Universo Perpendicular |
![]() El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios) |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.
Todo está bien. No pasa nada. Sólo cierta confusión a veces, problemas para recordar ciertas cosas, y dificultades para entender otras. Ahora falta saber qué opina el neurólogo. En estos días he leído un montón sobre la Amnesia Global Transitoria para llegar finalmente a la conclusión de que no tienen ni idea. Los cerebros son insondables. Pasa más a hombres de entre 50 y 80 años. No suele repetirse. A veces hay desencadenantes y otras no... En fin, no debería ver House, supongo. Ahora nos reímos del día que mi padre fue Dori buscando a su propio nemo. Como dice Sonia: “tu padre es un cachondo” porque repetía cada dos minutos “y cuánto decís que hace que estoy como una puta cabra”??? Y porque se enfadó muchísimo cada vez que descubrió (creo que 4 o 5 momentos por hora) que le habían hecho análisis para descartar el consumo de alguna droga. Y luego cuando leía en el informe “el paciente presenta confusión” decía cada vez “Mira, en una cosa ha acertado el médico, confuso estoy de la hostia” Eso una y otra vez. Pero nos asustamos mucho, y luego la que se puso mal fui yo: pagué todo el insomnio y la tensión, y la preocupación, y las idas y venidas... de golpe. Yo estoy bien también, aunque mi estómago haya decidido volverse medio loco. Pero nada grave. Se me pasará. A mi se me acaba pasando todo. Así que gracias a los que llamaron, escribieron, preguntaron, abrazaron, vinieron, animaron, consolaron, aguantaron, se preocuparon... Gracias a todos. A los que hicisteis algo, lo que fuese, para hacernos sentir mejor. En esto también tengo muchísima suerte. Y que dure... Y gracias también a los que demostraron que les daba igual. Porque me ayudaron a tomar la decisión sin remordimientos y sin dudas. Y en esto sigo teniendo muchísima suerte. Ha habido un terremoto estos días. Uno de máxima intensidad en la escala vega. Y quiero contarlo aquí. Quiero poner aquí el antes y el después de mi “cambio radical”. Aunque no sé si debo, si debería. No se trata de que nadie implicado lo lea... eso es casi lo único seguro: no hay nadie recibiendo al otro lado de algunas líneas. Se trata de quitarse los 7 velos, que difuminan lo que muestran. Porque quizá sin velos me ponga pesada y monotemática. Hagamos un trato (nada de contar hasta nada): si me pongo pesada... que alguien se queje, por favor. Y paro. Y trato de volver a mi supuesto equilibrio. Y dejo el culebrón por capítulos. Ah!! La foto es de mi sister! He llegado hace 3 horas y media. NO he conseguido llorar ni una lágrima. NO he conseguido tener sueño. No sé lo que siento, tal vez no he conseguido sentir nada que no sea frío. Porque no me has abrazado. Y me hacía falta. Y siempre son más importantes tus necesidades que las mías. Y en el fondo te importa un cuerno lo que yo necesito, si necesito algo. Y no soporto más este juego absurdo en el que tú arriesgas fichas de plástico y yo toda mi fortuna. La ruleta rusa. Debería rendirme pero no sé rendirme. Porque a veces sorprendo una mirada, un gesto, una de tus sonrisas. Porque a veces sorprendo eso, sin que te des cuenta. Y encuentro excusas y justificaciones. Hoy no te entiendo. Casi nunca te entiendo. Pero hoy me importa. Hoy no estoy bien. Necesitaba otra cosa, quería otra cosa. Y tu no diste nada. Nada de nada. Y hoy era el día. Ya no cabe duda. Ninguna duda. Ahora está todo claro... “de la necesidad de inventarnos la vida, para que la vida adquiera realidad” y se cierra el círculo. O se traza otra voluta de la espiral... Fuimos a comer. Comimos. En los cafés algo empezó a torcerse. En la copa estábamos los dos francamente alterados y yo empezaba ya a sentirme impotente. Como siempre que me trata como si tuviese cuatro años. Cuando salimos del bar de espejos yo ya estaba llorando rabiosa. Caminando a grandes zancadas, llevando mis piernas largas al límite. Intentando dejar el llanto y guardar la rabia para otro momento. Y simplemente hablar. Aclarar las cosas. Serena. Conseguí serenarme. Siempre acabo lográndolo cuando hace falta. No sé por qué. Siempre acabo manteniendo la calma en medio de las tormentas para que él pueda plegar las velas y buscar un puerto mientras yo achico el agua. Para que de tiempo a pensar, a elegir. A decidir. Para no mandarlo todo al cuerno. O terminarlo todo pacíficamente. No era el momento, pero fue el que eligió para decir aquello. Y fue también el que yo elegí para demostrar quién no tiene cuatro años. Porque no me agarré la pataleta. Porque no imaginaba que iba a aguatar el envite. Así. Serena y decepcionada. Y no sé muy bien como acabó plegando velas mientras yo levaba anclas. Pero en mi barco. Y no sé como acabó abrazándome por el cuello en una postura imposible incómoda y un punto agresiva que yo mantuve solo porque quería seguir sintiéndome incómoda para poder alejarme de su cuerpo, para no necesitar refugiarme en un sitio que ya no era ningún