Universo Perpendicular |
![]() El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios) |
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Dice Szymborska en su poema “Agradecimiento” Mucho debo Bueno, pues conmigo eso no funciona: es lo que tiene ser una niña caprichosa, que una lo quiere todo, lo quiere ya. Lo espera ansiosa. Y a la vez sabe que hay cosas, algunas veces (casi todas las veces), que no son automáticas. Y entonces de algún modo extraño encuentra la paciencia o el autocontrol o lo que sea y espera aparentemente tranquila, pero con las permanentes ganas compulsivas. Como cuando hacíamos bizcocho mármol de naranja y chocolate en el campamento y jugábamos a juegos tontos mientras se cocía para no quedarnos mirando el horno los 25 minutos. P.S. Los que me ven a menudo o de vez en cuando, lo de siempre... el que los quiera que silbe y se los tuesto en un CD, sin anuncios, claro pero “in english”, eso sí (por practicar, ya saben) Ah y el título es la transcripción fonética, pero en free version porque el título no admite ciertos caracteres: el modo correcto sería (hîr En el comedor de aquel hotel había un cuadro abstracto. Ya no lo recuerdo con precisión, pero sí soy capaz de encontrar aquí al fondo la sensación inquietante que me provocaba. Sé que predominaba el azul aunque también había algunos grises y algunos blancos. Me gustaba. EN TEN DER. Me obsesiona entender las cosas. Me obsesiona literalmente. Y cuando no entiendo una obra de arte: una canción, un poema, una novela, un cuadro... O mejor dicho, cuando no creo entenderla porque no percibo nada, cuando se me pone el gesto de ¿ein? con cejas fruncidas desde la sien al ceño me rindo. Lo dejo. Pierdo todo el interés. Probablemente no esté entendiendo nada en ninguno de los dos casos, quizá no haya entendido tampoco Caótica Ana, y muy probablemente lo que Saramago quería transmitir en su "Ensayo sobre la ceguera" no tiene nada que ver con lo que yo recibí. Técnicamente eso no es comunicación. Pero en el arte a mi me parece que sí. Y puede que no esté entendiendo nada de nada, pero tengo la sensación de los ojos muy abiertos, la piel pericbiendo por todos sus poros. La piel, el sentido más amplio de todos, recibiendo por cada poro información. O mejor datos. O jueguen conmigo a este otro juego: apuesten: cómo se titula el cuadro de arriba?? Premio para el que más se aproxime. Va, qué les sugiere?? Brain-storming! P.S. No pongo más datos del cuadro para dificultar la búsqueda en google. Y no enlazo a Compassion de Coltrane simplemente porque no la he encontrado. Ha vuelto Sonia. Qué gran noticia. Un mes después aparece morena y divina, y como pasa siempre en estos casos tengo la sensación de que no se hubiese ido nunca. Y la junta directiva de Banqueta Channel se reúne para planificar la temporada. La pongo al día. Este mes ha sido una locura, la verdad. Tomamos granizado de café con granos de café natural por encima. Esos granos que son de adorno yo me como a mordiscos con deleite. El cenicero se rellena a ritmo rápido. Nos cierran el bar y seguimos haciendo el tonto en la calle. Justo antes de irse de vacaciones la telepatía era ya preocupante. Nos pasábamos el rato diciendo las mismas frases a la misma vez. Coincidiendo. El lunes a las 11 y pico de la noche empezó la ronda y las dos dijimos al tiempo “se soporta muy bien gracias al agua”. Exactamente la misma frase, construida de igual manera... Aunque, claro, antes habíamos añadido un par de signos de lenguaje de las manos a nuestro repertorio ante la mirada sorprendida de un cliente no habitual que todavía no se ha acostumbrado a las risas exageradas, y los gestos desmesura con las manos, y con todo el cuerpo. Y nos reímos de las coincidencias y me cuenta la llamada surrealista de teléfono de ese socorrista que la invita a irse a Toledo mientras le dice a un niño que con los manguitos ni se le ocurra entrar en el agua. Desde la optimización del tiempo y la responsabilidad en el trabajo, negándose a asumir que Sonia lleva siglos descatalogada. Y alguien nos pregunta dónde se cogen los buhos, que si tenemos fuego. Y Sonia dice, seguimos con la I azul de “información” encima de la cabeza... El camarero del bar vecino, al que nunca vamos, nos mira reírnos divertido. Llego tardísimo a casa y sólo me da tiempo a ver como a una pobre “supermodelo” le cortan el pelo mientras Judit Mascó sigue insistiendo en comportarse como si en ese concurso se estuviese eligiendo algo trascendental (no sé, la presidencia de la OPEP???) Esa manía de tomarse todo tan en serio que a mi me hace tanta gracia. Por dios, se trata de ponerse la ropa que te mandan y andar por una pasarela como si la hubieses elegido tú... Ayer fuimos a comprobar cómo ha quedado la mano de pintura que le han dado a Libertad 8 aprovechando que en nuestro gimnasio de barrio sigue el horario reducido de verano. Aprovechando también que la agenda me sigue dando alguna