Universo Perpendicular



El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios)

Temas

Archivos

Enlaces

Puntos Suspensivos

Yo leo...

Fruslerías

Cosquillas para serios

Yo escucho...

Yo veo...


Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007.

Resumen

Mañana me da igual

20070702004602-estallidoestrella.jpg

No quiero que se me pase esta calentura. Esta fiebre elevadísima. Este ansia voraz. La felicidad o algo parecido. No quiero. No juegues sucio tú también. No te protejas de ti mismo y déjate de tonterías.

No tengo tiempo. No me hagas perderlo en psicoanálisis. No tengo ganas tampoco. No de eso. No ahora.

No quiero que se me pase, así que deja de medir las consecuencias. De tratar de prever la magnitud del desastre natural, de un hipotético y futuro desastre natural. A lo mejor no hay futuro, simplemente.

Del ahora no hay duda: el brillo en las miradas, las pieles barnizadas, el tiempo yéndose por el desagüe cuando estamos juntos.

Mañana me da igual. Hoy. Ahora. Tú. La fiebre, las ganas.

Hoy. Ahora. Tú. Aquí.

Mañana hacemos una conferencia. Nos sentamos a la mesa y discutimos del futuro, de los riesgos, del miedo. De que no va a funcionar. Eso mañana. Si aun tienes ganas.

Hoy, ahora, tú, aquí, conmigo, la fiebre, las ganas, la cama. El sol por la ventana.

Nos están pintando las oficinas

20070703012121-elgolpe.jpg

El golpe es mi peli favorita, como ya dije hace casi nada. La he visto tantas veces que he perdido la cuenta. Y no me canso.

La noche del domingo volvieron a darla en telemadrid y volví a verla. Como si no me la supiese de memoria.

Sigo riendo con las mismas carcajadas cuando el falso detective del F.B.I da absurdas instrucciones: “vayan a la zona sur, entren en todos los tugurios y díganme lo que vean”.

Y me entra la risa floja con la partida de poker en el tren: ese Newman pareciendo borracho, insultando y desquiciando y haciendo trampas a un tramposo.

Pero sin duda mi parte favorita es esa en la que convencen definitivamente a Lonnegan para que pique llevándolo a las oficinas de la compañía de telégrafos.

Sacan al verdadero empleado fingiendo ser pintores, le dan media mano de pintura verde bañera (esta denominación de verde es mía, pero creo que se entiende a qué color me refiero)  a media pared y cuando llega el momento dicen por el dictáfono a la secretaria: “Señorita Turner, me marcho a casa, si me llama alguien dígale que volveré mañana” y así se quedan las oficinas. Con una pared mitad verdosa mitad blanca y con la cara de boba de la secretaria, que no entiende qué pintan los pintores (nunca mejor dicho) dándole instrucciones a ella.

Pero con El Golpe descubrí también que me gustaban los hombres. La primera vez que la vi yo era muy pequeña. Y Robert Redford caminaba por un callejón al encuentro de Salino, pero sin saber que era Salino, y que iba a matarlo. Y luego huía de ese mismo callejón primero andando, mirando hacia atrás y luego corriendo con zancadas elásticas y una maleta en la mano derecha. Y a mi me daban escalofríos.

Desde esa secuencia sólo pude mirar a Redford y su pelo entre rubio y pelirrojo (que mi abuela llamaba “rubiato”) y sus dientes blanquísimos, y ese anillo que no se quita en ninguna peli desde los 70, en ninguna. Y la pajarita, los cuellos almidonados, los gemelos en los puños de la camisa y esa mandíbula cuadrada...

 El Golpe Ganó 7 premios Oscar en 1973. Uno de ellos a mejor película. Eso no significa nada: Titanic también. La primera la he visto incontables veces y la segunda no pude terminar de verla ninguna de las 2 veces que lo intenté...

¿Debate?

20070703201524-debate.jpg

La economía va fenomenal. Eso dicen Zapatero y Rajoy. En eso coinciden: en que va fenomenal. Benditos indicadores macroeconómicos y bendita forma de leer los dichosos indicadores. Irá fenomenal, pero el litro de leche vale 9 céntimos más que hace dos años, un 22% de aumento. El dato lo saco del super de mi barrio y de una sencilla regla de 3. Algún salario ha subido un 22% en dos años??

La economía va fenomenal y Rajoy vuelve a perder la oportunidad de hacer oposición, de fingir que los ciudadanos de esa España que le preocupa tanto le importamos en lo más mínimo. Rajoy ha perdido la posibilidad de ser demagogo, incluso, de decir algo que nos permita creer que él sí sabe lo que vale un café con leche en el bar de abajo.

Pero no: mejor dejar a Zapatero y su discurso triunfalista-electoralista y eficaz, visto lo visto. Y enciscarse otra vez en ETA y hacerle el juego a los asesinos.

Mejor que se nos vea el plumero llamando “catecismo socialista” a una asignatura que trata de enseñar respeto, democracia y convivencia pacífica para ver si los próximos dirigentes se ahorran hablar de los inmigrantes como apestados y mencionar el “efecto llamada” como si el hambre y la miseria no fuesen suficiente efecto llamada, un vergonzoso “efecto llamada”.
Mejor dejarle a ZP creerse que él es el más leal, el mejor presidente, el que más responsabilidades asume, el que más respuestas responde: el héroe. Mejor eso, darle la razón y utilizar de forma vomitiva un atentado contra nuestros soldados (soldados, no cooperantes de ONG, ni boy scouts de campamento), cadáveres calientes, para sacar beneficio político.

Mejor eso: y dejar que la frase de Zapatero: “a usted lo único que le importa es la cuota de poder, llegar al poder” resuene en los oídos y sea incontestable e insoportable.

Yo quiero un buen gobierno y una buena oposición. Yo quiero, para empezar, que hablen el mejor castellano posible: ya que salen por la tele, y que eviten las coletillas (“lo que significa” qué cuernos significa repetido todo el rato??) y los finales “arrastraos” de conversación a gritos en la cola del pan. Yo quiero que en vez de subirse a los atriles de luces verdes y rojas a decir “señor presidente, señorías” para inmediatamente comenzar a darse leña olvidando a lo que han ido, hagan un debate sobre el estado de la nación.

Rajoy ha cometido un error muy grave con Zapatero, creo yo. Un error muy común, también: creer que el de enfrente es bobo y blando. Uno tiene que ser muy hábil para hacerse con el liderato del avispero que era el PSOE en aquel Congreso, uno tiene que ser muy hábil para llegar a Presidente de un Gobierno y que le sigan tomando por tonto, porque cuanto más tonto te considere el adversario más listo acabas siendo llegado el momento.

Zapatero será soso, pero es muy listo. Los ciudadanos estamos hartos de que los políticos no hagan autocrítica, nunca se disculpen, nunca asuman errores, así que Zapatero se disculpa, dice frases sorprendentes como: hemos hecho todo esto y “sabemos que no es suficiente”, da las gracias a los que necesitan oír el agradecimiento, aunque sea pura diplomacia. Pero el resto se olvidan de lo eficaz de dar las gracias, de pedir disculpas y de que parezca que asumes errores.

Así que Rajoy dice que Zapatero es bobo y que como mucho tiene talla de “subsecretario” pero luego afirma que ha engañado a todo su grupo parlamentario, él incluido. Ya es triste que te engañe un bobo...

Y no me parece nada inteligente ningunear al oponente (que por cierto ya le ganó unas elecciones) porque luego pasa lo que pasa: si gana por fin, Rajoy solo habrá vencido a un don nadie, y si pierde otra vez... en qué papel le deja eso??

