Universo Perpendicular



El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios)

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Resumen

Improvisación sin nº

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Hace más de un año de aquel sábado lluvioso. Y hoy es domingo. Pero tristeza vuelve a sonar a todo volumen en mis orejas, retumbando por todo mi cuerpo, estremeciéndome.

Suena tan alto que ni siquiera me oigo teclear.

Hace más de un año pero eso de “dártelo es mi privilegio y como te lo doy te lo podré quitar” resulta aun más significativo, más demoledor, más definitivo.

Porque el viernes anterior a aquel sábado lluvioso había sido un día gris y delicioso, en el que se estropeó un torno y se fundieron de pronto los plomos de todo el edificio, sonaba esta canción y la única luz era el brillo de unos ojos marrones.

Los mismos ojos marrones que inventan tácticas de guerrilla todos los días, para mi. Los mismos que se complican la vida y me la resuelven.

Y comprendo que no podía quitarte(le)  algo que ya entonces le había dado a otro, aunque tuviese que esperar a mayo para hacerlo evidente, al día en que mi padre dejó de ser mi padre para convertirse en Dori. Tuve que esperar a que te comportases como un gilipollas y yo fuese capaz de reconocer lo que ya era. Soy tan absurda que necesité una razón justificada, una excusa, si quieres, como si no fuese suficiente la rutina de las medias tintas.

Como si no fuese suficiente no quererte nada. Nada. De nada. No quererte nada a ti, como no te había querido nunca. Y saber que yo siempre te importé menos que nada. Pero más que el resto... Es irónico.

"Escribo sobre ti desde hace tiempo, incluso antes de conocerte". Y esa frase se convierte ahora en la clave del arco de todo esto. En la dovela. En lo que mantiene este edificio de lego absurdo que construyo con mis pasos vacilantes y ridículos que luego se afirman de una forma sorprendente.
Y yo pedía un baile lento... Y ahora también quiero un baile lento. La misma canción, y la misma persona...

Porque la primera vez que bailé esta canción fue con el dueño de los ojos marrones, que se pegaba mucho a mi por causas técnicas y escuchaba la música que salía de mis auriculares, que se escapaba de mis orejas, la que no llegaba a retumbarme a mi, y le retumbaba a él. Y la luz tardó demasiado poco en volver. Y el sábado yo me acordé de aquel día frío, porque todo era una especie de “Deja vu” extraño.

Y por eso
“El año pasado en Marienbad”. Voy desandando los pasos y todo es cristalino... Cristalino y surrealista. Como yo. Como nosotros.

Me sigo sorprendiendo a mi misma... Aquel otoño estuve ciega, creo, metida en dos o tres jaleos que no me interesaban.

Pero tú sabes esperar a que suenen las lentas...

Y lo que me pasa es que te echo de menos. Tengo cosas pendientes por hacer, y la sensación de ser una niña absurda, porque dentro de nada podré olisquearte enterito.

Pero vuelve a dolerme la espalda. Y me apetece escuchar tu risa. Ahora mismo. Tu risa junto a mi oído.

Y me apetece bailar lento. Contigo, claro. En ti.



P.S. La imagen es la improvisación 26 de Kandinsky. Sus improvisaciones si que eran grandes (la 31, creo que es, es preciosa, también, pero esa la pongo otro día...)

Y blogia no me deja dar formato (me ha costado media vida publicar esto). Me voy a la cama... mañana por la noche lo intento arreglar!!!

Michael Clayton

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Si me dijesen que Clooney ha rodado una peli sobre la reproducción del berberecho en cautividad, siguiendo el manifiesto Dogma, pero me asegurasen que se le ve a él, pagaría la entrada. No nos engañemos.

He ido incluso a ver Solaris. Esa en la que Soderbergh y él patinaron completamente en mi nunca modesta opinión....

Michael Clayton me parece una buena película. Y me lo parecería también aunque no saliese Clooney. Quizá entonces me limitaría a pensar que el protagonista no acaba de convencerme.

Es la historia de un perdedor. Leí por ahí que Clooney no era creíble en el papel de perdedor. Yo me lo creo. Completamente. Es la historia de un perdedor y de cómo la ambición y el poder nos ciegan. Y de un hombre que entiende exactamente el papel que juega en la historia. Puede que tarde, pero lo entiende. Y nos muestra también cómo la suerte influye.O no cuenta nada de eso. Yo que sé.

“In medias res”. Me gustan los saltos temporales en el cine, me gusta que el director, el guionista y los actores me dosifiquen la información en píldoras, me lleven de la mano, decidan qué me muestran y cómo. Jueguen conmigo avisándome de que juegan conmigo. Si me avisan me dejo hacer. Así que miro los primeros planos agresivos de Clooney, veo como le crecen y le decrecen las ojeras,  voy recorriendo con él un camino tortuoso que hace con el empaque del acostumbrado al desastre. Y me pongo de su parte independientemente de la decisión que tome cada vez. Y sonrío cuando cabecea y lo dice todo ahorrándole trabajo a los guionistas.

Son muy buenos actores todos los que participan en la película. Están todos impecables. Desde Sidney Pollack hasta la inquietante Tilda Swinton. Pero mi favorito es él, que pasea una camisa inmaculada de un lado para otro. Mi favorito es el perdedor, continuo probador de la ley de Murphy, experto en ponerse en el punto en el que nada podría ir peor para demostrar que todo es susceptible de empeorar.Mi favorito es el que encaja los golpes sobrio, como si no doliesen. Y sigue caminando. Pone un pie delante del otro, piensa, actúa, decide, trata de arreglarlo. Mi favorito es él, porque siempre lo intenta. Y porque consigue que mezcle al personaje, que lo confunda con el actor.

El guionista de Bourne, Tony Gilroy, se pasa a la dirección, apoyado económicamente por Sidney Pollack y el duo Soderbergh/Clooney. Es una peli difícil. Una que obliga a estar atento mientras las piezas del puzzle están mezcladas, revueltas, del revés, y alejadas. Sin contacto. Pero poco a poco, entre todos, van colocándonos las piezas en su sitio, y como en un truco de magia nos hacen intuir lo que va a terminar pasando. Supongo que quizá me gusta tanto porque obliga a la complicidad con el espectador. Y ya saben que para mi la complicidad es siempre decisiva. Casi para cualquier cosa o situación.

El final, con los títulos de crédito pasando en el lado derecho, es una secuencia larguísima de la cara de Clooney que, sin aspavientos, consigue hacernos creer que pasan por su cabeza muchas cosas. Casi todas las cosas y las sensaciones que una persona puede experimentar.Y no lo digo porque sea guapo. Lo guapo y estupendo que me parece se lo cuento mañana (aviso para que se abstengan de visitarme los no interesados en leer una carta de lectora de Super Pop. Que es lo que, no lo neguemos, terminará siendo el post de mañana...)

04/12/2007 00:34 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 2 comentarios.

Querida Super Pop/ Queridos Reyes Magos/ A quien corresponda

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Me gusta mucho George (Clooney, claro). Mucho es mucho. Pero me gusta tanto, sólo porque es exactamente mi tipo de hombre.Alto, de espalda ancha y redondeada, hombros cuadrados, antebrazos potentes y manos grandes. No largas, grandes. Hasta sus pies ligerísimamente hacia dentro le quedan bien. Y mira que es difícil. O quizá sea el amor platónico que me nubla la razón.O a lo mejor lo que me nubla la razón es su forma de mirar: desde abajo y con la cabeza levemente ladeada. Él (Páter, quiero decir) me mira algunas veces como Clooney. Y yo creo que no sabe que mira como él, pienso a veces que debería decírselo un día, así, sin venir a cuento, como yo suelo decir esas cosas. Pero entonces lo haría a propósito,  y yo quiero que pase como pasa ahora, que yo vuelva de un giro y me lo encuentre escrutándome así, y me ponga nerviosa y me confunda tratando de adivinar qué tiene en la cabeza. Y cuando me recupere y me enganche quiero seguir viéndole agitar así la cabeza, como si borrase lo imaginado, como en aquellas pizarras magnéticas de nuestra infancia, para seguir con lo que tiene que hacer y recordar dónde estaba.

