Universo Perpendicular



El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios)

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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.

Resumen

No estás en esto por la pasta...

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Mis jefes se acordaron de mi para la clausura del curso que dejé a medias. Y a mi me hizo mucha ilusión que me invitasen al acto, pero me hizo todavía más ilusión que mis alumnas me enviasen un mail pidiéndome que fuese a verlas a la despedida. 

Así que no me quedó más remedio que ir.  

Muchas veces me han preguntado la razón por la que daba esas clases y yo decía siempre “está muy bien pagado”. Es verdad que está muy bien pagado, que las temporadas de curso me permiten vivir bien unos cuantos meses. Pero como me dijo alguien que resulta conocerme muy bien, “no estás en esto por la pasta”. Porque dar las clases también significan jornadas laborales interminables, ir corriendo a todas partes... Pero me encanta.  

Hago mis numeritos tontos de escribir con las dos manos en la pizarra, mis monólogos malos tipo club de la comedia, les regaño un montón, nunca mando deberes para casa, pero les obligo a trabajar duro porque parto de la base de que todo el mundo puede aprender las cosas que yo enseño. Y en todos estos años todo el mundo aprendió. Todos y cada uno de mis alumnos (que ya son más de 120) consiguieron entender(me).  

Cuando entré por la puerta mi coordinadora casi me gritó “ay hija, menos mal que has llegado, me han puesto la cabeza como un bombo preguntando por ti”. Y mis alumnas me abrazaron así muy fuerte, como si me apreciasen de verdad. Y me dijeron que se habían aburrido el mes sin mi. Yo, claro, supe que era cierto y me emocioné. 

Luego los insufribles discursos de rigor, la entrega de diplomas. El café y las pastas. Y un libro de regalo. 

Uno escrito para lectores, para personas que aman los libros y la literatura. Porque lo vieron y se acordaron de mi. 

Esos son los regalos que más me gustan en el mundo. Lo leeré pronto, saltándome la pila de “pendientes” y ya les contaré si me gusta. 

  

La imagen es una ilustración de la biblioteca de Alejandría, cuando los libros tenían forma de rollo de papiro y olían diferente, y se leían diferente. Pero ya eran libros.

P.S. Dicen que para el próximo cuentan conmigo...

01/04/2008 08:11 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Hoy/hay Hay 7 comentarios.

Infinit (ivos)

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Arañar

Desnudar. Morder y chupar.

Besar. Mojar y abrasar. Centrifugar,

Volver a por más.

Girar

Rodar. Gemir. Gritar.

Sudar. Oler y probar.

Volver a por más.

Un día raro (y largo)

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Ayer fue un día muy raro. O quizá debería decir hoy, porque todavía no me he acostado. Llegué a casa a las 4:12 según el reloj de mi móvil. A esas horas no merecía la pena dormir. Es peor dormir muy poco que nada. Por lo menos para mi es peor.

Ayer fue un día raro en general. Volví a charlar con Kika como hacía tiempo sobre preparadores que se marchan en el peor momento y lo imposible de compatibilizar una jornada laboral con la rutina espartana del opositor.

Yo ya no soy opositora. Espero no volver a serlo nunca. Estudiar con presión es una mierda. Ahora soy estudiante con calma: ando aprendiendo CSS y dando la coña a mis compañeros con mis preguntas de principiante. En realidad ellos no quieren que aprenda. Si aprendo más de CSS no podrán decirme "no se puede" con la alegría que me lo dicen ahora.

Mi única respuesta posible en este instante es "yo lo he visto, luego se puede", pero denme dos meses y seré una tía insoportable (no quiero risitas maliciosas): seguiré sin saber demasiado pero creeré que sé.

Ayer pregunté muy seria si realmente se me veía tan ingenua. Pero la palabra que buscaba era "crédula".

Alguien descubrió "desmadejada". Otra palabra.

El chico escritor y yo nos convertimos en seres antisociales. Hablando durante demasiado tiempo. Eso hizo que le dijese a Magapola a la vez "qué tal todo" y "adios". Eso me impidió contarle a Javier dos cositas y le obligó a explicarme la "escolástica angelical" demasiado rápido, como en un hueco.

El camarero jovenzuelo de la tetería nos miraba raro al chico escritor y a mi cuando escuchaba nuestras frases grandilocuentes y nuestras idioteces. Supongo que pensaba que éramos sólo dos imbéciles con todo aquello de la "táctica y estrategia" que estaba lejísimos del poema de Benedetti.

Benedetti tiene un don casi divino para explicarme cosas o inquietarme. Anoche abrí su tercer inventario por cualquier lado y el resultado me dio miedo.

Da igual.

El chico escritor y su teléfono móvil que se quedan y luego se van, así que les espero a los dos parada en la esquina de una calle donde una china ofrece "sevesa" a todo el que pasa.

En la puerta de su casa, dentro de mi coche, horas y horas de conversación sobre "política". Izquierdas/derechas. Ellos/nosotros. Susceptibilidades, ofensas. La verdad, la mentira. Algo de Maquiavelo, del padre Rivadeneira, aquel jesuita que me cae tan mal aunque hayan pasado siglos, Habermas y la diferencia entre "entendimiento y acuerdo". Las peras y las manzanas. Foucault. Iusnaturalismo vs. consuetudinarismo.

Pero por supuesto sin decir ninguna de estas cosas. Sin citar nada de esto. Me repatean las conversaciones con citas como de "mira cuantas cosas sé" cuando en realidad cada uno sabemos lo que sabemos que siempre es muy poco (y a veces menos). Me gusta hablar de política con Guillermo porque jamás llegamos a ninguna parte pero jamás se enfada tampoco. Y esa es una novedad agradable.

Pero lo raro de ayer/hoy no fue nada de esto. Fue o es que algo se me quedó enganchado como un jirón de niebla entre los árboles. Algo anda flotando aqui dentro, revolviéndome. Algo que no consigo identificar, de momento, pero que ya me preocupa. Porque a lo mejor sí lo identifico pero no quiero nombrarlo.

Voy a dejarlo estar. A ver qué pasa.

Pero se parece al vértigo.

Hoy voy al médico (y no es eso)

La foto es de David y está aquí

 

03/04/2008 09:54 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Hoy/hay Hay 10 comentarios.

Vamos pasito a pasito, siguiendonos las huellas...

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Dije muchas cosas aparentemente inconexas. Excesivamente sinceras, puede.

Reconocí cada uno de mis miedos. Todos los vértigos.

Me froté los ojos suave con las yemas de los dedos. Medio tuerta con una lentilla rota.

(Mientras en Getafe se celebraba ruidoso el empate como una victoria).

Y al final, un plan para el rock in Rio. Como si julio fuese pasado mañana. En julio todo estará bien. Seguro. Y la sonrisa valiosa.

Respirar hondo, irme a casa y dormir. Simplemente dormir 5 horas seguidas. Con la tregua conseguida a base de esa canción de Calle 13 .

Pensar que quizá, después de todo, sea demasiada información. Pero nunca he sabido ni he querido y tal vez tampoco haya podido guardarme lo que me pasa.

La maldita teoría de la anticipación a la catástrofe que tantas veces me salvó.

Del desastre.

Y luego solamente hacerme pequeñita, caber en tu bolsillo.

Vendrá el desastre o no. Eso depende.

No lo esperaré. Me niego a esperarlo. Ahora que los dos sabemos que podría llegar y estropearlo... estoy tranquila. Es solo eso, sentir que no te engaño, que bajo ningún concepto te engaño. Que pase lo que pase no nos pillará a ninguno con el pie cambiado.

El vértigo (mi vértigo) está. Pero el borde del acantilado queda lejos.