Estoy relativamente contenta con estos 3 años de legislatura. Relativamente contenta porque aunque creo que la economía NO va bien, que la riqueza que se crea no se redistribuye de forma mínimamente equitativa, aunque crea todo eso, cuando el PSOE ganó las elecciones pensaba que iban a tomar todavía menos medidas “de izquierdas” porque yo creo que el PSOE es el partido más cercano a eso que no sé que es que se llama “centro político” y me he sorprendido con leyes nuevas que me gustan y me hacen sentirme orgullosa: la de la dependencia, la de los matrimonios homosexuales... y pensando que a lo mejor les queda algo de izquierdas. Pero luego hace un anuncio pura propaganda (por dioss que nadie titule nada de “panes debajo del brazo” para referirse a esta ayuda) sobre dar 2.500 euros por cada niño nacido en una familia española y entonces vuelvo a pensar que eso no es política de izquierdas. Que a lo mejor los hijos de la duquesa de Alba no necesitan 2.500 euros si tienen hijos y que quizá ahorrándose esos 2.500 euros se podría alargar la ayuda a dos años a familias que sí necesiten el dinero. O utilizarlos en otras cosas.

Pero eso se me olvida demasiado pronto. Porque me parece vergonzoso que se acuse a un Presidente del Gobierno de actuar con mala fe en el asunto de la negociación con ETA. Me parece vergonzoso que se hable de haber aceptado cosas inaceptables pero no se aclare qué cosas y me parece vergonzoso que a continuación se diga que se apoya completamente a ese alguien. Como se puede apoyar a alguien en quien no se confía?? Me parece asqueroso y vomitivo ese uso del miedo, del terror, de la gente muriendo para sacar beneficios electorales. Y leo en la RAE la definición de terrorismo y me pregunto qué líneas quedan por cruzar.

Estoy muy enfadada. Sí.

Sólo espero que los portavoces de los partidos que quedan sean capaces de llevar el debate a un lugar aproximado, aunque sea, al que debería tener. Y que pongan al presidente contra las cuerdas. De verdad. Sin insultarle ni acusarle de obrar con mala fe en algo tan grave como el terrorismo, para que no parezca que no hay más argumentos. Porque sí los hay.

 

"Sosoman" dijo (quizá no sean del todo literales, he tomado nota y no soy taquimecanógrafa):

“Es inaceptable, mentira, intolerable” “Le reto a que suba aquí y demuestre que lo que dice no son infundios e insidias” “Usted no ha venido aquí para un debate sereno sino para engañar y manipular”

“España se rompía antes de las elecciones, ahora se rompe un poco menos. Eso prueba cuánto les interesa el poder: no sea que después de las elecciones necesiten el apoyo de esos nacionalistas que rompían España y ahora cortejan”

“Educación para la ciudadanía enseña, no adoctrina. Enseña libertad no adoctrina en la ortodoxia, eso lo hacen ustedes”

Yo no veo la sosez ni la blandura por ninguna parte.

 

Y ya saben: esto no es un análisis. Es mi opinión en hirviente (más aun que en caliente). Mi opinión como ciudadana de esta nación, como votante.

P.S. La foto es de EFE. La he sacado de El País Digital. 

Arabian Biuty Centerrr: El nacimiento del negocio

20070704213351-arabian1.jpgPrólogo:
NO se si les he comentado alguna vez lo mucho que nos gusta a Sonia y a mi inventarnos tonterías. Creo que sí. Me parece que sí: el biplacismo, banquetachannel, hot tarozz, el juicio de la niña china...
Como me dijo alguien una vez “no deberías listar tus tonterías en el blog, la gente, veguita, va a pensar que eres tonta”.
Pero a mi me da igual. Me divierte lo delirante del “in crescendo” de nuestras mentes.Me gusta mucho mucho, muchísimo tener público, que no entiende de qué hablamos pero se ríe de oírnos reír y nos obliga a seguir con las gansadas. Y pienso seguir contándolo. Escrito pierde, creo. Somos mejores en directo. Pero no me resisto.La gilipollez empezó llamándose Bagdad Café. Pero no es un Café. Así que le hemos cambiado el nombre al negocio, por no confundir al público.Ahora se llama “Arabian Biuti Centerrr”. Y he creado una etiqueta (los más atentos la verían hace 3 días ya) y les voy a ir contando esto que podría ser el guión de una serie de esas cutrecillas con decorado de cartón piedra.... Agárrense que vienen curvas.Espero que se rían al menos una cuarta parte de lo que nos reímos nosotras. Lo voy a escribir yo, pero no es obra mía: es nuestra. Sin Sonia no tendría gracia. Sin eso que nos pasa cuando nos juntamos de ir agigantando las bolas de nieve esto sería una sosez.   


Aquel día yo había visto la teletienda (que ahora tiene nombre fashion y se llama milenium new market o algo así) y llegué muerta de la risa. Le dije: Sonia por dios, que esto de la teletienda ya más que una compra es una condena: te acuerdas que te conté la semana pasada que había una máquina gigantesca que te ponía boca abajo?? Pues ahora es peor. Ahora venden un armatoste de gimnasia y te dicen: solo con este aparato usted conseguirá SU PROPIO ENTRENADOR DE ABDOMINALES EN CASA. Y si llama ahora le damos dos por el precio de uno”.
Y le dije también: “coño, si es que te compras eso y prácticamente te ves obligada a poner un gimnasio en el salón, por amortizar, y porque dónde pones dos chismes de esos...” Así empezó. Del gimnasio en el salón, la dueña con la bata rosa diciendo “pasa, pasa y siéntate en el sofá mientras termina este chico de hacer su serie, que esque el DVD con el programa de ejercicios dura 20 min.” Pasamos a ampliar el negocio y poner el gimnasio en la planta de arriba (e incluir el scalering como actividad), y dedicar la vivienda a una zona de estética y belleza. Decidimos, ya puestos, poner un salón de actos en el portal, con una fuentecita de inspiración Alhambra para poder hacer bonitos espectáculos de danza del vientre, con lo que nuestra profesora denomina “entraditas” con velo... El Arabian Biuti Centerrr está adaptado para minusválidos: tiene un ascensor que funciona con poleas de tracción humana: los vigoréxicos que usarán la energía producida por sus ejercicios de “mazación” para subir y bajar a los clientes de los tratamientos de belleza.Como ven es todo excesivamente absurdo. Y va a peor. Se lo aviso.

En la próxima más tonterías...

También era jueves

20070705172337-catawhisky.jpg

Solo son las dos y media de la noche de un jueves cualquiera. He tomado un whisky de los buenos, como en los viejos tiempos de bebidas certificadas. Como entonces, cuando me duchaba con la ventana abierta y la luz apagada. A oscuras, oliendo el gel de verbena que dejaron de fabricar solo dos meses antes de nuestra microcatástrofe. Casi como entonces, cuando no sabía que lo nuestro se moría, que lo matábamos de pasión, que lo ahogábamos en deseo tempestuoso, brumoso y luminoso, como esos cuadros de Turner, que lo asesinábamos a plazos con determinación hipnótica. Incapaces de medir nada, respirando a duras penas por los poros de nuestras pieles que se confundía, se fundían hasta convertirnos en otros sin nuestro permiso.

Y un día saliste de mi cama, una tarde decidiste que querías mundo real conmigo. Yo sabía que era un error terrible, pero qué podía hacer más que agarrarme a la tabla de náufrago de tu cuerpo demasiado moreno, boquear como un pez fuera del agua, llorar lágrimas calientes y lentas. Lágrimas tranquilas, sabias, con esa sabiduría estúpida de los que aceptan la catástrofe como un mal menor.

Y de pronto el carrusel de neón se paró. Y de pronto me cansé de recordar como eras antes, de quemar el combustible del petróleo voluptuoso. Me cansé de conjurarte y que nunca funcionase.

