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 Pides pista con las prisas del que sabe que aterrizar es siempre una emergencia. Mis pulseras suenan tintineantes mientras camino moviendo las caderas de lado a lado del pasillo, subida en unos tacones vertiginosos que me convierten en una mujer frágil e inestable. Desequilibrada con la literalidad por bandera.
Pides pista impaciente y yo enciendo todas las luces de emergencia, cambio todos mis planes, te convierto en prioritario como si nada importase. Como si ni siquiera tú importases y fuese posible dejarme manipular por tus prisas infantiles. Porque sé muy bien lo que está pasando. Siempre tuve la capacidad de leerte la mente con precisión sorprendente. Ahora estás negando la evidencia, estás luchando contra la evidencia que soy yo cuando camino cimbreante y torpe por los pasillos grisáceos de edificios impersonales. Le has declarado la guerra al olor de mi piel, al tacto de mis labios, al sabor cálido de mi voz al otro lado de la línea. Y yo te dejo pelear contra molinos sin decirte que en realidad son gigantes. Y yo te cuento chistes malos de café inofensivo. Y bailamos esta danza de cortejo irreal, posmoderna, nada animal y tan animal. Porque pides pista con las prisas de saber que la verdad va a hacerte estallar en el aire. Volarte los sesos como fuegos artificiales. Y vas a volver como vuelves siempre. Derrotado y vencedor a disfrutarme. Y voy a dejarme. Porque sé que seguir volando por encima de las nubes es una emergencia aun más urgente que aterrizar en tierra firme. Y voy a dejarme. Porque exclusivamente para ti, solo para ti, tengo el don de ser las dos: la tierra firme y las nubes. La niña y la madre. La loca y la loquera.  Iba a escribir contándoles lo divertida que fue la fiesta de Halloween, como disfruté con el proceso de disfrazarse, de maquillarnos todos los unos a los otros. Cómo disfruté del refrescante cambio de aires, de la fiesta puramente paulista. Pero hoy, hace un minuto, al llegar a la oficina, me he encontrado en el buzón un correo que me ha hecho emocionarme. Fla, mi compañera, amiga, confidente, profesora de portugués y descubridora de restaurantes para comer, autores de MPB, mi guía por la procelosa burocracia local y en general todo... me ha enviado un mail precioso dándome las gracias y diciendo cosas tan bonitas que me gustaría creer que merezco. La semana pasada fue dura. Con el nómada fuera de la ciudad, yo enferma encontrándome fatal, demasiado trabajo para una sola persona, un jefe incapaz para la "gestión de recursos humanos" y un calendario de fechas de entrega brasileñamente irreal parecía que todo se venía encima. Pero siempre he sido una chica con suerte. Y es el siglo XXI de las telecomunicaciones, así que la voz gravísima del nómada sonaba preocupada al otro lado de todas las líneas. Es el siglo XXI de pastillas de colores que quitan el dolor. Siempre he sido una chica con suerte y la capacidad de ir paso por paso incluso cuando el estrés, las ganas o las prisas me superan. Así que poco a poco, entre jaquecas insufribles, nauseas como de embarazada y hormigueos por el cuerpo, fui alcanzando a las fechas de entrega siguiendo el sistema de la tortuga de la fábula. El viernes, con el nómada recién aterrizado, estallé. Un rato antes de la comida la explosión de todo lo contenido. Esa explosión que sólo llega cuando todo está bajo control en lo importante. El jefe sugirió que trabajase el domingo. Y yo monté en cólera o entré en barrena, no sé muy bien. Todo el mundo se asustó mucho y se dedicó a mimarme con esmero. Me llevaron a comer japonés (y ostras), me abrazaron, me besaron, buscaron mi canción favorita de Ana Carolina, me invitaron a café con canela. Y de remate, cuando ya me había ido de la oficina, un viernes a última hora, Fla perdió unos minutos de su vida en dejarme un mail para que lo viese el martes por la mañana, después del puente. Para que no se me olvide que hay gente que me quiere