tregua. En el tren me regala una quitapenas con imán. No porque yo tenga penas que contarle ahora mismo, pero por si acaso. Y además lo importante es que la quitapenas tiene los ojos achinados (eh tengo mi casi-auténtica niña china!) y un chupachups AZUL en la mano. Ocupa ahora puesto de honor en mi nevera y espero que nunca tenga que ponerla bajo mi almohada y contarle que sufro y que no soy feliz y que lloro. Pero sé que mi verdadera quitapenas no es una muñeca con imán. Es ella, que siempre encuentra la manera de quitarle hierro a las cosas sin quitarles importancia en cambio. Y al salir de Libertad 8 nos va contando que los niños a los que trata hacen los ejercicios solo para pasearse por las mesas de todas las psicólogas y enseñarles lo bien que lo hacen y conseguir que ponga con boli rojo en sus cuadernos “requetebién” y cómo una niña de 3 años y medio llegó ayer de vacaciones empeñada en hacer sesión. En empezar a trabajar. Porque con Sonia hasta la terapia es divertida y hay niños de 3 años que ya se han dado cuenta. Y luego subimos en el autobús haciendo un show-sketch y añadiendo otro lugar más a la lista de sitios “para ligar” del tiovivo de Luis Ramiro. Nosotras con nuestros absurdos, en torno a billetes de autobús rotos y pegados con celo. Nos vamos hacia el fondo, como los gamberros en las excursiones escolares (osea como nosotras mismas en las excursiones escolares), y nos rodean las telecomunicaciones. Cuántos teléfonos móviles tiene todo el mundo, cuantísimas llamadas, qué cantidad de mensajes... Hay tanto que decirse en realidad? No se puede quedar y hablar cara a cara, mirándose a los ojos? Yo sigo prefiriéndolo así, llámenme clásica. Dos chinos con la pantalla llena de caracteres incomprensibles sacan aparatos y más aparatos y pasan de uno a otro archivos a través de los infrarrojos. La chica de nuestra derecha envía y recibe compulsivamente sms mientras oye música a un volumen atronador incluso para los que no llevamos cascos. Dice mi hermana “se le va a poner el viaje en autobús por un pico, con tanto mensaje”. Y nos seguimos riendo. Mañana vuelven el horario habitual y el baile frenético. Y tengo ganas. Y supongo que les contaré qué tal mi mala forma, cómo de torpes estaremos, si el profe de funky pretende ponernos sombreros de gangster a todo trance también este curso o ha entrado en razón, si recordamos cómo se hace la vuelta africana en danza del vientre o ya se nos ha olvidado todo... Lo de siempre, vamos. O peor Se lo advierto Alguien que está en el centro geométrico del local. Como si hubiese una de esas estúpidas marcas para presentadores de gala de televisión, o para actores en pleno rodaje. Alguien en el centro exacto de todo. Ella. Recostada en su banqueta, contra la columna maestra de su derecha, con su martini a rebosar de hielo. Y los dedos entumecidos por contacto con el vaso frío. Todo el resto ardiendo. Esperando. Una noche bailando con un vestido de los de bailar. El moño de cuando el pelo empieza a dar demasiado calor: construido con desgana dejando a la melena una ilusión de libertad. Algunos rizos estirados de sudor acariciando la nuca con cada movimiento. Y él alrededor. Llenándolo todo. El bar vacío. Cerrado. Él saliendo casi en cuclillas por debajo de la persiana metálica a tirar botellas vacías al iglú verde, y volviendo a entrar, para quedarse parado observándola con su sonrisa torcida. La espalda morena, los hombros moviéndose suave al ritmo de la música bajita. Los tirantes manteniendo el equilibrio de la seda. Vino por casualidad. Ella no sabía que él andaba por allí. Detrás de aquella barra. Pero llegó sonriente y eran viejos tiempos. Era como siempre. Química-física. Lo fácil. Saludos dobles con triples sentidos. Y él recordó entonces el agua escarchada, y eligió la botella más fría de la cámara y la puso ahí, junto a la placa, esperando llegar a tiempo. Que se quedase lo suficiente para repetir el viejo ritual. Y se quedó. Porque él probó: “por qué no te quedás?”. Y ella asintió sonriente. Y el no insistió, no tuvo que insistir. Supo que sus pies, los de ella, como siempre, estarían fríos. Y supo también que cuando todo estuviese recogido iba a bailar con ella esa canción. Justo esa. Ella, mientras, esperaba impaciente pero tranquila, que terminase de recoger, que volviese de tirar la basura y volviese a entrar en su campo de visión, frente a sus ojos, donde podía mirarlo funcionar, como si no hubiese pasado tanto tiempo. Y en su cabeza la pregunta, la duda minúscula que no era casi duda y no tenía la potencia suficiente para anudarle el estómago ni preocuparla lo más mínimo: será capaz, siglos después de hacerme vibrar como una cuerda bien tensada?. Hasta que él se puso frente a ella, muy cerca, mirándola con sus ojos negros y ya no tuvo ninguna duda. Y dejó de pensar en nada. P.S. El cuadro sigue siendo de Elena Filatov a la que, desgraciadamente sigo sin conocer de nada. P.P.S. Lo tenía