Distingo el jirón de niebla enganchado en la rama de un árbol

Es cuestión de seguir dejándolo

(estar)

(o ser)

(o desaparecer)

(o hacerse grande)

... caminando en una tómbola de estrellas

(el título y la frase final es un verso de "beso de desayuno" la canción de Calle 13

Multiorgasmos modernos

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Leticia, una de las bellezas de la portada del disco, me recuerda cuando conoció a Alex Martínez y a mi me viene a la cabeza la primera vez que lo escuché cantar en febrero de 2006. Llevaba una camisa granate a juego con las copas de vino que salían en la canción. Era un concierto de los tigres y yo iba a ver a Paco Cifuentes. Pero empezó Alex Martínez con sus manos sobre el piano y llamó mucho mi atención.

Me recuerdo perfectamente en mi mesa favorita del Galileo, con la cabeza apoyada en la mano mientras escuchaba “tarde” mirándole muy fijo. Pero ahora es muchísimo mejor. Hace lo que quiere hacer, le dan igual las etiquetas absurdas que no sirven de nada cuando hablamos de música.

En el disco de Alex abundan los juegos y yo soy una mujer juguetona. Hay demasiadas canciones con las que me identifico demasiado. Que me suenan a lugares trillados, revisitados, terminados.

Empezaron orgásmicos y terminaron orgásmicos en la gruta de Costello con un exceso de reverv como de telepredicador. Demasiada charla entre el público nos obligó a los fanes/groupies a pegarnos al escenario..
Nunca me han gustado las primeras filas. Soy más de tercera, de cuarta fila. Ese punto donde las caras se desdibujan y a una no se la distingue dando saltos locos y cantando a gritos con la garganta rota desde casa.
Voy cambiando las letras de las canciones a mi antojo, a mi interés, adaptándolas a la situación, a las distintas situaciones y con las canciones de Alex siempre me divierte mucho el ejercicio.

Mi  favorita del disco es “Sácame de quicio”. Por ahora es sácame de quicio. Podría cambiar, esas cosas pasan. Podría cansarme de escucharla pero creo que un verso como “tengo un apetito insano y tú ganas de jugar” no va a cansarme nunca. El viernes hice algo que nunca hago: arreglarme escuchando la música del concierto. Ducharme con “sácame de quicio”, vestirme con orgasmos modernos y maquillarme con cruce de cables. Al salir de casa, “gente de bien” nos despedía por el pasillo. Y en Costello gente a la que saludar, a la que felicitar, a la que abrazar, a la que besar, a la que preguntarle “qué tal”.

Y un concierto de un “cantautor” empeñado en hacernos bailar. En sacarnos el lado canalla de abandonada-acompañada.Un cantautor que quiere hacer rock and roll. Que me pone a bailar un ocho básico de tango, un trocito de chotis, que me hace apoyarme los nardos en la cadera, con la falda “arremangá”.  Agitar la melena de león, la melena felina. Todo en un mismo concierto, muchas cosas en una misma canción...La técnica... dice algo de la técnica con lo que no estoy de acuerdo. Yo creo que la técnica es buena porque permite al arte y al talento encontrar más fácil el camino. Eso creo yo, que soy una bailarina que nunca llegará a estrella, sin apenas técnica, pero que disfruto tantísimo bailando casi cualquier cosa. Que disfruta tantísimo bailando esa música que ellos tocan con técnica y talento. Las dos. Hacen falta las dos cosas para el éxito. Es una cuestión de “té” (técnica, talento, trabajo, tiempo... y claro, un poco de suerte)

Alex y su banda (qué bien suena eso de “su banda”) nos hicieron bailar y divertirnos. Manzanero demostró lo que ya sabíamos cuando cantó bruja en el segundo aniversario tigrés: tiene carisma, talento, ganas... y cuando se ríe mucho los ojos se le achinana y le brillan. Manzanero canta, toca la guitarra, produce, luce unas gafas de sol que generan “polémica” y está ahí, un paso detrás pero al lado.

Orgasmos modernos. No sé, nunca me he curado las resacas con ibuprofeno. Y hay resacas, como la del viernes. Resacas de música y letras, que no me quiero curar de ninguna manera. 

P.S. La foto es de David Grau está hecha en la presentación de Bcn y la he sacado del blog de Alex porque yo no me llevé la cámara a Costello

Un finde raro (y corto)

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Tregua. La tregua significa no negociar, no discutir, no pelear. La tregua significa verle algo parecido al miedo en los ojos. Notarle recular, aflojar la presión. Apretaba tanto porque creía que podía.

Ese es un problema conmigo. No se me puede apretar demasiado pero parece que se puede.  Aguanto mientras puedo. Soporto la presión hasta que un día, de pronto, dejo de poder. Ese es un problema. Hay que avisar. He aprendido a avisar, a quejarme cuando me pisan el callo. 

El viernes llevaba planeado desde antes de la tregua. El viernes era mío, porque pater trabajaba el sábado.  Así que fuimos a ver a Alex Martínez. Disfrutamos con su concierto orgásmico, moderno. Con músicos de calidad y un público en el que había mucha gente conocida. Después del concierto dejé dos copas enteras en la barra porque me lié a hablar del mar y de los peces. Aprendimos el duro trabajo de azafata-florero-portero haciendo prácticas de calidad en los servicios de chicas de Costello donde, entre frase y frase, (telegramas de las vidas) entraba alguien que realmente quería ir al servicio, y no charlar. Así que nosotras señalábamos profesionales las puertas e indicábamos cuál estaba vacío y cual lleno.
Demasiado tiempo en cualquier caso. Demasiado tiempo que se me pasó volando. Al salir, muchos se habían ido, nuestras cosas habían cambiado de sitio y nuestros amigos y familiares se habían mudado al lounge del fondo. 
Honkey. Música indie, bailes, Mi garganta y mi mano izquierda (sin muñequera para evitar a todo el mundo la obligación de preguntarme) pidiendo cama. A las 5 se rindieron las dos. Nos marchamos a pasos cortos de plantas doloridas por los tacones. 

El sábado fue la prueba evidente de que ya no soy insomne. Ni tengo apenas trastornos del sueño. Me levanté a las cuatro. Sin resaca, con la garganta como si me hubiesen pasado una lija del cero por las cuerdas vocales.  Y una llamada de teléfono. Vete. Tienes que ir.  La percepción de lo provisional y otras obsesiones.
Preguntarme si me queda algo de fe. O si todo esto no es más que una fe gigante en las posibilidades de ser felices. La fe en que la gente evoluciona y que en esa evolución involuntaria tenemos que ir cruzándonos con gente que nos ayude a crecer, a mejorar a estar bien. 
Y viceversa. Mi nombre, ya saben, significa “la que hace feliz” y yo quiero que los que me rodean sean felices. Y si no les hago felices, si mis maneras no son las deseadas, si las cosas que soy, que no puedo cambiar, que no quiero cambiar tampoco, no son buenas o exactas (encajan) o adecuadas, entonces simplemente hay que seguir buscando.

 El viernes por la tarde, encontré en archivos de word unas de esas cosa que yo escribo algunas veces, como premoniciones que incluyen números ganadores de la lotería. No tengo poderes paranormales. Supongo que es la intuición (a secas, no femenina). La intuición que nos permite ahorrar energía cerebral. El sábado fui al cumple de Virginia, a sus jardines privados abiertos al público. Ella con su vestido de Custo y sus piernas de patinadora sobre hielo. Guapísima y feliz. Fui sólo un rato, sin regalo, con la genuina falda tubo de aquel mítico 3 de diciembre. La noche que vivimos peligrosamente. La noche en que golden lady me retó a una pelea en el barro. Hacía mucho que no me la ponía.Mi garganta se rindió prontísimo esta vez. 