Clooney (que es de quien se supone que estoy hablando) es imponente. Físicamente imponente sin ser exactamente guapo. Pero además parece inteligente, irónico, divertido, con sentido del humor y capacidad para reírse de sí mismo. Ganso con el punto justo para no pasarse de rosca (y terminar siendo Millán Salcedo).Y cuando lo escucho hablar de política, el conflicto de Irak, el sistema sanitario de su país o las catástrofes naturales, me parece absolutamente coherente, serio, razonable.
Me encanta, vamos. Desde el platonismo y el desconocimiento.

Incluso esa tozudez en el no matrimonio, y esa sinceridad confesando que para él todas las relaciones son provisionales.Y no es por eso que dice la amiga de mi hermana, eso de que todas soñamos con que el típico cabrón se encoñe con nosotras y se reforme. Nada más lejos.  A mi nunca me han gustado los cabrones, la cabra (nunca mejor dicho) siempre tira al monte y soy tan cínica en eso que no contemplo la posibilidad de que la gente cambie radicalmente.

Así que me encantaría pasar dos días con Clooney. Dos como mínimo: uno en el que los planes los haga él, otro en el que yo decida. Luego ya veríamos, pero al menos dos días para comprobar si es como parece: jugador limpio, apostador, divertido, sexy, hedonista y nada cabrón.Dos días para eso, pero no para convencerle de que soy la mujer de su vida. Porque, sinceramente, no creo que él tenga de eso.

Lo que si tiene es una villa a orillas del lago Como, con velas de olor a chocolate que le hace un artesano de Parma (artesano parmesano je). Y es socio de un casino (me refiero a que tiene acciones, no carné). No me digan que no es exactamente mi tipo. Al menos sobre el papel.

Y tengo una secuencia favorita (que desde luego no es el plano corto de su culo desnudo en Solaris). Una que Soderbergh rodó a mi medida, como si la hubiese diseñado yo (o eso o al final, en el fondo, a todos nos gustan mucho ciertas cosas) Es esta.  La del hotel con Jennifer Lopez en Out of sight (que aquí “tradujeron” como “un romance muy peligroso”). La secuencia completa dura cinco minutos y pico. Hay en youtube una versión más breve, que va más al grano. Pero se salta todos esos preliminares deliciosos donde se manosean y manosean vasos anchos llenos de whisky que les abrillanta los labios. Y se miran, se acercan, se alejan. Se salta el principio del baile. Y el principio del baile tiene, siempre que el baile funciona, algo de eléctrico e irrepetible. Ellos lo reflejan. Adivinen de qué color es la camisa de Clooney, que además bebe aquí whisky on the rocks...

Saben qué??? Voy a poner a Clooney en mi lista de permitidos, como único elemento. Y se lo voy a pedir a los reyes magos. Que este año he sido una niña muy buena. Dos días. 48 horas.

Menu express (plagiando a Jamie Oliver)

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Fresas/ balsámico/zumo de limón/aceite de oliva/hierbabuena y albahaca/lechuga/jamón serrano/queso vuelta y vuelta

Todo en un plato. Por este orden. Rápido rápido. Volver a aliñar. Servir. Comer. Relamerse.

So easy. Receta de Jamie Oliver.

Por si les parece poco festín: expriman en un colador fresas y hierbabuena, añadan el resultado a copas de cava (no muy llenas que se sale todo). Mézclenlo (con el dedo, incluso) y bébanlo bien frío.

También de Jamie Oliver. Las fresas del super del barrio son caras y no demasiado sabrosas, pero oigan... con el acompañamiento ganan y hoy es fiesta!!

 Disfruten!

P.S. La foto es el emplatado que hizo él. Ya saben, mi cocinero favorito: resolutivo, expeditivo, hedonista y eterno niño pillo. Tiene dos hijas, ahora, y les encanta ver los faisanes de papá comiéndose las fresas de papá. A papá se le cae tanto la baba con las niñas que permite a los faisanes darse festines de fresas (que aliterado todo no?)

En torno a Jaime Sabines

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A veces tengo ganas de decirle un par de cosas. Muy pocas veces, muy pocas cosas. A veces, cuando juega a la provocación y busca las reacciones, me dan ganas de reaccionar y entrarle al trapo. Muy pocas veces. Y responder a las cosas que dice, que nos dice a tantos en sus mensajes cruzados, polivalentes, absurdos e infantiles de niñito con pataleta y falto de atención. De niñito egocéntrico, egoísta, ego-ego, yo-yo... Responder a su código morse con versos buenos. Con dos o tres poemas de Jaime Sabines, algunos versos exactos de ese mexicano de ritmo delicioso y sensual.

A veces tengo ganas de decirle un par de cosas, pero sé que es completamente incapaz de leer “los amorosos” desde el sitio que yo lo leo, sé que es imposible razonar con un irracional encabritado. Así que se me pasan pronto las ganas, y sigo leyendo a Sabines, que me resulta mucho más productivo y placentero. Ahora, por ejemplo, ese que dice...

SITIO DE AMOR

Sitio de amor, lugar en que he vivido
de lejos, tú, ignorada,
amada que he callado, mirada que no he visto,
mentira que me dije y no he creído:

(Ésta es la última vez que yo te quiero.
En serio te lo digo.)

Cosas que no conozco, que no he aprendido,
contigo, ahora, aquí, las he aprendido.

En ti creció mi corazón.
En ti mi angustia se hizo.
Amada, lugar en que descanso,
silencio en que me aflijo.

(Cuando miro tus ojos
pienso en un hijo.)

Hay horas, horas, horas, en que estás tan ausente
que todo te lo digo.

Tu corazón a flor de piel, tus manos,
tu sonrisa perdida alrededor de un grito,
ese tu corazón de nuevo, tan pobre, tan sencillo,
ese tu andar buscándome por donde yo no he ido:

Todo eso que tú haces y no haces a veces
es como para estarse peleando contigo.

Niña de los espantos, mi corazón caído,
ya ves, amada, niña, qué cosas dijo.

P.S. El cuadro es "Incendio bajo la luna llena" de Klee.

Nota: Este post es viejo, lo guardé con la intención de no publicarlo nunca. A pesar de que los que lo leyeron me pidieron que lo reconsiderase. Y yo hice una cosa que suelo hacer: lo edité hasta la P.S. y lo guardé en los borradores. Nunca me parecía buen momento, así que lo conservaba a oscuras en la barrica.

Pero hoy me estreno en "Las Playas de Siberia" un blog comunitario idea de Lara y Miguel, al que se unieron con entusiasmo Nán, Reb y cia para colgar en él textos de otros autores. Textos que llaman la atención, gustan, interesan, provocan... Nos han abierto la puerta a los asistentes al taller. Y allí estamos ya...

Yo he elegido a Sabines. Y he decidido sacar esto de la bodega. Para celebrarlo. Vayan a bañarse en las aguas plácidas de "Las playas de Siberia", pero no porque tengan que leer los versos que yo he elegido para mi estreno (que no son estos de aquí arriba)... sino porque hay muchísimos textos. Seguro que entre todo lo que ellos han colgado ya hay algo especialmente escrito para cada uno de ustedes/vosotros... Seguro. Apostaría...

 

07/12/2007 01:01 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo leo... Hay 9 comentarios.

No disparen al pianista

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Pianista. Eso siempre me recuerda a aquel chiste: “no le digas a mi padre que soy periodista, él cree que soy pianista en un burdel”.

No disparen al pianista. Dirigen Santi Alcanda y Ana Mazuecos. Presenta Ruth Jiménez, aquella mujer que tiraba de atractivo personal (no hablo sólo de belleza) en Ticket.

Entrevista a Juanes que nunca fue y nunca será mi favorito. Hablan de política, legalización de drogas, educación... Pero poco, en general, por encima. Normal, por otra parte.