guardado hasta que desapareciese de la portada el post anterior en el que aparecía el cuadro... maniática que es una. Pero no se me había olvidado, que siempre hay que dar la vuelta a las cartas al final de la partida... En junio quise contarles una historia sobre el cielo. Pero luego se me olvidó. Me perdonarán el retraso?? Hubo una luna azul entonces. Eso quiere decir que hubo dos lunas llenas el mismo mes (se llama azul a la segunda). Pasa aproximadamente cada dos años y medio. La luna no cambia de color, sigue siendo cenicienta y misteriosa. Redonda. A veces mantequillosa. Pero nunca azul. Es una pena. El azul es mi color favorito. El azul y similares. Los colores acuosos. Un baño de luna es un baño plateado. Un baño de luna azul... quizá sea demasiado para los pececillos escamosos y resbalosos de escamas de plata azulada. La luna llena es la luna de los excesos. De las pasiones (en todos los sentidos) y de olvidarse los cálculos. La luna nueva es la luna de los comienzos. El cuarto creciente para afianzar las cosas. El menguante para terminarlas. Y si quieres que te crezcan el pelo y las uñas también hay una fase concreta. Pero no la recuerdo. A mi me crece muy rápido el pelo y me importan muy poco mis uñas... Tonterías. Todo tonterías. Algunos las justifican en que el 70% del cuerpo humano es agua y que la luna influye en las mareas y nosotros tenemos mareas interiores. Yo no necesito justificaciones. Creo que la luna nos influye, por la misma razón que otras cosas: sugestión. Me dan igual las razones. El porcentaje de literatura, de autoconvencimiento. A mi la luna, las estrellas, lo que tengo arriba de la cabeza, me revuelven lo que tengo dentro de la cabeza, y en ese sitio que no conozco. Y quiero que siga pasando. Dicen que en las lunas azules es el momento de dejar las cosas malas atrás, de soltar lastre y coger carrerilla. Justo a tiempo. 30 de junio: con resaca de un concierto de Alex Martínez. Ganando altura. Fue la luna?? Fue la música?? Fueron las ganas?? Fue una mezcla estratégica de todas esas cosas. Pero buscando para escribir esto encontré que a veces la luna se tiñe de azul. De verdad. La vemos azul, quiero decir: tiene que arder algo, entrar en erupción un volcán. No me digan que no es curioso, que no es irónico. Si todo arde, escupe fuego, lava roja, llamas anaranjadas, calor... la luna se vuelve azul. Hay una explicación física que no me interesa de partículas infrarrojas o ultravioletas. Es poética la física que permite que se junten el calor y el frío, el rojo y el azul. Como en los grifos. Y no es poético hablar de grifos. Pero es más fácil que explicar que a veces todo estalla y salta por los aires y las cosas azulean. A mi el azul nunca me pareció frío. Sí en cambio insondable y misterioso. Pero frío no. Nunca. Eso nunca. En inglés es sinónimo de triste. El blues y esas cosas. Cuando todo estalla las cosas azulean también (a veces) en este sentido. Sinatra cantaba a la luna azul. Le pedía un deseo y se volvía dorada. Yo voy a seguir mirando al cielo. A la luna. A las estrellas. Arriba, bien arriba. Hasta que no me llegue la vista. Porque me gusta. La siguiente luna azul: en diciembre de 2009. Esa nochevieja cuando vean la luna redonda y perfecta, plateada. Recuerden: es azul, aunque no lo parezca... así que suelten lastre y cojan carrerilla (y con tanto ajetreo no se atraganten con las uvas). Y ya puestos: regálenme 5 minutos de vida... Acuérdense de esta historia. P.S. Ahora sí... Tenía yo un “trauma infantil” con el baloncesto. Los domingos en el vermú quería salir a la calle y mi padre decía “nos vamos en cuanto acabe el baloncesto”. Y yo preguntaba: “¿cuánto queda?” mientras me bebía el mosto. Y él respondía que 5 minutos. Pero claro, eran cinco minutos de baloncesto. Osea un mundo de faltas, tiros libres y tiempos muertos. Ya entonces era de la teoría del “cállate o dime lo que hay que yo lo asumo y lo gestiono, pero no me engañes”. Y un día simplemente dejé de preguntar que cuanto quedaba y empecé a sonreír escéptica cuando mi padre decía: “nos vamos enseguida, hija, quedan 5 minutos”. Y ya no miraba a la pantalla: simplemente aborrecía el baloncesto y me aburría o pensaba en mis cosas. Fue el único deporte en el que no consiguió introducirme y cuando me decía “es un deporte muy rápido” yo no le creía, porque ya no creía a mi padre cuando hablaba de baloncesto. Luego, en la adolescencia, decidí que la NBA estaba bien y la ACB era aburrida. Y ahora, gracias a los chicos de oro, he aprendido a disfrutarlo. Gracias a ellos y a que alguien se tomó la molestia de explicarme que todo había sido un malentendido. Y que a mi, en el baloncesto me pasa como en todo, que me gusta la calidad. Me convencí. El año pasado disfruté como una enana con las retransmisiones de la Sexta y los partidazos de la selección. Iturriaga sigue haciéndome gracia, y Andrés Montes, que me parece IN SO POR TA BLE en fútbol, es genial con la