El domingo F1, ensalada de tomate “kumato” y ducharme a la hora a la que las sombras son largas para salir a una ciudad/pueblo con equipo en primera división. Un sol de atardecer, viento que anuncia lluvia, nubes grises.  Y otra vez la vieja historia que quizá es el origen de todo lo otro. “Tú lo que tienes que hacer”. 

No soporto las frases que empiezan por “tú lo que tienes que hacer”.  

07/04/2008 08:18 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Hoy/hay Hay 3 comentarios.

Trileros

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Cuando llegué a Madrid, hace diez años, me gustaba coger el autobús hasta Atocha y ver jugar a los trileros en la esquina donde ahora se venden mazorcas de maiz. (que rima con Madrizzz)

Ponían sus cajas de cartón y sus trozos de patata. Formábamos un corrillo, movían las manos veloces y yo me quedaba mucho tiempo mirándolos sonriente.

Como si aquello no fuese una estafa. Como si fuese sólo una demostración de habilidad. Los miraba embobada. Fijos mis ojos en sus manos, tratando de ver los trucos, la trampa. A veces era posible. Algunas veces la uña larguísima del pulgar...

Me gustaba bajar sola hacia Atocha y caminar la cuesta Moyano con la cadencia lenta que tan difícil me resulta. Con la lentitud de no ir a ninguna parte. No sé andar lento. Soy incapaz de caminar lento si voy sola y me cuesta horrores, muchas veces, también acompañada.

Ese tomarse la ciudad como una carrera de obstáculos. Ese sortear gente siendo la más rápida en recorrer Fuencarral. Cruzando de acera más veces de la cuenta. Inventándome una carrera.

Con el taconeo de mis botas planas que resuenan en los adoquines. Mis botas como las bolas de los trileros: mis botas tramposas que parecen de tacón y no. Que resuenan como unos estiletos. Que hacen gruñir a mi madre sugiriendo que les ponga una tapa.

Hay algo que me excita en el sonido de un taconeo. En el sonido desmesurado, cadencioso y rítmico de un taconeo aunque sea de mentira. En la obligación de bailar con las caderas lo caminado. En el círculo vicioso de no saber donde empieza y donde termina todo. El eco en calles vacías, el eco en calles de agua, bulliciosas. El eco diferente de los mismos zapatos.

Taconear por Moyano y clavar la punta como una bailarina frente a cualquier puesto. Revolver en relevé.

A veces él me acompañaba. Con su reflex analógica que tanto le costó abandonar. Y su manía de apuntar y disparar fragmentos. De deconstruirnos cuando no sabíamos nada aún de la tortilla de Adriá. De describirnos en fragmentos infinitesimales pero representativos de nosotros mismos.

Él y sus "me encanta". A él le encantaban de mi hasta mis cosas malas. Y eso es siempre una ventaja. Pero más cuando tienes 18 años, y empiezas a comprender que hay efectos en los demás que ni controlas ni intuyes.  Me gustaba ir a ver a los trileros que desaparecieron después de algunos reportajes televisivos, y caminar la ciudad taconenado, tratando de ser lenta. Cruzándome con ojos que me miraban. Me veían, me recorrían. Siguen haciéndolo. Me gusta eso también de andar sola por Madrid: las miradas que me cruzo, que me cruzan.

El otro día caminaba bailando Garufa. Adaptando el tango al paso. O el paso al tango. Canturreando ese diccionario de lunfardo que es la letra del tango festivo. lguien se paró, se quedó allí quieto, viéndome venir recta por una calle larga.

Han pasado 10 años, no hay trileros, sigo teniendo tacones bajos que hacen ruidos escandalosos, no hay reflex, y he aprendido a intuir algunos efectos. Y tengo también tacones altos con suela de goma para robar apartamentos en la Riviera francesa, junto a "el gato". O para salir despacio sin que te enteres. Porque, aunque no te lo creas, me gustaba mirar a los trileros esconder la bola de la vista y algo se me quedó de todo eso.

Un poso tramposo. Juega conmigo a lo que quieras. Juega todo lo sucio que puedas... sé de sobra dónde tienes la bolita... aunque a veces señale. Han pasado 10 años y ya no estoy de visita... Y deberías haberte dado cuenta de que algunos días elijo un cubilete sin apostar nunca nada... porqué ya te he dicho que sé de sobra donde tienes la bolita. Y hay zapatos planos que parecen de tacón y hay tacones que suenan menos que unos calcetines acolchados.  

P.S. Este post no existiría sin Iraultza y el paseo y el "te acompaño" alrededor de la glorieta de Atocha, que me recordó mis días de observadora de trileros.

Y él es un jugador pero no un trilero, que quede claro!

Ah, la foto es la Cuesta Moyano antes de la reforma!

Body balance 40

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Ayer fue un buen día. Llegué a casa tranquila y contenta pero todavía no sé muy bien por qué. Me aburrí mortalmente en el trabajo porque me pasé la jornada esperando a que un determinado individuo dijese "ok" (además aquí dicen oká) a la fase uno para poder seguir desde ahí. Totalmente ociosa. Harta de leer y leer la documentación que, de todas formas, ya había leído demasiadas veces los días anteriores.
Además estaba perrísima y me dejé sin comentar los dos relatos que me faltaban. Tampoco me apeteció empollar los apuntes de mi cursito fashion. Pero, al final, el aburrimiento hizo que hasta enviase el test de la primera parte y empezase el trabajo final.

Salí especialmente temprano de trabajar por causas medico-administrativas. No encontré aparcamiento. Me empapé varias veces, se me olvidó comprar atún en el super lo que me obligó a cambiar mi plan de comida de hoy. Pero luego me alegré porque me ha quedado un plato riquísimo.

Tuve que correr para llegar a tiempo al gimnasio y empezamos el body balance 40.

Resulta que es precioso. Ahora tengo algo parecido a las agujetas en algunas partes de mi cuerpo, pero merece la pena: las aperturas de caderas nos siguen pareciendo facilísimas a Sonia y a mi a pesar de que la mayoría de gente de la clase (la profe incluída) no son capaces de hacerlas. La fuerza de piernas también nos resulta sencillísima, gracias al ciclismo (todo cuádriceps), sigo pegándome con el equilibrio y la espalda hizo crack colocándose por completo.

La relajación es larguísima y deliciosa, con una vuelta a los orígenes vibratorios-cuenconepalíes que me curaron el insomnio allá por septiembre.

9 minutos de oscuridad, silencio y cerebro entrechocando. Es rara la sensación. Y agradable. Ir quedándose dormidita, hecha un ovillo en la colchoneta, con la capucha de la sudadera tapándote la cara, y las manos en el bolsillo central. Y la mente casi en blanco.

Desperezarte poco a poco y mirarte en el espejo para comprobar que las ojeras, el cansancio y la pátina mate de los ojos han desaparecido como por arte de magia.

Debería recetarlo la seguridad social. Lo digo en serio. El bienestar, algunas tardes de martes, es baratísimo y sencillísimo. Con la simpleza de las cosas buenas.

Me voy a tomar un café y a ver qué tal anda la chica del puestecito, que ayer iba al dentista. Se acuerdan que les hablé de la chica del puestecito? Sigue siendo una mujer dulce y encantadora y tranquila... Siempre sonriente, como si ella también tuviese un cuenco nepalí en casa.

09/04/2008 08:39 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Hoy/hay Hay 3 comentarios.

De corazonadas, vocaciones y otras generalizaciones

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Mi jefa me contrató porque nos caímos bien en la entrevista. Estoy segura. En este siglo XXI de "superformación" donde todo el mundo tiene tantos títulos, mi currículum era parecido al del resto de candidatos.

Sólo que yo era unos años mayor que los demás y tenía estas estructuras mentales que tengo, para bien y para mal.

Ella dijo en la entrevista que eso se debía a que éramos periodistas vocacionales y yo pensé automáticamente "o viceversa".