Además toca en directo tres canciones del disco nuevo. Resulta que me gustan las tres. Debe ser que coinciden nuestros momentos...

No puedo con Diana Navarro cuando canta, así que paso la grabación en mitad de la primera canción, hasta que llega Marlango.

Leonor Watling imponente. Su música interesante. Ella borde como suele y especialmente acertada cuando “La Mala” con gesto de hastío responde una incongruencia.

Reportajes con ritmo. Estilos variados. Colaboradores variados.

A pesar de que sólo una invitada me apasiona musicalmente (la mala, no sé por qué, me gustaba mucho más antes), el programa se me hace corto.

Pero la única relación que veo con “El séptimo” es que la música suena en directo. Y eso es precisamente lo mejor.

Me gusta que exista, espero que dure. No tenía una idea previa así que ni me ha decepcionado ni me ha deslumbrado.

En el próximo, Pereza... Veremos.

P.S. Ya lo saben, pero la audiencia fue discretísima. Un share horrible (menos del 3%), pero como dice Lorenzo Milá: en una tele pública el share no debería ser lo más importante. Y como dice Rub... es casi medio millón de personas...

Ah y la imagen está sacada de aquí donde además hay información sobre los pasos del proyecto...

09/12/2007 22:02 Autor: universoperpendicular. Enlace permanente. Tema: Yo veo... Hay 8 comentarios.

... y el tuyo un par de botas sucias

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He llegado a casa de mis padres antes de las 6. Con el sol todavía brillando. Los pájaros convirtiendo la ciudad de provincias en un bucólico decorado y el otro ritmo de todo el mundo. El ritmo que no es loco e irrefrenable.

He tardado una hora en darme cuenta de que sigo pasada de revoluciones, he tardado una hora en salir de ese Madrid virtual de estrés y carreras, o de conseguir sacarlo de mi. Una hora para dejar de desesperarme en las escaleras mecánicas subiendo del supermercado. Algo me rondaba la cabeza durante todo el viaje y no me daba cuenta del cambio de amplitud de onda, demasiado concentrada en mis tonterías.

He llegado y la casa estaba vacía. Hacía años que no llegaba a esta casa vacía, creo. Siempre hay alguien esperando, mirando la hora, poniéndose nervioso, temiendo accidentes mortales. O jugando al solitario.

La casa estaba sola, luminosa. Olía a primavera de mi adolescencia. La calle ruidosa, las fiestas de ese colegio de monjas al que nunca fui. Pero sí fui a su verbena.

Dentro de un rato es la noche de fin de fiesta y los niños corretean nerviosos ya, me suena tanto su estado burbujeante...

Y vinieron todos los recuerdos de golpe. Hace 12 años de aquella noche. Doce años ya. Y me acuerdo como si fuese ahora mismo. De la ropa que llevaba todo el mundo. La colonia que usaba, mi corte de pelo, aquellos twins de camper que me gustaban tantísimo y que mi madre me compró para alguna celebración que no recuerdo. La música que sonaba. Y sobre todo su mirada virgen extra, aceituna pura, verde auténtico, el verde más verde que he visto en mi vida. Bailamos después de uno de sus complejos planes de ataque. Encontraba formas muy complicadas de hacerlo sencillo y a mi me gustaba esperarle paciente, verlo venir sonriendo. Teníamos el pavo en pleno apogeo todos, brillo en los labios, cigarrillos a escondidas. Grupitos de chicas, corrillos de chicos, risitas tontas. Vasos de sangría. La sangría no parecía alcohol a aquellas monjas. Pero sí a nuestras ganas de mareo. Más risitas tontas y un cambio de pareja estudiado y absurdo. Yo fingiendo que no me enteraba. La piel brillando con la misma intensidad que aquellos ojos. Y mis pendientes de diodo-led que él hizo de broma en el taller de tecnología, que me regaló de broma en aquella clase de lengua donde nos castigaron por hablar y empezamos con las notitas y las manos por debajo de las mesas, esos pendientes que yo me puse de broma y ya no me quité hasta que se rompieron. El brillo de labios era azucarado, pegajoso, de malísima calidad y con sabor a mandarina. Aquella noche hice esfuerzos para no comer esa especie de mermelada untuosa, porque todo tenía que brillar como las luces del patio de ese colegio. Como sus ojos.

A la hora de cenicienta no perdí el zapato. Él estaba asomado desde aquellas escaleras, yo me despedí en la distancia, corriendo. Sabiendo también que la silueta en la ventana era mi padre y que llegaba tarde. Me giré un segundo antes de salir por la verja. Y sus ojos brillaban muchísimo, más que nunca, aunque a mi ya no me quedaba ni rastro del brillo de labios. Gritó “hasta luego” y nuestro código de despedida. Y me miraba así. Nunca he olvidado aquella mirada, ni mi forma de caminar, ni la ropa que llevaba, ni ninguno de los olores.

Después, tiempo después, me asomaba a la terraza del sexto piso de mis padres y le veía a él en las escaleras. Le veía a él aquella noche, hasta que las pintaron de otro color y ya no me hacía falta verlo en aquellas escaleras, detenido en sus 16 de “chico mayor”.

Un día de agosto, años después, fui a recoger mi falda con bolsillos, mi falda favorita, y me lo encontré por la calle. Nos contamos muchas cosas. Seguía teniendo los ojos más verdes. Sigue teniéndolos. Seguía encontrando formas muy complicadas de hacerlo sencillo. Aunque hubiesen pasando años. Y yo me alegré igual que me alegro ahora de que forme parte de mis recuerdos, del tiempo de la felicidad, de esos ratitos de felicidad que duran todo lo que podemos. Aquella no fue la mejor noche que recuerdo. Pero fue una de las mejores...

Ahora la casa está ruidosa. Andan gritando. No sé qué pasa. Intendencia para un viaje familiar. Los viajes familiares son ejercicios militares. Y yo tengo cara de estar en otro mundo y no he sacado el vestido azul y blanco de la bolsa, no lo he colgado en la percha para que recupere esa forma tan bonita y suene el frufru cuando camine. Suena la música en la calle. Pero ya no estoy en 1995.

  

Esto lo escribí en mayo, no sé por qué lo recupero hoy, quizá porque vengo de allí, porque aunque no estemos en 1995 sigo mordisqueándome el interior del labio. Y aunque quizá debería preocupare, lo cierto es que no estoy nada preocupada...

O dicho de otra manera. Delibes en el suplemento semanal del grupo correo: “la felicidad completa no existe: si no tienes quieres, si tienes temes perder”.

Supongo que tengo el miedo justo, el que hay que tener cuando hay cosas que perder...

P.S. El título es un verso de "Día de feria" (ya saben, de Quique González) y la foto... unos twins de esta temporada. Los mios eran de ante y por aquellos entonces eran una novedad revolucionaria.

Conspiranoia

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Enrique de Diego es lo que él llama “un periodista de derechas, para entendernos”. Director de Intereconomía Radio (el grupo intereconomía publica por ejemplo Época). Ha escrito un libro periodístico que se llama “Conspiranoia”.Por si no se habían dado cuenta, con el paso de los años, la parte del periodismo que más me interesa es el análisis de actualidad.Y no me refiero a escribir aquí lo que yo opino de las cosas (muchas veces eso no es ni análisis ni actualidad). Me refiero más bien a entender las corrientes subterráneas, a tratar de saber por qué determinados medios eligen y omiten ciertas noticias y enfocan las cosas de una determinada manera. Me parece apasionante, es como hacer un puzzle o resolver un caso de Sherlock Holmes, uno que da mucho trabajo: recoger las piezas, darles vueltas en la cabeza, seguir buscando para rellenar los agujeros y cuando todo toma forma una casi puede oír el clic. Hoy las razones por las que en los medios aparece lo que aparece, raramente tienen que ver con vender más periódicos, ahora no. Ahora para vender periódicos se regalan cruasanes.