velocidad del buen baloncesto. Así que otra vez estoy disfrutando este Europeo, a pesar del pinchazo con Croacia, a pesar de que me parece que en la sexta están abusando de las conexiones con la grada que no aportan demasiado (por no decir que no aportan nada). Pero ahhh cuando los jugadores cogen un rebote, recuperan un balón y la sube Calderón, botando agachado y característico y encuentra el hueco para que Gasol enceste... todo rápido, eléctrico, vertiginoso... Qué delicia. Aquí si que si parpadeamos nos lo perdemos. Ojalá gane España. Lo veo complicado aunque acabemos de darle una paliza a Grecia. Lo veo complicado porque esto es España, y por eso que dice mi padre de las “dos siegas en un verano”. Pero los veo jugar y recuerdo lo que hicieron en Japón, y compruebo que si no es uno es otro, que siempre hay alguno que tiene el día acertado (hoy Rudy ha estado estupendo)... Y qué quieren que les diga, la esperanza es lo último que se pierde. Navarro está recuperado, y yo sigo confiando en los Chicos de Oro, que hasta la fecha no nos han fallado nunca y que no tienen la culpa de que los futbolistas sean siempre desastrosos y decepcionantes, ni tampoco tienen la culpa de que cuando yo era pequeña no existiese supernany y mi padre no supiese que la noción del tiempo de un niño es diferente y estuviese tan emocionado con los partidos que se olvidase de mi y no comprendiese aun que yo era de la teoría del “dime lo que hay que yo lo gestiono”. Así que acabo de cambiar de opinión: creo que van a ganar el Europeo de Baloncesto! Desde la euforia. P.S. Hala, y después de este post a toda velocidad (disculpen los errores)... doy por inaugurado el FIN DE SEMANA. Con grandes planes y muchas ganas. Disfruten!! (la foto la pongo el lunes que no son horas...) P.P.S. La imagen es una captura de la tele, del partido contra Grecia. Ya lo sabrán pero España ha ganado también a Rusia!! Pero qué pijo que eres, mi Sam Spade favorito. Mi hombre incógnita. La x sin despejar. El innombrable del nombre bonito. Que te guarde un hueco el domingo. Que te me pones celoso, tú, manda narices. Brunch. Una cama-mesa reservada a tu nombre real. Luces de colores y buena música club. Quién dijo hedonista?. Hay que ver qué pijo y qué divino eres y cómo puedes gustarme tanto a pesar de todo y cómo puedo olvidar tan pronto lo que no debería olvidar nunca. Debe ser que cuando apareces pones algo en la bebida. Me da igual. Te pienso llamar Sam Spade. A partir de ahora cuando les cuente de ti a mis amigos y me digan que estoy loca siguiendo con este juego voy a llamarte Sam Spade y cuando ellos me pregunten me dirán qué tal con Sam?? Porque quiero que el juego siga siendo divertido. Como ayer. Como ese domingo extraño en el que soy la invitada de lujo al sitio de lujo con el Humpry Bogart moderno. El irónico, el inflexible, el tipo duro que se macera en mi. Aunque no se reblandezca ni un ápice. Y la historia se retuerce. Y como y tengo hambre de ti. Y como. Tumbada. Y me siento como una de esas mujeres romanas en sus triclinios. Mira, me matas. Una muerte pequeñita y francesa y reversible y deliciosa. Y me asustas.... Y te digo todo esto porque hace tiempo que decidí que ya valía de faroles: si total, sigo sin tener ni pares ni juego... Y para que lo leas cuando llegues al trabajo. Y sonrías. Y me llames, y yo pueda decirte “Hola Sam, como va la mañana??”. Y porque seguimos dentro del plazo... Alguien me recriminó hace unos meses que hubiese dejado de lado la mordacidad en la “crítica televisiva”. Ya saben que, desde mi simpleza, veo “telebasura” y lo digo abiertamente. Y me divierto muchísimo... incluso en los programas aburridos. Porque algunos programas de telebasura serían insufribles si no fuese por la amena tertulia que se organiza en mi salón (a veces en “conersión” via messenger con otros salones) y que nos hace olvidarnos de lo que estamos viendo. Total, que este año otra vez conviven: “Supermodelo” y “Gran Hermano” en la parrilla. Competencia entre la “telerealidad de mentira-seria” y la “telerealidad de mentira-experimento sociológico”. O dicho de otra manera “aquí formamos modelos” “aquí formamos jaleo”. Y yo he decidido hacer algo “innovador” e igual de chorra que estos programas: voy a proceder a contarles lo que opinaba yo el año pasado de estos dos programas. La anti- actualidad. Noticias frescas del año pasado. Ya, si eso, el año que viene les comento lo que opino de lo de este año... si total... Hace un año más o menos: Estas impresiones son de las pausas para publicidad y los últimos momentos de “la gala”... Probablemente no haya acertado en ninguno de mis estereotipos, pero... para esto son estos programas no?? Para juzgar, etiquetar, criticar sin sentir ningún remordimiento... Sobre Supermodelo De entrada son todo chicas, muy jóvenes. El otro día vi estupefacta como se insultaban entre ellas llamándose gordas (creo que el término elegido fue “anchita”) bizcas, con