuto, voy a salir dos horas antes de lo que debería, voy a ir a buscar el dichoso bolso (es una putada saber exactamente lo que quieres y que ese producto parezca no existir), luego un ensayo de baile. Después una fiesta que promete azotea, cocktail y buena compañía... El lunes me levantaré una hora y media más tarde, cogeré el transporte público, tendré tiempo para leer libros en papel y quién sabe cuantas cosas más... Estoy perra. Viene el chico malagueño a buscarme para desayunar. Mi último bizcocho de limón y té verde (recuerden lo que dice mi sister: en los tiempos modernos todo tiene té verde y/o aloe vera). Esto de aquí arriba es una tontería. A cambio les dejo la visión que Monet tenía de San Giorgio Maggiore en el crepúsculo. Y les deseo feliz fin de semana. Saquen los tirantes, que gane España y todas esas cosas! - Sandalias y pies secos, por fin Rodando por la pendiente. Suave. Césped. Como aquella de mi infancia: los jardines del obispo que inauguraron la primavera del 87. Yo rodaba blanda y la ropa se teñía de verde, ropa de rodar por pendientes, de anunciar detergentes. El frotar se va a acabar. Y yo sigo rodando blanda. Haciendo con mi cuerpo una bola, protegiéndome los órganos vitales. Preparando la sonrisa de repuesto. Cargando baterías, comprando pilas extra, poniendo a punto un generador eficaz que permita a mi luz seguir brillando a pesar de las tormentas, los huracanes, los planes malvados de los bobos que tratan a las personas como fichitas de ajedrez. No soy una torre en un enroque, tampoco fui un peón de rey el año pasado. No tienes ni idea de la apertura clásica. No sabes jugar al ajedrez con blancas ni con negras: avanzar ni esperar, proteger ni atacar. Solo sabes destruir. O intentarlo. Y yo soy experta en cambiar de plano. Imagina por un momento que el peón muta en Karpov de los buenos tiempos, en jugadora de república ex soviética. En reina de la estrategia. Y no lo parece. Porque sonríe y rueda por el césped, porque se hace una bolita y parece blanda e inofensiva, ni siquiera con los pinchos de un erizo. Imagina eso por un momento. Imagina que haces tu jugada maestra y te dan jaque mate. Imagínate perdiendo la partida malévola contra ti mismo: por creer que los estrategas son peones. P.S. De la nevera, claro. O más bien del congelador. Hace muchísimo que termnió la partida absuda y cruel. Pero este post estaba en los borradores. Listo para darle a publicar, hoy es un día de locos y probablemente no me de tiempo a nada. Y mañana quién sabe... Así que... Del congelador directamente al presente. ´Les mando, eso sí, besos frescos! El título es el mate más rápido que se puede dar en ajedrez. Lo da la dama, claro. 12 de Mayo, DUCHAS COMUNES DE UN GIMANSIO. CUATRO MUJERES DESNUDAS SE ENJABONAN Y CHARLAN Alba: A mi marido ya no se le levanta y eso me facilita mucho la vida. Blanca: Pues todos contentos Clara: Hombre, el marido no creo. El marido preferiria que se le levantase. Al menos podría buscarse una amante Alba: No, si amante tiene. Amantes, creo. Le aman pero follan con otros. Al contrario que yo. Diana: ¿y la viagra? Carmen: te la tiene que recetar el urólogo Alba: No tengo urólogo. ¿Eso lo cubre la seguridad social? ¿La receta por poderes es viable? Clara: Ni idea. A mi me lo cubrió cuando las piedras en el riñón, pero la que tenía las piedras era yo. Aunque vete a saber, con eso de la inmigrancia. Blanca: No se dice inmigrancia. Se dice mano de obra no especializada de importación Clara: Ah vale, pues la mano de obra no especializada de importación lo colapsa todo. Claro que no me extraña, con ese nombre tan largo. Diana: El problema es el nombre. Si lo digo yo todo el rato. Es cambiar el nombre y se arregla todo. ¿Ves? Desde que vivimos afectados tangencialmente por una desaceleración en lugar de metidos hasta el cuello en una crisis todo es mucho mejor. Alba: El