incluso aunque me conozca solo desde hace 3 meses. Soy una mujer muy afortunada. P.S. La foto me encanta. Es como aquella de mi culo que hizo Aroa. Soy yo en estado puro, mirando con emoción desmedida un pescado-pecado hecho a la manera Bahiana en el Tempero da Dadá (si van a Salvador no se lo pierdan, es, probablemente el mejor restaurante de la ciudad)  Gracias a todos los que me habéis enviado el link maravilloso. Gracias de verdad, por acercarme la copa de daiquiri a mi borde de esta barra de bar que es la vida. Siento mucho que todos esos que han llegado ayer aquí buscando descargas de Daiquiri Blues no tengan tanta suerte como yo. Pero les recomiendo que se lo compren en las tiendas, ellos que pueden. Yo lo haré en cuanto llegue. Escribo mientras suena el disco. Sola. Escribo en un txt cosas absurdas. Sé que ahora no voy a apreciar demasiado los matices. O eso creo porque de pronto un sonido se cuela. Vuelve a colarse. Vuelve a hacer eso. Ah, la música. Y de pronto "un arma precisa" podrìa convertirse en la canción favorita de cualquiera. Y de pronto, mientras salto inconexa de canal en canal en una tele gigantesca y muda, me quedo parada con el dedo en un botón suave, otra vez la belleza inmensa de "hasta que todo encaje". Esa forma de cantar de Quique, casi como si no cantase, como si se limitase a susurrarnos algo en el oído. Y es Nashville o no es Nashville. Empiezo a pensar que la clave de los últimos discos es que por fin queda claro que el sonido es suyo. Entero suyo. Necesita músicos y productores para hacerlo realidad pero es su sonido. Hay algo personalísimo en todo esto. Hay algo inconfundible más allá del timbre de su voz, de su fraseo. De esas cosas que cambia como un niño juguetón toqueteando cada tecla. Es otra cosa que no sé explicar, pero que desde la sabiduría popular me resulta innegable. Y delicioso. Mientras coloco la ropa de la lavandería y me pruebo unos zapatos vertiginosos mirándome de través en el espejo, no puedo evitar empezar a bailar despacio la maravilla que es Riesgo y Altura pensando que hay canciones hechas para ciertos tacones. Para la cadencia de las mujeres cuando caminan lentas, casi arrastrando el cuerpo como bailarinas de tangos tristes. Hay canciones para escuchar toda la vida. Mientras aborrezco un poco más al de la 910 que hace tantísimo jaleo al lado. Tantísimo pero tantísimo jaleo abriendo y cerrando la puerta un número excesivo de veces en dos minutos, mi enfado burbujeante de mujer irascible y premenstrual se evapora por arte de magia. Me quedo parada con la mano en el picaporte, a punto de salir a quejarme mientras empieza a invadirme la cara una sonrisa gigantesca. No es mi disco favorito de Quique González. Era complicado que lo fuese despuès de deslumbrarme así con Avería y Redención. Pero es mi disco favorito de los últimos tiempos. Pero tiene canciones que ahora mismo ya coloco entre las imprescindibles. Daiquiri Blues, La luna debajo del brazo, Riesgo y Altura, Un arma precisa. No es mi favorito pero pienso que "Restos de stock" tiene tanto espacio para crecer y yo tanto tiempo para verla crecer que me emociona el experimento. No es mi favorito pero me pregunto cuál de esas canciones que ahora me pasan desapercibidas va a agarrárseme desde dentro un día cualquiera, un concierto cualquiera. El día exacto en que quique saque lo mejor de sí mismo encima de un escenario y vuelva a cerrarme esta bocaza que tengo, de mujer apasionada-desmesurada. Vuelva a cerrarme esta bocaza o a abrírmela como a una niña sorprendida, deleitándose. Una niña sorprendida y encantada con su suerte de fan de los buenos "cancionistas". Es difícil conseguir eso. Llaman a la puerta. Es mi daiquiri. De limón. Acabo de darle al play por segunda vez. Mientras bebo el primer trago todo vuelve a empezar. Suena el teléfono. No lo cojo. "Tengo que pensarlo con el corazón" P.S. El don de este hombre para hacer musica. El talento inmenso para las letras. La capacidad sorprendente para reinventarse y seguir siendo el mismo genio...  