orejas de soplillo, con poca materia prima...como vemos todo muy profundo. Por lo visto hay que aprender que el mundo de la pasarela es muy complejo. Que la gente te critica todo el tiempo. Y también hay que aprender a desfilar con los ojos vendados, y a posar con una tarántula en el escote y un escorpión en el ombligo... No lo veo, la verdad. Y menos cuando Antonia Dellate (no creo que su apellido se escriba así) boicotea a Judit Mascó y su seriedad, ese aire de estar eligiendo la futura presidenta de algo importante (el universo???). La italiana dice cosas como: “yo, si tengo que hacer esto, pierdo el trabajo”. Yo creía que esa mujer estaba loca, ahora pienso que a lo mejor no, que a veces es lúcida...con una lucidez extraña. Luego es que tampoco es entretenido, todo el rato llorando porque están gordas, llorando porque son altas, porque no son suficientemente altas, llorando porque les quedan grandes los zapatos, porque les aprieta el sombrero, llorando porque están bloqueadas, porque les han cortado el pelo... Y alguien abroncándoles despiadadamente. Por su bien, claro. Parece ser que para mejorar la autoestima de alguien es fundamental destruirla primero. Minarla poco a poco, poner a niñas de 17 años en el disparadero. Creo que la seguridad en uno mismo proviene de haber comprobado empíricamente que uno es capaz. Capaz de lo que sea: de hacer gazpacho, de tejer un jersey, de acabar teleco, de entender una película en otro idioma, de conseguir que alguien de tu casa al metro se vuelva para mirarte... de lo que sea. Y lo que nos hace sentir inseguros es lo que no hemos hecho nunca, lo que nos salió mal otras veces, lo que nos sale mal siempre, lo que no podemos controlar. Así que no entiendo cómo llorando y sintiendo que lo hacen mal y son feas y gordas (que manda narices...) van a mejorar ni un ápice ninguna autoestima como no sea la de los espectadores que observan estupefactos que cuanto más miran a esas chicas menos guapas, menos sexy, menos interesantes les parecen. Quizá porque la opinión que uno tiene de uno mismo es parte de lo que los demás ven. Y eso es algo involuntario pero inevitable. Cuando vuelve House?? Eso opiné. Les aseguro que no he cambiado ni una coma. Este post es un experimento sociológico. O algo. (Con el “horario de invierno” ya no llego nada más que al último cuarto de hora de estos dos programas así que supongo que este año podré hacerme la estupenda y decir “ni idea, no lo he visto”. Al final sigo prefiriendo bailar y tomar cafeces, qué cosillas!) Tictactictactictac Clic clic. Y así va pasando el tiempo. Tontamente. Dulcemente. Y se acercan las fechas clave. Las infinitas fechas clave que aparecen marcadas en mi agenda. Se acerca el primer examen, peligrosamente. Se acerca el segundo, mansamente. Y el tercero, histéricamente. Y el dos de octubre está más y más cerca. El disco de Quique González en mis manos... quizá para entonces algo parecido a un descanso. Una tregua rara. O quizá no. Y Santi Alcanda sigue con su cruzada de fan-periodista (si es que eso es posible, aunque yo lo veo complicado). Estrenando con cuentagotas el disco en Tresfusión. Y yo sigo sin escuchar “Tresfusión” y la gente del foro sigue colgando las canciones para que yo pueda seguir disfrutando de los estrenos y sintiendo que el disco ya está aquí. Y poco a poco, voy completando el puzzle. Hay partida, doble fila, nos invaden los rusos. Y dios: esa subida en "Nos invaden los rusos". Ese final brillante y sobrecogedor. Esa guitarra de Pedreiro que hace que me sienta una mujer infiel al brillante y excitante Carlos Raya... Siempre hay algo. En todas las canciones de Quique González siempre hay, al menos una cosa, que me descoloca. Literalmente. Tictactictactictac. Clic clic. “cómo voy a olvidar todo tan deprisa” Y sube hasta las nubes. Todo menos su voz medioafónica. Como en aquel Kamikaces donde grabó nasal y acatarrado algunas canciones. Y ladraba un perro. Y crujía una silla. Y yo hacía mi proyecto de fin de carrera. Era otoño. Escribía sobre la depresión y escuchaba “Te lo dije” una y otra vez y otra y otra más y luego esa “Nana” y esa “Siesta en la frontera”, con los cascos y el volumen a tope. Nada más que esas tres. Quién me iba a decir a mi que una noche en Barcelona “Polvo en el aire” se convertiría como por milagro en otra cosa. Quién me iba a decir a mi que "Kamikaces Enamorados" iba a pasar a ser una canción rabiosa y rockera y perfecta... A Quique siempre hay que darle tiempo para la mejora. Y a veces una se pregunta cómo podría mejorarse lo inmejorable. Y se sienta a esperar. Tictactictactictac. P.S. El título es un verso de “Nos invaden los rusos” ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ ACTUALIZACIÓN: Que dice Quique González que el 18 de Octubre (jueves) en Rivas. En el teatro. Tictactictac. Cómo lo vemos?? Vomitar, llorar, reírme, hablar por teléfono, recibir sms, fumar demasiado, caminar lento como a rastras, llegar