Universo Perpendicular |
![]() El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios) |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.
Los artistas tienen en Dublín ventajas fiscales. A lo mejor por eso hay tantos músicos callejeros. Buenos. Músicos de conservatorio tocando por todo Grafton Street durante el fin de semana. Dublin can be heaven There's no need to hurry Grafton Street's a wonderland And if you don;t believe me Que en mi cutre-traducción sería: Dublin puede ser el paraíso con su café a las 11 y el paseo por Stephen´s Green (un parque gigantesco, dicen ellos que el segundo más grande de Europa). Tengo muchas ganas de volver. Ahora que me doy cuenta. ¿Te vienes? P.S. Esto pasa porque hoy me ha tocado el canal "Viajar" y proponen una escapada de fin de semana a Dublín... y yo digo: dónde hay que firmar?? Pater es su nombre de guerra porque le encantan los niños y yo le dije a Sonia que podría ganar el título de “Padre del año” si tuviese hijos. Y como “padredelaño” es muy largo, pues pater. Cuando se viste para trabajar yo digo que se ha puesto el alzacuellos. A mi también me gustan los niños. En general me llevo bien con ellos. Pero no quiero tener hijos, no es un deseo propio. Por eso pater también es conocido como “el tío de mis futuros sobrinos”. El sábado su coche estaba en la puerta. Era mediodía y la alegría de saber que estaba esperándome me puso una sonrisa enorme por todas partes. Andaba jugando con la hija de J. de 5 años que, como manda el carnaval, llevaba una peluca rosa. Por lo visto iba de un personaje de dibujos japoneses. Ni él ni yo teníamos ni idea. Yo los miraba embobada. Miraba a la niña radiante de felicidad en sus brazos, con su peluca rosa. Y miraba al hombre increíble que es siempre. Sonriente como suele, feliz como suele. Paciente.“No me dices nada de los vaqueros?”. Estrenaba pantalones de bandarra a juego con su pelo de bandarra que contrastan con lo buen tío que es.Iba de gris. Y yo pensaba que a pocos hombres les puede favorecer o iluminar tanto un color tan aparentemente triste o apagado.Y la niña correteaba hasta acabar siempre en sus brazos, pero él ya no tenía toda su atención en la peluca rosa. Me vino a la cabeza aquel día de principios de marzo. Hace casi un año. Era otro sábado y otra niña corría como loca hacia sus brazos abiertos y una mujer me decía “no me extraña, si un hombre como él nos abriese así los brazos todas nos lanzaríamos en plancha, ¿verdad?”.Yo tragué saliva, dije una idiotez mientras le miraba petrificada. Esa fue la primera señal de alarma. Ahora no hay alarmas, porque un día abrió los brazos y yo me dejé de calcular riesgos y me lancé en plancha. P.S. Ha sido un fin de semana libre con tiempo suficiente para hacer un montón de cosas: ir de compras, volver a ir de compras, celebrar el carnaval, hacer un ranking de mejores disfraces, beber cocktails, volver temprano a la cama, librarme de un control de alcoholemia por mi cara de buena (de todas formas habría dado negativo), cotillear por teléfono... y un largo etcétera de cosas pequeñas y no tan pequeñas que llevaba tiempo posponiendo. Pero a partir de ahora todos los fines de semana libres!!! La foto de aquí. "Aquí hay tomate" ha terminado, quizá no se hayan enterado porque apenas se ha comentado. Ha terminado y ya parece que el mundo fuese un lugar perfecto. P.S. La imagen es una de las cortinillas del programa de ayer. - Tienes taller esta semana, ¿no? Para que luego digan que yo lo veo todo demasiado simple... La foto de aquí. Porque me gusta el cuadro Cancer. De pulmón. Inoperable. Con metástasis. Quimio y radio. Tratamiento paliativo (nosotros, hasta entonces, mirándonos el ombligo). Ese ha sido mi fin de semana. Ella no es de la familia, pero casi. Su cocina fue mi cocina mucho tiempo. Todo el tiempo