Universo Perpendicular |
![]() El microcosmos de vega
(vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. En el año 14.000 sustituirá a la estrella Polar como la estrella del norte debido a pequeñas variaciones orbitales en los equinoccios) |
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Ya empezamos con las chorradas, si es que alguna vez hemos dejado de decirlas. Y me refiero en este caso concreto a los representantes políticos de esta, nuestra Comunidad (de Madrid), única en toda España en la que el paro creció el mes pasado. Y la explicación del gobierno regional es brillante y ya fue avanzada en su momento (1989) por "Los refrescos" "Vaya, vaya, aquí no hay playa" Extremadura, Castilla la Mancha, Castilla León, Aragón y La Rioja en cambio son famosas por sus playas paradisiacas plagadas de chiringuitos y hoteles que dan trabajo estacional a troche y moche. A mi, más que el hecho de que nos tomen por idiotas a todos, (lógico teniendo en cuenta que les seguimos votando a pesar de los Gurtel, espionajes, privatizaciones hospitalarias, tamayos y etc.) me molesta esa sensación evidente de que les importa tres pepinos la evolución de las cifras de paro o de cualquier cifra que no sea la de sus propias cuentas corrientes que, por supuesto, están perfectamente saneadas y no sufren ninguna crisis, gracias a las medidas de protección tomadas. Esas son las únicas medidas que ellos toman. El liberalismo, amigos, es eso: "lo mío es mío, lo de los demás a ver si puede ser mío". Que el Estado no intervenga salvo para beneficiarme y arreglar mis trapicheos, pero que no se le ocurra insinuar una subida de impuestos, entonces lo consideraré una injerencia, una incursión en el mercado que afecta negativamente a la curva de la oferta y la demanda. Resumiendo. Vaya, vaya, aquí no hay playa. El resto de veranos en los que bajaba el paro, tampoco. Pero entonces, no sé si lo recuerdan, las buenísimas cifras se debían a la "majnífica gestión" y Peranza Aguirre salía con su pelo cardado a colgarse la medalla... P.S. Hoy es viernes, tengo la suerte de tener un trabajo que me gusta y me permite vivir bastante bien. Hace demasiado calor pero bajo la ropa llevo un bikini blanco y negro y a mi lado hay una bolsa con crema solar y un buen libro. Resumiendo, que cuando salga de aquí me voy a la piscina, a nadar un rato y secarme con vagancia al sol. Este finde se celebra el orgullo gay. A mi el concepto de "orgullo gay" no me gusta, ya saben. Pero sí la idea de salir a celebrar las cosas que hay que celebrar (no sólo refunfuñar por las cosas que hay que refunfuñar) como por ejemplo que Madrid sea una ciudad en la que ser gay es más fácil que en la mayoría. Dicen mis amigos gays y viajados que más fácil que en ninguna. Porque no se limita al barrio de "ambiente" sino que se esparce por todos los rincones. Anoche Kylie (musa gay, por cierto) estuvo fantástica en Las Ventas, ya les contaré. Y pronto noticias desde el Bremen... Disfruten del finde. Estamos haciendo turismo gimnástico, que suena fatal pero es una chorrada. Quiero (queremos) cambiar de gimnasio, y la razón no es Pater, curiosamente. Pater ha sido es y será un tío estupendo. Es un amigo de Pater, también conocido como el Papa. (con la iglesia hemos topado, ya saben) El caso es que ya hemos peinado toda la zona sur y la conclusión es deprimente: los que están bien como gimnasios cuestan el doble que el nuestro y están bastante más lejos de casa. Los que están cerca de casa y tienen un precio razonable son un desastre. El último se lleva la palma: es el más caro y el peor. El otro día viví la peor clase de fitness de mi vida. Ellos lo llaman "bodytronic" que suena superfashion y super hi-tec pero viene siendo fitness. ¿Y qué es el fitness? se estarán preguntando. Pues resumiendo: una clase aburrida en la que con música bakalao de fondo se sube y se baja de un step dando saltitos durante 30 min. Los 30 min restantes se dedican a hacer infernales y coñacísimos ejercicios que supuestamente te ponen un culo y un abdomen estupendo. El problema es que yo voy al gimnasio a desestresarme, reirme. Disfrutar, en definitiva. No voy a torturarme. Hace 20 años que asumí que no iba a ser una tia buena por