Ahora sí que sí. Hoy a estas horas, si el mundo no se me hubiese vuelto loco en febrero, estaría escuchando el disco en el portatil de la oficina después de un escaqueo nada sutil para comprarlo lo antes posible. Pero como estoy en São Paulo, donde sigue lloviendo con profesionalidad y no se vende el disco, tengo que conformarme con escuchar "La luna debajo del brazo", recordar las dos nuevas que sonaron en Buenos Aires y reproducir hasta el agotamiento (de la máquina, no mío) ese vídeo de youtube donde suena "la canción que da título al nuevo album de Quique González". Daiquiri Blues, vamos. Muerta de ganas. A pesar de no tener el disco en mi poder estoy contenta porque el foro vuelve a tener un enlace desde la web, porque no tenemos que registrarnos de nuevo y no hemos perdido todos esos mensajes que son años de música, conciertos y recuerdos. Porque no necesito nuevas funcionalidades en ese rinconcito. Sólo un sitio en el que leer que a algunos no les funciona el disco en el PC, por ejemplo. O que a la gente le está encantando lo que escucha. (grrrr) Estoy contenta porque las noticias de google me achicharran el correo con artículos repetitivos que se basan en los mismos tres conceptos y los revuelven en diferentes ensaladas. Eso da una idea de la situación del periodismo hoy en día. Refritar. Sólo algunos apasionados por Quique han buscado otro enfoque y otras palabras. Pero se agradece incluso esa repetición que acerca el lanzamiento a este lado del mundo. Resumiendo: Me muero de las ganas de escuchar cada una de las canciones de Daiquiri Blues y espero que algún alma caritativa me envíe un link de megaupload como adelanto. Lo que sé de este disco (que es poco) me hace intuir que va a encantarme. Lo que sé de mi es que soy una fanática irredenta. Que tengo ganas de la voz de Quique sonando con versos nuevos de fondo en mi vida. Brindo por la buena música, los buenos músicos, los daiquiris azules, las estratégicas exactas mezclas entre la alegría y la melancolía. Por los que consideran triste a Quique González, que escuchan cosas diferentes a las que yo oigo en sus canciones. Salud. Y que el daiquiri blues nos siente tan bien como un buen whisky americano. O mejor. Disfruten de su música y de todo lo demás que les ofrece quique, ustedes que pueden. P.S. Me vuelvo a la cama que ya me estoy mareando. Tengo un malestar global inexplicable por los médicos que les lleva a determinar que es un virus estomacal. Y pienso batir mi propio record de horas dormida en un solo día...  1. Mi portugués empieza a ser bueno según los locales. No solo entiendo los chistes (incluso los soeces gracias al esfuerzo de algunos por explicarme la jerga) sino que puedo hablar y explicarme y hacerme entender y guiar a los taxistas por las calles de mi barrio y discutir con ellos cuando intentan estafarme 10 reales y conseguir que me rebajen esos 10 reales del total. La prueba definitiva de mis avances lingüísiticos es que, el otro día, en una reunión estábamos viendo un libro que aun no se ha traducido al español pero sí al portugués y yo dije "Nosotros no lo tenemos traducido aun" y como aquí se usan los pronombres de una forma habitual, uno de los asistentes a la reunión me contestó "no, pero mira, ves? está en portugués" y yo tuve que explicarle que era española. 2. La samba!!!!! Ya es oficial. Sé bailar samba igual de mal que cualquier brasileña. Como podrán comprender aquí todo el mundo baila samba en los bares del mismo modo en que allí todos bailamos la macarena. O sea mal y borrachos. Luego están los que dominan la técnica y bailan como los ángeles. Una clara minoría. Al llegar a este país dábamos mucho el cante en las "baladas" (discotecas). Sólo con vernos mover todo el mundo sabía que éramos extranjeros. Ahora no. Gracias a un DVD estupendo que explicaba la mecánica del paso y una figura chorra, he conseguido el indudable mérito de pasar desapercibida entre la igente masa de mujeres que bailan mal "samba do pé". La samba de gafieira (conocida entre nosotros como samba de garrafón) ya es otra cosa... se baila en parejas y es acrobática y complicada como ella sola. No me interesa. En parejas prefiero bailar con un nómada robocop que no tiene ni idea de los pasos... qué cosas! 