Creo que hay algún rasgo de carácter que determina la vocación temprana por el periodismo, pero hasta antes de ayer no sabía ni siquiera elucubrar con ese algo.

Ahora, después de eso que dijo Javi hace una semana en la tetería sobre asumir que la formación nos crea ciertos esquemas mentales. Después de observar gente en la que me reconozco y tratar de entenderme con personas con las que no tengo absolutamente nada que ver a pesar del gran parecido de nuestros códigos genéticos, creo que, a veces elegimos la carrera o la profesión por los esquemas mentales que requiere. Y en este caso puede que la clave sea una mezcla rara entre "razonamiento" y "corazonada".

Creer que se puede aprender a pensar de forma que aparezcan las corazonadas. Que se puede tratar de controlar de una forma mínimamente racional, esa parte aparentemente automática que es lo que llamamos instinto (que en realidad se basa en observaciones del entorno registradas de forma semi-inconsciente).

Maneras de pensar, no fórmulas infalibles. La creencia tan anticientífica de que casi nada es infalible en la vida, en las vidas. Pero la confianza también en que uno puede ir aprendiendo, mejorando, facilitando la corazonada.

O como dice Jesse James Garret, gurú de arquitectura web: "habilidades, no reglas".

Creemos mucho en las habilidades y tenemos problemas con las reglas: sólo somos capaces de seguirlas si las entendemos, si les vemos un sentido.

Por eso, los buenos periodistas, los vocacionales, meten las narices donde no les llaman y se cuestionan cosas que los gabinetes de prensa no previeron...


Todo esto, claro, es una generalización de varios casos particulares. Y una corazonada. Muy típico de periodista y puede que completamente erróneo.

Semi-automática

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Hemos despertado en invierno. Eliminados pero resacosos de fiesta sinsentido. De sombrerero loco. Tengo dos maletas atestando el maletero, el coche mal aparcado, sueño, hambre, y el revoloteo del aleteo del punteo de los dedos leyendo en braille y los códigos en clave. Y entender las señales.

Hemos despertado en invierno. Eliminados pero resacosos, con la ciudad llena de restos de un naufragio que no lo parece.

Todo me resulta extraño esta mañana. Hay días en los que me quedo sin referentes. Y el lastre no es lo que me mantiene en tierra firme si no eso que me impide volar bien alto.

Esto no es más que una tontería porque no puedo decir lo que quiero. No sé decir lo que quiero. No sé siquiera si sé completamente a ciencia cierta lo que quiero.

O sí.

Irte a ver

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Y va Mario Muchnik y me cambia el rumbo de una mañana con esta frase:

las mejores imágenes son las que no tomé"

Y a mi me dan ganas inmensas de niña caprichosa de ir a ver su exposición en la Casa de América. "Volverte a ver", se llama, un viaje de vuelta a Argentina para redescubrirla y fotografiar su infancia. O eso dice.

Argentina, fotos y la lucidez de un hombre que aprieta el disparador por una necesidad sensual (supongo que en las dos primeras acepciones). Un hombre que habla del olor del sudor y las flores, y las mandarinas. Olores y recuerdos.

A la niña caprichosa le dan ganas inmensas de oler Argentina a través de unas fotos y de intuir por lo que veo cuáles son las mejores. Las que se quedaron fuera del objetivo.

Porque yo nunca he sabido hacer fotografías, y todas las buenas se me quedan sólo en las retinas.

Alguien viene?

Entrada libre

Del 10 de abril al 25 de mayo de 2008.

Horario: de lunes a sábado de 11:00 a 20:00 h / domingos y festivos de 11:00 a 15:00 h

P.S. La foto es suya, claro, de la exposición.

14/04/2008 08:09 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 9 comentarios.

Helado de cactus

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Probamos helado de cactus. No tenía pinchos, pero era verde. Nos gustó a las 3. Sabía refrescante. Entre ácido y dulce. Sabores interesantes.

Al derretirse dejaba una especie de grumos extraños, como trozos de hojas de aloe vera. Ahora todo tiene aloe vera y té verde (hasta esos chicles que ofrece mi hermana con tantísima sorna)

Pero de Japón traen además helados de cactus. Y nosotras los pedimos.

Y seguimos viéndonos cada poco tiempo. Y seguimos tomando más vino de la cuenta. Y seguimos dejándonos bailar el agua por camareros "gafapastas" y seguimos probando tapas raras.

Y seguimos hablando así. A lo bestia  de lo accesorio, con cuidado de lo importante.

Dicen ellas que no puedo sentirme culpable. Que no debería preocuparme tanto. Ellas se ponen casi siempre de mi parte. Ese es el trato. Y cuando es imposible estar de mi parte nunca se ponen en mi contra. Ese también es el trato. Llevamos mucho tiempo cumpliéndolo.

En "El aire" ya no hay cocteleras, pero sigue habiendo ángeles que cumplen deseos, así que lanzamos nuestros papelajos por la ranura de metacrilato.

Y seis horas después del primer blanco, cuando nos hemos pasado al tequila dorado, como nuestras pieles en verano, por fin ella cuenta su parte. Esa que nosotras sabíamos de sobra, desde hace casi un año. Por fin, seis horas después, de la espita empieza a salir vapor a una presión no demasiado preocupante en cualquiera que no sea ella.

Pero es ella y contar siempre es superar la anteúltima barrera.

Le decimos que le cuesta contar, que le cuesta tanto contar... Y responde "pues hay algunos que en 5 años no se han enterado". Y ya no queda casi ningún resto útil de ninguna barrera.

Al despedirnos, en la esquina de las calles, en el semáforo. Dice "tienes razón: si no funciona al principio no funciona nunca". Me anima a no equivocarme como ella, tragando saliva. Me empuja por la pendiente por la que de todas formas ya siento estar rodando...

Ministras rosas

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Berlusconi no me gusta. Nunca me ha gustado y no creo que esto sorprenda a nadie, a estas alturas.

Sus declaraciones provocando a "Zapatitos" me parecen sobre todo incoherentes viniendo de un hombre que tuvo que pedir perdón en la tele a su esposa.

Dice que el Gobierno español es demasiado rosa, en un alarde de originalidad y poesía cromática y que en Italia eso no pasa porque hay prevalencia del hombre sobre la mujer. Pero luego tiene un Ministerio de Igualdad, con una ministra mujer y rosa a más no poder. Más rosa que todas nuestras ministras juntas.

Stefania Prestigiacomo es guapa. Y no puedo decir mucho más a la vista de su magnífico decálogo para ser feliz.

Hagan el favor de pinchar y no se pierdan los consejos buenos-buenos, de calidad, modernos, igualitarios y nada ofensivos para ninguna inteligencia.

Bridget Jones es un personaje que ironiza. Esta mujer es una persona que interioriza esa ironía y se la toma al pie de la letra.

Y, mientras, aquí, la caverna se mete con Bibiana Aído, con el argumento de que es joven y mujer. Y el argumento aun más peregrino de que no han encontrado nada malo que decir de ella, de momento.

Yo no la conozco de nada, no sé si será buena o mala ministra. Estoy parcialmente de acuerdo con ella en que el lenguaje hace que perdure el machismo. Todos (y todas jeje) tenemos tics. A veces lingüísiticos. A veces, para cambiar la realidad hay que empezar por cambiar las palabras, aunque me parece absurdo el uso masivo de la @ y todas esas cosas. 

Y me imagino a Pérez Reverte iracundo afilando el lápiz que usa para escribir su Patente de Corso.