“Conspiranoia” hace análisis de actualidad. No he leído el libro íntegro, me he limitado a algunos fragmentos, y lo hice porque el 26 de Noviembre, Enrique de Diego fue el invitado al debate de CNN+, ese programa que dirige y presenta José María Calleja  y yo lo  vi en diferido por exigencias laborales, pero a la vez encantada con la exigencia.Es imposible estar de acuerdo con todo lo que dice José María Calleja, pero habla un castellano (o español) fuerte, preciso y duro, lleno de recursos efectistas. Vive con escolta, amenazado por ETA desde la década de los 80, cuando era editor de los informativos de la ETB y decía “la banda terrorista” en lugar del movimiento de liberación vasco. Y llamaba asesinos a los asesinos y selección española a la selección española (recuerden que se han llegado a decir cosas tan absurdas en los informativos de ETB como “la selección estatal”)

Está obsesionado con el uso del lenguaje, con llamar a las cosas importantes por el nombre más expresivo. Supongo que por eso tenía tanta química en aquel debate con Enrique de Diego. Otro periodista que habla clarito, sin adornos pedantes. Clarito y con enganche, para que cualquiera se pare a escucharlo.Así que la pobre portavoz del Sindicato Unificado de Policía casi no tuvo opciones, aunque también es cierto que pudo dar su mensaje: “no vamos a permitir que nos calumnien nos insulten o nos falten al respeto”.

De Diego aboga por la regeneración de la derecha, y parece ser uno de esos económicamente de derechas. Una tiene la sensación de que en otros países de Europa y en Estados Unidos hay gente de derechas sólo por razones económicas. No es que me parezca bien, otra de las razones por las que no soy de derechas es la creencia en la redistribución de la renta, que parece ser el nombre oficial. Pero también me pregunto que pasaría si yo viviese sentada en un queso y comiendo de otro. Quizá cambiaría de opinión en este aspecto, aunque creo (y espero) que no. Pero de lo que no tengo ninguna duda es de que seguiría pareciéndome bien el matrimonio gay, la ley de dependencia, la de Memoria Histórica y seguiría siendo lo que mi madre denomina “muy moderrna” pensando que nos falta mucho, que todo eso no es suficiente.

Tengo la sensación de que yo podría ponerme de acuerdo en algo con De Diego, y en cambio sé positivamente que eso sería prácticamente imposible con Losantos...

El libro repasa el nacimiento y crecimiento de la paranoica Teoría de la Conspiración. Desbroza. Separa el grano de la paja. Explica. Está documentado y narrado. Bien narrado, por lo que he visto, con ironía, ideas claras.Hay un momento hilarante-interesante-deprimente a cuenta de la  Comisión Parlamentaria de Investigación del Atentado, donde una diputada del PP pregunta al Gobierno que quién dio la orden de entrar en Leganés. Lo curioso es que en aquellos entonces gobernaban los Populares. Lo que más me ha sorprendido de las ideas de este libro es la opinión del autor sobre las razones por las que Pedro J y Losantos hicieron lo que hicieron. Según él se trataba de una campaña contra ABC y su director, Zarzalejos.Es una razón. Como otra cualquiera. Una razón comercial en la que se mezclan los egos y las simpatías personales. Podría ser. O no. Pero tiene sentido: Losantos desde su púlpito pidió a sus oyentes que cancelasen la suscripción al ABC, periódico vendido a Zapatero según su opinión. En aquel debate con Calleja se reprodujo una frase asquerosa de Losantos:

“Dentro de poco, cuando veamos aparecer un tedax, tendremos que salir huyendo. Pero huyendo camino de la bomba que va a ser menos peligrosa”.

 Voy a procurar no hablar más del 11-M. No por lo menos aquí. Pero vi el debate, me gustó escuchar a un periodista hacer periodismo independientemente de que eso beneficie o perjudique a su ideología política.Y me di cuenta de que David tiene razón, también hay gente de derechas que se abstiene. Este es uno, creo, porque es de derechas pero no puede soportar a Acebes y Zaplana, que ensucian el honor de un Tedax muerto, se pasan por el forro a casi 200 asesinados...Este hombre votaría a Gallardón. De derechas hasta la médula, a favor de eliminar el IRPF y las partidas presupuestarias que no conducen a nada, capaz de poner en Asuntos Sociales a Ana Botella (que celebraba desayunos de trabajo para hablar de los pobres madrileños en hoteles de 5 estrellas). Porque Gallardón es de derechas, no nos engañemos, aunque salga en la portada de Zero.Me parece bien que salga en la portada de Zero, lo que no me parece bien es que, después de la operación Guateque, sugiera como solución que los sitios abran sin licencia y que luego haya un plazo para obtenerla. Retrasar el pago del “impuesto de enriquecimiento personal”. Entre otras cosas.No me gusta Gallardón. Porque es un lobo con piel de cordero. Y a mi siempre me han dado miedo los lobos, lleven la piel que lleven. O incluso, me dan más miedo disfrazados, una tarda más en verlos venir. Tarda hasta que los tiene encima, atacando yugulares.

Mi villancico...

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Mark Ronson es sobre todo productor. Hace versiones y remixes. La mayoría de las veces no se molesta ni en componer ni en cantar ni en tocar. Y maldita la falta que le hace. Produjo entero el “Back to black” de Amy Winheouse, de la que ya he hablado aquí antes  y acaparó titulares cuando hizo aquel remix de "Most Likely You'll Go Your Way (And I'll Go Mine)". Quizá los adoradores de Dylan me cuelguen del palo mayor por esto, pero lo cierto es que a mi me gusta el remix. No más que la original... pero sí mucho para determinadas ocasiones.

Lo que hace Ronson tiene siempre ese toque entre festivo y espeso que me interesa tanto. Suena a club, a escaleras que se bajan y se suben sin otro objetivo que ver y ser visto. Suena a tintineo de hielos en el whisky.

Ahora que se acerca una fiesta infinita, una de esas que terminan con el sol entrando por la ventana a la misma vez que nosotros entramos por la puerta con las pieles oliendo a una mezcla de tabaco, sudor, perfume y alcohol, el pelo alborotado y un cansancio feliz que hace pesadas las piernas y ligera la sonrisa, pienso pasarme el tiempo libre escuchando sus versiones.

En su nuevo single canta Lily Allen, pero yo prefiero cuando Amy Winehouse reinterpreta Valerie de The Zutons, y tintinean campanillas y suena una sección de vientos que podría ser de orquesta “clásica” de club de baile. Prefiero Valerie, porque me parece un villancico moderno. Uno que no habla de ningún Dios que nace en ningún pajar. Un villancico pagano. Para un solsticio. Para caminar por las aceras de las ciudades bajo las luces de colores, con el vaho en el aliento, los guantes puestos, el cuello del abrigo subido y un montón de bolsas con regalos.

Sí, creo que voy a nombrar Valerie mi villancico favorito (pa papapa canturreo por todas partes).

Feliz Solsticio de Invierno. Feliz Navidad. Se lo digo bailando al ritmo de Mark Ronson. Otro que trajo mi hermana, como directora del departamento internacional...

 

P.S. La chica que sale en el video de Valerie NO es Amy Winehouse, aunque alguien le ha pintado la raya del ojo igual de exagerada. En cambio la voz es la suya.

Y Vero... si pasas por aquí, pincha en el video de Lily Allen, sale una versión de sí misma, pero creo que también te gustará este!

 P.P.S. Ah, por cierto, también ha versionado el toxic de Britney Spears. Al final va a resultar que las canciones de Britney lo peor que tienen es a Britney... Ya hay ejemplos anteriores de versiones de sus “temas” que los convierten en “música”. Voy a proponer que repitamos la coreo de toxic pero con la versión de Ronson. Verás. Se empañan los cristales... (y no como esa especie de tango absurdo por parejas que pretende ser la coreo navideña... puagh)

En el metro

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Son dos ancianos de esos que han vuelto de Benidorm para pasar las fiestas navideñas con sus hijos y nietos.