3. La samba!!! Sí, otra vez. Una cosa divertidísima de los garitos de samba es que la gente CANTA. Canta festiva a gritos por encima de la música. Todos se saben todas las letras, porque las sambas son canciones que se escriben para concursar en los carnavales. Y quedarse en silencio es otra señal inequívoca de ser extranjera. Ahora ya me sé varias sambas, entiendo sus letras arrastradas (a veces patéticas) o con fuerte carga política, disfrazadas de fiesta mayor. Y canto a gritos las clásicas. Mis favoritas son "Apesar de você" de Chico Buarque, varias de Fundo de Quintal (tenemos entradas para un concierto suyo en noviembre) y como no Beth Carvalho... Resumiendo, entre estos logros, los tacones y que en cuanto le de a publicar voy a ir al servicio a maquillarme... estoy a punto de pasar por brasileña. Dicen que me falta hacerme la manicura (odio hacerme la manicura) y comprarme unos vaqueros que "valoricen" mi culo. No me canso de explicarles que mi culo está revalorizado, que al ser de negra zumbona no necesita costuras mágicas ni patrones estudiados para ponerlo más arriba...  La web de Quique sigue sin gustarme por los mismos motivos que no me gustaba ayer, pero no es cierto que hayan eliminado el foro, así que rectifico. (Gracias Iller por la info) La luna debajo del brazo sigue pareciéndome maravillosa Sigo teniendo ganas de tener el disco y de ir a los conciertos. Empieza la cuenta atrás, desde el otro lado del charco... El texto de abajo es casi el mismo que el de ayer, pero corrigiendo los errores... ------------------------------------- "La luna debajo del brazo" es y será siempre una canción maravillosa. Yo voy a seguir persiguiendo a Quique González y su música imprescindible, y sus conciertos que son siempre acontecimientos. Que siguen siendo acontecimientos tantos años después. Voy a mantener mi fanatismo aunque todo parezca indicar que nos hemos quedado sin foro así, de forma tan abrupta, como niños castigados sin la fiesta que supone (suponía) juntarnos allí, en aquella placita que nos costó tanto hacer acogedora y filosofar de nadas y todos. Decir tanta tontería y leer cosas interesantes. Aunque ya no vayan a informarnos eficaces cuando se cancela un concierto o haya problemas con las entradas. Aunque no haya podido dejarle a C´est la vie ese mensajito que estaba escribiendo sobre la música que se escucha en Brasil ahora. La verdad es que el foro solo ha cambiado de URL (algo en secreto, bien es cierto). Estaría bien que hubiesen informado y que hubiesen puesto un enlace desde la web, pero ahora que Iller me ha contado que la nueva dirección es http://www.quique-gonzalez.com/foro la pongo aquí por si alguien la andaba buscando Aunque la nueva web de la sensación extraña de ser distante, propagandística, tan alejada del 2.0 que ni siquiera tiene una forma de contacto con el webmaster, que no funciona en Explorer 6. Aunque parezca estar hecha perdiendo lo que siempre ha sido la seña de identidad de Quique González: la humildad y la capacidad para darnos siempre un plus. El texto de presentación del single me parece, además de lingüísticamente malo (las redundancias abundan), excesivamente "adornado en la suerte". Si fuese el texto de un fan, firmado con su nombre, sería perfecto. Entiendo que cuando uno admira a Quique como yo lo admiro acaba escribiendo ese tipo de hipérboles (en mi caso incluso peores). Pero es la noticia de su web. Después de los 11 años de carrera textos como ese, que dan la sensación de autoproclamarlo como referenica, le hacen un flaco favor. Hay cosas que la web de Quique jamás ha necesitado decirnos porque ya lo decíamos nosotros. Los que lo conocemos como artista sabemos que hay que parar de leer y darle al play. Porque cuando suena "tú tenías que hacer lo que había que hacer" y la música envuelve con sencillez la voz sencilla diciendo cosas complicadas... una casi consigue olvidar que no le gusta la nueva web de Quique González, aunque eso importe mucho menos porque no es la única manera de seguirle la pista...y que la web parece haberse convertido en la única manera de seguirle la pista...