que hizo falta. Ese ha sido el fin de semana... Y todo lo demás no importaba: ni siquiera irme de Madrid enfadada con él (por primera vez), ni siquiera que me diese la locura y dejase a una desconocida cortar mi preciosa melena. La vida sigue. Esperando. Pero hoy soy más consciente de que tachamos días en un calendario con hojas limitadas. Hace un momento casi me estrello con el coche, por ir pensando en otras cosas... Estoy cansada. Y convencida del hedonismo: lo de siempre que hay drama. Disfrutemos hasta que no quede más remedio. La vida, ella solita, ya se encarga... Besos a todos. Empieza una semana. Una buena, espero. Una pacífica y buena. Hoy es mi último día aquí. Así que hemos hecho el trabajo imprescindible muy deprisa y luego nos hemos bajado a desayunar. Es lo que se llama huída. Ahora hemos abierto los bombones. Son bombones de autor. Fiesta en la oficina, dos chicas a dieta que no los prueban, nosotras tres: las tres uves, podríamos decir, andamos riéndonos a carcajadas de cientos de tonterías, y eligiendo con cuidado los bombones, claro. Leyendo el folletito. Es una canción de Chiqui Calderón que soy capaz de escuchar una y otra vez, y otra, y otra más. Sin límite. Me pasa con muy pocas esto de no tener punto de saturación. Me la regaló Ro, allá por febrero del año pasado. Y desde entonces me dan ataques frecuentes de ansias desmedidas y suena y suena a todo volumen por mi casa o en mis orejas. Ayer fueron más de veinte veces consecutivas. Me emocionó todas. Cada vez una reacción física. No me suena triste. Siempre me pone una sonrisa. Y me huele a atardeceres al borde del mar. No consigo comprender qué área de mi cerebro estimula pero es una canción triste que me pone contentísima. Otra vez desandando mis pasos: “yo matando el tiempo y tú tirando dados”. Es casi primavera. Es casi verano. Y cuando suena “Interrumpiéndote” desaparece el “casi”. Me siento como si ya estuviéramos allí. Como si mis pies estuviesen descalzos. Como si yo volviese del agua salada escurriéndome el pelo. Como me siento cuando se recogen las hamacas con ruido de cadenas gruesas, se vacía la playa y yo me empeño como una niña caprichosa logrando una prórroga eterna. Bañándome aun un par de veces más. A esa paz me suena esta canción. Aunque diga otras cosas. Y es un viaje muy barato. Son las 12.07, el cielo está gris. Sigo en la oficina y acabo de despertar. Sí, esta canción es hipnótica. Escúchenla. A lo mejor les lleva en otros viajes... P.S. Un día de la semana pasada. La foto es de Rub. Una de su pequeña colección de atardeceres. La podéis encontrar aquí La chorrada de las camisetas de San Valentín nació en una comida de chicas. En aquel momento pensaba que no iba a encontrar nada mejor que aquello que había dejado de ser bueno, aquello a lo que no quería volver tampoco. Y cuando me preguntaron ¿y tú qué tal?, respondí que con el radar apagado. Las comidas de chicas son grandes: empiezan a la una con el vermú y terminan a las tantas en un after. Entre medias suele haber una visita a diversas tiendas del grupo Inditex o similares sin comprar nada pero haciendo comentarios rocambolescos sobre la ropa o accesorios más absurdos que encontramos. El objetivo es conseguir que algún cliente de la tienda sufra un ataque de risa. En una de esas tiendas me compraron la camiseta. Decía “Boyfriend wanted”. Sigue diciéndolo, porque aunque ya no es blanca, sino amarillenta, no quiero tirarla. También ponía (en inglés eso sí) que se exigía visa platino, deportivo de gran cilindrada, enorme resistencia física y otras características y terminaba con un “Tell me if you´re interested”. Me hizo mucha gracia pero me daba una vergüenza horrorosa ponérmela. Y les dije: “vosotras lo haríais??” . Y en San Valentín nos compramos en el carrefour una camiseta cada