Él acaba de subir al vagón. Ella lleva, al menos, dos paradas sentada. Él ocupa el hueco libre a su lado y le sonríe a ella. No es que sonría, es que le sonríe a la mujer, que responde coqueta, con los ojos glaucos, como la vieja sirena, y brillantes y burbujeantes.

Él tiene buena facha. Es un hombre bronceado, canoso y pinturero. Conversan en voz baja de hacerse confidencias y se ríen en voz alta de adolescentes a la salida del instituto.

Disfruto viéndolos coquetear durante 6 paradas. Luego, el hombre se baja y ella comenta con su marido la situación. Tiene gesto risueño aunque los ojos le brillan menos.

El esposo ha observado la escena desde el asiento de enfrente sin mover un músculo ni cruzar el más mínimo gesto de complicidad con la mujer de los ojos glaucos.

Y yo quiero que el hombre pinturero y la mujer burbujeante vuelvan a encontrarse, y se hagan amantes. Para que a ella le brillen así los ojos todo el rato.

P.S. La foto es de David, al que ya hasta le hago encargos (a mano armada, los encargos). Pero esta no es un encargo, es un hurto, la colgó hace unos días.

Cicatrices

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Creo que me enamoré de tu yo de antes, de eso que asomaba solo un poco algunas veces. Pero no podía soportar lo que eres ahora.
No solo adelgazaste. No solo pasaste de la espalda ancha a los hombros escurridos. No solo pasaste de las piernas de futbolista a las de pajarito indefenso. No solo te convertiste en un hombre menos crujiente...

También te cambió el brillo en los ojos, la manera de tragar saliva, la forma de enfrentarte a las heridas.

Decidiste evitar las cicatrices, no querías cicatrices. Carne viva. Todo el rato las heridas abiertas. Eso es lo que querías. Eso tuviste. Dolor autoprovocado.

Supongo que pensabas que las cicatrices eran marcas imborrables. No te diste cuenta de que sólo significan heridas curadas. Heridas curadas... ¿No lo entiendes?

Me miras sin comprender nada. Porque estoy llenita de cicatrices, por todas partes. Porque fui arrastrándome por todos los campos de batalla que quise, atravesé todas las alambradas, me metí en todos los jardines de espinos, porque jugué a los juegos que me interesaban, me lancé por los toboganes, subí a las alturas. Porque corrí todos los riesgos, disfruté de todas las cosas que me apeteció disfrutar. Porque viví todo eso sabiendo que podía dolerme. Que en algún punto del proceso algo de todo eso iba a dolerme. Y me tiré de cabeza a la piscina de agua helada. Me llené el cuerpo y las demás cosas de rasguños. Sangré mi sangre roja, líquida, mi sangre médicamente mala. Mi sangre donante universal-receptor único que, sin embargo, es demasiado pobre para donarla a nadie. Porque yo le consumo los recursos desde dentro.

Manó sangre roja de todas las heridas y las dejé curar. Con paciencia. Las ayudé a curar, con dulzura... Ahora repaso las cicatrices con mis manos, como un ciego leyendo en braille. Repaso cada erosión, cada marca, todas las erosiones, las infinitas marcas que la vida me dejó y sé que no perdí nada.

Porque sigo gustándome en las fotos, sigo siendo yo. La de antes, pero sabiendo lo de ahora. La de siempre. Aquella niñita a la que le brillaban los ojos como hogueras, que hablaba de lo que le gustaba con esa pasión arrolladora, cómica en alguien tan menudo. Porque sigo siendo esa misma, igual de apasionadamente cómica, de luminosa, de optimista. Igual de arrolladoramente infantil. Sigo siendo la misma, la que es capaz de tenerte lástima porque sé que tu perdiste mucho más por el camino. La que es capaz de tenerle lástima al que intentó lastimarla.
Pero no es tan fácil arañar pieles curtidas... Me hubiera gustado conocerte entonces. Cuando aún no te había estallado la bomba de Hiroshima en las narices. Cuando aun no te daban miedo las cicatrices.

 

P.S. Es un texto de la nevera. Voy a sacar cosas de la nevera esta semana de agenda tan llena. Pero este texto iba a salir de cualquier manera. Porque Robel dejó un comentario en las playas de Siberia. Y yo entré a su blog por cotillear, para saber quién era, qué contaba en su microcosmos virtual. Me encontré un poema sobre heridas y cicatrices que me recordó este texto de arriba.

He dudado mucho con la imagen. Este cuadro lo ha pintado Alicia de Miguel, se llama “Charlie sonrisas” y es el retrato de un hermano suyo con retraso mental profundo.

Me parece optimista y luminoso, aparentemente ingenuo. Pero a veces confundimos la ingenuidad con otra cosa...

No hicimos la cama

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Ninguno de los dos hicimos la cama en ningún momento del día.
Y no era una de esas guerras de poder doméstico que espero no librar nunca contigo, que intuyo no libraré jamás contigo si sigues haciendo las cosas de esa manera tuya tan razonable hasta para ser irracional.

Yo tenía mis motivos para dejar estar el revoltijo de las sábanas siempre calientes.
No quería salir de la cama. Quería seguir en la cama contigo en lugar de cocinar o responder una llamada que preguntaba por paquetes de regaliz y otras tonterías irrelevantes.
Quería seguir en la cama contigo y en cambio atornillabas piezas metálicas, con tus manos suaves y delicadas, y me mirabas así, como tú me miras cuando todos nos rodean.

Yo creo que parpadeas en morse. Yo creo que te comprendo perfectamente. Y me dan ganas de arrancarte las herramientas de las manos y pedirte sin favor que vuelvas a juguetear con todos mis botones hasta que podamos tranquilizarnos comprobando que el mecanismo de las sacudidas sigue funcionando.

Perfectamente.

Casi automáticamente.

Casi.

No hice la cama porque me habría encantado quedarme todo el día contigo en ella. Y no solo esas horas que pasaron rápidas y lentas a la vez. Como un videoclip moderno.
Yo quería quedarme a vivir en nuestra cama desordenada
Pero tú tienes la mala costumbre de trabajar en mis días libres, y hay quien tiene la necesidad imperiosa de averiguar el paradero de la caja de regaliz.

Justo cuando yo resucitaba otra vez y volvía en mi, ineficaz y golosa. Pero no de regaliz...
 

P.S. La cama es de Zara Home. Quizá la hayan visto en algún escaparate (yo la fotografié jugándome el tipo en un centro comercial). A veces aparece en la pantalla de mi móvil cuando recibo una llamada. Es una de mis idioteces... No me hagan caso.

Hoy adán tentó a eva con una manzana roja, pater dio su bendición al pecado no-original y el baile salió desastroso... Hoy, como todos los martes, ha sido un día delicioso (como la manzana roja).

Todo es tan extraño como un nudo de autopista

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Recuerdo perfectamente aquella conversación. La mantuvimos hace unos 4 años. J es filósofo, brillante intelectualmente, barroco en el hablar cuando le da la gana, pausado y calmo cuando brilla el sol. Por la noche se convierte en el mejor relaciones públicas de Madrid (o uno de los mejores). Siempre hay un hueco en sus infinitas listas, siempre tiene un plan bueno que ofrecer.

Trabajábamos juntos. Éramos compañeros y disfrutábamos muchísimo con todo aquello y creo que con la mutua compañía, con ese clic que hicimos mágicamente y contra todo pronóstico. Él es el autor de esa frase que yo repito tanto de cachondeo “cómo es de fuerte el tema”. Eso gritaba entre carcajadas por teléfono. Olía a salitre, era verano y a mi me hizo gracia.