pesimismo no crea puestos de trabajo. Diana: El optimismo en cambio muchos, tienes razón. Pero yo decía lo de la viagra por él Alba:¿Por quién? Blanca: Por el impotente de tu marido. Alba: Se lo comentaré poque esto no puede seguir así. Y no le llames impotente. Di imponente, no sea que nos oiga. Se estará duchando también. Blanca: ¿Pero no decías que te facilitaba la vida su imponencia? Alba: Pero me baja la autoestima. Decirle "ayyyy quiita" me pone de buen humor. Y las pobres amantes. Tienen que estarlo pasando fatal. Casi yo lo hago por ellas... Clara: Por mi no lo hagas ¿eh? Alba: ...teniendo la oportunidad de acostarse con un maduro calvo e interesante tienen que conformarse con irse de compras y pasearse en el todoterreno. Diana: Yo quiero un todoterreno. Es fundamental para esta jungla de la gran ciudad. Esperar unos centímetros más arriba a que se ponga el semáforo en verde. La tracción a las cuatro ruedas para poderlas bajar más fácilmente del bordillo cuando aparco de oído. Esas cosas importantes. Blanca: Pero a ver dónde lo aparcas. Diana: Cuando lo tenga ya veremos lo que hago con él. A lo mejor ni lo saco del garaje. Pero lo tendré. En fin, me lo van a regalar por mi cumple porque además así mi cuñada puede recogerme a los niños del colegio y no tiene la excusa de que no caben los suyos y los míos todos en el coche. Cuarenta tacos. Y sin crisis. Porque es la mejor edad de una mujer. Alba: Tienes razón, es la mejor con diferencia. Todas son las mejores. A los 20 los 20, a los 30 los 30 y así sucesivamente. Blanca: A mi a los 20 me gustaban los 15, a los 30 los 20 y así sucesivamente, pero vamos, que en lo esencial estoy completamente de acuerdo contigo. Clara: Y sabes lo realmente bueno? A determinada edad una mujer... Alba: ¿Qué mujer? Clara: Es un decir. A determinada edad indeterminada entre los 18 y los 60 una mujer aprende a aceptar su físico y a gustarse tal y como es. Y esa seguridad en sí misma la hace irresistible. Nos hace irresistibles Diana: Eso Blanca: Eso Alba: ¡Pues eso! (SALEN DE LA DUCHA SE SECAN Y COMIENZAN TODAS A SACAR DE LA BOLSA FRASCOS, BOTES, TARROS, VIALES, Y TODO TIPO DE ENVASES CON PRODUCTOS COSMÉTICOS QUE SE APLICAN METÓDICAS MIENTRAS SIGUEN HABLANDO) P.S. Una de las opciones para el taller de ayer, basado en el teatro del absurdo (pero no tenía que ser teatro). Leí otra que no tiene nada que ver porque era más larga y de esta manera no me guardo ninguno de los dos textos... Estoy contenta con el cambio de trabajo. P.S. Me encanta mi trabajo pero me gusta más no trabajar. Infinitamente más... Y hoy, por si no se habían dado cuenta, es viernes. Disfruten del finde veraniego y pónganse cremita, no vayan a quemarse! La foto es de David. Y no es mi oficina nueva, pero me gusta... Porque a veces Turquía saca la garra y la fe y la suerte y todas las cosas que hacen falta para triunfar en la vida. La convicción. Y Hamit Altintop, sus pases con tiralíneas. Su visión del juego. No sé si casualidad, me da igual. P.S. La foto es de El País. ... la felicidad consiste simplemente en que te besen en secreto y a escondidas en un rincón de la cocina, mientras el agua hierve y se rebosa, indiferente a los cambios en las leyes más elementales de la física. P.S. De una de mis libretillas para bolso. Fue Sonia, hace tiempo (no recuerdo cuanto y no puse fecha), hablando conmigo la que dijo "kisses in the kitchen" (tampoco sabemos por qué...) Pero yo anoté la frase y salió esto. Como aquella vez de la cordura en el frasco. Siempre "plagio" o utilizo lo que dice Sonia cuando habla de cocinas... Y la foto Durante unos cuantos años mi despertador ponía cada día una canción. Por la noche la elegía con cuidado, sabiendo que eso podría, hipotéticamente, condicionar mi humor de todo el día. No suelen creerme. Porque las cosas se me van pasando, y rápido (a veces incluso tengo que