más que me empeñase, y lo llevo bien, creo. Así que sólo voy a fitness si la clase la da una tocaya que para empezar no pone bakalao y para seguir convierte los saltos aburridos en una coreografía. Con lo cual acaba siendo una clase de baile y en un momento se baila con pesas (yo de medio kilo, para que vean mi capacidad de sacrificio en pos de un cuerpo 10). La clase de prueba de "bodytronch" la daba una rubia muy muy fea, con voz nasal, talla 34 (o eso le dijo ella a una alumna en el vestuario) unas tetas de la 130 que sufría de lo que hemos dado en llamar "tetarexia". Porque le recomendaba a esa misma alumna a la que le comentaba su talla, que si se iba a operar las tetas tuviese cuidado y se pusiese un tamaño discreto, como el suyo, que tan grandes como las de algunas no quedan bien... No comment Después vimos una clase de spinning aburridísima a más no poder y nos subimos en una incomprensible cinta de andar que de pronto paraba sin avisar y te decía "you loose" como si fuese un videojuego y no una forma de hacer tiempo hasta la clase de batuka. Batuka. Eso fue otra cosa. Por fin una clase "normal" con una profesora más preocupada por la clase que por sus minishort rosas de felpa y por no perder las lentillas de colores a cuenta de los saltos. La profesora de batuka era tirando a fea, tenía un culo estupendo, ausencia de cintura y una sonrisa agradabilísima. También tenía a 5 tíos de la clase de "muay thai" (que se hace en un ring, por lo visto) mirandola por la ventana. No nos dijo su talla. Y bailamos. Y nos reímos. Y nos cansamos y sudamos y disfrutamos cantando absurdas canciones compuestas por Kike Santander que metían inopinadamente en las estrofas un "batukaaaaahh" aspirado y susurrante. Hicimos pasos como: el arquero, la yenka y definitivamente nuestro favorito "el crucificado". Ya les he contado hasta la saciedad que bailar para mi consiste básicamente en verse guapa en el espejo. Guapa a pesar de las chapas rojas en la cara, el sudor a chorro, el pelo revuelto y empapado, el culo de negra zumbona, las diversas lorzas y todas esas cosas que no tienen ninguna importancia si una sigue el ritmo de la música y consigue ir encajada, perfecta, girando y girando. Mientras nos cambiábamos, en el vestuario, la profe de Batuka decía a una compañera "mira, el viernes que es tu primer día oficial, te quedas a mi clase de las 8 y luego nos vamos a tomar unas cervezas" Y Sonia y yo nos miramos cómplices, nos reimos. Y dijimos a la vez: "tontamente, ¿verdad? qué cosillas". Y las dos terminamos la frase con "actitud vital" vs. "tronchez vital" Conclusión: más vale malo conocido, otro vendrá que bueno te hará, las hedonistas nunca seremos tias buenas. No es mal balance para una jornada gimnástica. Por cierto, en este maravilloso centro deportivo te obligan a pagar una matrícula y comprometerte a no dejar de asistir nunca 3 meses seguidos y en cambio sus horarios varían cada 15 días. Ustedes no creen que este caso es digno de ser llevado a la OCU?? P.S. Dicen las últimas noticias que cruzo el charco... Pero hasta que no lo vea no lo creo!!! No debería contarte, pero te lo cuento, cómo se me acelera el pulso sólo con verte venir. Salir sincronizado, como si estuviéses esperándome desde el otro lado del pasillo, desde la escalera de la derecha. No debería contarte que a pesar de todo. De no tener 15 años, de llevar más de 3 meses con este asunto sin nombre entre las pieles, sigo notando el placer de mi columna vertebral desencajada, y el cuerpo erizado y la sonrisa involuntaria, y el brillo insultante y el pellizco-mordisco gigantesco en el estómago. Eso sólo con nuestro juego de cortesía y puerta. Un juego que yo instauré sisemuybiencomo y que tú captaste al vuelo. Un mus con señas, chulesco como yo. Pacífico como tú. Cómplice como los dos. A pesar de que insistas en decir que no tienes ni idea de complicidades. Mejor. Será instintivo e involuntario. Pero es. Tan real como esto. Como yo descontroladapasionada con ganas de abrazarte por la espalda, de morderte, arañarte, lamerte y todas esas cosas que no puedo hacer contigo en esa excesiva cantidad de horas que pasamos encerrados en la jaula. Esta jaula a la que le debo la suerte inmensa de