refugio. Y no sé cómo dejaron de ser importantes sus palabras. Cómo dio igual que reculase. Demasiado tarde. Eso pensaba. Mal día y demasiado tarde. Un plazo límite y un plan de escape. Y la certeza. Todas. No creo en ningún dios pero creo en estas gilipolleces. Todo pasa por algo. Y esto forma parte de ese todo. A veces preferimos pasar por alto las pequeñas señales, las señales minúsculas de catástrofe. A veces preferimos mirar el cuadro desde lejos para no ver los puntos negros, para seguir creyendo que son parte del paisaje. Así que la suerte, el destino, lo que sea que no controlamos, de vez en cuando nos da oportunidades para aclarar las cosas. Me has decepcionado. Y no lo sabes. Aunque te diga que me decepcionas. Pero a veces sonrío cuando te digo que me decepcionas y entonces te lo tomas a broma. Me tomas a broma. Tiene gracia. Me has decepcionado muchísimo. De forma irremediable e irrecuperable. Y no tengo nada que reprocharte. Porque no es tu culpa. Solo que he entendido demasiado tarde o justo a tiempo. Siempre es justo a tiempo. Y también comprendo que hay cosas que te debo, que hay éxitos que no habría conseguido sin ti a mi lado. Sin ti empujándome sutil y por la espalda. A traición. Hay una inercia que es entera tuya y que nunca negaré. Hay un portazo que di gracias a ti. Hay bomberos a los que no he vuelto a llamar a pesar de tus incendios desmesurados. Hay errores que no he vuelto a cometer porque tú estabas. Has visto qué rápido he pasado a ponerte en el cajón de los buenos recuerdos?? Porque te pienso almacenar con los buenos. Aunque me hayas decepcionado. Te voy a poner con los buenos para decirme a mi misma que sigo consiguiendo sobrevivir a todas las catástrofes con la sonrisa brillante y la piel luminosa y la fe casi intacta. Esto no fue una catástrofe. No dramaticemos. Fue una tontería. Fue. Pasado otra vez. Qué sencillo era, después de todo. Qué sencillo... Como a mi me gusta. Te pedí una vez, una sola vez, que me simplificases la vida. Que me tratases como si fuese frágil aunque sea tan fuerte como para saber que todo podría destruirme. Pero no sabes y no quieres aprender. Y en el fondo te da miedo esta fortaleza de niña absurda de cristal de bohemia. Porque el cristal es cristal aunque lo hagan pedazos. El cristal es cristal siempre: basta fundirlo en una pasta y soplarlo otra vez, y darle forma y tallarlo. No se trata de ser irrompible, es algo más complejo, más difícil, y a la vez más sencillo. Pisotea los pedazos, hazme añicos, pulverízame, o inténtalo. No es posible. Siempre habrá alguien recogiendo el polvo, convirtiéndolo en pasta, calentándolo al rojo vivo, volviéndolo a soplar, a pulmón. Hasta reconvertirme en copa de coñac, en jarra de vino, en figura de adorno, lo que sea pero cristal. Puro Waterford, Bohemia, Murano. A veces resistente, otras delicado, otras colorido... pero siempre cristal. Qué sencillo es, después de todo. Hoy vas a entrar en mi pasado. En el pasado de mi vida. Y hoy nuevas sendas tomaremos. Qué grande ha sido nuestro amor y sin embargo, ay! Mira lo que quedó. Es un tango. “Los mareados” se llama. Hay que buscar fechas exactas para hacer las cosas. Es una norma de las mías. Una de esas normas absurdas que creía no tener hasta que aprendí que las tenía. Es mi juego. Son mis normas. Este es mi juego y estas son mis normas. Las lógicas, las invariables. Las comprensibles. Las que ayudan. Así es como funciona el tinglado. Hoy vas a entrar en mi pasado. Hoy. Porque ayer era demasiado pronto y mañana demasiado tarde. Porque hay que buscar fechas exactas. Hoy es el día exacto. Porque hace un año era domingo. Y tu dormías lejos pero yo soñaba contigo. Porque hace un año yo escribía que el viernes y el sábado habían sido casi perfectos aunque aquel día lo pasase entero trabajando, y sin ti. Porque hace ya un año y me parece increíble que haga un año de aquello. Que sólo haga un año cuando parece un siglo. Que haga ya un año cuando parece ayer. Hoy es el día en que todo pasó a ser nada. Y no sé explicar por qué. Y no quiero explicar por qué. Quiero celebrarlo. Eso sí. Parafaseando a Pessoa Mañana alguna fruslería o algo así... I promiss. Habrán notado que se acercan las elecciones. El mundo está a punto de quedar inaugurado. Todo es nuevo. En todas partes está recién cortado algún lazo. O se terminan las obras a marchas forzadas. Porque si de camino al colegio electoral tropezamos en una zanja el alcalde no saldrá reelegido. Hoy ha sido un día muy bueno. Ya anunciábamos que íbamos a celebrar cosas y celebrando estamos. Celebrando sigo con la sonrisa puesta, los pies del color de la tierra de las vistillas, los ojos enrojecidos por las lentillas y el pelo revuelto. El viernes retrasamos el comienzo del puente y mostramos (a nadie) que también hay abanicos musicales. Fuimos a la Sala Caracol a escuchar a Iratxo. Había otros dos grupos. De “Los vecinos del callejón” me acordaba porque me sonaban. De Raza Guaya solo me quedé con el raza (y con que el nombre me