Ha pasado un siglo y sigo queriendo a aquel hombre que ya no existe y sé que sigues acordándote de esa mujer que nunca fui. No voy a encontrarle un sustituto a la perfección: no sé, no puedo y no quiero. Porque eso sería traicionar aquellos tiempos de hielo extra, de fuego y velocidad. De deseo del auténtico.

 

P.S. Aquí lo tienes. Lo querías y aquí lo tienes. Ni siquiera he tocado el último párrafo aunque lo pensé muchas veces: hubo un momento en que me pareció exagerado, otras infantil, otras asquerosamente exacto. Ahora lejano, quizá porque he aprendido el error descomunal de buscar sustitutos. Sí, a lo mejor la cicatriz está terminada cuando no necesitas opuestos ni iguales: sucedáneos ni sustitutos. Cuando dejas de comparar a dios con los demás, a dios con dios, incluso.

Porque después de esto, algún tiempo después de esto de aquí arriba la vida se puso bromista y escribí una carta que decía:

 

Me pasé de melodrama. Yo que suelo ser comedida para estas cosas me pasé con los “siempre te querré” y los “nunca encontraré nadie mejor”. Vale, es verdad que siempre te querré, que siempre recordaré las noches en que nos conocimos, que nunca podré olvidar que enamorarse conlleva reacciones físicas, síntomas de una enfermedad. Fue automático el vínculo. Tiene fecha, hora y banda sonora.

Nunca olvidaré porque no quiero olvidarte. Porque la felicidad que me diste durante todo aquel tiempo (tanto tiempo que parecía tan poco) es un regalo que no todos tienen.

Hoy creo saber por qué te cruzaste en mi vida: qué tenía que aprender para seguir en el videojuego. Se acabaron las etiquetas absolutas para ciertas cosas. No hay absolutos cuando pasa lo que pasa: el otro día él dijo algo que me dio ganas de...

Quise conocerlo, pegarme a su piel, bebérmelo entero, entrar en su mundo, en su casa, abrir sus ventanas. Y volvió el brillo radiante.

Ya me habían hecho feliz antes, ya me habían mirado aproximadamente así, pero nunca exactamente así. No sé como llamar  a esta nada tan llena de cosas, pero ya no tengo necesidad de ponerle un nombre. Solo de exprimirlo, saborearlo y disfrutarlo. Como entonces. Cuando exprimí el tiempo contigo, como entonces, cuando exprimí la soledad, el fracaso, la tristeza, el vacío, las lágrimas. Como aquella noche, cuando me pasé de melodrama.

Si fuera...

Ya sabéis: estas tonterías. Se llaman “meme” o algo así no?? El caso es que me ha hecho gracia. Porque no se trata de responder cuál es tu mes favorito o tu día de la semana favorito. Y me puse a pensar (o algo parecido). No es tan fácil... Aquí están mis respuestas. Probablemente mañana hubieran sido otras... estas cosas son así. Pero ahora mismo...

Si fuera un mes: marzo             
Si fuera un día de la semana: viernes
Si fuera un momento del día: el atardecer           
Si fuera un planeta: venus  
Si fuera un animal: un delfín
Si fuera un mueble: una cama
Si fuera un líquido: agua
Si fuera una fruta: cerezas
Si fuera un instrumento musical: contrabajo
Si fuera una canción: una salsa (pero de las buenas)
Si fuera una comida: una ensalada rara
Si fuera una parte del cuerpo: los ojos
Si fuera un objeto: una botella
Si fuera una asignatura: arte
Si fuera un número: el dos. Par y primo
Si fuera un coche: uno de esos prototipos futuristas para los salones del automóvil.

Si fuera un color: uno acuoso: azul verdoso, verde azulado...
Si fuera una ciudad: Dublín
Si fuera un mar: El Cantábrico
Si fuera un idioma: esperanto
Si fuera una flor: un pensamiento

Si fuera un verbo: disfrutar
Si fuera una estación: la Gare de Lyon, en París

Si fuera una prenda: una de seda colorida
Si fuera un cuadro: “impresión” de Monet
Si fuera un monumento: el Taj Mahal
Si fuera un País: Francia
Si fuera un lugar: una playa salvaje

Si fuera un deporte: uno acuático
Si fuera un integrante de un grupo: el que mantiene la calma en las crisis.

 

Y la luna prisionera está en otra canción...

Mientras respondía esto cantaba en la cabeza “Si fuera yo” esa canción tan enorme de Chaouen.

Se supone que tendría que invitar a gente a hacer esto en sus blogs. Pero como ya somos mayorcitos: al que le apetezca que lo haga y a quien no le apetezca que lo deje!!

Sillon-ball

De verdad: qué mal lo hace el comentarista de F1 de Telecinco. Que dejen a De la Rosa solo, por favor, que sabe de lo que habla. No entiendo cómo después de tanto tiempo este hombre es incapaz de enterarse muy bien de lo que pasa. A lo mejor influye que lleva las orejeras y sólo ve a Fernando Alonso y todo lo que rodea a Fernando Alonso: las gafas de Fernando Alonso, el compuesto de los neumáticos de Fernando Alonso, las pegatinas del monoplaza de Fernando Alonso...

Y eso le impide darse cuenta de que hay otros veinte pilotos en la pista. Y que los espectadores estamos interesados en diversas cosas. En el momento que la realización enfoca a otros pilotos que no sean Fernando Alonso este hombre afirma que lo interesante no está en lo que nos muestran. Bueno, lo interesante para él. Eso es evidente. Para mi lo interesante sería que se callase, cerrase la boca y dejase la cháchara intrascendente, las tonterías especulativas (algo debe haberle pasado a Kimi para perder tanto tiempo, dice y acaba de afirmar “vuelta rápida para Alonso”. Hila, por dios santo, hila, razona: no es que le pase algo a Kimi, es que el otro va más rápido... es una cosa sencilla no??). Eso por no hablar de cuando se deprime porque su amor platónico no gana. Y dice “bueno, pues esta carrera ya ha perdido todo el interés” o lo que es peor “a ver si rompe el motor, todavía podría suceder algo, queda una vuelta”

Hoy ha hecho una encuesta automática: ha dicho “entre el 80 y el 90% de nuestros espectadores están ahora mismo con la boca abierta”. Yo la tenía cerrada. Intentando prever qué iba a pasar en la siguiente parada en boxes. No he sido capaz de enterarme de nada por él que está allí. He tenido que esperar a verlo con mis ojos, por la tele, con lo que me muestra la realización, sin radio interna, ni ordenadores que te dan los tiempos.

No me sirve que esté allí, que le paguen por ir a hacerle la pelota a Alonso, mirarlo con arrobo y señalar en todas las carreras las veces en que Fernando se quita el protector de plástico de la visera de su casco. Que me da igual. Que me des tiempos, referencias, algo. Coño.

 

Ahora el tenis. Suerte para Nadal, le va a hacer falta, (yo escucharé el partido mientras leo cosas muy aburridísimas de Teoría de la Comunicación y configuración empresarial de las industrias informativas españolas. Un domingo apasionante, no me negarán).

 Ah pero ayer... Ayer llevaba un vestido precioso. Bebía daikiri de lima, bailaba funk y se me olvidaba la hora... y me divertía. Como si hoy no tuviese este plan tan aburrido.

------------------------------------------------------

Actualización: Nadal acaba de perder Wimbledon. Pero acaba también de jugar un partidazo en hierba. Me encanta verlo jugar con el desparpajo de sus 21 y el aplomo de no sé donde. Le veo el gesto inteligente, el refilón guasón, el brillo de ganador en la mirada y disfruto de sus derechas a toda velocidad, de los golpes ganadores... He disfrutado un partidazo entre papelajos. Divirtiéndome muchísimo con la innovación del "ojo de halcón" (la cámara juez que corrige a los humanos) y sabiendo que si le respetan las lesiones Nadal será el próximo número uno del tenis mundial. Y pronto, además. Pero mi tenista favorito de todos los que he visto hasta la fecha sigue siendo Sampras, y no consigo olvidarlo vestido de blanco jugando increíble cada año en Wimbledon...