El caso es que, un jueves por la mañana, me preguntó qué escuchaba por los cascos. Le respondí “Mikel Erentxun”. Puso cara de haberse comido un limón entero y yo le expliqué que me parecía una de las mejores voces que teníamos en en el pop nacional. Entonces me miró como si yo estuviese completamente trastornada, y me dijo: “nunca hubiera adivinado que te gustasen esas voces, yo te veía más dada a los vozarrones graves”.Y yo le respondí que lo cortés nunca quita lo caliente/valiente. Que yo aprecio las voces buenas, las elegantes, las potentes en un sentido no físico. Las que me transmiten algo. Y cuando canta Erentxun muy frecuentemente me encuentro con la carne de gallina y cambios vertiginosos en mi estado de ánimo (o en la percepción de las sensaciones). Me gustaba Duncan Dhu y me gusta él. Me gusta su forma de cantar con tantísimas intenciones, matices y volúmenes juntos.

Hoy, mientras esperaba que el teléfono sonase para darme noticias urgentes, (que yo supuse desacertadamente malas y que después de todo podrían ser muy buenas) sonaba Crepúsculo de fondo.

Aquel disco en el que ya estaban separados: la mitad del disco de Vasallo, la mitad de Erentxun. Una portada preciosa, un cd con “crudités” que merecen por sí solas pagar el precio del disco completo y sus canciones fundidas en un compacto de color naranja, entrelazadas: una de Mikel otra de Diego, la mayoría firmadas por los dos. Como una trenza.

Con canciones simples como de adolescente, canciones certeras e inofensivas como dardos romos, dando en la diana sin hacer sangre.

Canciones rabiosas, pastelosas, surrealistas, oníricas, cinematográficas.

Para mi, Crepúsculo es un disco que tiene de casi todo. Hasta una sección de metales que posa las canciones suavemente. Una casi puede sentir las notas planeando hasta rozar las puntas de los pies. Y el rumor de unos pasos que se alejan...


"Pensando en ti todo encaja otra vez"


(Cruzad los dedos, quizá hoy sea un gran día...)


P.S. El título del post es un verso de "Siempre". Hay muchísimos letristas que nunca conseguirán escribir una frase (o un verso) tan maravilloso como este. Pero mo es una excepción, tiene más. El disco está llenito. Me cuesta elegir ("las palabras duelen más cuando son tan limpias como la lluvia", por ejemplo).

Y la imagen la portada, claro 

Delujo

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Desde septiembre la agenda de conciertos se nos había torcido con saña. Entre pitos y flautas nos perdimos (a algunos incluso varias veces) a Luis Ramiro, Marwan, Menso, Paco Cifuentes, José Luis Manzanero, Alejandro Martínez, una mini gira andaluza con Quique González, a Ruibal en Galileo, a Deluxe en La Riviera y con Pol.

Xoel López me gusta muchísimo más en directo. Me parece un artista completo, entregado a la causa, con  pinta de disfrutar en el escenario. Anoche, “Alternativas en concierto” lo emparejó con Garret Wall en Clamores, esa sala mítica e incómoda donde los artistas pueden pasar lista de las veces que cada una de las personas va al baño, a poco que se fijen (la chica morena que le gustó al trompetista sólo fue una vez, lástima). Clamores lleno es una locura insoportable, no teníamos mesa (técnicamente, claro, porque luego, tirando de encanto y cierto morro, nos sentamos en tercera fila, de frente al escenario, probablemente mi mesa favorita de toda la sala Clamores) y yo había trabajado de 8 a 8, lo que me obligó a ir directa y ojerosa a buscar aparcamiento por el centro, en diciembre. Pero ni me lo pensé: hace 5 años mi hermana escuchó cantar a Garret Wall en la radio. Y anotó su nombre en una libreta.

Es irlandés. Los irlandeses, contra lo que podría parecer, tienen una especie de carácter mediterráneo, un hedonismo implícito en el código genético, un sentido del humor irónico, pero no británico. Los hombres se emborrachan en el pub, las mujeres en la mesa de la cocina y todos se ríen mucho de ellos mismos. Esto es una generalización, obviamente. Pero Garret Wall subido a un escenario cumple todos los puntos: hace chistes de irlandeses, habla un español con acento delicioso trufado de “de puta madre”, “guay” o “mola” y es capaz de llevar con estoicismo algo tan insoportable como tener que tocar en una sala abarrotada de gente que habla a gritos y parece no tener ni el más mínimo interés o respeto por lo que pasa en el escenario.Los que gritaban se perdieron a un buen músico, con canciones buenas y sobre todo una voz espectacular. Ayer era el día de las voces.

Porque Xoel se subió, con esos ojos enormes que tiene, su chaqueta negra, y empezó a cantar, aparentemente frío o distante. Me gusta ver a los músicos buenos entrar en calor, ir subiendo la temperatura y aumentando el vínculo con el público. Cuando la cosa funciona es una especie de comunión religiosa. Ahí arriba todos son dioses, por lo menos a priori, luego, al acabar, algunos se han caído del pedestal y otros han ascendido en el olimpo. Xoel es dios mayor. La guitarra desenchufada fue la chispa que inició el incendio.Salió Juan de Dios a tocar el piano, luego se cambiaron los instrumentos. Un poco después entró la sección de viento: trompeta y saxo (siento no recordar sus nombres porque estuvieron inmensos también)Una banda compenetrada, como debe ser en un concierto de fin de gira, músicos excelentes, Xoel delicioso mezclando perfectamente todos los ingredientes, sin artificios, con sencillez, entregado.Sí, creo que es eso, Xoel es dios mayor porque se entrega, porque disfruta ahí arriba. Disfruta tanto que es imposible no disfrutar escuchándolo. Toca canciones y canciones y canciones. Generoso. Nos estremece, nos hace reír, nos hace cantar. Quiere ser como Caetano Veloso, y a veces, cuando hace percusiones, (porque también hace percusiones) lleva el ritmo a la samba, y lo vuelve a traer aquí al lado, lo ralentiza, lo acelera, lo agita. Nos agita. Se salta a la torera el puñetero “set list” que ha convertido el arte en una lista de la compra. Y eso no quiere decir que improvise. Se ve el trabajo, el ensayo, el interés por sorprender, darnos algo nuevo cada vez. No repetirse. Pero el arte es improvisación, idea feliz y momento. Algo que en muchos directos se está perdiendo (hay artistas de los que podría escribir el repertorio y el orden: tienen 3 plantillas y las van intercambiando)Me recuerda, arriba de los escenarios, a Luis Ramiro. Y puede que abajo también: tomó la decisión arriesgada de pasarse al español, sin que le temblase el pulso, solo porque quería contarnos más cosas.“Fin de un viaje infinito” es un disco escrito en un mal momento personal, saliendo de un agujero. En la portada Xoel lleva un paraguas que le protege de las tormentas. Con cuidado. Ayer, Gigante me estremeció. Hacía mucho que no la escuchaba. Dice algo como

Será que no quiero ver este gigante caer
ni convertirse en algo tan pequeño
para no ver más el sol a través de este cristal
ni pensar que todo antes era perfecto.

Será mejor tener cuidado.
Será mejor, tendré cuidado.”
 

Tendré cuidado. Anoche todo acabó siendo perfecto, y con cada canción Deluxe eran más lujo y más gigantes. El “staccato” de Juan De Dios, la digitación vertiginosa de Xoel arrodillado (literalmente arrodillado en el escenario, como una rock star) las improvisaciones gloriosas del saxo y la trompeta, el encaje entre todo eso y la voz potente y elegante. Perfecta. No sé a cuantas clases de canto de las de OT habrá ido Xoel, no lo sé, pero canta técnicamente bien y encima con alma.

Preocupado por el público de la zona de fumadores desenchufó la guitarra logrando una especie de silencio de iglesia en la sala clamores que nunca estuvo tan callada (ahora que lo pienso el público hace honor al nombre de la sala). Y tocó “Colillas”, con los coros susurrados del público.Desde la tercera fila se oía su guitarra acústica, y su garganta, pero no se le veía, a duras penas se  distinguía el mástil (así que el saxofonista fue a por el espejo del camerino, y nos lo colocó de retrovisor). 