Y Carme Chacón cuadra a la tropa con su barriga. Y algunos militares se la envainan. Porque ella manda. Ella está al mando y si ella dice firmes, ellos firmes.
A mi me parece absurda la parafernalia del ejército. Por lo visto la disciplina nulopensante es necesaria para no morir en combate. Será verdad. Pero tengo que confesarles que disfruto pensando en esos que aprovechan la pascua militar para decir idioteces, cuadrándose ante una mujer embarazada que es un símbolo y probablemente les de nauseas. Y disfruto más sabiendo que se acostumbrarán.

Zapatero quiere pasar a la historia (es leo, recuerden). Y lo conseguirá a este paso.

Este fin de semana, en Valladolid, vi a una pareja de lesbianas pasear de la mano por el paseo Zorrilla. Eso era impensable hasta hace poco.

Yo creo que es posible gracias al cambio en las palabras: a llamar matrimonio a lo que es un matrimonio y no "pareja de hecho" o "conjunto de dos personas del mismo sexo que tienen los mismos derechos que un matrimonio pero no son un matrimonio por eso de no mezclar peras con manzanas".

Y sí, soy feminista. Sin cartel. Y libro mis microbatallas que muchos consideran absurdas.

Ya saben que me gustan los refranes y "un grano no hace granero pero..."

Ah, la mujer de la foto es Bibiana Aído, que también es guapa y de momento no tiene un decálogo gilipollesco.

Relato-patata

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Todo se volvió loco con el dichoso 11-M. Entonces empezaron los fondos reservados para cuerpos de élite. La Interpol creó un grupo de espías especializados en terrorismo islámico. Espías como los del telón de acero. Y yo entré después de superar todas las absurdas pruebas sacadas de algún capítulo de Misión Imposible.

Llevo 14 meses infiltrado en una madrasa paquístaní. Estudiando el Corán de una forma tan salvaje que estoy a punto de hacerme suicida de verdad.

Hace dos semanas que nos trajeron al suburbio parisino de Clichy. Hoy es el gran día y tengo miedo. He manipulado ya un par de detonadores. Mis bombas, desde luego, no van a estallar, pero no sé si voy a poder asegurarme de que las otras fallen.

Su plan dice que luego iremos a la Torre Eiffel. Donde hacen cola los turistas para subir a la cima. Se supone que todo tendría que saltar por los aires, se supone que será una masacre. Pero el plan (el mío, el nuestro) dice que alguien llegará antes a rescatarme y a detenerlos en el sentido más literal de la palabra.

No sé, hace 3 días que no establezco contacto y pienso que si muriese ahora nadie se enteraría. Yo no existo, así que nadie me condecoraría, ni saldría en los periódicos, ni sería un héroe, ni habría muerto en acto de servicio. Quizá, con suerte, un titular neutro "hallado el cadaver de un español en un piso de París, la gendarmería cree que fue un ajuste de cuentas".

Dice el manual que no debería pensar estas cosas, pero el manual nunca ha estado en un piso lleno de explosivos manejados por fanáticos.

Llaman al timbre. Oigo de lejos que alguien dice en árabe "yo también he traído patatas" y suspiro aliviado. Han llegado.

(299 palabras)

P.S. El tema del taller era la primera frase dicha por Aroa después del saludo. Ella no sabía nada de la historia. La frase en cuestión resultó "yo también he traído patatas". David tuvo la idea de los espías. Xavie dijo: "lo jodido es hacerlo en menos de 300 palabras. Y yo pensé justo en aquel momento que iba a escribir un relato con la frase de Aroa, la idea de David y las normas de Xavie. Para colgarlo el jueves temprano.

Aquí está. Recuerden que la frase es de Aroa, la idea de usarla como contraseña entre espías de David, las normas sobre la extensión de Xavie. El resto es mío.

El relato que leí ayer era largo, naïf (por usar un eufemismo) y no tenía nada que ver con este. Bueno, sí. Alguien decía "yo también he traído patatas". El relato que leyó David era de espías también, tenía 305 palabras (creo recordar) y molaba.

La foto es Mr. Potato, por supuesto...

Besos con sabor a ruffles al jamón!

Viernes

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Yo no tuve cuentos de hadas en la infancia. En eso puede que fuese una niña rara. Lo más parecido a un cuento de hadas que tuve fue "Robinson Crusoe" razón por la cual nunca he buscado príncipes azules, a lo mejor quería un viernes. Luego vino Almudena Grandes a terminar el cuento.
Defoe me parece tan moderno... tan avanzado a su época. Tan lúcido en muchas cosas... Pero de pequeña sólo me admiraba la fuerza de aquel náufrago. Me admiraban sus ganas de vivir. Su forma de rescatar restos del naufragio y convertirlos en una vida.

Ese era mi cuento de hadas. Después empecé con la colección rojiza y dorada de Julio Verne. Supongo que esas cosas marcan.

Esas cosas y una madre que sólo me regalaba libros. Muchos libros. Pero que nunca me contaba cuentos, aunque en su memoria tramposa se recuerda relatando a pie de cama.

Su madre, mi abuela, hacía refritos de cuentos malísimos por pura envidia a mi abuelo. Y siempre en un hueco entre la partida y cierto programa de la tele. Era teleadicta, jugadora, y disfrutaba de la vida exprimiéndola con una pasión sorprendente. Nosotras la distraíamos Esas cosas marcan.

Mi abuelo hacía literatura infantil sin saberlo. Historias apasionantes de niños aventureros que viajaban por todo el mundo. Él nunca tenía prisa. Y era capaz de incorporar a dos niñas a su único hobbie: la quiniela.

La quiniela le gustaba casi tanto como estar con nosotras. Así que los domingos eran un rumor de transistor y cruces en papel de calco.

Hacíamos una columna cada una. Mi hermana siempre acertaba más.

El resto de los días Txiringuin se enfrentaba a osos polares, pero a nosotras nos gustaban los osos polares, así que Txiringuín se hacía amigo de los osos polares que le contaban secretos en el idioma de los osos.

Las historias continuaban tarde a tarde. Y siempre empezaban con un "¿dónde dejamos ayer a Txiringuin?". Y había un acuerdo silencioso entre las partes: nosotras nos emocionábamos con la literatura y dábamos respingos en la alfombra, y nos abrazábamos mucho a él. Como si nos lo creyésemos.

Fuimos aprendiendo a distinguir la literatura de la realidad. A entender que a veces las cosas se entrecruzan. Y a sumergirnos. Fuimos aprendiendo la complicidad con el que cuenta.
Supongo que esas cosas marcan.

O que yo elegí preferir indígenas de buen corazón a príncipes afectados, contadores de historias a regaladores de cosas, los juegos inofensivos y los excesos al egoísmo frío, el hedonismo al cristianismo. La complicidad sobre casi todas las otras cosas...

Lo bueno. Me quedé con lo bueno. Tuve la suerte, la oportunidad y las ganas de quedarme con una mezcla de eso que, ahora, mucho tiempo después, me sigue haciendo feliz.

Y la primera conversación que tuve en castellano fue con un perro. Dicen los testigos que parecía entenderme. El día anterior le había hablado al mismo perro en mi propio idioma. Supongo que pensé que ese era el problema...

P.S. La foto es de Moonysun

...en el aire

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Hablo mucho de Quique González aquí. Posiblemente demasiado. Es la frustración de no conseguir explicar su grandeza como músico.

Suena ahora una grabación casera de 3 minutos. "Polvo en el aire".  Suficiente para apreciar.

Yo no quería que se me oyese. Yo quería una grabación lo más limpia posible. Pero no puedo evitarlo.

Se me escucha exclamar a cada paso. Se me oye en la voz eso que no sé explicar.

Mientras, él canta perfecto, y claro y limpio. Y mis "ohh" de boca abierta. De disfrutar. Se oyen mis "ohh" y también expresiones muy poco de "señorita".