pareció ingenioso). A Juanjo Oliva dan ganas de llevárselo a casa. Es un diseñador y estilista español. Yo no tengo muy claro qué es un estilista. Pero sí sé que confiaría en Juanjo Oliva y sus maneras dulces y sus ojos perrunos, y sus gestos suaves. Es el prota de “Desnudas”, un programa que Cuatro ha emitido ya 3 viernes, pero del que solo he visto una edición. El “anti cambio radical”. Nadie es operado ni pasa por el quirófano. Ni falta que hace. Por lo visto hay mujeres que no se sienten nada contentas con su cuerpo porque no se parece al de Kate Moss. La chica del otro día era una mujer negra bastante impresionante. Curvilínea y fibrosa. Con una piel oscura, suave y brillante. Unos ojos enormes y preciosos y unos labios para anunciar cosméticos. Un huequito también entre los dos paletos. Eso la hacía más guapa. Contra lo que pueda pensar el odontólogo del otro programa... El caso es que ella se veía unas piernas feas. Y se tapaba con la ropa. Y llegó Juanjo Oliva con sus abrazos que parecen sinceros, sus manos de dedos juntos... y la convenció de la evidencia. Ayudado por hombres guapos y heterosexuales que veían fotos gigantescas de la mujer en el centro de Madrid y le daban 8 sobre 10 y decían que era preciosa. Ante su incredulidad. La pregunta es: daban 8 de 10 porque ella les encantaba?? Porque ver una foto en gran formato colgada de una fachada aumenta la puntuación?? Porque estaba la tele?? Por una mezcla de todas?? El otro día (quizá haga meses, pero a mi me suena al otro día) decía Pérez Reverte que los diseñadores odian a las mujeres y se están vengando. Nos odian supuestamente porque son gays. Juanjo Oliva es diseñador. Y no parece odiarnos independientemente de con quién se acueste. Parece entender que una cosa son las pasarelas y otra muy diferente la calle. Las mujeres de verdad tienen curvas, decía esa película. O no. O son palos, rectas como tablas, lisas. Y no hace falta operarse de nada. Ni ser Kate Moss, ni la Belucci ni nadie para que se vuelvan a apreciarnos por las aceras. Y más en primavera... P.S. Vale, lo he buscado. He decidido invertir algo de mi tiempo de este lunes festivo y buscarlo. Me refiero al artículo de Pérez Reverte. Por cierto es de 22 de abril, así que sí, fue el otro día. Pero no de los hermanos Marx. El día en las carreras fue de Nata y mío. Ya saben que a Nata le encantan los caballos y que a mi me encanta meter el dedo en casi todas las salsas y relamerme o no... Y me encantan casi todos los deportes y similares. Las competiciones. Saltar en las gradas. Un día en las carreras. Con nuestras invitaciones y ganas de pisar el césped con los pies descalzos y un poco de dinero para apuestas. No tenía ni idea de carreras de caballos. No tenía ni idea de que compiten por sexos y por edades. De que hay jockeys chicas. De que hay diferentes distancias. Revistas especializadas y una liga de apostadores. Y de lo competitivo que es todo. Cat Polley es una potranca de 3 años, de pelo bastante oscuro. Tiene mucha casta y muchísima velocidad punta, pero un problema en la garganta que le dificulta la salida. El domingo de la madre estuvo hasta la última curva en las últimas posiciones y acabó quedando quinta de 19 caballos. Azuzada por su jockey italiano avanzando por el exterior, haciéndome levantar del asiento, lanzar los prismáticos al aire y saltar y gritar como si no llevase sólo 3 carreras de experiencia. Mi otra opción fue la número 9. No recuerdo su nombre. Pero era favorita, junto a una potranca con nombre de galleta y que, no me digan por qué, no me gustó nada. Apostamos a colocado. Eso quiere decir que para ganar dinero tus caballos deben quedar entre los 3 primeros. Así que casi hacemos pleno. Y entre carrera y carrera paseos al paddock, vino blanco bien frío, un fotógrafo guapísimo haciendo fotos y posando a la vez. La certeza de los radares funcionando. Un hombre de colmillos afilados fingiendo que entendía algo de caballos. Fernando Savater leyendo por debajo de sus gafas los pronósticos y mirando por encima de sus gafas los animales. Un conde o duque o algo así, recogiendo premios. El caballo de la cuadra de Coto Matamoros retirándose. Una niña rubia diciéndole a su padre con gran convicción que a ella le gustaban el 7 y el 11 de la quinta carrera. Otra vez el fotógrafo revoloteando. Fotos con el móvil Sol, mangas de camisa remangadas y luego tirantes. Gafas de actriz italiana. Una deliciosa mañana de domingo. Un día en las carreras. Como los hermanos Marx. Como Ascott. Pero sin sombreros, sin tanto surrealismo, sin infinitas ventanillas y complejas formas de apuestas. Un día en las carreras. Un mundo desconocido de camisas burberrys bolsos “el caballo”, flequillos imposibles, eses que patinan. Gente que te explica cómo funciona todo, como si fueses allí para quedarte. Aunque solo vayas de visita. El coche en el parking sur, la zona Ñ, al lado de un audi pequeño y reluciente. Mira que había coches. Pero al lado de ese audi. El hipódromo es un pañuelo. Y algunos