Un fin de gira perfecto. Eso es, en pocas palabras, lo que vivimos anoche en Clamores. Perfecto. Benditas “Alternativas en concierto” que nos regalan joyas como esta.Y bendita sea mi hermana sonriente, sonrojada, feliz y mágicamente sin cansancio. Porque anoche, por primera vez, no se acordó de la talasemia, la falta de sueño, las discusiones acaloradas y los jaleos laborales. Era como una niña la mañana de reyes. Como ella misma la noche de reyes, porque mi hermana siempre prefirió, en el fondo, la noche de reyes. Poner el zapato, acostarse temprano y agarrar con sus manitas muy fuerte el edredón, hasta taparse la nariz. Y preguntarme con la luz apagada un rato después, susurrando: “oyee, tú crees que nos traerán todas las cosas los reyes?” porque a ella le dijeron que no era una niña buena... Y yo, que siempre fui una optimista le decía “claro, pero a ver qué nos traen de lo de fuera de la lista”. Porque nuestra carta a los reyes sólo podía tener 3 cosas (hay muchos niños en el mundo y no se puede ser avaricioso) pero luego, bajo el árbol, siempre había muchísimos regalos.

El speaker de Clamores nos deseó una “generosa epifanía”. Un mes después del desastre-suspenso me da miedo pensar que la vida se está portando demasiado bien conmigo. Pero “tendré cuidado”, porque vendrán mal dadas. Eso seguro. Aunque este año los reyes nos hayan traído hasta regalos por adelantado.

Regalos Deluxe.

 P.S. La foto, como todas las del último disco, es de Beatriz Basanta. Está en la web oficial

Palabra clave: quense

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El plan del viernes era una cena de la directiva de BanquetaChannel (Sonia y yo, ya saben) con posterior añadido de Pater y cia. Todo estaba cuidadosamente diseñado menos la emergencia laboral que obligó a Pater a salir de su trabajo más tarde de lo habitual (y a pesar de todo seguía sonriente y encantador).

De cualquier manera, Sonia y yo fuimos a La Cocinilla, impresionantes como sabemos, divinas como debemos y etcétera etcétera. Tontísimas, vamos. Ese gran emporio que ahora es Banquetachannel nació como un duo humorístico: los lunes éramos “par negro pasa” y los miércoles  “par rojo pasa”. Luego la cosa fue creciendo y yéndosenos de las manos, pero el viernes, en homenaje a los orígenes, decidimos cubrir las apuestas. Ir sobre seguro, pasarnos la noche sin ganar ni perder nada. Solo jugando. Ella apostó al negro y yo al rojo. El rojo nos queda muy bien a las morenas... Cenamos una ensalada de pollo escabechado que pensamos hacer en nuestros hogares y una lasaña de salmón que me gustaría saber hacer en mi hogar. De postre un tiramisú auténtico con mascarpone, café y esas cosillas. Y para beber, como no podía ser de otro modo, un rosado D.O. Navarra.

Al salir del restaurante ya no llovía y nosotras caminábamos haciendo resonar los tacones y las risas por las aceras. La palabra clave fue “quense” evolución de “conquense” a “con quense” para dejarlo en un simple, a la par que elegante “quense”. Nos dieron una clase de física del patinaje sobre hielo (oigan, el filo no es un filo, es un canal por el que pasa el agua que hay encima del hielo, por lo visto). Participamos en una reinterpretación de la subasta del Undostres poco ayudadas por un camarero soso como quedan pocos, incapaz de explicarme a qué coño sabía el “Charleston”. Producto que fabrica Marie Brizard y que envasa en una preciosa botella metálica con forma de  coctelera. Resultó ser, finalmente, un licor de fruta de la pasión al que yo vi interesantes utilidades en coctelería...

Empezamos conservadoras: Sheridan, luego ligeramente innovadoras (whisky de melocotón) para terminar completamente alocadas arriesgándonos con el Charleston (hemos venido a jugá) y con lo que hiciese falta. Para volver al clasicismo del bourbon. Nos calcularon 23 años (en realidad nos calcularon 20 pero nos dio vergüenza decir que sí a algo tan descabellado, no como 23, que es completamente creible), apostaron a que éramos ingenieras (no nos pregunten en qué se basa la gente para estas predicciones/apreciaciones etílicas), nos pidieron citas a la antigua usanza, nos mostraron una nueva modalidad de baile en parejas que se basa en que el hombre no mueve los pies del suelo, y muchas idioteces más.

Pero para mi el momento más surrealista fue ese en que alguien se nos acercó porque su amigo quería conocernos, de vernos hacer “nuestros bailes y nuestras cosas” en el gimnasio. Y yo me mostré muy sorprendida.Y luego brindamos por esas veces en las que digo cosas tan ridículas y tan tontas... Y por el aura, banquetachannel, parnegropasa, el arabianbiutycenterrr y los premios de la lotería (que, como les advertí, no han terminado, ni por casualidad, en 6). 

Ahora estoy griposa y cansada de conducir (voy a batir el record del baúl de la Piquer estas navidades), mañana es Nochebuena, y por primera vez en la historia yo llegaré a mi casa la última, más tarde que el resto de mi familia. Me estarán todos esperando. Me perderé la copa en el Peter´s con el sector juvenil, la preparación de las bandejas turroniles que cada vez tienen menos turrón y más chocolate y probablemente la primera serie de fotos que mi padre insistirá en hacer y en las que siempre saldrá alguien cortado/mirando a utrera/con los ojos cerrados... Es lo que tienen las multitudes y la falta de un objetivo ojo de pez... Pero estaré, que es lo que importa. Porque en la comida del día siguiente, por primera vez en 27 años, no brindaré con mi hermana ni con mis padres... Y se me hace raro. 

Feliz Navidad a todos los que pasan por aquí incluso en fechas tan señaladas. Disfruten! (es una orden)

Nota

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Dice el calendario que hoy es Navidad, pero a mi no me lo parece. Anoche fue nochebuena y hoy no ha sido Navidad.

El sistema informático se rompió, la contractura se reprodujo, mi madre me mandó sms por debajo de la mesa de un comedor repleto de gente pero sin mi.

Comí un bocadillo de un jamón tan bueno tan bueno que me sobraba el pan. No bridé porque acabo de aparcar el coche, por fin (pero hay una botella de whisky de 10 años que espera ser estrenada).

Y todo es muy raro, no he leido blogs, no he contestado el correo electrónico, no he mandado mi tradicional felicitación a todos mis contactos, ni he escrito el sms de feliz año nuevo (siempre lo escribo la mañana del 25, no me pregunten por qué).

Es rara, esta Navidad. Pero tiene la ventaja de que puedo verte (verle a él). Y eso, ahora mismo, es razón suficiente como para que el plan no me parezca tan malo.

Me voy a hacer la cena, no sin antes prometerme a mi misma que mañana tacharé de esta lista de tareas la mayor cantidad de cosas (o items, que es más trendy) posible.

Pide y se te dará

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Necesitaba un masaje. Pero uno de verdad. Uno medicinal y curativo, sin juegos previos a nada que no fuese un sueño largo. Reparador.
Así que simplemente lo pidió. Él sugirió primero una ducha con agua muy caliente, como si la petición fuese perfectamente asumible, puede que incluso esperada. Cinco minutos después sus manos prodigiosas empezaron en las lumbares, enrojecidas por el chorro hirviente, deshaciendo, con la ayuda del aceite esencial, los nudos que cosían la espalda.

A medida que los tendones volvían a su ser y los músculos se relajaban, sus párpados se hacían más pesados, las puntas de los dedos hormigueaban y los gemidos mezcla de placer, alivio y dolor, iban haciéndose más tenues.
De lejos, como entre algodones, escuchó su risa leve, apenas un “ja”, dulce y suave.
Un poco después notó el peso del nórdico sobre su cuerpo y el calor de él a su lado así que se abrazó a aquella cintura como una niña muy pequeña después de dos días sin siesta. Y se quedó dormida.  