Almas gemelas

20070707150754-dosgalaxias.jpg

Ella dice que tú y yo somos almas gemelas. Que la sacudida que me dio cuando te conocí, que la que te dio a ti cuando me conociste, significa que somos almas gemelas. Que nos vamos encontrando en las sucesivas reencarnaciones para enseñarnos cosas. Que en la siguiente vida a lo mejor tú eres mi jefa y yo tu empleada, o tú eres soldado del bando contrario, mi carcelero. Esas cosas nunca se saben. Quizá tu seas él y yo ella, como en esta vida. O no, o al revés. O tampoco. Quizá nos enamoremos en el futuro, puede que no. Pero nos reconoceremos. Algo nos pasará por dentro, y nos reconoceremos y lo sabremos casi todo del otro del mismo modo automático en que pasó esta vez.

Y aprenderemos algo cruzándonos en las sucesivas vidas. Igual que hemos aprendido tanto cruzándonos en esta.

Ya sabes que yo opino que todos somos pequeños universos perpendiculares dentro del Universo infinito. Ya sabes que yo creo que los universos se van cruzando entre sí, modificándose sin remedio. Ya sabes que yo no soy budista ni creo en las reencarnaciones ni en ir perfeccionándonos a lo largo de las diferentes vidas. Que yo pienso que el viaje termina aquí. En esta vida. Pero también creo que tenemos algo que aprender en el camino. Para ser más felices y hacer más felices a los que nos rodean. Sólo para eso. Y ese objetivo ya lo he cumplido con creces cruzando mi universo con el tuyo, aunque luego se separasen.

¡Pero no me digas que no es una idea bonita! No me niegues que no es bonito pensar que nuestras almas, nuestros 21 gramos de levedad van a seguir cruzándose y reconociéndose, reencontrándose hasta el fin del mundo.

Me gustaría creer que eso pasa. Porque quiero seguir cruzándome, trenzándome, separándome de almas como la tuya. Todo el tiempo.

 

P.S. De la nevera. No sé por qué ahora, tan tarde. Puede que porque mi fierecilla favorita y yo hablamos hace días. De lo de siempre: de exámenes, de proporción entre temas y días, de estudiar, de planes, de agendas, de tías y sobrinas, de porteros de discoteca, de usar o no rimel por motivos prácticos, y una cosa llevó a la otra. Y me encontré contando otra vez el mismo pedazo de mi vida. Hacía mucho que no tenía que explicarle a nadie algo que me costó tanto entender. Nata es la “ella” que me leyó lo de las almas gemelas. No era esto pero se parecía. En aquel texto la descripción de los encuentros era aun más detallada.

 P.P.S La foto la hizo el Hubble: son dos galaxias colisionando. Chocando, vamos, encontrándose. Cruzándose. Atravesándose. Lo que sea...

Azar, caviar y otras casualidades

20070710104543-belugasskeu.gif

A veces los buenos jugadores meten un triple sobre la sirena. A veces los buenos jugadores hacen un partido que "ni fu ni fa", muy por debajo de sus posibilidades pero rematan el partido con un triple en el último segundo. El problema de los triples es que no siempre se meten. Y cuando el gran jugador falla a los aficionados se nos tuerce el gesto, porque pensamos que el talento no se debe desperdiciar.

Ayer Paco Cifuentes metió un pedazo de triple en el último momento. Cuando parecía que no iba a pasar. Cuando estaba a punto de dejar de mirar a la canasta. Pero entonces salió la voz del fondo de ese sitio y salieron las maneras que me han abierto la boca tantas veces antes. Que están ahí y quiero ver siempre. Porque soy así: exigente, exagerada, excesiva. Pon todas las ex que se te ocurran. O también borde, insoportable, susceptible. O una loca (sin diagnosticar, insisto). O a lo mejor lo que pasa simplemente es que tengo un gusto exquisito. Y yo sólo como Beluga o si no prefiero quedarme sin cenar.

Me da igual lo que sea. Anoche una cucharadita de Beluga fue suficiente, una al final, inesperada, deliciosa, de relamerse, saborear, chuparse los dedos. Hacer que dure.

El artista venía con el síndrome post vacacional en lo más alto y la tensión al nivel del mar. Lento. Pero no lento de suave, de controlando las intensidades. Lento. Previsible. Y yo solo tenía ganas de subirme al escenario y zarandearlo. No hizo falta. Porque subió Iratxo, con su medida de las intensidades de la que ya he hablado varias veces. Con esa exactitud con la que marca los puntos álgidos, con la que vuelve atrás, y nos calma para luego llevarnos justo, exactamente, ni más ni menos que donde quiere que vayamos.

Y Paco Cifuentes volvió a subir tras la pausa a demostrar empíricamente que las casualidades no existen: porque si Freud y sus lapsus no le hubiesen atacado en “Gravedad”, si no hubiese decidido entonces parar y leernos otro poema titulado “Advertencia”, como aquel de Benítez Reyes a finales de Abril. Si no nos hubiese leído el poema con la voz perfecta, la entonación perfecta y la perfección perfecta con la que lo hizo, quizá su ola no hubiese remontado desde el Cabo de Gata hasta la meseta. No hubiese sido capaz de superar la orografía.

Después empezó a bordarlo. Entonces sí, empezó a bordarlo, suspendiéndonos en ese vértigo de montaña rusa. En ese vértigo controlado. Para seguir subiendo. Sin mirar abajo. Hasta bien arriba. Hasta ese “Tendido al sol” magistral, que parecía seguir los dictados de mis tripas. Obedecer mis órdenes. O tal vez era al revés. Buena música, en cualquier caso. Me da igual quien diese las órdenes.

A veces entra el triple, y te dan de cenar Beluga, aunque sea una cucharadita. Pero de plata eso sí. De plata.

 

El poema, curiosamente, hablaba de la perfección del espacio. De un viaje espacial con compañía inadecuada (los burlones los llama ella. Y ella es Wislawa Szymborska) La advertencia está en la página 80 de este libro en pdf  que es la versión digital del que Cifuentes tenía entre sus manos anoche.  por si a alguien le interesa. (Encontrar este libro computa como práctica para mi examen del sábado y el domingo)

 

Y luego viene el momento “camarote de los hermanos marx” cuando digo que me voy doscientas veces, y me quedo 199, porque alguien está haciendo un esfuerzo por ser sincero (cómo puede ser tan complicado algo que en el fondo facilita tanto la vida). Y luego alguien me confunde con una señorita. Y otro alguien me acusa de no respetar el secreto sumarial. A mi, que guardo los secretos con eficacia, y no confieso ni aunque me claven palillos bajo las uñas, ni para colgarme la medalla, ni suelo jugar al “sé algo que tu no sabes”. A mi. Y luego me llaman susceptible. Y claro, me sienta fatal, es lo que tenemos los susceptibles... Y después (o antes, yo que sé) le digo a alguien que me alegra no ser la única que saca la hoja de reclamaciones de vez en cuando. Y alguien viene morena de playa a provocarme la envidia más grande y a decirme que ya me mandará el dichoso título del libro. Hay que ver, cuando me empeño en algo revuelvo Roma con Santiago, como dice mi madre...

La parte contratante de la primera parte. Etc. Arabian Biuti Centerr aumenta sus tratamientos escandalosamente. Sonia hace el agosto con la terapia al bipolar, al que está de bajón, el desanimado que luego cuando se anima se pone a diagnosticar enfermedades mentales pasadas de moda. Pero como siempre, al final Sonia se olvida de pasar la factura y entregar una tarjeta. En Atocha otra vez comprobamos que hay mucha gente loca. Pero loca de verdad. No como nosotras, que solo hacemos el tonto, que bailamos, nos abanicamos, nos enfadamos, presumimos de aura. Nos ponemos chulas, o lo somos siempre. Nos aceleramos. Sacamos de quicio con el torbellino imparable. Pero en el fondo somos encantadoras. Que le vamos a hacer. Mira que intentamos que no se nos note, pero no hay manera.