relojes a veces parecen sincronizados. Un día en las carreras. Solo uno. Gané un euro. Insuficiente para retirarme, creo. Y al salir un vasito con martini blanco y aceituna. Y más sol. Y relojes sincronizados. Sólo un día en las carreras. P.S. Esto fue el domingo de la madre. Pero me apetecía colgarlo, aunque sea con retraso. Lo pasamos muy bien Laura se ha lanzado al mundo del blog. Y yo me alegro mucho. Y la enlazo. Porque me gusta y quiero compartirlo... Os recomiendo Espero que os guste!! Ah y besos a todos. Besos rojos, como el blog de Laura!! Ha sido una clase brutal de pilates. Casi 9 meses después de volver y por fin son evidentes las mejorías. La espalda recta, los hombros encajados, las rodillas casi completamente estiradas en una posición que hace 9 meses era literalmente imposible para mi. Me caía. Me caía y me parecía increíble que la profe se mantuviese en equilibrio sobre el coxis. Pero hoy yo también podía. Y me sentía bien. Y sonreía y notaba los músculos en su sitio haciendo el trabajo. Ahora bailo una salsa de “la India” con su voz potente y poco natural a todo volumen. Se llama “solamente una noche” la salsa. Y los timbales resuenan por toda la casa. Debería estar fregando los platos, pero he venido bailando desde la cocina, todavía con la espalda como una tabla, y me he sentado “flor de loto” en el sofá a escribir esto en el portátil. Solo esta tontería. Me voy a fregar. Mira, ahora un merengue aceptable, para que pueda volver como vine. Ahora sí: me voy a fregar, bailando por el pasillo. No quiero tener hijos. Así de entrada no quiero ser madre. Sólo una vez me planteé tenerlos pero no por instinto maternal, sino porque él quería 3 hijos futbolistas y yo le quería mucho a él. Dicen que no es una razón suficiente. A mi me parece la mejor. No es que no me gusten los niños. Me encantan, me caen bien, me llevo bien con ellos, me gusta como huelen los bebés, y sobre todo me encantan sus manitas y sus piececitos, como miniaturas de los de los adultos... Así que el otro día, cuando vi a House acariciando esa manita minúscula y ensangrentada sonreí así, con esa sonrisa dulce. Me encanta esta serie. Hay al menos 3 post sobre House que escribí y no publiqué nunca por variados motivos, quizá este sea el cuarto. No lo sé. Me encanta esta serie aunque todo el mundo diga que va de mal en peor. A mi no me lo parece. En este capítulo House no ganaba, no tenía razón y se cogía vacaciones. Pero antes salvaba la vida de dos personas, contra su voluntad. Y luego se quedaba en casa a ver la tele, recordando el tacto de la mano minúscula de un bebé de 21 semanas de gestación al que el llamaba feto hasta que tuvo un mínimo contacto con su piel. Hugh Laurie no necesita decir nada: tiene dos ojos azules que hablan por sí mismo. Esta serie no podría existir sin él: porque es capaz de conseguir que no odiemos a un ser odioso, que tengamos lástima a alguien que se empeña en no dar lástima y que nos hagan gracia bromas que no tienen ninguna gracia. Y hace que sonriamos así, y frunzamos el ceño así, y nos mordamos el labio así. Nos convierte en previsibles. Siempre tengo la sensación de que juega conmigo y con todos los espectadores: a provocar nuestras emociones. Todas. Y quiero que siga haciéndolo cada semana. Quiero seguir viendo el capítulo en diferido, hecha un ovillo en el sofá, con la cabeza en el cojín y los pies descalzos, mientras intento infructuosa que me entre el sueño, poderle dar al pause y dejar el jueguecito para mañana. Pero siempre acabo. Y a las 2:13 me meto en la cama con mi libro, pero con una imagen del capítulo fija en la cabeza. Todos los supermercados se han inaugurado en mayo?? Vamos a ver: es el aniversario de carrefour, alcampo y grupo IFA. Demasiados aniversarios de supermercados. Prefiero lo de la semana de oro, la quincena de plata, el mes fantástico, el trimestre del copón y esas cosillas. (uy! me ha quedado muy “abuelo cascarrabias” (será sarcasmo de la tierra??), vamos a completarlo: vega ha comido hoy una sandía sin pepitas llenita de pepitas vega sueña con que no le hagan heriditas los zapatos nuevos Encender un cigarrillo mirando atentamente. Observando. Ver y ser visto. Jugar a juegos raros. Fingir que no ves lo que has intuido antes. Fingir que no entiendes lo que dicen. Fingir que estás escuchando. Mirar. Ver y ser visto. Hacer teatro. Puro teatro. Demostrarse a uno mismo que no pasó nada, que uno controla, que sabe, que puede manejar eso que es ingobernable como la más fiera y la más salvaje de las fieras salvajes. No sé como ni por qué empezó la tontería de calificar los besos, de adjetivar los besos que se escriben y no se dan. O sí lo sé y no quiero contarlo... El caso es que lo hago desde hace mucho. Y me divierte buscar cosas tontas que mezclar con los besos, para que, aunque sean de mentira, sean virtuales, sean negro sobre blanco o times 12 o verdana 10 o arial 11 y de un color con código hexanumérico parezcan algo más que un puro trámite. Una convención. No soy