tu presencia, aunque sea provisional (¿qué no lo es, después de todo?) en mi vida de quinceañera entradita en años que encuentra un placer insano en sentirse derretir cuando la besas. Cuando me besas... P.S. Obviamente de la nevera. Porque toda la tecnología, las webcam, la telefonía sobre IP y los correos electrónicos no pueden ni siquiera acercarse a suplir tu olor, por ejemplo. O tus sabores. Y esta mañana de calor pegajoso sobre piel embadurnada de crema me he despertado soñando contigo. Mientras, los gurús de la gestión empresarial siguen decidiendo sobre nuestro futuro, la proximidad y la frecuencia de las pieles fundiéndose... Lol es una adolescente francesa, estudiante de un instituto parisino, ex novia de un idiota, amiga de un músico de padre antiguo e hija de una de esas madres herederas del espíritu del 68 que llevan mal comprobar cómo sus hijas, poco a poco, empiezan a ser capaces de vivir los postulados que ellas teorizaron en la universidad. Lol es una comedia francesa, deliciosa, que les recomiendo a todos esos que van al cine a pasar un buen rato y a todos esos que creen en la posibilidad de sacar algo en claro del buen rato. No sé por qué fui a verla, así sin más referencias que el cartel que inunda las estaciones de transportes públicos madrileños. Incluso la de Sol que pude estrenar el domingo y que estaba llena de curiosos haciendo fotos a los azulejos relucientes del vestíbulo y a los vestigios de muralla. No sé muy bien cómo conseguí convencerle de ir a verla en versión original, porque al salir me confesó que se esperaba un bodrio. Sé que me alegro. Que ayer fue un día fantástico y una noche fantástica. No sólo una tarde de cine tranquila. Que terminamos en esa maravilla de terraza con piscina y azotea desde la que había una vista increible de Madrid anocheciendo, con gente guapa y gente tratando de ser guapa, mientras nosotros, en nuestra mesa cama, nos limitábamos a sentarnos raro y bebernos mojitos comentando como a saltos sobre la peli, el futuro, el pasado, nuestras tonterías. Y se gestó una paz que llevan ofreciéndome demasiado tiempo. Una cosa que tenemos las chicas viscerales, guerreras, robinjudes idiotas como yo es que no somos capaces de la indiferencia. No sé ser indiferente, se habrán dado cuenta. Siempre reacciono a los estímulos. Siempre. Y tengo una dificultad innegable para tragarme la bilis. Me come mucha energía. Al final dice él, que me conoce y me soporta desde hace siglos, que mi sistema se ha demostrado buen sistema. No sé si es bueno pero sí que es el único del que soy capaz. Y que después de todo a lo mejor queda una esperanza y la gente, incluida yo, es capaz de cambiar y aprender algo conscientemente en este proceso. Dice también que por mucho que me joda tengo una visión bastante budista de la vida. Sólo que sin reencarnaciones. Todo está aquí, en estos años que nos dan la oportunidad de recomenzar a cada rato. LOL significa "Laughing out loud", que es básicamente lo que hicimos la tarde de ayer. Reirnos mucho y muy alto. Al llegar a casa a las 21.00, hora local del nómada, sonó el teléfono. Seguimos esperando un veredicto sobre nuestro futuro. Paradójicamente la espera es mejor que otros estados. ...el mundo se vuelve loco. Completamente patasarriba. Cambian los hemisferios (también los cerebrales). La carga de sustancias químicas de nuestro cuerpo en desequilibrio constante se equilibra hasta volvernos locos a nosotros también. Algunos días como ayer, como hoy. Donde las noches son largas y calurosas, todas las mujeres menos yo están morenas, los relatos desde el Bremen pesan en mi bolso, España pierde sin jugar al fútbol. Los pronósticos amenazan con traslados, el corazón late a velocidades insanas. Quique González vuelve a dejar otra discográfica y yo sólo pienso en su disco nuevo. Y en las ganas. Las ganas. Siempre las ganas de tantas cosas. La larga lista de cosas que me llenan de ganas de vivir, tirarme a la piscina desde lo más alto del trampolín. Correr todos los riesgos calculados de antemano. Romperme la cabeza, caer de panza si hace falta. Luchar con el único objetivo de decir que lo intentamos. Que no dejamos nada por hacer. Algunos días como este, mi padre viene de