Y no... no tengo abuela.

No puedo perder

20070711005110-imagen0361.jpg

Tú tira de la cuerda, tensa la cuerda. Pero se acabó el juego. Se acabó en serio. Es una revelación de las mías. Se acabó o empieza ahora, porque tú podrás seguir con tu cuerda que yo estoy jugando a otra cosa. Solo te lo advierto. Pregúntame las normas. Van a gustarte. Vas a divertirte también. Te lo garantizo. Vas a disfrutarlo. Porque soy mejor que tú inventando juegos y sé muy bien lo que te gusta.

Ahora estoy jugando yo también. Por primera vez es solo eso: tú con tu cuerda y yo con mis piernas.

Mis armas son mejores, me parece. Y no hay derrota posible. No existe. Porque no es un concurso, es un juego. Divertirse.

Toma el poder. Todo tuyo. No lo necesito. Tengo algo mejor. Y los dos lo sabemos.

Tú tira de la cuerda que yo he empezado mi jugada. Déjate de tableros. De dados. De marcadores, de cuerdas. De atrezzo.

Mis armas son mis dos pies y mis piernas y la bisectriz de algunos ángulos y los lunares que me crecen en la piel cada año, y las pecas de encima de la nariz que me aparecen el segundo día de sol. Y estas dos manos, y los labios rosados. Y el escote moreno y los hombros redondeados y satinados. Y el culo de negra zumbona. Bailando salsa. O samba. Lo que quieras. Elige también el baile.

Solo esas armas de ejército aparentemente diezmado, como los rusos que encerraron a Napoleón con el invierno. Y lo derrotaron por frío entregándole las ciudades, obligándole a adentrarse, a mover el frente, haciéndole morder pedazos que le venían grandes. Yo te voy a encerrar con el verano. Te voy a vencer por calor.

Sólo eso. No puedo perder. Y tu tampoco. Va a gustarnos, verás.

 De la nevera. Pero parece recién salido del horno, en cambio. La foto es del sábado pasado. El día que le eché la culpa a la luna de la locura...

John Mayer y la perfección

20070712002834-1710cd-continuumgroot.jpg

“Clarity” es una canción PER FEC TA. O eso me parece ahora mismo. Esa y casi todas que he tenido q escuchar quietecita, sin hacer nada. Parada en medio del pasillo intentando huir de la voz rasgada de John Mayer que me acaricia desde los altavoces de una forma casi física y me recuerda música de hace tiempo. Pero no sé qué y no sé si quiero averiguarlo o prefiero seguir aquí, disfrutando. Chapoteando en “come back to bed” ahora mismo. No sé que tiene. De verdad que no lo sé. La música buena. Que lo pone todo patasarriba y lo coloca a la vez.

Estoy interpretando todas las pequeñas señales, desbrozando las señales de la casualidad y la casualidad de la trampa. Y todo vuelve a ser asquerosamente sencillo como esta nana que le pide a alguien que vuelva a la cama. Y todo es tan claro como la canción que me enamoró ayer por la tarde. El poder de las revelaciones. Y de pronto estar por encima de las tonterías.

No huía de nada cuando corrí hacia ti. Y me doy cuenta de que eso justamente dice una de las dos canciones. Eso, desde la cama. Dicho desde la cama que es un buen sitio para hablar de las cosas importantes y de las banales.

Y me pregunto si me habrían gustado tanto si dijesen otra cosa. Si ninguna de las dos pudiese servirme en este presente absoluto, delicioso, vertiginoso, donde todo parece ir un poco demasiado rápido. Donde todo se estropea, se coloca, se arregla, se barniza, se apaga o se enciende a la velocidad de la luz.

Y sé que me habrían gustado igual de mucho. Aunque hubiesen hablado de la vida en una charca.

Pero es mejor así, cuando escuchas las palabras y las colocas alrededor y todo encaja, como esos puzzles que no me gusta hacer pero sí vivir. Y veo el paisaje. Y no es lo que pensaba, pero mira el horizonte. Ahí está el límite.

Y me pasé una condena de paciencia infinita, de interpretar señales absurdas, de no querer entender. Ahora ya no. Ahora sé. Entiendo. Te equivocas pero es tu error y no me importa. De verdad que no me importa. Yo vuelvo a acertar saliendo de la charca. De la no vida en una charca. Cazando moscas con la lengua.


P.S. También de la nevera. La música no tiene fecha de caducidad, pero sí lo que hay alrededor de ella. John Mayer me sigue pareciendo increíble aunque ahora por otros motivos...

Mañana prometo dejar de recurrir a la nevera. Lo que no garantizo es que sea un buen cambio...


Acotación al margen:

Por si alguien se ha quedado con ganas de más aquí puede verse un concierto suyo.

 

Back to you también es deliciosa.

Pero ahora mismo, en este preciso instante (y esto no es nevera) me quedo con
"Your body is a wonderland".

Tu nombre es mi disparate

20070713012839-navarra1.jpg

Yo me llamo como me llamo (mi nombre oficial, no este de la red que nadie usa en mi mundo real) porque mi madre conoció a una mujer muy guapa y “con mucho estilo”, como ella dice. Y se quedó maravillada. Era la primera persona que conocía cara a cara con ese nombre. Y por lo visto en aquel momento dijo que si alguna vez tenía una hija la llamaría como ella.

Yo soy la mayor de dos hermanas, así que fui la agraciada con un nombre precioso que tiene un significado precioso, que me encanta y que permite doscientas abreviaturas y variantes cariñosas, cosa que también me gusta.

Cuando murió mi abuelo fuimos al pueblo de Navarra, pegado a la frontera con Francia, en el que había nacido. Era la segunda vez que iba. La primera yo tenía 2 o 3 años. Llevaba un vestido precioso de cuadritos amarillos y frambuesas y verdosos que me encantaba ya entonces y me sigue gustando ahora cuando lo veo en las fotos. Era muy pequeña. Pero cuando volví tantos años después, reconocí el olor y me salieron a flote muchos recuerdos. Aquella escalera de madera. Y una banqueta. No sé por qué aquella banquetita de ordeñar. Pero ya no estaba por ninguna parte. Le pregunté a mi padre y me dijo que sí, y que le parecía increíble que pudiese acordarme. También me acordaba de un tío abuelo mío rodeándome con su brazo y mi hermana siendo un bebé vestida de azul cielo en una sillita. Tampoco sé por qué. La memoria es curiosa.

En aquella visita también conocí a la causante de que me llame como me llamo. Cenamos con ella una noche, comimos con ella al día siguiente, en uno de los momentos en los que más nos hemos reído mi hermana, mi madre y yo juntas nunca (otro de esos inolvidables fue en una misa en La Coruña, cuando yo todavía creía en Dios y nos tuvimos que salir de la Iglesia a cuenta de las carcajadas...)

El caso es que aquella mujer, que a mi no me pareció particularmente guapa pero sí muy atractiva, llevaba el mismo colgante que yo. Idéntico. Y creo recordar que los mismos pendientes o puede que fuese un anillo: lo que pasa que yo de plata y ella de oro: yo todo de plata y ella todo de oro. Hacía veintitantos años que mi madre y ella no se veían, yo no la había visto nunca, y sin embargo, por esas coincidencias de la vida llevábamos la misma bisutería. Al salir de su casa se lo conté a mi madre, y fue en ese momento cuando me enteré de toda esta historia, porque ella me miró muy raro, con una mirada que ya le conocía, la misma que pone cuando nos cuenta que mi tía llamó a casa el día que mi padre tuvo el accidente porque había tenido un sueño inquietante. Es la mirada que mi madre reserva a las cosas “sobrenaturales” y lo que dice mientras tanto siempre empieza con un “fíjate, que cosas”. Así me enteré de por qué yo me llamo como me llamo.