una, rosa cantosa, con mensaje al uso, y al año siguiente (el pasado) otra negra llenita de corazones. Y las llevo al gimnasio durante todo el año (incluso a algún otro sitio pero esa es otra historia....). Igual que llevé aquella blanca con letras negras que se encargaba de buscarme novio hasta que se me encendiese el radar. Como si alguna vez yo hubiese buscado esas cosas, como si no hubiese sido la vida, el destino, la suerte o lo que sea la que me los puso en las narices y encendió los radares cuando hicieron falta... En fín. Esa es nuestra celebración de San Valentín. Para contribuir al consumismo de esa fecha diseñada por los grandes almacenes: comprar. No un gran gasto pero un gasto. Las celebraciones buenas no cuestan dinero y los mejores regalos tampoco... y se hacen en fechas elegidas al azar, San Valentín es una, alguien la eligió al azar. Por qué no esta?? Feliz San Valentín, que recibáis al menos un regalito, uno pequeñito, un caramelo, una canción, una carta, una tarjetita por mail, un sms... Lo que sea. Un guiño de ojo en el metro... P.S. La de arriba es de http://www.shirtcity.com, donde uno puede diseñar su propia camiseta P.P.S. Este es el texto que blogia me impidió colgar el año pasado. No he cambiado ni una coma y he sonreído releyendo. Sigo usando todas esas camisetas, incluso esa que dice “Boyfriend wanted”, y sigo pensando que esas cosas no se buscan, se encuentran... El taller crece. A lo ancho y a lo largo. Como el organismo vivo que es, porque el taller no es una cita quincenal. Es un grupo de gente. Personas. Seres vivos que respiran, comen patatas fritas, alaban las aceitunas y protestan por la iluminación (o puede que sólo yo haga todas estas cosas). Algunos me toman el pelo por ser del Barça (claro, que la culpa es mía por hacerme de según qué equipos), a veces se cruzan las ironías, las miradas cómplices, los guiños o las referencias. A veces no entiendo ninguno de todos estos cruces, y a veces no me entero de que se producen. Últimamente me voy corriendo y no me quedo a lo de después, aunque quiera quedarme con todas mis fuerzas. Madrid y su ritmo loco. Todos tienen ya su voz. Quiero decir que en mi cabeza está ya bien grabada la voz y la cadencia de todos. Hasta de las últimas incorporaciones. Y acabo de acordarme de mi promesa pendiente (que no incumplida, cuestión de matices). Añado el último “fichaje”: Acabo de descubrir "Ideas y fragmentos" el blog de Xavie, a través de uno de los comentarios de las playas de Siberia, aprovechando que he vuelto a la blogosfera y he recuperado algo de tiempo libre (bueno, en realidad ahora mismo estoy en una clase donde mis alumnos hacen una práctica). Y no estaba segura de que fuese él, pero los textos me sonaban a su voz y su cadencia. Me gusta mucho cómo lee, me gusta mucho cómo escribe, las formas de enlazar las frases. Escribe como si hablase. O yo lo leo así. Y eso es lo que más me gusta cuando leo, autocontarme el cuento. Creo. Ahora mismo ya no estoy segura de nada. Dice uno de mis alumnos que “en tanto en cuanto los periódicos, los cuales publican lo que serían una serie de informaciones como tales que no pueden exactamente encuadrarse dentro de ningún grupo específico a nivel de contenido...” (y no sigo que me mareo). Respiro hondo. Cierro el documento: leo Ideas y Fragmentos y sonrío cuando escucho a mi alumno, sentado en la primera fila, intentando encontrar sinónimos a palabras rebuscadas de las que usan los políticos. Vayan a Ideas y Fragmentos. Juraría que va a gustarles. Los "Jardines privados" de Virginia tenían el fondo rosa cuando los enlacé. Ahora son de un sobrio negro. No creo que se le ajusten como un guante (o como un zapato) ninguna de las dos opciones. Es una mujer colorida y sonriente. De ojos azules, pelo rubio, manos bonitas que suelen