pronto y tarde a la vez, volver a vomitar, las nauseas otra vez, demasiado café, tres donuts de golpe, la sala de investigadores de la Nacional (donde mutilan viejos libros), las bolitas del bingo jugando con nosotros. Baloncesto, palabra de Pau, dolor muscular, un masaje. No dormir, no poder dormir, ojeras hasta los pies, fichas de presentadora de la tele, reencuentros que cierran heridas tontas, Cecina de León D.O. Llamadas ruidosas desde las fiestas, apagar el teléfono por primera vez en siglos, cerrar todas las ventanas de mi casa, guardar apuntes. La contractura paralizándome la espalda. Nervios. Voley ball. Más baloncesto. Error en el último ataque ruso. Del Barça mejor ni hablamos . Textos en inglés sobre encuadernación ornamentada de la Edad Media. Ceño fruncido. Sesión continua, Sam Spade aguantando mi humor retorcido, mi cara peor. No era el trato. Limoncello helado, sangrar durante horas, mis plaquetas casi inexistentes incapaces de parar la hemorragia. Un mail muy largo y uno más corto. Urgencias. Paciencia y prisa. Tachar fechas en el calendario. Quedan dos. Impaciencia y prisas. Drexler, Mika, Quique, Danza Invisible (mezcla rara). Un dolor agudo e insoportable. En la Nacional alguien me dice: te ríes y aquí nadie se ríe. Yo pienso que hay más gente que se ríe y encima no tiene la cara verdosa. Un abrazo muy fuerte. Una ducha muy caliente, un día muy largo, una noche muy corta. La niña caprichosa soñando despierta con ojos de almendra y narices rectas. La niña caprichosa escribiendo la carta a los reyes. Pidiendo un hombre como tú, que sea como tú, que hable como tú, que mire como tú, que me estremezca como tú. Vas a tener que ser tú, porque no hay nadie más en el mundo capaz de tener tus maneras, de entender mis mecanismos, pulsando los botones precisos con suavidad, dulcemente, cuidadosamente, poco a poco. Acercándote sigiloso a la cámara acorazada, al tesoro de piratas, a las joyas de la corona que se lucen sólo en las grandes ocasiones. P.S. Había olvidado que jamás hubiese escrito esto. Son cosas que me pasan a veces. Ha aparecido de pronto, buscando un comentario de texto que hice hace siglos: entre los plásticos de un archivador negro de pronto un folio doblado a la mitad (los folios doblados por la mitad entre mis apuntes suelen tener sorpresas). Lo he leído y he sonreído, no sé por qué... Es una tontería pero aquí está. P.P.S El cuadro es “Mujer frente al espejo”.o “Niña frente al espejo” Está en el MoMa, claro. Picasso lo pintó en marzo de 1932. Me gusta por muchos motivos. Y veo lo mismo en ese cuadro que ven los expertos. Aunque intuyo también que quizá Picasso pretendía provocar algo totalmente diferente... O no... La mujer serena que es el sol y es la luna, joven, tranquila, puede que ingenua, que se mira en el espejo, tiene media cara maquillada como cuando las niñas juegan a ser “como mamá”. La tranquilidad y la vitalidad de Marie Therese Walter en plena transición desde la niña inocente hacia la mujer potente. Y el reflejo en el espejo: la otra, la vieja, la futura, lo que le destina el futuro, o la suerte... Mis ojos adobados. Caminado hacia casa con los tacones en las manos. No me dueles. Nunca me dueles. Y eso es lo que más me gusta de ti. Eso y tu mirada marrón moteada, enorme, poniendo todos los puntos sobre las íes. No se puede ser tan guapo y tener la espalda tan perfecta y oler tan bien y reírse así cuando bailamos. No se puede... debería estar penado! Deberías ser pecado. Me va a matar. Este hombre me va a matar, por su culpa al final no me acosté. Ronda rápida por los foros del mundo y noticia bomba: que está el adelanto, la web nueva, todo!! En lugar de dormir oigo el adelanto mientras bebo un vaso de leche (si él llegase a enterarse... debería estar bebiendo whisky, al menos) y fijo la mirada en una botella de agua de plástico azul oscuro, sin verla. Fijo la mirada perdida mientras escucho un minuto, 60 segundos de cada una de las 17 canciones. Quique es quique, Quique no quiere ser como nadie. Quique es honesto como músico (como persona no lo sé, no tengo el gusto). Quique tiene un genio vivo e indomable. Lo he visto cabreado, mucho, casirabioso o rabioso entero. Viví el puñetazo en la mesa, que significaba algo como: “ahí te quedas, Universal” y se equivocó y acertó en muchas cosas y yo me alegré de que fuese tan poco humilde como para dar ese puñetazo en la mesa sabiéndose tan grande. Y me alegró que volviese a ser capaz de decir: vuelvo a las multinacionales: Dro, fichaje, un amigo, la vida más fácil... Porque a mi me da igual lo que ponga en la contraportada del disco siempre que el disco lo haga Quique, con su equipo, su banda, su diseñador, su fotógrafo de cabecera. Esos que convierten cada disco (y van 7) en un viaje, en un todo. En una joya. Esos mismos. A mi me da igual lo que ponga en la etiqueta porque sé que las canciones las escribe él, las arregla él, las viste, las disfraza, las