Según el ginecólogo iba a ser un niño, Carlos. Pero fui niña. Me alegro. Y luego mi hermana iba a ser también niño y a llamarse Carlos ya por fin. Pero vino una niña rubia de ojos clarísimos que sólo se parece a mi en el timbre de voz y, según dicen algunos, en ciertos gestos. Y también me alegro de que el ginecólogo de mi madre viese cosas que no estaban!

Hace 9 años llegó un Carlos a la familia (a la tercera va la vencida). Mi primo más pequeño. Mi último primo. Creo que el ginecólogo dijo que iba a ser niña...

 

P.S. Esta batallita porque me he acordado de pronto esta tarde, respondiendo un mail. Y me he hecho gracia a mi misma.

O quizá solo porque mi cerebro está al borde del colapso. Pero no es de la nevera... (por eso de cumplir las promesas)

P.P.S. El título es un verso de una de las canciones que más me gustan de Javier Ruibal. Y la imagen cuatro vistas del escenario donde transcurrió lo de arriba.

Necesito dormir!!

20070713215611-gockel-alfred-moon-dance-9903332.jpg

Me he mordido el labio esta noche. Entre sueños. Recuerdo haber sido consciente de que me mordía el labio, y  también de que no estaba descansando. No descanso. Hace casi dos meses que no descanso. No hay ningún drama. No pasa nada. Sólo que mi insomnio ha mutado en otra cosa peor. Sigo tardando horas en dormirme. Pero ahora además me despierto tres, cuatro o cinco veces en las 4 horas de sueño. Es una especie de tortura.

En mi anterior crisis (que ahora mismo me parece una broma de lo más llevadera) alguien me dijo que eso era porque estaban soñando conmigo... Muy bonito pero el caso es que NECESITO dormir, descansar. Levantarme con la cabeza despejada y los ojos brillantes. Por lo menos de aquí al domingo...

Ahora tengo una heridita en la parte interior del labio y dolor en los músculos. Quienquiera que seas: deja de soñar conmigo. Dame una tregua. Te lo suplico. Espera a que salga el sol para acostarte. Encuentra una manera, porque mañana y el domingo tengo que tener la cabeza lúcida y el pulso reposado.

Ayúdame.

Me voy a la cama. Espero que a dormir.

Aunque probablemente acabe bailando con la luna, como en el cuadro de arriba: Moon Dance de Gockel (que me da a mi que no duerme tampoco demasiado bien, vistas algunas de sus obras)

P.S. Por si alguien lo dudaba no creo que nadie lleve dos meses seguidos soñando conmigo todas las noches. Pero ya saben... la culpa siempre es de otros. Igual que me dan doscientas soluciones a mi insomnio también me encuentran doscientos culpables...

Examen-quiniela

20070715001632-imagen007.jpg

El exámen. Qué gran experiencia. Qué agotadora pero interesante experiencia. Empezaba a las seis. Pero había que estar allí a las cuatro y media. Yo oyendo en el telediario que evitásemos salir en las horas centrales del día por la ola de calor. Qué risa.

Diez mil personas haciendo cola en el pabellón 9 de IFEMA. Gente de todas las edades y colores. Gente muy nerviosa, gente muy tranquila, gente indiferente. Los del desgaste psicológico que nos cuentan a todos su trayectoria como si eso fuese relevante en un test de 100 preguntas.

Me siento. Voy al baño. Cuando vuelvo dos niñatas me han quitado el sitio para estar una delante de otra y poder soplarse las respuestas. Da igual. Es una lotería: 212 plazas, más de 500 interinos peleando por la consolidación en un concurso donde los interinos tienen muchísimas ventajas. Y ni por esas.

Me cambio de sitio. A mi alrededor todo mujeres. Los “controladores” son todos hombres, y todos morenos y todos altos y todos bastante guapos, como si les hubiesen hecho un casting. Por lo menos en mi zona.

La chica que tengo detrás se llama como yo. Es de Segovia, trabaja en Murcia y tiene un autobús de vuelta a las 9 y media de la noche. Uno que probablemente pierda.  A su lado una amiga de Sevilla. Una chica guapísima. Viene vestida de boda, y está deseando terminar y llegar por lo menos al segundo plato del banquete. Pronto empezamos a hablar y eso más que un examen parece una tertulia. Nos reímos, nos tomamos a broma las broncas órdenes del tribunal que retumban en la megafonía. Parecemos judíos camino de las cámaras de gas: la gente camina por los pasillos en fila india y por los altavoces se escuchan continuas instrucciones dichas en tono desabrido.

Pienso que he tenido suerte con el cambio de sitio. Nos reímos mucho, pero no es risa nerviosa, es risa de congeniar y de tener el mismo sentido del humor. Todas vamos al examen-quiniela, a probar suerte:

100 preguntas. No tengo ninguna duda en 37. Mi apuesta antes de salir de casa fue 20, así que me animo. Me encantan los exámenes test (quiero decir que si tengo que elegir el tipo de examen elijo test. Ya saben que yo de masoquista tengo más bien nada, yo tiendo al hedonismo). Contar preguntas, hacer cálculos.

Se me dan bien, además. En la segunda ronda elimino 22 preguntas de las que no tengo ni la más remota idea (qué coño es eso de las diputaciones provinciales??). Y me paso una hora jugando con el resto. Eliminando posibilidades en plan 50x15 cuando ya has agotado los comodines. Hablando con mi Sobera interior que no enarca las cejas aunque a veces sí me confunde. Razonando o intentándolo.

Al final pasa lo que pasa siempre: ha merecido la pena correr el riesgo, hay una posibilidad bastante alta de aprobar. Aunque aprobar signifique tan poco en este caso... Pero a mi me vale. Porque habrá una próxima vez.

Y ahora me pongo a prueba buscando en Internet las respuestas correctas de las preguntas que voy recordando, mientras intento que los analgésicos hagan efecto.

Mañana otro examen-quiniela. Se admiten apuestas.

Este es más difícil, hay que saber más de más cosas. Y yo sé exactamente lo mismo que esta mañana. Osea poco tirando a nada.

Las cuatro rosas

20070717130711-imagen033.jpg

Es el nombre de nuestra fiesta de anoche. Ya saben que tendemos a ponerles nombres tontos a estas cosas. Primero se iba a llamar “Bienvenida al verano” pero un mes tarde sonaba demasiado raro, demasiada guasa. Así que cuatro rosas rojas hechas de plumas, suaves, perfectas e imperecederas decorando con elegancia una mesa de comedor fueron la excusa para el bautizo que nos permite además varios juegos de palabras.

Velas por todas partes perfumando, iluminando y ambientando la noche. Marcando también los finales cuando las mechas terminaron de consumirse.

Vino frío, risas, cebolla caramelizada, una de esas ensaladas de espinacas que reinventamos todo el rato.

Dados de queso empanado. Whisky.

Una mañana de fructíferas compras de rebajas. Una tarde de pinche de cocina. Una noche de bailes, canciones de guateque, críticas ácidas a actrices yankees (con las que no seríamos tan ácidas si conociésemos...)

Y una pulsera de Swarovsky verde pálido brillando en mi muñeca tanto como brillan mis ojos oscuros algunas veces cuando suenan algunas canciones por los altavoces de los centros comerciales.

Ahora es tarde, me espera una cama enorme que no es la mía. Canta un grillo incansable bajo la ventana abierta y el boli se me cae entre los dedos.