llevar anillos aun más bonitos. Lee con su acento agradable y dulce. Hace pausas donde hay que hacer pausas para que las palabras estallen en los tímpanos aunque se digan bajito... Escribe poemas preciosos con frases perfectas que me guardo en la cajita de las frases perfectas “y porque puedes marcharte aguantarás aquí”... Métanse en esos jardines suyos... ya verán! Podría decir cualquier tontería acerca de “Los evangelios de la risa absoluta”. Podría incluso comentar que me han gustado mucho sus últimas entradas. Y las anteriores. Conde-duque siempre empieza a leer con disculpas innecesarias sobre una supuesta baja calidad de sus textos. La semana pasada, hizo una pausa en la lectura para llamarse cursi a sí mismo (que viene a ser como tratarse de usted a uno mismo, supongo). El caso es que a mi la frase cursi no me pareció cursi. Y como eso todo... En su blog, a la derecha, hay un enlace a sus fotos. Seguiremos informando a medida que el taller siga creciendo o los clic-clic me lleven a las casitas virtuales de las nuevas incorporaciones (a algunas ni las conozco). PS. La foto es de Conde-duque. Se llama “ghosts”, y la elegí por sorteo entre las 10 que más me gustan... Me “enseñaron” a leer las líneas de las manos hace muchísimos años. Se supone que no puedo explicarle a nadie "el sistema": es diferente al de los libros que venden en el vips: mi línea del trabajo es la del corazón para los demás. Coincide la de la vida. Eso sí. Es una tontería. Ni siquiera yo creo en mis “capacidades” pero no deja de ser una forma como otra cualquiera de romper el hielo con grupos de descnocidos (ya sabe que la opción estrella es un debate sobre el color de yupi). Maryam nada más verme me tiende la mano sin decirme hola. Pi me trata como una especie de atracción de feria con sus compañeros de trabajo. Y luego me llama y me dice: tía qué razón tenías, S. ha dejado a su novia. Yo nunca recuerdo las cosas que le digo a la gente. Miro las líneas. Intento recordar aquellas enseñanzas y punto. Me estresa. Aunque sea gratis y nadie se lo tome en serio me estresa que la gente que no me conoce de nada piense que soy imbécil cuando me ve con cara de concentración observando las líneas como si leyese un libro interesantísimo. Es igual de científico que el polígrafo, el tarozz o el horóscopo eso de decirle a la gente cuántos hijos va a tener sólo por los pliegues de determinado punto de su mano... En fin. Fruslerías. Estoy tirada en el sofá después de un atípico (y buen) fin de semana. Mañana empiezo mi nuevo trabajo. Estoy nerviosa, supongo. Por eso cuelgo aquí estas tonterías... y hago pésimos juegos de palabras sobre el futuro y las palmas de las manos... Hoy me tienes harta. Los celos, los mordiscos, tus eternos laberintos. Andar de puntillas para que no oigas el mínimo crujido. Esperar a que te cambie el viento. No saber qué te molesta tanto... Hoy me tienes harta, francamente harta. Pero me he abrazado a la almohada al meterme sola en la cama. Me he agarrado como a un clavo ardiendo a esa almohada y a tus dos últimas palabras... Hoy me tienes harta, pero ya es casi mañana. 01:25:05 Aroa pone su cara de niña traviesa y decide que hace pellas. David la mira entre arrobado y resignado, nos vamos los dos al taller, sin ella. A un taller diezmado entre las enfermedades y los nacimientos. Kika aparece a última hora cuando ya habíamos supuesto que no iba a venir. Los relatos. La literatura como excusa para la vida, que decía Guille, o viceversa. Peter, Rebeca y yo diseccionamos una hipótesis que no es tan hipótesis, hay sonrisas de buscando a Nemo. Lo paso bien. Tan bien que me voy tarde a casa. Y eso precisamente permite que reciba justo a tiempo un sms y que vea en directo el eclipse de luna en un cielo milagrosamente despejado. "Hay que creer en los milagros