adorna él. Un músico. Y quiero que tenga tiempo para hacer canciones, y grabar discos como este, y me da igual “la industria” porque sé que él hará lo que quiera hacer. Confío en que podría dar otro puñetazo en otra mesa si fuese necesario, y supongo que no será necesario golpear más mesas. En el disco que menos me gusta está una de las canciones que más me gustan. Con eso lo digo todo. Y sigue sonando, y sigue la carne de gallina. Y los 60 segundos multiplicados por 17 me saben tan a poco... Lo práctico: Quique, siempre atento a las necesidades (o digamos mejor compulsiones) de los seguidores, adelanta un día el lanzamiento del disco. Uno de octubre. Hoy quedan dos días menos que ayer!! Y siempre atento a los seguidores que vienen de lejos toca también el 20 en Leganés (que vaya mierda de monstruo y vaya mierda de lago, ya...), en el teatro de la Charlie, donde tanta buena música escuché en mis tiempos universitarios. El 20 es sábado. Y si los burócratas pelmas se deciden y la suerte acompaña... podremos organizar un sábado interesante. Largo, perfecto, inmejorable. Y Nata, por si pasas en tu locura de horario: ya sé lo que estás pensando (aparte de “qué mono, quique”). No hace falta ni que lo digas y si puedo, la respuesta es SÍ: DE CABEZA. Y la operación “Sobredosis” sigue en marcha!! Cruza los dedos, haz el favor. El videoclip de “Hay partida” aquí (a mi no me gusta demasiado, la verdad) . Y el trailer del disco/dvd, y el adelanto en su web oficial. Y para las descargas de las canciones completas que han estrenado Santi Alcanda en Tresfusión, y Arancha Moreno en Popes 80, vayan al foro oficial. Allí está todo (esto lo digo, y lo digo así, porque hay mucha gente que está llegando aquí desde hace unos 15 días buscando descargas de las distintas canciones, y claro, como suele pasar en estos casos, llegando al sitio erróneo) Hay otra forma de paz interior. La que uno tiene cuando de algún modo extraño sabe que se arreglarán las cosas. Los terremotos lo destrozan todo, pero algunos pequeños temblores colocan las cosas en su sitio. La vida no es una balsa, un lago tranquilo. La vida es un océano peligroso. A veces luminoso, otras oscurísimo. Uno tiene que navegarla tomando ciertas precauciones, pero eso no le garantiza huir completamente de las tormentas. Aunque sí ayuda a capearlas. Nos está pasando la tormenta por encima, nos está arrollando un tifón devastador a los dos. Nos estamos volviendo locos, se nos van las cosas de las manos. Justo cuando creía que iba a caer del barco, a perder el control, a nadar como una loca contra corriente, de pronto controlo mis instintos. Entiendo el mecanismo. Hay que pasar la galerna. Buscar un puerto seguro en el que refugiarse, capear el temporal. Hay que esperar. Tenemos que decidir las cosas, tenemos que elegir. Ya se habrán enterado. Un senador yankee ha demandado a Dios, por considerarlo un terrorista sangriento que nos envía catástrofes naturales que matan personas de forma continua e indiscriminada. Con un par. Locos ha habido siempre. Con locos me refiero a enfermos mentales, en este caso. O a lo mejor está muy cuerdo y le está tomando el pelo al Papa de Roma (literalmente), a Bush, al sistema legal estadounidense y a nosotros... Este hombre, como en aquel chiste, es consciente de que es imposible que Dios acuda a declarar (se imaginan a Dios jurando sobre la Biblia??) porque está loco pero no es tonto. Ha intentado citarle por el sencillo procedimiento de decir insistentemente “manifiéstate”, así en plan sesión espiritista. Pero nada, Dios, no tiene claro que pueda salir inocente y ha decidido hacerse el sueco. En su lugar deberán acudir al juicio esos miembros de las diversas religiones que se vanaglorian de representar a Dios en la tierra. Pues hala, a apechugar. Es una locura, pero me gustaría saber qué tiene que decir Benedicto XVI sobre las catástrofes naturales que matan a tanta gente: si Dios es omnipotente, es bueno, y nos quiere como a hijos: podría explicar Su Santidad por qué nos envía desastres naturales con tanta frecuencia?? La demanda ya ha sido admitida a trámite, por cierto. Yo creo que lo hacen por si John Grisham se estaba quedando sin ideas... Pero, si un jurado popular encuentra a Dios culpable de terrorismo, qué pena van a imponerle?? Meterán en la cárcel a sus representantes, dictarán orden de busca y captura universal contra Dios como contra Bin Laden??? Les mandarán una penitencia rollo confesión: dos padresnuestros y tres avemarías??? (las de Bisbal no valen) En fin. Me surgen taaaaantas dudas... Cuando se cansó de repetir como una cantinela lo de “Dios es amor” que de todas formas no nos dejaba nada convencidos, decidió que era mucho más productivo dedicar el tiempo a distendidas charlas sobre la sábana santa y el carbono 14, que eran temas mucho menos espinosos y mucho más llevaderos, dónde va a parar, y te garantiza por lo menos un par de aciertos en partidas de Trivial. Pensé