muy de trámites, de hacer las cosas por cumplir, de decir las cosas por quedar bien. No se me da bien porque se me ve casi todo en la cara. Porque soy una actriz pésima y sin margen de mejora, me temo. Los besos en SMS, mail, carta, nota en la nevera etc, pueden llevar adjetivos relacionados con los sabores, eso quizá es lo más obvio. Pero a veces lo obvio es la mejor opción, y la menos evidente: besos dulce, besos salados, besos con sabor a chocolate, con olor a canela, de caramelo, “nouvelle cuisine”... en fin. Como se llamaba?? Sinestesia, era el nombre del recurso no?? Eso de los besos luminosos, por ejemplo, o los rosa chicle que dejé un día por ahí... También primaverales, otoñales, veraniegos, marítimos, urbanos, lluviosos, cálidos, soleados... Hay infinitas posibilidades. Imposible la monotonía. Es un juego. Jugamos?? P.S. El título original era jugamos?. Pero luego llegó David, como House, viendo música, y huecos que llenar. Y yo dije: eso es sinestesia, porque descubrí que no solo es un recurso literario (ya saben Ruben Darío y esas cosas), también una alteración cerebral... Así que se lo cambio! P.P.S. El reloj de la foto es de swatch, se llama "Time for a kiss" y me parece muy gracioso La primavera del 95 siempre hacía sol. Siempre. Todos los días. Incluso fue un invierno cálido en la meseta. Así que aquel día de marzo cuando se nubló solo un poco (esas nubes que siguen permitiendo ver las sombras de las cosas) y empezó a sonar “nubes negras” de duncan dhu yo no pude hacer otra cosa que reírme a carcajadas. Parada en medio de la calle, para luego empezar a bailar con un jersey azul anudado en las caderas. Él me alcanzó antes de llegar a la esquina. Y no llovió. Y aquel día llegué a casa sin hambre así que tampoco comí pero sí miré por la ventana aquellas nubes gris claro. Desde entonces esa canción me pone de buen humor, como los días lluviosos, las tormentas de verano, el olor a tierra mojada... Hoy salí a bañarme en lluvia. Sin paraguas. El cielo se puso negro de tormenta y oscuro de atardecer de mayo. De un color precioso, de muchos grises preciosos (hasta en los grises hay siempre infinitos matices),de muchos grises como de cuadro de Turner. Y yo miraba para arriba oliendo las flores nuevas que revivían y el agua de lluvia. Luego empezó el granizo, y no era tan agradable, así que entré al gimnasio. A dar saltos, con “nubes negras” en la cabeza, una colección de besos virtuales, un calor de bochorno asfixiante, y la sensación de estar bien. Bien. Mañana estrenamos un velo naranja y uno morado, unos pendientes gigantescos. Hoy hemos inventado un refrán banqueta, una tontería sobre detectives privados y fotos saliendo de coches y entrando en bares y saliendo de bares, y facturas de teléfono con números en fluorescente. Bebiendo pepsi (puagh). Con el cansancio de dormir casi nada y saltar demasiado. La piel como un papiro, blanca. Y sin entender nada. P.S. La imagen es la tormenta de nieve de Turner. Los de Calatayud están hartos de que les pregunten por “la Dolores”, como dice la cancioncilla popular. Aznar, siempre dispuesto a resolver problemas y mejorar la calidad de vida de las personas humanas, ha ido a Calatayud y la ha armado. Nos quejábamos de lo del vino... Su idea de una campaña electoral es insultar a los ciudadanos que no votan a los suyos y considerarlos(nos) cómplices de terrorismo. No me gusta la ley de partidos. Nada. No me gusta que los terroristas, sus brazos políticos, sus defensores etc se presenten a las elecciones y obtengan fondos públicos, pero en una democracia la gente debería poder votar a quien quiera y los políticos deberían conseguir que no votásemos a asesinos (pero tampoco a corruptos o ladrones). Tampoco me gusta que nadie vote a la Falange, sus ideas me parecen también nocivas y violentas, es un partido que va contra la Constitución. Pero esto no es Alemania, que tiene una Ley Fundamental que expresamente en su artículo 21.2 dice: «los partidos políticos que por sus fines o por actitud de sus adherentes tiendan a desvirtuar o destruir el régimen fundamental de libertad y democracia, o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania, son inconstitucionales» Si alguien quiere que esto sea Alemania, habrá que reformar la Constitución (abrir el melón, qué bonita expresión). Por cierto que el sistema de ilegalización de partidos se ha usado muy poco en ese país, ellos prefieren combatir a los partidos antidemocráticos mediante la política. Y si no queda más remedio las medidas desesperadas.No me gusta que se ilegalicen listas porque algunas personas en esas listas son consideradas cercanas al terrorismo de ETA aunque nunca hayan sido condenados por ello. Se podrían ilegalizar listas por que uno de sus integrantes hubiese sido acusado (no condenado) de robo, maltrato, asesinato etc??. Se puede ilegalizar un partido porque un terrorista o similar pida el voto para ese partido? Quiere decir eso, como sugirió mi padre, que el PP exigiría su propia ilegalización