Feliz Verano. Una de las cuatro rosas mañana estará en mi casa, recordándome que hay noches como esta. Que hay noches aun mejores que esta. Esperando al doblar las esquinas.

 P.S. Anoche. Después de mi primer día completamente libre en mucho tiempo. Ahora me esperan más temas que memorizar, pero también el mar dentro de nada. Así que no será tan complicado volver a la rutina... espero.

Ubicando el centro

  Una vez decidida la orientación del negocio hubo que determinar su ubicación. La sede de nuestra visión alternativa de la estética y la belleza no podía estar situada más que en la capital de Irak. Un país con democracia occidental y fuerzas del orden a tutiplén. Y como no pagamos impuestos de ningún tipo la clandestinidad era la única manera. Así que venir a nuestro centro de belleza era más una gymkhana o una búsqueda del tesoro que cualquier otra cosa. Contraseñas de diversos tipos (que si 3 golpes cortos y uno largo en la puerta, que si enseñar una pata de conejo...), llevar huevos cocidos a un determinado punto de encuentro donde a cambio se entregaba un plano (esto la verdad es que lo copiamos de un capítulo de “Sensación de vivir” en el que iban a una rave ilegal o algo así). Los clientes al principio se tomaron con alegría lo complejo del asunto y lo vieron un signo de modernidad y exclusividad, pero pronto empezamos a encontrar las desventajas del sistema. Tanto secretismo acaba cansando y encima nos convertía en objetivo habitual de las diferentes facciones que conviven en total paz y armonía en la zona. Hartas de los destrozos decidimos dejarnos de tanto secreto y poner un letrero luminoso para indicar a los satélites el lugar exacto de nuestro centro y evitar sufrir ataques de nadie. Es lo que tiene poner un negocio en un país en paz y democracia... hay que tomar precauciones. Total, que primero pensamos ponerlo en plan neón clásico: ya saben, morado y verdoso. Una cosa elegante y sencilla Encargamos el luminoso y cuando nos lo enviaron nos dimos cuenta de que no encajaba con el desierto y el paisaje Bagdadí.

 

ImageChef.com - Custom comment codes for MySpace, Hi5, Friendster and more

  Así que tuvimos que encargar una nueva versión más adecuada al ambiente. Ya está instalado en el tejado de nuestro edificio con desconchones, el único que se mantiene en pie de la zona. El problema es que las continuas subidas y bajadas de tensión (de la luz, no de nuestros clientes) han fundido ya varios neones y hay letras que no lucen pero en cambio chisporrotean como si todos los tubos fuesen a estallar de un momento a otro. Verás. Al final el luminoso va a ser nuestra tumba: tanto preocuparnos por los “disturbios” y vamos a acabar volando por los aires por culpa del luminoso. Ahora, que queda precioso (que rima con luminoso)... no se atreverán a negárnoslo (lo de la rima y lo bonito del letrero)

 ImageChef.com - Custom comment codes for MySpace, Hi5, Friendster and more

And the living is easy

20070718231649-bailarina1.jpg

Summertime es una nana para adultos. Una nana para adultos insomnes como yo. Para adultos que no pueden dormir y no quieren hacerlo cuando Ella Fitzgerald empieza a cantar así esta canción.

Hoy me ha cogido por sorpresa al final de la clase de funky, ha empezado a sonar y me he visto en el espejo de la clase como una gata negra desperezándose después de una siesta a la sombra, con movimientos espesos y suaves y grumosos. Circulares. Trazando signos de infinito con las caderas. Cadenciosa, con la calma que da el calor para estas cosas.

Y la trompeta de Louis Armstrong marcando los momentos de la transformación, el pelo deshaciéndose del nudo que lo ata, acariciándome la espalda. Esa magia que nos convierte en elegantes y nos estira las extremidades y nos vuelve juguetonas y a la vez nos borra la sonrisa de la boca y vela los ojos de eso que no se puede explicar. La cabeza va cayendo sola, sin que nadie de la orden, hacia atrás, y la respiración se vuelve pausada y pesada y el cuello alargando su superficie, mientras los pies apenas se han movido y siguen muy juntos, el derecho un poco adelantado, un poco en punta. Un poco

Esto no es bailar o es justamente bailar. Dejarse arrastrar por las notas y la voz de esa mujer, y la trompeta. Y cuando el último sonido se apaga volver a la realidad, como quien sale de un sueño.

Summertime es una nana para adultos...

 

P.S. Iba a sacar algo de la nevera. Pero esta canción, Ella Fitzgerald y el numerito bien merecen un cambio de planes!

P.P.S La imagen es de Mónica Stewart

Cerrado (brevemente) por vacaciones

Cinco días se consideran vacaciones??? O es más bien un puente inventado en medio del verano?? Es igual. Cinco días sin ordenador (y este año no pienso hacerme trampas), con una libreta y un bolígrafo como toda tecnología (bueno, y el teléfono movil, de eso no soy capaz de desprenderme...)

Iré al nivel del mar.

Me bajará la tensión.

No sonará el despertador.

No haré tareas domésticas.

Iré a la playa.

Me compraré algún capricho consumista.

Bailaré canciones horteras como si me gustasen muchísimo.

Tomaré copas (de whisky y de helado). 

A la vuelta empezará el pánico. Pero eso lo pienso luego, a la vuelta.

Besos a todos. Besos ociosos y ansiosos. De esos y de los otros. 
 

ImageChef.com - Custom comment codes for MySpace, Hi5, Friendster and more

Sobre puntos cardinales

20070725171059-imagen009.jpg

Soy norteña. Respecto a qué?? Dónde está el centro que determina qué es el norte y qué el sur?? Marruecos y Túnez son el norte de África y tan sur para mi... Todo es cuestión de perspectiva. Supongo. Con norte no me refiero a Siberia. Pero sí a algo difícil de explicar, a la percepción de determinados vientos y algunos olores, y el aprecio por ciertos sabores. A lo mejor no soy norteña: soy de allí, de eso, de ese Cantábrico delicioso que llama y empuja y enamora y me hace recordar otra vez a Benedetti: “el mar suele invadirnos como un dogma y nos obliga  a ser orilla”

Soy orilla de un mar que me parece norte y a otros les parecerá sur.

Qué más da. NO tengo brújula. Allí no la necesito. En casa uno no necesita brújulas y fuera de casa tampoco: sólo un camino de vuelta. Mirar el mapa del cielo, desandar los pasos si es necesario o si no queda más remedio.

He vuelto, al casicentro geográfico de esta Península oliendo todavía a Norte. Con ganas de contar todo lo que veo allí, lo que me pasa allí. Porque no me puedo creer que alguien no se enamore de todo eso.

 

P.S. Hay un norte de vacaciones, ocio, descanso, sol, agua y protectores solares. Y en cinco días me ha dado tiempo a hacer muchas cosas. A disfrutar... Y quiero contarles... Quiero enseñarles por qué me gusta tanto (aunque no pueda explicarlo: hay cosas que no se explican: se entienden o no se entienden... y para entenderme hay que ir, estar...)

 Ah! La foto (hecha con el móvil...) es la primera playa del Sardinero. En Santander. Tiene otras 3 igual de impresionantes (y la miniatura de la Magdalena). No sé cuál me gusta más de todas. Hay una playa mejor en España?? Mejor en todos los sentidos. Yo no la conozco... Pero si la hay mejor me encantaría conocerla!!

Deportes de verano I. Los bolos

20070726165048-oscar.jpg

Tengo un bisabuelo “pseudo-célebre”. Hay un busto suyo en una plaza cántabra como impulsor de los bolos. Pero bolo-palma, no el de los zapatos de payaso y las pistas enceradas.