mundanos de carnes a la brasa". Tiene que venir alguien a semimediocriticar a quique gonzález para que me de cuenta de lo importante que es en mi vida un músico con el que no he hablado jamás, que nunca me ha firmado un disco. Hablábamos de altares, de adoración. Y yo adoro la música que hace quique, adoro a quique por la música que hace y necesito sus declaraciones de amor exactas y perfectas "quiero malearme contigo". Quizá nunca diga "te amo" pero a veces no me cuesta decir otras cosas, plagiar al artista que retuerce sus notas con mi vida. No he dormido, me duelen los ojillos enrojecidos, bebo café en vaso de plástico, llevo los vaqueros de ayer que huelen a tabaco pero he visto un amanecer empedrado por el retrovisor de mi coche en una carretera de peaje,a 140 por hora. Y todo huele bien… y en la boca un ligero sabor a canela. El título es un trozo de la letra de "Ardiendo a un clavo" esa que Quique se resiste a cantar en directo y que sigue "... la última copa en el último bar o el veneno de lluvia"... El cuadro se llama eclipse. Está aquí Aquí estoy, en el sofá, con fiebre. Llevo así desde el viernes por la tarde. Un asco. Un aburrimiento. He dormido tantas horas que he perdido la cuenta. No creo ser mala enferma, me aburro pero no doy guerra: He visto pelis pésimas sobre diamantes perdidos en Borneo o muchachos que saltan a la comba y una no tan mala de Ventura Pons, he intentado, sin éxito, leer la novela que tengo entre manos, y cuando habría optado por el suicidio... bendita campaña electoral, bendita liga de fúbtol, bendita SER, bendito blog de Nacho Escolar y bendita Curry Valenzuela.No se asusten. No estoy terminal. Curry Valenzuela es el fichaje estrella de ese “nuevo” ABC. Creo que los que pintaron Altamira habrían considerado trasnochada a esta mujer. Además, como manda la tradición, tiene mala hostia por arrobas, y le sale urticaria cuando alguien disiente. Aunque disienta en cosas intrascendentes. Porque para ella nada es intrascendente. Pero eso no es lo peor. Lo peor, sin ninguna duda, es que sus “razonamientos” son absolutamente absurdos. Y eso, cuando habla de cosas que no nos interesan en exceso, no deja de ser sorprendentemente hilarante. Por no decir que es como para descojonarse. Seguro que creen que exagero. Bien, a las pruebas me remito. Consejo: si leen desde el trabajo, esperen a que su jefe/a vaya a tomar el café. Advertidos queda, ahí va: Un estreno glorioso... Mi duda es: ¿cómo piensa superarse? El resto de esta joya del periodismo de opinión aquí P.S. Disculpen el chiste malísimo del título, pero no me he resistido. Culpemos a mi fiebre... Tengo algo rondándome la cabeza. Y lo que no es la cabeza. Tengo un pulso palpitante paseándose por mi cuerpo. Es emocionante. Quizá se quede en nada pero es emocionante. Algo tiene que hacer click aun. Tengo el armazón, tengo los personajes, tengo un par de cosas que me gustan. Teclee muchísimo ayer, en el trabajo. Aprovechando que he acabado demasiado pronto. No tenía objetivamente NADA que hacer, así que me dediqué a escuchar música, mientras tecleaba dando vueltas a algo que no identifico, igual que se da vueltas con la lengua a un caramelo de sabor exótico intentando determinar el nombre exacto. Quizá luego se amargue en la boca, pero ahora me resulta goloso. El "eureka" o lo que sea me pilla en un sitio y un momento en el que físicamente puedo pararme a pensar , levantar la cabeza y mirar por las ventanas inteligentes del edificio inteligente con las gruas a un lado, el atasco al otro y allá a mi frente... un cerro aun vacío, verdoso de últimas lluvias y casi primavera. Sigo dándole vueltas al caramelo. Y tecleo. Y releo. Y me gusta. Y corrijo, añado, quito. Dejo. Anoto cosas que quizá no sirvan para nada en una ventana diminuta del bloc de notas. No sé cuanto