si a Otegui le diese por pedir el voto para ellos?? Hagamos la prueba... a ver que pasa. No me gusta la ley de partidos. La campaña política del PP ni la del PSOE, la invisibilidad de IU rota cuando Llamazares no se muerde la lengua, y habla de simbiosis poniéndose a su altura, ninguno de los llamados “temas clave”. La sensación de que me toman el pelo: que esto es para ellos (“los políticos”) una prueba para las generales. No me gusta nada y me da pereza pensar que vamos a seguir la escalada hasta "las importantes"... Y justo cuando empiezo a pensar que sólo les interesa la “cuota de poder” y que son todos iguales llega Aznar a Calatayud con ese don suyo para desquiciar, ofender y decir cosas completamente insoportables apenas sin proponérselo. Y me doy cuenta de que ese personaje de “El corazón helado” tiene toda la razón del mundo . Nos equivocaremos mucho, muchísimo, pero a veces nos quedamos en casa y no votamos a “los nuestros” porque no nos gusta lo que hacen, nos equivocaremos mucho pero nos molestan los errores de “los nuestros”, hacemos autocrítica. Y procuramos no insultar cuando criticamos a los que no son “los nuestros”.A mi ver a Aznar hablar con su melena al viento y su sentido del humor, y su mesura y sus buenas intenciones, y su interés por el bien común me moviliza, porque al final no todos son iguales, aunque ninguno sea perfecto.Ya lo dijo Javier Tusell en “El Aznarato” : la historia será dura con José María Aznar.Yo espero que sea justa, si es que la historia puede ser justa. Estrés, estrés. Locura. Ya estamos otra vez. Ritmo trepidante. Planes que se descuadran. Estas vacaciones no serán en septiembre, por primera vez. Me gusta irme en septiembre. Cuando a nadie le quedan días ni bronceado ni nada: 5 días a la playa, volver morena y luminosa, alargar el verano lo máximo posible. Pero este año no. Este año julio. Julio!!! Finales. Vamos, como todo el mundo. Este año julio y un agosto y septiembre infernales. Ha vuelto a cambiar el plan de ataque. La reina de la estrategia haciendo encaje de bolillos intentando asegurar que su cerebro funcione. Que dice el BOE que lo cambies todo. Me está entrando el dato. Literal. “Progenicasa” total. Y una vuelta de tuerca. ¿Dónde vamos?? Julio es ya. YA. Me queda NADA para las vacaciones y menos para el trabajo loco, el mundo al revés. Y tengo un calendario, una agenda, dos listados de temas, un cerebro de pez, un optimismo desbordante, una mesa blanca, fichas de presentadora de la tele, ninguna crisis personal ocupando mi cabeza, una mala salud de hierro, ganas, prisas. Falta la suerte (la buena) de mi parte. Crucemos los dedos. Este fin de semana promete inconsciencia y circunstancias, el lunes promete carne casi cruda y vino rosado. Las fiestas de Getafe prometen vestidos de vuelo y diversión en la calle (si la lluvia no lo impide). Las vacaciones prometen sol y playa, desconexión cerebral e informática, pero no telefónica. Todo promete. P.S. “PROGENICASA, me está entrando el dato” es de Gomaespuma. Se ofrece recreación en directo, como homenaje a sus 25 años. P.P.S La imagen es "las aguas atravesando" de Alice Dalton Brown No dormí más que dos horas del viernes al sábado. Pero daba igual. No notaba el cansancio. Quizá fue la siesta esperando al bus. Al salir de la ducha vi en el espejo los ojos microscópicos y las ojeras gigantescas... Íbamos al Barbieri, sitio que no conocía, pero del que Kika ha hablado muchísimas veces en sus Realidades Paralelas como un lugar mágico y maravilloso. Quizá fue eso. El lugar. Al principio pensaba que el fantasma del Barbieri (que no duende) tenía algo en contra de Alejandro Martínez, quería boicotearlo porque le desenchufaba el micro continuamente. Pero luego comprendí que era al contrario. Que el fantasma sabía que Alejandro no necesitaba el micro para llegar a los rincones, para impresionarnos. Y era verdad. Y nos impresionó. Y “es bueno”. Su segundo disco es una promesa golosa que quiero en casa, porque soy una niña caprichosa e impaciente. Porque lo que escuché anoche me dio ganas de secuestrarlo y traérmelo a casa y obligarlo a cantar y cantar. Impresionante. “Sácame de quicio” es una canción que explica el amor masoquista que supuestamente nos encanta. A mi no. A mi que nadie me saque de quicio, por lo menos no en ese sentido. Pero como las canciones significan cosas diferentes para cada persona cuando decía “sácame de quicio, amor y muérdeme la piel” yo no pensaba en ningún tipo, ni ningún punto de sufrimiento. “Lo que habla es tu miedo y yo nunca pierdo el antifaz” y yo sonrío. Porque alguien que nunca se quita el antifaz tiene muchísimo más miedo que ese que dice “tengo miedo” porque ese tiene al menos la valentía suficiente para reconocer su miedo a cara descubierta y no esconderlo. Los antifaces esconden. Yo sonrío. Con la sonrisa de tonta, porque estoy ahí, dentro de esa historia, inmersa en ella pero a la vez lejísimos de todo eso. Boca loca. Otra que tal baila. Otra canción de estreno. Otra canción