exagerar los enfados, siempre hay un punto en el que ciertas cosas me dan igual y sé que deberían importarme, pero en general lo que me cabrea depende de mi nivel de hartura más que del hecho en sí y sé que eso no es justo, aunque sea lógico: la primera vez que te pisan el callo te quejas menos que la enésima). He aprendido a decir "esto me molesta, podría llegar a cabrearme", aun así sigue resultando sorprendente comprobar que un día me harto. Me harto y ya está. La literal gota que colma el vaso. Sin aspavientos. Total, que me voy de tema. Mi despertador. Mi humor del día. Selección cuidadosa. Luego llegaron los teléfonos móviles. Primero sonaba un pitido horrible, aunque el alcatel-ladrillo ya permitía poner la melodía robótica como despertador. Después los Nokia la radio. Ahora ya, cualquier cosa. Así que desde enero de 2006 me despertaba Belle de Jour. Primero la parte que decía "boca de rosa al despertar". Después el principio de la canción, antes de que empiece la letra. Pero un día Najwa y Carlos Jean presentan su segundo disco juntos, "till it break" y en él hay una canción que se llama "Crime" que me resulta preciosa, que le pega mucho a este momento de mi vida, que me sugiere despertares desperezantes. Y ahora marca el ritmo de mis desperezos. Y le doy al botón para que suene cada 10 minutos y coincida con el momento justo en que termino el café, y vuelva a coincidir con el segundo exacto en que salgo de la ducha y decido qué ponerme. Para pararlo definitivamente cuando cierro la puerta con las llaves tintineando en las manos, el bolso atestado de cosas, la comida en envases plásticos y la sonrisa. Todo un mérito a las 06.45 de la mañana. Justo una hora después de que la voz extrañamente dulce de Najwa, que siempre me ha gustado infinitamente más en su faceta musical que actoral, me despierte y yo abra los ojos registrando el grado de hormigueo de mis manos y olfateando los restos de champú y perfume en mis sábanas, y sonriendo medio dormida, frotándome los ojos pensando que la vida sería perfecta si cambiasen tres pequeños detalles: la hora a la que suena la canción, el hormigueo en mis manos y la mezcla de olores de mis sábanas... P.S. De la nevera (pero todo es igual excepto la hora a la que suena el despertador, que ahora es humana y no inhumana). Pero me voy pitando a una reunión (dios sabe si durará 30 min o 3 horas) y me he dejado el pinchito con lo que quería colgar hoy en casa... No sé cómo conocí a Margaret Atwood. O más que a ella su literatura espesa, inquietante y sugerente. Sé que fue, otra vez, un flechazo. Y que ayer, cuando escuché que era finalista del Príncipe de Asturias, tuve una reacción muy parecida a la del otro día con la selección: de hincha irracional. "Me da exactamente lo mismo quienes sean los otros, quiero que gane ella". Punto. P.S. Los versos son de su poema "Sin nombre". Ah, y el cuadro de arriba es un Tapies. Se titula "Composición". Goya no sabía dibujar caballos, ni piernas, ni niños. Le salían deformes. Goya no era un gran dibujante. Pero pintaba con alma. Y eso es lo que marca la diferencia entre los grandes y los que no lo son. Igual que Velazquez era capaz de reflejar la maldad, la idiocia, la personalidad más profunda de sus retratados. Igual que Velázquez tenía una infinita paleta de grises bellísimos y un don único para pintar la luz, Goya tenía una sensibilidad extrema que filtraba la realidad y la convertía en obras inquietantes. Recorríamos la Castellana desde las Torres Kio con las ventanillas bajadas y la Ser a todo volúmen, entre sonidos de claxon, gritos, bocinas, silbatos, cánticos, gente y más gente vestida de rojo y amarillo, con la cara pintada y la ilusión en los ojos. P.S. Me dicen que cómo he podido olvidar la frase de ayer: "El fútbol ha dejado de ser ese juego de 11 contra 11 que siempre gana Alemania". Pues hala, lo añado!! |