"La luna debajo del brazo" es el primer single de "Daiquiri Blues", el nuevo album de Quique González. El disco completo saldrá a la venta el 27 de octubre y será el séptimo de su carrera y el primero que publique el sello "Last Tour Records". Grabado en Nashville con músicos locales y producido por Brad Jones es, según el propio Quique, el más suyo de todos.  "La luna debajo del brazo" es y será siempre una canción maravillosa. Yo voy a seguir persiguiendo a Quique González y su música imprescindible, y sus conciertos que son siempre acontecimientos. Que siguen siendo acontecimientos tantos años después. Voy a mantener mi fanatismo aunque todo parezca indicar que nos hemos quedado sin foro así, de forma tan abrupta, como niños castigados sin la fiesta que supone (suponía) juntarnos allí, en aquella placita que nos costó tanto hacer acogedora y filosofar de nadas y todos. Decir tanta tontería y leer cosas interesantes. Aunque ya no vayan a informarnos eficaces cuando se cancela un concierto o haya problemas con las entradas. Aunque no haya podido dejarle a C´est la vie ese mensajito que estaba escribiendo sobre la música que se escucha en Brasil ahora. Aunque la nueva web de la sensación extraña de ser distante, propagandística, tan alejada del 2.0 que ni siquiera tiene una forma de contacto con el webmaster, que no funciona en Explorer 6. Aunque parezca estar hecha perdiendo lo que siempre ha sido la seña de identidad de Quique González: la humildad y la capacidad para darnos siempre un plus. El texto de presentación del single me parece, además de lingüísticamente malo (las redundancias abundan), excesivamente "adornado en la suerte". Si fuese el texto de un fan, firmado con su nombre, sería perfecto. Entiendo que cuando uno admira a Quique como yo lo admiro acaba escribiendo ese tipo de hipérboles (en mi caso incluso peores). Pero es la noticia de su web. Después de los 11 años de carrera textos como ese, que dan la sensación de autoproclamarlo como referenica, le hacen un flaco favor. Hay cosas que la web de Quique jamás ha necesitado decirnos porque ya lo decíamos nosotros. Los que lo conocemos como artista sabemos que hay que parar de leer y darle al play. Porque cuando suena "tú tenías que hacer lo que había que hacer" y la música envuelve con sencillez la voz sencilla diciendo cosas complicadas... una casi consigue olvidar que no le gusta la nueva web de Quique González y que la web parece haberse convertido en la única manera de seguirle la pista... "La luna debajo del brazo" es el primer single de "Daiquiri Blues", el nuevo album de Quique González. El disco completo saldrá a la venta el 27 de octubre y será el séptimo de su carrera y el primero que publique el sello "Last Tour Records". Grabado en Nashville con músicos locales y producido por Brad Jones es, según el propio Quique, el más suyo de todos. El vuelo a Fortaleza sale a media noche. En São Paulo hace frío y cielo gris (ahora negro porque está anocheciendo). Las previsiones para el destino (en el nordeste) son 29 grados y posibilidad de lluvia 0%. Yo estoy feliz. Muy feliz. Increiblemente feliz. Por el viaje. Pero sobre todo porque estábamos fumando hace un rato y entre risas nos hemos besado como adolescentes. Sin pensarlo. Cuando cualquiera de nuestros jefes o nuestros compañeros podría habernos visto. Sigo sin saber cómo aceptar que lo nuestro no funciona. Porque en momentos como hoy siento que no podría ir mejor. Sigo sin saber pero sigo viviendo en el ahora. Prorrogando