llevo. Sé que es mucho. Calmo y mucho. La sensación es totalmente diferente a la de hace aproximadamente un año. Y eso me recuerda que es momento de releer y comprobar si lo de hace un año sigue gustándome (tanto). Y remangarme, si la respuesta es sí... El despertador despierta también un dolor que al principio es como el eco de un eco (que diría Drexler). Aun no son las 6 de la mañana y esa parte de mi cerebro bastante tiene con registrar y tratar de resolver el hormigueo de mis manos. Pero antes de llegar a la cocina ya ha estallado como una bomba racimo. Me doblo apoyada contra el quicio de la puerta mientras el café se calienta. No mejoro. Bebo el café, tomo un analgésico, vomito las dos cosas. Tomo otro analgésico a palo seco. Dice el prospecto que es peligroso ingerirlo con el estómago vacío. Prefiero una úlcera lacerante a esto. Sé que va a seguir creciendo. Pienso que quizá pueda cortarle el avance con una ducha hirviendo. Pero ya es tarde. Ya se ha hecho con el control de la zona y ha declarado unilateralmente su independencia. Me destroza. Tengo que ducharme apoyada en la pared de azulejos terrosos. Trato de no pensar en el dolor agudo y permanente, de concentrarme en imaginar el antiinflamatorio buscando el camino hacia el lugar correcto. Como si yo fuese un dibujo animado. Las nauseas me obligan a salir de la ducha con el pelo empapado y la piel chorreante. Me lanzo a la cama. Boca abajo. Aprieto la tripa contra la almohada, como si quisiese perforarla. Cambio doscientas veces de posición y ninguna funciona. Fetal al lado del corazón y al contrario. Boca arriba, boca abajo. La ranita. Ni siquiera noto el frío que debo tener, ahí, desnuda y empapada sobre la cama. Me mareo de dolor. Ninguna postura es buena. Tengo náuseas pero no puedo moverme. El bebé. De rodillas, no sé por qué le llaman el bebé a algo que a mi me recuerda demasiado a un huevo. Mucho yoga, mucho tai-chi, mucho pilates que me sirven sólo para ponerle nombre a la sucesión de extrañas posturas. Pienso idioteces inconexas a medias por el dolor y a medias como forma de luchar contra él. No quiero saber qué hora es. No quiero comprender que ha pasado más de media hora, porque eso significará que la pastilla blanquecina no ha servido de nada. Ahorro fuerzas y trago otra de esas pastillas. Sé que esta funcionará. Que dentro de media hora los espasmos empezarán a remitir. Me visto a duras penas, enrollo mi pelo en un moño aun más desastroso de lo habitual. Me arrastro hacia la puerta con ganas de vomitar. Tardo 15 minutos en un trayecto de 5. La idea de sentarme me resulta tan atractiva que consigo aguantar las nauseas. Mientras la radio anuncia máximas de 20 grados, empiezo a tiritar. O empiezo a notar que tirito. Buena señal. El ibuprofeno desinflamando mis ovarios o lo que sea, hace que mi cerebro deje de estar concentrado en la sucesión de latigazos de mi abdomen. Suspiro y recupero un ritmo respiratorio normal. Ahora me duele como las encías sensibilizadas cuando muerdo helados de hielo. Esa sensación, en este momento, me resulta un alivio. Cuando aparco en el descampado me apetece un café, y apenas noto unos leves pinchazos. Ya está. Hoy ibuprofeno cada cuatro horas y no volverá a dolerme nada. Hay mujeres que soportan esto una vez al mes, 5 o 6 días al mes. Yo sólo de año en año, a veces ni eso. Y las admiro, porque si no van a trabajar siempre hay algún listo que cree que es una excusa. P.S. Ayer, mientras la campaña electoral y los debates sobre el debate, cuatro mujeres eran asesinadas por cuatro hombres que decían quererlas (o algo). Ya van 14 en 2008. Supongo que ya se habrán dado cuenta de que me obsesiona ver subir esa cifra. Lo pienso y me vuelven las náuseas y los escalofríos. Y la foto aquí Estoy haciendo una cosa divertidísima en el