Alguien me dijo hace mucho años (cuando yo era una niña con lazo en el pelo) que se me notaba el apellido. Bajé por primera vez a la arena de la bolera familiar (ahora convertida en pisos) y lancé una de las bolas de madera desde el tiro. Debí hacerlo mejor de lo previsto porque alguien aplaudió y dijo “mira, mira, como se le nota el apellido”.

Pero no es por genética que me gustan tanto los bolos. O no por lo menos por la rama previsible. Porque yo creo que me gustan, como casi todos los deportes, por mi padre que me enseñó las reglas y el espectáculo en la bolera.

Se juega con 9 bolos de madera en una matriz de 3X3 (osea 3 filas y 3 columnas). Las bolas también son de madera. Tres por jugador: se lanzan primero desde el tiro (a distancia variable) y luego desde donde han caído. A eso se le llama “birle” o “birlar”. Todas las bolas se lanzan desde el tiro y desde el birle con los 9 bolos colocados en su sitio y luego se contabiliza el total de derribos.

Es más fácil de explicar in situ, pero se hacen una idea...

El caso es que me encantan. El sábado era el campeonato regional en Torrelavega y aprovechando que después de comer se nubló, me empeñé en ir a los bolos. A ver ganar a la figura.

Oscar González tiene nombre de dependiente, pero es el mejor jugador de bolos de nuestra generación. Y un “sex symbol” a pequeña escala. Tiene algo. Moreno, flexible (el junco, lo llaman) y elegante en el juego. Verlo birlar es lo más parecido al ballet que conozco. Se mueve limpio, se contorsiona, se abre y los músculos de su espalda tensan el polo blanco reglamentario. Tira 6 bolos como si fuese fácil. Seis es mucha tela. Tira 5 como si se cayesen solos. Tira 4 y es un fracaso y nadie aplaude.

El sábado no estuvo excesivamente brillante: su principal rival, Salmón (el mejor jugador de la generación anterior y uno de los mejores de la historia) andaba lesionado así que le faltaban alicientes.

Pero en la final pareció oirme: “Oscar, no me jodas”. Y le pegó una paliza a Emilio Antonio Rodríguez, hijo de otro mito viviente y que nunca será ni la mitad de bueno que su padre.

Le barrió tirando bolos y más bolos. Haciendo espectáculo, dejando caer su cuerpo flexible y fuerte sobre la arena de la bolera. Suave. Controlando. Mirando la trayectoria de la bola, cruzándose con mi mirada que seguía desde el otro lado la misma trayectoria. Enarcando levemente una ceja irónica cuando caían y caían los bolos.

Lo mejor son los sonidos de la bolera: madera contra madera, metal contra metal. Tierra. Tablón. Aplausos, pasos, gravilla, rastrillo, bolos contra el suelo, choques, cruces. Silencio y cuchicheos. Bolos contra el suelo.

Lo mejor son los sonidos que Oscar González saca a la bolera cuando juega como sabe.

Vayan. Yo les explico las normas con precisión. Les explico lo que es un emboque (y les cuento que nunca vi ninguno en directo). Vayan a ver jugar a Salmón y a Oscar. A escuchar caer bolos y más bolos. A verlos pensar y acertar con el punto exacto de golpeo. A ver como gira la esfera de madera entre sus manos. Como si fuese el mundo. Porque cuando tiran ellos la bola es justo eso: un mundo.

Vayan y disfruten. Como yo el sábado. Más quizá no se pueda. No al menos viendo jugar a los bolos.

P.S. La foto, ya ven, es de Joaquín Gómez Sastre. Está hecha el sábado en la bolera. Un poco más arriba, en las gradas de encima de las que se ven estaba yo, disfrutando de la perspectiva y haciendo fotos también, pero las mías malas... así que: dejemos a los profesionales.

Deportes de verano II. La natación

20070727150409-swimming.jpg

Mi estilo favorito es espalda. Quizá por eso era el que mejor se me daba en los tiempos en que alguien cronometraba. No sé por qué me gusta tanto esa ondulación rítmica que es como un baile ensayado. El giro del tronco mientras las piernas baten blandas equilibrando. Es mi favorito pero casi siempre nado a crol. Respirando en el lado derecho. Estirando el cuerpo, con los brazos cortando el agua. Siempre nado lento. Lento y mucho tiempo. Precisa, rítmica, tranquila. Sin ir a ningún lado, batir ningún record, ganar ninguna carrera. Por el puro placer de oir el silencio. Ese chapoteo zen y constante. Mi respiración. Los ruidos que yo misma provoco. Abstraerme de todo lo demás, el griterío, el chapoteo ajeno. Plis plas. Aspirar por la boca, espirar por la nariz. Siempre al lado derecho mientras las piernas se agitan desde la cadera hasta el último dedo.

Pensar y pensar a la vez que braceo. Salir del agua con la agitación justo y los gemelos blandos, comprendiendo otra vez que he vuelto a pasarme.

El sábado pasado el Cantábrico era como un plato de agua o un mar caribeño: transparente y calmo. Extrañamente pacífico. Un día ideal para nadar.

Pero para eso hay que estar solo. Y no estaba sola: así que después de 50 brazadas escasas acabé contribuyendo al griterío feliz, dando saltitos, haciendo el tonto y colgándome como un koala. Jugando en el agua.

Pero esas 50 brazadas me dieron ganas de playa vacía al atardecer. En ese momento en el que sólo yo hago el ruido y el mar pone el silencio y se deja molestar.

P.S. La imagen no soy yo, claro. Ni es el mar. Pero es tan refrescante y hace tanto calor...

Deportes de verano III. Voley playa

20070728103124-voleyplaya.jpg

Era colocadora titular en el equipo de voley ball del instituto. El entrenador volvía locas a la mayoría de las jugadoras de mi categoría y a buena parte de las del equipo cadete. Yo nunca lo entendí. Y compadecía a todas esas que iban allí tres días por semana a seducir al chico mayor con coche y moto. Porque jugar a voley me enseñó a desconfiar de las mosquitas muertas, a saltar muy alto. Que los hombres (las personas) no cambian, a zafarme cuando me arrinconaban contra un espejo y otras cosas absurdas (o no tanto) que no habría comprendido/aprendido si hubiese tenido que posar, maquillarme, fingir debilidad, desmayos, mareos, lesiones, ofrecerme voluntaria (burdamente) a masajear cuellos y otras técnicas servidas directamente de la “Nuevo Vale” a nuestro vestuario.

Yo iba a jugar, a divertirme, a ganar los partidos porque es un deporte emocionante que me gusta. Así que cuando acabó la temporada el objeto de deseo me eligió para ir a entrenar a la playa fluvial ante la incomprensión de algunas (porque no era ni mucho menos la mejor). Algo oí de un torneo de voley playa. Lo que no entendí fue “Suances”.

Es mítico ese torneo. Voley, sol, playa, Cantábrico, noches locas.

Vienen jugadores buenos y otros que pasan el rato. Ya lo he contado alguna vez

Me gusta ver jugar a los buenos, armar tantos con velocidad e inteligencia. Siempre me fijo más en los colocadores a pesar de que destacan más los remates como latigazos.

Voley playa bueno. Brisa. Sol borrando las marcas blancas en la piel. El hombre de la megafonía como siempre, haciendo un chiste detrás de otro mientras el D.J. pincha R&B del bueno y siguen pasando las rondas hasta la final del domingo por la tarde, donde todo el mundo está cansado pero feliz.
Como dice mi hermana: aquí la gente viene a ligar, no?

Ligar es una palabra que me hace gracia. Me suena rara, como a peli de Marisol. Debe ser que no la entiendo muy bien. Pero me hace gracia la danza de cortejo intrascendente que busca ratos cortos y muescas en revolver. Lo complejo que hacemos a veces eso tan sencillo que decía Miguel Dantart tan bien y que tanto hemos repetido después. Eso del “este, este” (este mismo sirve).