Quique canta cada vez mejor cada una de sus letras que el no quiere llamar poesía. Sus letras cercanas. Contando, colocando o mordisqueando cosas que nos pasan a todos en la vida. Continuamente. Y en su voz todo tiene sentido.

Yo cofieso. Me confieso, entiendo. Respiro o lo intento. Porque él canta. Y cómo canta.

Vinieron Ro, Iller y cia. Vinieron Iraultza y su amigo sugiriendo posibles indumentarias.

Disfrutamos tanto de la música como de las tapas, los nuevos diplomáticos que sellan pactos, la repostería infantil, la reventa y todas esas cosas.

 Anoche fue "la noche" del día de ayer que fue "el día". Todo es una locura pero a mi me gusta.

Se lo digo en serio. Escuchen a Quique González, síganle los pasos coherentes de gigante. De tío grande.

Personal --> Salitre 48 --> Pájaros Mojados --> Kamikaces enamorados --> La noche americana --> Ajuste de cuentas --> Avería y Redención.

7 discos en 10 años. 7 discos generosos de hombre que ama lo que hace: música.

Luego vayan a uno de sus conciertos. Corran. Vayan ahora que está en un estado de gracia global. Disfruten de las dos horas y media. Es lo único que se puede hacer cuando él se sube a los escenarios.Disfrutar de la  buena música, de los buenos músicos, de los hombres que saben lo que quieren y lo luchan con las uñas y con los dientes.

Y vencen. Nos vencen. Nos convencen. Nos secuestran la cabeza.

Lo de anoche fue impagable. Llenará plazas de toros y yo estaré ahí, para disfrutarlo entre la masa.

Porque el ser humano es un animal. Y repite las conductas que le dan placer. Y abandona las que no.

Hace 9 años y medio "Cuando éramos reyes" me despertó en un tren. Ayer abrió el concierto del Palacio de Congresos. Entre medias he ido a verle tocar SIEMPRE que he podido. SIEMPRE.

Háganme caso, algo tiene el agua cuando la bendicen. Y somos muchos los que nos vamos enganchando sin remedio.

 P.S. Escrito con una pintura magenta en un papel demasiado satinado. Con letruja de bruja. Han pasado dos días desde el concierto y sigo en ese estado... Y sigo escuchando tres minutos de perfección: polvo en el aire (ahora la armónica y la carne de gallina).

La crónica (por si aun no están saturados de mi hablado de quique) donde siempre.

La foto, del final del concierto, con Carlos Raya. Tampoco hay palabras para explicar lo que Carlos Raya tocando una guitarra le hace a mis defensas, mi columna vertebral, mi piel y todos mis sentidos.

El autor de la foto es "lebowski". Hay más de esa noche, también en el foro.

Al amanecer

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La atmósfera de esa canción es perfecta para una escena de ducha. Pelo empapado. Boca entreabierta. El chorro compitiendo en calor con la piel.

El ritmo de la música casi obligando a las manos a deslizarse lentas por la cara, el cuello, el escote. Hasta el ombligo... El ritmo de la música obliga a un número casi pornográfico.

Diego Vasalllo es un perfeccionista. Corrige y corrige. Retoca hasta los límites de la cordura. Muchas veces creo que se pasa.

Pero esta crudité es perfecta. Con un final instrumental larguísimo donde la guitarra y el bajo y la batería suenan a jazz.
Todo es espeso y denso como un líquido sintético.

La letra parece a mi medida. A la medida de las cosas que encontré rebuscando, que vinieron por casualidad.

Parece escrita en Venecia, en una habitación de hotel de 5 estrellas. Mientras una mujer se ducha con la puerta abierta. Una mujer juguetona que ha bebido demasiado vino a conciencia. En una cena deliciosa de cosas a medio decir cuando escucha el camarero. Una mujer que sólo baila lo que él toca desde fuera, con su guitarra oscura.

Parece como si él hubiese querido seguir tocando siempre esa canción para que ella hubiese seguido siempre dejándose empapar y envolver por agua hiriviente como sus poros.

Una paradoja entre las ganas de seguir tocando y la necesidad de entrar en esa ducha de mampara esmerilada.

Es perfecta. Sexy. Pesada. Atmosférica. Deliciosa.

Woody Allen, Bill Evans, Chet Baker, Antonioni, Leonard Cohen, Visconti.

La luna, piscinas doradas, lluvia, amaneceres sobre Venecia, eclipses de miradas.

La canción lo tiene todo. Hasta una mujer con un vestido sin espalda. La misma que yo imagino caminando lenta, desvistiéndose más lenta, descalza hasta la ducha. Dándose la vuelta sólo cuando la mampara hace translúcido lo evidente.

Hay mañanas de lunes en las que las duchas no son un trámite. Se alargan con la casa vacía y silenciosa, excepto por una canción sonando bajito. La quinta crudité se repite incansable.

Veinte días después, el mundo sigue girando en un sentido absurdo. Pero todo huele bien y el punteo de la guitarra vuelve a hacerme cosquillas y la blusa de seda me hace cosquillas y algo me eriza los pelos de la nuca.

Tengo ganas de jazz y Madrid por las noches. Y las noches por Madrid...

P.S. Al salir de la ducha. La foto es la terraza del Bauer Hotel, al ladito de San Marcos. No es tan caro. ¿No les dan ganas de amanecer allí?

Amanecer (otra vez)

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La oficina está aun en un silencio de iglesia. El atasco de hoy retrasa a los más madrugadores. Yo he pagado 1.65 de peaje. El dinero sirve para eso. 1.65 euros de paz infinita y 140 km/h. Después del amanecer más bonito que recuerdo.

Merece la pena madrugar tantísimo para ver el cielo incendiarse así. Parada en una carretera de circunvalación mirando al este. Al este exacto marcado por las brújulas. Kilómetro 11, un poco antes de la curva que vuelve a orientarnos hacia el norte.

El cielo parecía primero pintado por Tintoretto: todo azules y rosas. Después, el sol redondo, perfecto, naranja, empezó a levantarse y convertirlo todo en un incendio controlado. Ahora juega al escondite detrás de una nube de mentira. Y la oficina de grandes ventanales de mi edificio inteligente tiene todas las luces apagadas.
Dice el hombre del tiempo que empieza la primavera. Yo, que soy una optimista llevo unas bailarinas con volantes, manga corta, mi perfume de por las mañanas y sorbo café de máquina como si fuese un espresso auténtico. Capuccino de avellana, para más señas, lo único bebible y disponible en este momento.

Y tengo ganas de sandalias, tapas por la latina y camisetas de tirantes. Tengo ganas de pecas en la nariz. De sol y crema hidratante.

La foto, claro, es de David. Una pena no tener la cámara esta mañana. Aunque conociéndome habría fotografiado cualquier desastre...

El día del libro

Hoy es el día del libro. A estas alturas ya están saturados, imagino. Yo he sido arrastrada desde la presentación de un libro, una cosa muy adecuada al día, hasta el proceso de alcoholización concienzuda. Voy a celebrar el día del libro tomando cañas. Muy poco ortodoxo, la verdad, y a la vez muy español.

Hay más de un 40% de españoles que no lee nunca. Nada. Una pena enorme, para ellos sobre todo. La media nacional está en 8 libros por año. Ni siquiera este 2008 de locura y poco tiempo voy a conseguir leer tan poco. Pero cada vez leo menos... Y eso no me gusta.

 

Dentro de un rato le dan el Cervantes a Juan Gelman. Un poeta.

 

Él dice muchas cosas de bocas abiertas. Hoy, ahora, a las 8:20 de una mañana de atasco y más amaneceres de colección, elijo este. Como quien pide un deseo. La primera estrofa de "cerezas"... Tengo antojo de cerezas...