P.S. Buenos días a todos!!! Qué les parece???? Qué diría mi madre si se enterase de que acabo de salir de la cama... Esto es pura decadencia... O son mis dos días libres. No he estornudado (ya soy famosa en la oficina por mis estornudos encadenados, como los éxitos en La Gramola) y creo que voy a llegar tarde a la cita para comer-comprar regalos de dentro de un rato. El iconito me parece graciosísimo, qué quieren que les diga. Tengo por ahí una foto de una espalda sobre la que se vierte chocolate líquido, mucho más sugerente, quizá, pero este dibujito me parece estupendo, como un letrero indicando cuál es el servicio de señoras o la salida de emergencia (por qué siempre que digo “salida de emergencia” me viene a la cabeza el mismo chiste??). Volviendo al tema, estoy pensando bajar a la copistería e imprimirlo, plastificarlo y colgarle una cuerda, para convertirlo en una especie de cartelito de “No molestar”: “profesionales masajeando”.

Sigan disfrutando (sigue siendo una imposición, y si se saltan la cadena de mando ordenaré un código rojo)

Cómo está el patio...

Asesinan a Benazir Bhutto. Pakistán, dicen los que saben, pende de un hilo (yo digo que pendía de un hilo y tenía una mínima posibilidad de agarrarse a otra cuerdecita, ahora esa posibilidad está muerta).

Dice el obispo de Tenerife que los menores incitan al abuso . No todos, claro. Supongo que se refiere exclusivamente a los menores de los que alguien ha abusado.Me repugna leer estas cosillas (y todas las anteriores que dice en la entrevista, en un alarde de modernidad). Por muy provocador que sea un menor, un adulto que además ha hecho voto de castidad voluntariamente, debería ser capaz de no ceder a la tentación del diablo.
Dios, su dios, manda pruebecillas como menores insinuantes que ponen el culo en pompa o lo que sea que hagan. Y los “pastores del rebaño” tienen que ser fuertes, ayudados por la fe, los rezos, las duchas de agua helada, el bromuro y lo que (nunca mejor dicho) Dios les de a entender, para resistirse.

Y si no, luego que no me vengan con historias pidiendo a los jóvenes y jóvenas que permanezcan vírgenes hasta el matrimonio. Oiga, señor obsipo, es que a mi los muchachos me incitan. Y ya sabe lo difícil que es negarse. Y yo, además, no tengo la inestimable ayuda de un Dios que me de fuerza a través de la fe. Y como encima no he hecho voto de nada... ya me entiende, a veces no le queda a uno más remedio. Con la diferencia de que por lo que yo hago ningún juez me condenaría... Sutil diferencia, imagino. 
 



Por si éramos pocos 75 mujeres han sido asesinadas este año por sus parejas. Se dice pronto. Ayer, por primera vez, oí en la radio a una mujer maltratada diciendo que una no se reconoce en esas situaciones, que la primera vez que te insultan, con ese insulto tan absurdo, la primera vez que te llaman boba (porque todos empiezan primero llamándote boba y recordándote que tú, en realidad, eres tonta)  ni siquiera le das importancia. Y un día, de pronto, te encuentras con el ojo morado.

Es así. Desgraciadamente así.


En el tercero de la casa de mis padres hubo un piso de acogida. Duró poco tiempo, se mueven deprisa porque los agresores los localizan rápido y dejan de ser seguros. Las mujeres que subían en el ascensor cargadas de hijos tenían la mirada perdida y el miedo en el cuerpo. Miraban para atrás hasta que se cerraba la puerta del portal.

Y yo vi, años después, en ella esa misma mirada. Esa mirada de terror.


Al salir a la calle me crucé, en 15 minutos, con dos parejas en las que él le llamaba a ella tonta, le recordaba a gritos que era boba, que no se enteraba de nada, y que desde luego, había que explicárselo todo doscientas veces.
Uno, encima, la cogía del brazo así, como yo odio que me cojan del brazo, con esa forma brusca con la que uno coge una posesión.Como si tuviese un miedo enorme por estar perdiendo un control que nadie tiene.
El amor va y viene. Nace, crece y muere o muta. No hay remedio y en el fondo está bien que sea así. Uno no controla lo inmenso de lo que siente. El otro podría marcharse en cualquier momento. Quizá hoy mismo. Y uno tiene que aprender, por difícil que resulte,  a dejar ir lo que se va de todas formas, aunque siga con nosotros. Y uno tiene que estar preparado para que el manantial se agote. Para que las reservas se agoten. Para el día en el que no quede nada más que un desierto. Por si acaso.

No se puede obligar a nadie a que te quiera. Aunque sí se puede aterrorizar a alguien para que lo finja. Eso sí. O para que parezca que te quiere, porque te necesita, depende de ti, de tu violencia... Eso sí. Es una mierda, es mentira, y es delito. Es asqueroso, es vomitivo, es cobarde y es delito. Es destrozarle la vida a una mujer y a su familia, a sus amigos, a su círculo.
Me da miedo tener la mala suerte, que me toque la china, ese número en la tómbola. Porque el maltrato es una puta lotería. Podría haberme enamorado yo de un energúmeno, podría ser un energúmeno, incluso, aunque parezca tan encantador, sea siempre tan calmado, tan educado, tan delicioso.
Podría ser el lobo disfrazado de cordero. Porque es una puta lotería y no llevan un letrero que avise del peligro.
Sólo saltan las alarmas cuando te trata como si fueses completamente tonta. Dicen los expertos que es justo entonces cuando es el momento de ponerse a salvo. Desaparecer. Marcharse de su lado.75 mujeres han sido asesinadas en nombre del amor, llevando al extremo la idea absurda y macabra de que el amor duele.Si el amor duele no estoy enamorada. Si el amor duele no me interesa. Si matarme es una muestra de amor, no me quieras tanto y no me lo demuestres nada.75 mujeres. De todas las clases sociales, razas o religiones. Porque es una puta lotería. Que no nos toque...
Por favor, que no nos toque...

Feliz 2008

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Presentí algo grande para 2007 . El año pasado sugerí que quizá pronto los ojos volverían a brillarme como hogueras.

Y aquí estoy. Con una especie de sonrisa perenne colgada de las comisuras de mis labios, iluminando el alrededor. Aquí está mi aura morada creciendo y ensanchándose, reflejando la luz de su aura multicolor.

Sus ojos oscuros, y a la vez con esa claridad como transparente, enromes, gigantescos cuando me miran. Sus dientes blanquísimos.

Su carcajada. Me encanta escucharle reír a carcajadas. Le provoco la risa continuamente, porque quiero verle estallar así. Es fantástico. Como meterse en un aspersor una tarde calurosa de verano en la ciudad.

El microcosmos se reduce y se contrae para pegarlo más a mi. Su piel y mi piel.

Dicen los testigos que estamos más felices cuando estamos juntos. Más ligeros. Los dos. Yo doy fe de la parte que me toca y deseo profundamente que a él le pase lo mismo, que a él le pase exactamente lo que parece pasarle cuando yo aparezco.

Me hace feliz, me cura la tristeza, ha secado ya algunas lágrimas, bastantes lágrimas. Entiende mi vehemencia, mis excesos. Me mira gesticular como hipnotizado y yo pagaría por saber qué se le pasa por la cabeza. Pero no le pregunto nada...

Me hace feliz, sí. Quiero que se quede, que esto siga creciendo, que siga contrayéndose, pegándonos más el uno al otro.

Quiero que dentro de 366 días siga siendo uno de los protagonistas de mi vida. Porque a lo mejor, si dentro de 366 días no se ha cansado de aguantarme, no se ha agotado de hacerme feliz y no ha perdido la capacidad de reír a carcajadas con mis idioteces, a lo mejor entonces, o puede que un poco antes, le abriré la puerta de este rincón que me guardo. Esta cajita de hojalata virtual con secretos. Donde escribo cosas que todavía no sé como decirle, aunque ya haya aprendido a decirle otras muchas. Aunque ya haya vencido el miedo de confesar, de enseñar lo evidente, lo que de todas formas ya se me nota.

Porque se me nota mucho. Muchísimo.