de disco nuevo y éxito. Otra de esas de: a veces me encantas y a veces me sacas de quicio. A lo mejor es ella, la de antes, la que no lleva antifaz y se enfrenta a los superhéroes diciendo “te tengo miedo” A lo mejor es ella, que harta de los antifaces a veces no se muerde la lengua y estalla, y dice “contenta me tienes” y luego decide que total que más da: la gente no cambia y algunos hombres no son capaces de quitarse el antifaz, los disfraces, las corazas y el atrezzo de golfo. Porque el atrezzo de golfo es muy cómodo y justifica lo injustificable: ya te dije que era un golfo no? Soy un golfo pero sincero. Pues no. A ti lo que te pasa es que tienes miedo del equilibrio, del igual a igual. Porque podrías volver a perder la partida. Y a ti solo te importas tú. Y sabes que ella es mejor. Y tanto antifaz, tanta norma, tanta frase hecha, tanta fingida y calculada indiferencia para acabar igual de enganchado pero en otra espiral: en una de “a veces quiero que me hables toda la vida y otras te cosería esa boca loca”. Mi cabeza reinterpretando los versos, sonriendo en los versos, porque el hombre del antifaz y la boca loca que le aguanta son solo personajes de una historia, y no me reconozco, aunque a veces haya ido a algún que otro casting para interpretarla, aunque conozca casos reales que no son leyendas urbanas. Aunque haya habido cenas de chicas con vino muy frío y manjares deliciosos en las que nos hemos reído de nosotras mismas y nuestras tonterías y los superheterosexuales como dice Menso (que también estaba, que me debe un concierto noenlunes, aunque no lo sepa) los superheterosexuales que ensayan tonterías de “teleflin” de antena 3. Aunque hayamos respondido tópicos típicos a las frases hechas y sigamos haciendo tonterías. Y lo que te rondaré morena. Pero vamos mejorando. Aunque sigamos cayendo a veces en la “obsesión”. (nosotras lo llamamos orsesión). Pero tenemos de nuestra parte una maldición que alguien se inventó en el año 98: tanta barrera y al final te recuerdo cada día por cada tontería, saltas al primer plano, apareces sin que te llame y no puedo borrarte, no puedo sacarte de aquí. Tanta barrera, tanta trinchera, tanta guerra semifría y mírame, confesando para conjurarte. Y yo era el listillo, el tipo duro de la chupa de cuero. Quiero el disco de Alejandro. Para seguir disfrutando de las canciones e inventando, o encajando las historias alrededor de las notas de su piano y sus dedos elegantes. Quiero seguir viéndolo crecer, subir, llegar a las nubes. Disfrutar como anoche. P.S Manzanero también estaba y fue brillante como siempre. Y estaba muy guapo (es guapo hasta romperse, escucho a mi lado) Y tocó la guitarra como siempre. Y me puso del buen humor (del mejor humor aun) que me pone siempre. Y se merecía muchas palabras, muchas cosas, pero ayer Alejandro me absorbió, me abdujo, me ganó para la causa. Y me siento sólo un poquitín culpable, porque sé que la próxima vez quizá sea al contrario. Cuando se trenzan dos cables buenos... P.P.S. Este post está en clave, pero poco. Es un guiño de ojo con sabor a batido de chocolate extra grande. Y sin remordimientos. Para seguir riéndonos después de confesar. Ya he dicho muchas veces que tenemos muchísima suerte. Hay una red invisible tejida y secreta que nos para las caídas al infierno. Y yo quiero ser un hilito muy pequeño, muy fino, pero resistente, como el nylon. Porque alguien paró los golpes para mi hace unos meses y creo en el karma. En eso que dice Drexler: “cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da”. Y ahora canturreo una de Chaouen “y pasea Madrid, al ritmo de mis pasos...” La foto es de David, esta vez ni Turner se le adelantó. La mujer moderna lleva desde el viernes de picos pardos. Y piensa seguir hasta que no quede más remedio. Es atea así que no comprende muy bien el ajetreo de la virgen en las fiestas de Getafe, y por eso queda justo ahí justo entonces. Y entre el tumulto piensa que ella cree en Margaret Astor y la eficacia demostrada en disimular ojeras. Y se queda con las ganas de un mil hojas de solomillo al foie. O cualquier pedazo de carne casi cruda. Porque la mujer moderna no comprende que los lunes por la noche los restaurantes que le gustan descansan aunque sean fiestas. Lo que no descansa en cambio, es el Moloco. Con sus sillas setenteras. Ese encargado que era joven cuando las sillas eran nuevas y que se empeña en invitar a chupitos de Jack Danniels. Porque amigos: la mujer moderna bebe whisky americano como si tal cosa. Ha dejado las “piruletas” y las mezclas que llevan Mangaroca y se ha dado a las cosas de tipo duro. La mujer moderna es igual de capaz de hacer el imbécil que cualquier tipo duro. Y dándose la mitad de importancia. O eso cree ella. Eso creen ellas hasta que empiezan a darse TODA la importancia del mundo. La mujer moderna es una tortuga o un caracol y va por la vida con un bolso gigantesco y la casa a cuestas. Porque sale de casa temprano por la mañana y aun hace frío, pero pasa el mediodía