en hablar de la guerra del fútbol, las medidas para favorecer el alquiler, el enfoque de El País, las cartas al director de la Ministra Chacón y el lanzamiento del diario Público. Y cómo el periodismo está "bien, gracias" por cualquier lado que lo mires. Pero no tengo ganas, la verdad. Abres agujeros negros en mi alma esté donde esté. Me desarmas y me sacas de la trinchera, sin quererlo, sin ni siquiera esforzarte en ello... Me asustas como no me había asustado nunca nadie. Me asustas de placer, de deseo inmenso, de hambre voraz. Me asustas de necesidades imperiosas. De ganas de olerte entero, recorrerte entero, conocerte entero, saberte de memoria... Ya saben, el tema del día: nace Público. El diario de Mediapubli dirigido por Ignacio Escolar, a quien muchos ya leíamos en su famosísimo blog. Yo soy lectora de El País desde que soy lectora. Supongo que al principio no entendería absolutamente nada de lo que ponía ahí, pero como dice la campaña ministerial los niños imitamos a nuestros padres y yo tengo una imagen perenne de mi padre mordiéndose con saña las uñas (cosa que intenté hacer pero dejé porque me dolía) y leyendo con la misma saña el “diario independiente de la mañana”. No quiero dejar de leer El País. Hay muchas cosas de las que se escriben dentro que no me gustan nada, no estoy de acuerdo con muchas cosas pero es “mi” periódico. Irracional. La fuerza de la costumbre o que en el fondo también hay muchas cosas que hacen bien (o al menos mejor que el resto). Hacía falta Público, y no me refiero ahora a la ideología, me refiero a la modernización de la prensa en papel, que se ha quedado un poco estancada desde la introducción del color y la sección de tecnología. Me refiero a la inclusión de enlaces en las noticias (cosa que creo debería hacerse más, y que se hace poquísimo también en la edición digital de El País donde tienen la absurda idea de que se puede escribir una noticia digital que trata sobre una web sin enlazar a la propia web) Así que hoy he comprado Público. Me han regalado una peli que ya me regaló El País en su momento. He aborrecido el diseño, tan parecido al del ADN (cosa comprensible porque los han hecho los mismos). Yo es que soy bastante minimalista, qué quieren que les diga. Y entiendo que las portadas son lo que son, y que es el número 1 y que tiene que llamar la atención. Pero no me ha gustado tampoco: me ha parecido sensacionalista (especialmente la “noticia” de la esquina inferior izquierda en torno al caso Madeleine: no entiendo como se lleva a portada algo a lo que se dedica un espacio ínfimo dentro del periódico). Y la “información estrella” sobre el nuevo dirigente de ETA se queda en casi nada: empieza con una opinión totalmente subjetiva del periodista, sobre si tiene cara de bueno o de malo y termina de forma abrupta. A pesar de que el diseño no me gusta me parece interesante el enfoque de “la última”. Dice la teoría que en un periódico la página más importante es la portada y la segunda más importante la última. Dice la teoría que tiene que dar un mensaje claro sobre el medio y su personalidad. Dice la teoría y ahora Público lo lleva a la práctica dejando claro que quiere captar a los lectores de prensa deportiva. Habría preferido algo más cercano a mis intereses, pero me gusta esa última con un primer plano agresivo de Ronaldinho. No puedo evitar que me cueste llamar columna a algo que ya no tiene forma de columna: leo a Wyoming, en su línea. Leo a Manolo (Manuel aquí) Saco y me parece ágil y brillante como cuando lo leo en su blog. Leo a Lorenzo Silva y me gusta como suele gustarme. En esto, de momento, no hay sorpresas. La sorpresa es que me cuesta pararme a leer, tendré que acostumbrarme, supongo, pero hay algo que no veo claro... un cierto aire deslavadazo que no sé si se debe a mi falta de costumbre, a que se me parece mucho más de lo deseable a uno de esos periódicos gratuitos que uno lee en 15 minutos y termina de leer descubriendo estupefacto que no se ha enterado de nada de lo que pasa en el mundo, no sé a que se debe, pero me pasa. Me gusta la amplitud y el nombre de la sección “Culturas”, me río con Antonio Orejudo y su completo perfil. Me gusta la sección de Ciencias, también amplia, con información diferenciada. De momento no le pillo el truco, la verdad, esperaba más, mucho más. Pero no sé qué. Y pienso que criticar es muy sencillo y lanzar un periódico muy complicado, que es el número uno, que lo entiendo. Se ven la ilusión y las ganas. La misma ilusión y las mismas ganas que tenía yo de que me gustase mucho. Voy a seguir comprándolo una temporada hasta que me convenza o deje definitivamente de interesarme, lo que primero pase. Pero no ha sido un flechazo. Y por cierto, no coincido con Ignacio Escolar ni con Óscar López-Fonseca en que Thierry tiene cara de no haber roto un plato en su vida. La web me gusta más. Y me gusta que sea todo gratis, eso también me gusta. Espero que dure. |