el ahora. Pensando en la posibilidad de quedarme hasta marzo, o hasta junio. Porque tengo la casi certeza de que mi vuelo de vuelta marcará el final definitivo de lo nuestro. Y no estoy preparada. Sigo pasando los días en este microcosmos de no pensar en nada más que en esta historia, probablemente la más importante. La que más cosas ha cambiado en mi (sin pretenderlo). No sé si soy otra pero sí sé que no soy la misma que se volvió loca por un nómada en diciembre. Que se negó la evidencia hasta febrero. Que se empeñó en luchar contra la suerte que nos separaba con un océano. Y creo que tampoco soy la misma que se fue a Río, que volvió de Río. Porque no es echar de menos, no es necesitar. Tampoco desear hasta el abandono. No es eso. Es la idiotez suprema de creer que esta borrachera de neurotransmisores es algo grande, ineludible. Un amor definitivo en un sentido amplio. Porque nunca me había sentido así y nunca había querido así a nadie. Nunca. Escribirlo me ha costado casi tanto como asumirlo. Saber que le quiero así no cambia la certeza aprendida hace años de que a veces el amor no es suficiente. Pero a veces el amor simplemente es. Y tengo la inmensa fortuna de diferenciar. De saber que esto, este corazón que se desboca. Este estómago que se descoloca. Estos piececillos infantiles y estas manos menudas que se congelan y se abrasan, cada signo físico y mesurable en mi organismo no es más que el reflejo del milagro inexplicable de cruzarme con él en esta vida. Aunque se marche y me olvide. Aunque eso pase algun día. Porque hoy, hace un rato, me ha besado como un adolescente. Y su saliva cura cada minúscula herida. Borra cada huella del miedo visceral a quedarme vacía cuando esto se acabe. Hoy es hoy. Ponernos en la picota en viernes alternos de ganas eternas de no saber nada de nada de un mundo raro. Mirarme así en el espejo verdoso de tus ojos ya no tan vidriosos. Perdernos por las callejas sinuosas de nuestras ganas de futuro, nuestras ansias de verdad. Estallar con la potencia de los buenos explosivos sin metralla. Pura pirotecnia de fuego que abrasa sin destruir las pieles que toca. Sentir en el centro exacto del organismo un salto como de aterrizaje o despegue. Pasear por una ciudad mojada de lluvia y otros fluidos tropicales. Aprender que la lluvia es también esto. Estas nubes negras de tormenta que cubren el cielo, lo inundan todo media hora para dejar paso a un sol delicioso. Aprender que la lluvia es también una ducha rápida para eliminar el sudor, el exceso de calor. Desdibujarnos el vértigo y darnos una de esas prórrogas con fecha de caducidad desconocida pero ineludible. Buenos Aires es maravillosa pero yo vivo sin tiempo para casi nada. Tengo pendiente contarles. Compré dos armapoesía. Una para él, en inglés. Una para mi en portugués. Armapoesía son imanes de nevera con palabras. Un juego de palabras. El nómada está aprendiendo a jugar conmigo a juegos inocuos como este. "Mis movidas". Así le llama él a los mensajes que deja en la nevera. Y que yo desordeno o reordeno. Mi versión portuguesa dio como resultado esto: "O mistério do desejo gostoso. Ardente. Fogo insaciável, vida, excesos. Beijando. Te respiro dentro. Luz. Caricias, latido, labios. Tua boca é refúgio mágico, infinito fruto. Sinto tudo, danço, suspiro, rio. Me parece que estamos os dos a cada instante buscando amor sem encontrar-lo" Que es puritito portuñol. Son días raros. Vamos a quemar estos meses hasta abrasarnos. Luego... ya veremos. No sé si voy a saber marcharme definitivamente de su vida. No sé si quiero, tampoco. Es complicado y necesito un amor que no cueste trabajo. Pero volvemos al matiz entre lo que necesitamos y lo que queremos...
P.S. Tengo alguna cosa escrita en Bs As, que espero poner por aquí. La crónica del concierto de quique donde siempre. En su foro. Me voy a dormir. Desde el jueves llevo un total de 8 horas de sueño y me caigo a trozos.
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