bajo un sol abrasador, y tiene por la noche un concierto de temperatura incierta. Eso depende siempre del artista. La mujer moderna cambia con unas sandalias y un collar el aspecto de un conjunto y lo convierte en otra cosa. Oscurece levemente las sombras de sus ojos con un toque ahumado frente al espejo sucio de cualquier servicio mal iluminado. Pero siempre acaba quedando bien. Porque lo importante no es el maquillaje, el color de las sombras, el cambio de sandalias y camiseta, desenrollar un collar que ha pasado algunas horas dando tumbos por un bolso. Lo importante es tener la sensación de “esto es otra cosa” aunque sea la misma. Aunque nadie sepa que es la misma pero distinta, aunque nadie note ninguna sombra ahumada en ningún lado. Aunque incluso a las mujeres modernas les parezca una gilipollez eso de retocarse en los servicios para ir a un sitio de luces apagadas donde el protagonismo está encima del escenario. Donde lo único que interesa es como suena la música. Pero hay gilipolleces divertidas que le ponen a uno en el estado de ánimo que hace juego con el momento. La mujer moderna hace demasiado el tonto, en cualquier caso. Pero eso es solo porque tiene ya una edad que está a apunto de convertirla en antigua y de desdibujar su ovalo facial, como avisan los anuncios, de ponerla al borde del lifting. Y lleva desde el viernes de picos pardos y tiene el cerebro encharcado de muchas cosas, abducido por otras (la prueba es que se paran los relojes). Y no recuerda casi nada. Ha olvidado como leer correctamente, pierde memoria y tiene dolor de pies pero ha descubierto más música para bailar. Ser una mujer moderna es, de todas formas, bastante divertido Y consiste en aparentar que sabes lo que te traes entre manos. Y en no llevar NUNCA, pero nunca, un pintalabios en el bolso. Ahora iba una frase de la canción que cerró el concierto de Clamores, pero... me he arrepentido. Otro día, si preguntas, te lo cuento Ah! La ilustración es de Lisa Henderling.Se titula Joy. Shh es un secreto, pero esta ilustradora me gusta más que Jordi Labanda... M. se marcha. Y le vamos a echar muchísimo de menos. Es un hombre espectacular. Las niñas lo persiguen por los pasillos con cara de haber visto a un actor de hollywood y el les sonríe como si no se enterase de nada. Sabe que nosotras preferimos el tratamiento “deluxe” así que nos da tratamiento deluxe. Es encantador y muy inteligente. En los últimos 4 años no lo he visto ni un solo día de mala leche, aunque sí le vi a veces preocupado. Es encantador, dulce, divertido, irónico. Tiene un cuerpo de anuncio de calzoncillos. Está soltero y sin compromiso. Es heterosexual. Atento, educado, pero nada soso. Y no estoy enamorada de él. Sorprendentemente. En mi fiesta de hace dos cumpleaños apareció de pronto con su camisa blanca inmaculada, iluminándolo todo y dejó sin habla a alguna que otra amiga que no lo conocía. El último agosto me lo pasé encerrada, pero a las 7 iba a verlo, de 7 a 10 me daba una tregua. Iba a su clase de puñetazos en el aire y la vida no parecía aburrida ni rutinaria ni asquerosa. Porque se inventaba cosas para hacerla mejor. Y yo le sonreía a través de los espejos. Y bailábamos merengue aunque no pegase con la clase. Hace ya unos meses que deja mensajes subliminales en las canciones que elige para sus coreos. Es muy divertido jugar con él. Yo cantaba sonriente y a gritos mientras daba saltos y directos de derecha y patadas laterales y a él le entró la risa. La última broma era una canción que dice “if I were you I would never let me go” (vamos, que si yo fuera tú no me dejaría escapar). Y así andábamos, él pasaba excesivamente cerca, se asomaba a vernos hacer danza del vientre, encontró un punto ciego en la clase de funky para poder mirar sin ser visto a través del espejo. Se inventaba piropos... convirtiendo los días iguales en diferentes. Jugando al jueguecito. El jueves lo noté raro. Dijo adiós un poco triste por la noche. Y agachó la cabeza. Él nunca agacha la cabeza. El martes dio la noticia bomba. Ayer me dijo que no quería irse sin avisar porque establece relaciones que van más allá de lo laboral. Y ahora se va. El lunes es su ultima clase. Habrá fiesta y fotos, supongo. Y nos pondremos tristes. Hay pocos hombres como M. en el mundo. Sé que le irá bien. Vaya donde vaya. Porque nos ganó a todas para su causa consiguiendo además que ninguno de los otros hombres le odiase por ello. Porque jugaba con todas al mismo juego pero nunca confundía las partidas ni cometía errores de bulto. Porque se tomaba la molestia de hacernos sentir especiales a todas aunque ninguna lo fuésemos. Y porque tenía la valentía de dejar muy claro que ninguna lo éramos. Hace 4 años que le conozco, nunca le he visto de mala leche y nunca he visto a nadie enfadarse con él. Por algo será. Aun no se ha ido y ya le echo de menos. Los días serán un poco peores sin sus sustos a traición y por la espalda, sus risas y sus chistes. ¿Qué hago yo este agosto de mierda en Madrid, y sin tregua? |