 

Cerezas

Esa mujer que ahora mismito se parece a santa Teresa
en el revés de un éxtasis / hace dos o tres besos fue
mar absorto en el colibrí que vuela por su ojo izquierdo
cuando le dan de amar /

 

Y esta tarde, a las 19.00 Luis García Montero estará en la FNAC, leyendo.

Cabo Sounión fue el primer poema de Luis García Montero que leí nunca. Era el año... no sé, puede que 96. Desde luego no era el 97, ni después. Sé que leí el poema cuando aun no entendía lo suficiente y no sabía casi nada. Pero ya había leído "Malena es un nombre de Tango". Eso también lo recuerdo. Era un suplemento de El País, sobre nueva poesía en español.

 

CABO SOUNION

Al pasar de los años,
¿qué sentiré leyendo estos poemas
de amor que ahora te escribo?
Me lo pregunto porque está desnuda
la historia de mi vida frente a mí,
en este amanecer de intimidad,
cuando la luz es inmediata y roja
y yo soy el que soy
y las palabras
conservan el calor del cuerpo que las dice.

Serán memoria y piel de mi presente
o sólo humillación, herida intacta.
Pero al correr del tiempo,
cuando dolor y dicha se agoten con nosotros,
quisiera que estos versos derrotados
tuviesen la emoción
y la tranquilidad de las ruinas clásicas.
Que la palabra siempre, sumergida en la hierba,
despunte con el cuerpo medio roto,
que el amor, como un friso desgastado,
conserve dignidad contra el azul del cielo
y que en el mármol frío de una pasión antigua
los viajeros románticos afirmen
el homenaje de su nombre,
al comprender la suerte tan frágil de vivir,
los ojos que acertaron a cruzarse
en la infinita soledad del tiempo.

En aquel suplemento, del que conservo las páginas recortadas y amarillentas, totalmente localizables dentro del caos de mis papeles, estaba también algo de Benítez Reyes, y un poema de Antonio Colinas, leonés.

A Colinas ya lo conocía de antes. Mi padre y su obsesión por los escritores de "su" tierra, a pesar de que él nunca supo y nunca sabrá apreciar la poesía.

Hay poemas de Colinas que describen los paisajes de un verano mío, de bicicletas, lechones tomando el biberón, moras recogidas de las zarzas y olor a madera recién cortada. Pero hoy dejo aquí este:

 

Fe de vida
       

Esperar junto a este mar (en el que nacieron las ideas)
sin ninguna idea. (Y así tenerlas todas.)
Ser sólo la brisa en la copa del pino grande,
el aroma del azahar, la noche de las orquídeas
en las calas olvidadas.               

              

Sólo permanecer viendo el ave que pasa
y no regresa; quedar
esperando a que el cielo amarillo
arda y se limpie con los relámpagos
que llegarán saltando de una isla a otra isla.
O contemplar la nube blanca
que, no siendo nada, parece ser feliz.
Quedar flotando y transcurriendo de aquí para allá,
sobre las olas que pasan,
como un remo perdido.
O seguir, como los delfines,
la dirección de un tiempo sentenciado.    

 

Y en aquel artículo también había un poema de Cristina Peri Rossi.

Y me enamoré de aquel poema. De su simpleza. De su lenguaje sencillo y de los escalofríos. No era este:

 

LA PASIÓN

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.

"Babel bárbara" 1991

Ni tampoco este otro, tan aparentemente tonto, pero tan tan tan exacto.

 

DISTANCIA JUSTA

En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo           digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.

"Otra vez eros" 1994 

 

Un día tengo que hablarles de lo que opino yo del amor y del boxeo. Pero hoy no.

Hoy lean a los buenos, no mis tonterías. Háganme el favor.

 

B

    e

        s

            o

                s

23/04/2008 08:41 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo leo... Hay 3 comentarios.

El punto sobre la i

20080424075941-caligrafia.jpgOigan, si no fuese porque hablamos de un asesinato sería como para troncharse de risa. De hecho me estoy tronchando de risa a pesar de todo, a la misma vez que me siento un poco mal. Como si fuese insensible. Los puntos de las ies causan serios problemas en Turquía.
Allí yo lo tendría claro. Resulta que cuando escribo a mano no pongo puntos sobre las ies. Siempre dije que esa era la clave de mi velocidad supersónica tomando notas. Me parecía una frase irónica y buena, con ese punto de prepotencia tan mío: "voy tan rápido porque no pierdo el tiempo poniendo los puntos sobre las íes, las íes son íes tengan o no tengan puntos"

Casi al mismo nivel que mi frase prepo-estrella "mi principal ventaja es que me conozco muy bien a mi misma". Todo, claro, dicho en el tono insoportable adecuado. Por supuesto no es cierto, me conozco bastante bien, pero no MUY bien.

En fin, ahora resulta que los puntos de las íes tienen una importancia literalmente vital para algunos. Como aquella profesora de lengua que quitaba 0.25 por error ortográfico y consideraba no poner el punto a la i un error ortográfico. Le dije: sacaré menos dosmillones, la nota más baja del mundo, porque soy incapaz de poner los puntos de un día para otro.

Y no puse ni uno. No me descontó nada, claro, con la excusa de que mi caligrafía tenía esa peculiaridad.

Siempre he tenido "problemas" con la caligrafía. Aunque a mi nunca me parecieron problemas...

De pequeña yo iba a un cole progre. Y ellos consideraban que la caligrafía es una muestra de la personalidad, y que, por tanto, había que dejarnos libertad a los niños de la infancia. Así que a los 6 años hacía las eses como estas de aquí y no aquellas cursiladas barrigudas con arabescos. Y así con todas las letras.
Pero a los 9 trasladaron de ciudad a mi padre y me cambiaron a un cole trasnochado. Y a la profe casi le dió un ataque cuando vio mi pésima letra. Así que estuve un año entero haciendo cuadernillos asquerosos. Me resultaba tremendamente aburrido, pero decidí que era más simple hacer eses barrigudas que pelearme con aquella histérica.

Años después mi tutor del momento, que tenía 23 años, osea 10 o 12 más que yo, y nunca me pareció un adulto, se vengó en mi nombre de la afrenta-tortura caligráfica a la que fui sometida, diciéndole en público a la profesora "huy si ahora escribe muy bien, escribe a máquina, con eso te lo digo todo" y luego "no, en serio, a mi me gusta su letra, Alicia". El Alicia tenía todo el retintín del mundo (rintintín, que decía Alicia. También decía "qué lo mismo da", y a mi me rechinaba ya entonces, pero me callaba porque ella tenía en sus manos la tortura caligráfica.

No sirvió de nada todo su esfuerzo titánico. Mis emes, enes, ues, uves y aes son idénticas entre sí. Igual que es imposible disntinguir una te (sin travesaño) de una ele, de una b hecha con la suficiente velocidad...

Y claro, las eses son "de molde" sin barrigas ni arabescos.
Siempre he sido minimalista, y para la caligrafía no iba a ser menos: tres trazos sirven...

Ahora, que si alguna vez me da por aprender turco tendré muchísimo cuidado revisando las notas de la nevera, asegurándome de poner correctamente los puntos sobre las íes. No vaya a ser que tengamos un disgusto por un quitameallá esta letra...


¿Y si el domingo hacemos podio?

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Supongo que ya se habrán dado cuenta en episodios anteriores de lo antipatiquísimo que puede llegar a resultarme "Farnando" Alonso. Pero este año que es tan complicado, quiero que gane. La vida es una cachonda. Y Alonso muy buen piloto aunque me caiga tan mal. Una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Esta es mala temporada para Renault, que aun no había conseguido adaptarse a los neumáticos bridgestone, que lleva mucho tiempo de retraso y este año sufre también las nuevas normas de la FIA y problemas aparentemente irresolubles con su "carga aerodinámica".