curro. Seleccionando imágenes libres de derechos. Básicamente y a lo bestia podríamos decir que durante los próximos 5 días mi trabajo consiste en ver fotos. Y estoy eligiendo algunas también para ponerlas por aquí y que las veáis. Pero no podré decir quién es el autor porque a los efectos no lo tienene: los fotógrafos cedieron todos sus derechos, igual que los modelos que aparecen en ellas (si aparecen). Y aquí tengo un armario lleno de cedeses en los que separar el grano de la paja y clasificar el grano. Todo según mi criterio, claro. No me digan que no es divertido! Y hay un montón de fotos de personas haciendo cosas variadas, lo que me ha dado una idea: "vidas inventadas". Algo parecido al primer ejercicio que hice en el taller y a eso que hago cuando viajo en metro o estoy sola tomándome un café: coger una imagen e inventarme algo en torno a ella... no sé, quizá si voy bien de tiempo seleccione algunos personajes y les invente una vida o un pedazo de vida, o una escena de película -de teleflin incluso-, y la ponga aquí de vez en cuando... La foto de arriba también es del banco... Ya hay diagnóstico. Sigo jodida pero al menos estoy tranquila. Me pasé todo el finde mala, y le mentí a todos cuando dije que tenía fiebre. Porque no tenía fiebre, pero me quedaba dormida y tenía hormigueo en las dos manos. Si tengo fiebre me tranquilizo. Sé que es una idiotez pero pienso: hay un bichito tocando los cojones y mi cuerpo se defiende. No había bicho, me preocupé muchísimo y, contra mis principios, fui al médico. Porque cada vez me encontraba peor y el dolor llega ya hasta el codo. He perdido la fuerza en las dos manos. Todo demasiado rápido. Resulta que es una idiotez. Una idiotez muy molesta que a lo mejor me obliga a "pasar por el quirófano". Síndrome del tunel carpiano, se llama. Si le voy a House con este caso me diría "usted es idiota". Pero mi médica es un encanto: era la sustituta del titular cuando fui la última vez (hace casi dos años) y ahora es su nombre el que está en la plaquita. Se acordaba de mi (cuando leyó mi historia) porque estuve más de una hora esperando mi turno con una jaqueca horrible y un niño chillándo en la sala de espera (fui sólo por la baja). Se rió diciéndome que sólo los visito cuando no puedo más. No parecía nada alarmada, pero a la vista del informe para el especialista sí lo está. El problema, por lo visto, es que va todo demasiado rápido. Esta noche ya he dormido con las férulas en pose "arriba las manos esto es un atraco". Lo de dormir es un decir, porque me obligan a una postura tan forzada que tengo que acostumbrarme, pero al menos esta mañana mi mano derecha era capaz de agarrar la taza con una cierta solvencia. La izquierda sigue fatal y el dolor llega ya hasta el hombro. Dicen que empieza y duele más en la mano dominante. Mi mano dominante es la izquierda y no puedo evitar reírme pensando que soy tan zurdísima, tan tremendamente zurda, que los esfuerzos de años que mi madre hizo no han podido cambiar mi cerebro obstinado. No sé encontrarme mal. Me pongo blandita y mimosa. Como una niña chica. Quiero ir ya a que me digan si hay que operarme o no, quiero sentirme mejor o bien del todo, si es posible. Y me frustra el dolor contínuo, el malestar y el cansancio de llevar un mes sin entrar en la fase de sueño profundo. Pero tengo que esperar: la amable Comunidad de Madrid me va a regalar por mi cumple una dolorsa prueba diagnóstica. Para asegurarse de que el día solo vaya a mejor... Dice: ¿te has dado cuenta de que quizá lleves años con esto? Pero como has empezado a dormir en septiembre, hasta entonces no habías forzado el nervio y no se te había inflamado. Y creo que debe ser algún tipo de maldición divina que me condena a no descansar, por H o por B... En fin, el caso es quejarme. Besos con las manos en alto! |