Fuentes bien informadas (de dentro de Renault, vamos) me contaron que Fernando Alonso es el piloto que más ayuda a los ingenieros, que más capaz es de diagnosticar lo que le pasa al coche y cómo puede mejorar. Y eso justo necesita Renault para intentar recortar tiempos.

Yo creo que vamos a mejorar, que la sed de victoria del asturiano nos permitirá subir, con mucha suerte (salidas de pista, safety cars y errores en boxes incluidos), un par de veces al podio.

Firmo ya. Dos podios para Renault este año es muchísimo. Aunque mi optimismo me hace pensar que quizá puedan ser incluso más...

Pero ya ha empezado el baile.

No ha hecho más que ponerse el semáforo en verde esta temporada y ya se empieza a hablar de incumplimientos de contrato y de que Alonso el año que viene correrá dentro de una bala roja. Y también empiezan a decirle los del "cavallino rampante" que ni lo sueñe.

Y él haciendo guiños absurdos como celebrar "poles" de Raikonen como si fuesen propias.

Para mi eso demuestra mi teoría inicial de que la gente no cambia: después de comprobar que un ambiente laboral irrespirable nunca es buena idea, esta temporada parece ir por el mismo camino. Le ciegan las ganas de ganar. Es muy desagradecido con un equipo que confió en él cuando nadie confiaba, que le hizo campeón del mundo y le volvió a acoger cuando NADIE lo quería. Él, que tan amargamente se quejaba de la falta de confianza, es la primera rata en abandonar un barco que no reflota. Y es tan poco hábil como para que quede clarísimo que está buscando la manera más rápida de salir del barco...

Una pena, pero no una sorpresa.

Y pronostico que pronto tendrá también conflictos donde vaya. Tiene problemas para llevarse bien con la gente, para el compañerismo, para la mano izquierda.

Aunque Renault, consciente de su mala imagen, le haya hecho ese lavado tan estupendo que me parece además un anuncio buenísimo "a todos nos cambia el humor cuando estrenamos coche". Casi parece humano, cercano... Los publicistas de Renault son incluso milagrosos. Y a mi me sigue pareciendo precioso el Megane, qué quieren que les diga. Precioso. Si pudiese me compraba uno nuevecito, con todas las pijadas.

 

P.S. Tic tac tic tac. Me voy a ver a la Fierecilla en horas. Maleta a tope de modelitos y grandes planes. Prepárense que allá vamos. Como nos decía mi profe de salsa a Sonia y a mi "ustedes están sueltas y sin vacunar". Pues algo así. Ahora sólo me falta convencerla de que no hay mejor plan para un mediodía de domingo que ver la fórmula 1 en pijama, tiradas en el sofá, comentando durante los interminables anuncios, la jugada del día anterior...

Resumiendo ganas de este finde y ganas de puente con cambio de planes incluído... He metido las sandalias en la maleta... por si el sol se deja hacer...

De lo que no tengo demasiadas ganas, no me pregunten por qué, es de trabajar. Afortunadamente no hay excesiva presión este viernes. Andan todos de pre-acueducto.

25/04/2008 08:34 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... No hay comentarios. Comentar.

Vacaciones en un fin de semana

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Salamanca. Una ciudad llena de gente, de vida, De garitos a los que querría llevar a ciertas, determinadas personas. Pero con el tamaño justo para encontrarte todo el rato por la calle con alguien.

El viernes estuve en la sala de conciertos más pequeñas de la ciudad. Cuatro focos apagados en el techo, una luz rojiza tras ella. Ella, siento no saber su nombre pero lo averiguaré. Averiguaré todo lo posible sobre ella y se lo contaré por aquí. Me encantaría verla en Libertad 8. Una mujer joven, con una voz llena de aire, de intención, de emoción. La carne de gallina. Todo el público en silencio, atento a sus manos pequeñas sobre el mástil. Llegará donde quiera llegar y yo revolveré Roma con Santiago hasta encontrarla. A ella y sus ojos profundos. A ella y su voz preciosa, a ella y sus letras que son poesía.
Enamorada con mi descubrimiento.

Luego Fernando Álvarez, nacido en Santander, criado en Pucela, afincado en Salamanca. Con "fanes" que toman notas en sus conciertos, canciones geniales, letras demasiado exactas. El 17 de mayo toca en Zanzíbar, y yo anoto la fecha en la agenda, para que me desatornille como él sabe.

El sábado por la tarde, bien morenas ya, nos lo encontramos en el H&M, donde yo buscaba una camiseta que no dejase marcas.

Demasiado tarde. Dos horas de solazo me dejaron morenísima a trozos.
A cambio unos polvos brillantosos para las pieles de las niñas guapas y caprichosas, que cenan las mejores y más raras crepes de Salamanca, que toman granizado de café en el garito más jazzero de todos.
O casi. El más jazzero es el Birdland. Decadente como un ventilador de palas, espeso, ecléctico. Raro. Viejo. Decrépito y lleno de encanto. Reluciente en cada detalle con peso. Mesas junto a balcones abiertos sobre una ciudad en mini verano. Noches de hombros descubiertos por las aceras. Como la semana de mi cumple, como el finde junto al Alberche. El sol poniéndose de mi parte cuando hay grandes planes.

Fumo en el birland mientras espero al camarero. Suena latin. Agito los hombros al ritmo de un contrabajo, y él, uno que no es él, que ni por asomo es él (que quizá seas tú) me mira sin sus ojos a través de un espejo. Me halagan sus maneras exageradas de impresionado por nada.

La fierecilla y yo hablamos mucho rato, del futuro, de vocaciones, de médicos sin fronteras, de banalidades. Hablamos hasta que se nos van cerrando los ojos. Y yo sigo sin entender cómo se puede follar con esa canción de Sidonie de fondo.

Está más guapa que en noviembre, más fuerte, más reluciente, más barnizada, y contra todo pronóstico más joven.

Dos niñas caprichosas en chanclas y bailarinas, paseando Salamanca con el ritmo de reirnos de la vida soleada y los fines de semana que parecen vacaciones.

Comemos Camembert con mermeladas. Casi-orgasmo con la reducción de módena y las virutas de foie sobre la ensalada. Rissoto. Vino fresco a sorbos cortos, para que dure.

Fresas y tiramisú en un patio interior y luminoso, que nos da aun más la sensación de oasis.

Luego café o sus derivados, Plaza Mayor, risas. Mus que no es mus. Punto y nada de miedo.

Cena casera. Revuelto con arroz inflado. Tres locos a carcajadas. Valerie de fondo mientras cocina y yo escribo. Escribo mucho últimamente, desde que mi vida se volvió loca.

Fotos de mis piernas elásticas haciendo equilibrios. Brillo en la piel. En las pieles. Noche con "sabor" pero no en el "savor". Historias de residentes, de agujeros, carcajadas, gente genial que se reconoce, teorías del sexo en el tercero: animal vs. racional. ¿se puede trazar la línea y dónde entre unas cosas y las otras? eso que dice Drexler: cuánto de esto es amor, cuánto deseo...

Filosofía barata con no tanto vino de por medio. Otra noche salmantina con sonido de guitarra y canciones buenas.

Una casa que es casi como mi casa.

Conducir de vuelta el domingo con una sirena dibujada en un folio, gafas de sol nuevas, un moreno a trozos, una sonrisa completa y una estrella que hace "clin clin".

El próximo en Madrid. Las tapas en Latina. Lo demás irá tomando forma.
Un pacto parecido a aquel "casi de Tordesillas" firmado en Italia. Una fecha estimada. Ganas.

Un mes después y tantísimas ganas de este mundo luminoso, de este año raro. Bueno y puede que mejorando. Seguro que mejorando.

Fin de semana con una fierecilla que posa en todas las fotos y es más guapa cuando no sabe que la miran...