visita, no tengo ganas de trabajar, los nervios me comen las entrañas, la falta de sueño me duele detrás de los ojos. No sé cómo explicarle que quizá... Sé de sobra que aborrecerá mi relato en el libro, mis planes de futuro. La distancia aunque sea algo simbólico. Tengo una mezcla extraña de ganas de llorar y de llorar. Dejar rodar lágrimas por todos los motivos por los que los seres humanos lloramos. Supongo que si me leyese un experto diría que estoy nerviosa. O que soy idiota. Las dos respuestas son correctas. Hoy, aunque no lo parezca, aunque sea un día de verano más, es una encrucijada. Un punto de inflexión que podría no cambiar nada. Y eso lo cambiaría todo, claro. La pregunta no deja de ser en qué contrato irá mi firma. Esa decisión que no depende de mi pero de la que dependo tanto. La vida me centrifuga en programa largo y yo me dejo, me dejo, me dejoooo. Girar como una peonza. Suena Quique González todo el tiempo. Siempre suena quique en los momentos importantes de mi vida. Debería hacerle padrino honorífico del primer árbol que plante. Deseenos suerte a los arriesgados. Intuyo que nos hará falta... - Bautizar a un lobodemar telemáticamente - Buscar telemáticamente un restaurante para comer mañana con mi padre y mi hermana. - Resignarme a ir al argentino que quiere mi padre a pesar de tener una reunión inmediatamente después de la comida en la que me dormiré por culpa de la carne inflándome la barriga revolviéndose con el vino y el chimichurri (qué ligero todo para este calor, por dios) - Mandar mails (telemáticamente, claro) chorras desde mi cuenta de hotmail, la de yahoo y la de la empresa - Tomar café sin azucar en el rodilla mientras hablábamos de reciclaje y eficiencia energética (aburrido, pero era el único grupo que tomaba café a esa hora tan tardía...) - Palmear como una niña chica porque el libro del Bremen ya está fabricado: con sus paginitas de papel de verdad y todo. - Obligar a mis compañeros a decir que estoy reunida para no discutir con un imbécil de Sevilla - Devanarme los sesos, entre tanto cachondeo, tratando de encontar una solución. Sigo en ello. Entrego mañana. La presión me agota las neuronas y me obliga a fingir que pierdo el tiempo mientras mi cabecita rizosa echa humo y me crecen las canas (la gente cree que se me ha aclarado el pelo) P.S. Lo de telemáticamente es porque un operador de vodafone en lugar de decirme "vaya a la tienda" me dijo que debería acudir a un punto de atención comercial ya que ese servicio no se prestaba telemáticamente... Y el cuadro es "La estrella azul" de Miró, claro No viene en el diccionario. Es una palabra navarra que mi madre usa continuamente. Es una palabra fantástica, expresiva, graciosa. ¡Mírala qué revisalsera!. Casi siempre en femenino. Mujer latiguillo con gracia, con manejo, con arte, con energía desbordante. Pizpireta, vamos. Pero sin el matiz cursi, creo. El andar revisalsero. Algo en el código genético, una gracia innata. Pues eso. No está en el diccionario. Una pena. La RAE se la pierde. Yo pienso seguir usándola... Ahora que andan votando la palabra más bonita (otra vez) y este año la gente ha pillado el truco y ha dejado de votar palabras tronchas como "amor", "solidaridad" y todas esas confundiendo claramente la palabra como conjunto de sonidos con más o menos armonía con "el conceto" y en este caso, se ponga como se ponga Manquiña, lo de menos es el conceto. Ha ganando "malevo", por cierto. No está mal... P.S. La imagen es la primera que sale buscando malevo en google images. He tenido suerte con el jueguecito porque me podría haber tocado incluso la de un cadaver en un ataud... Ayer fue el día de la música y el de los encuentros casuales. Dormí casi nada y me levanté temprano para ir al Matadero Madrid a escuchar a Vetusta Morla, aunque al final acabamos haciendo una cola de media hora y viendo, desde las pantallas del escenario verde, cómo Vetusta remataban con las dos últimas canciones en el escenario Matadero. Lo de siempre. Sonaban muy muy bien y lo bien que sonaban se hizo más evidente en el dueto con Cristina Rosenvinge. Después hicimos una cola inmensa para conseguir la peor cerveza del mundo. Los de Heineken, en un raro concepto sobre el patrocinio, ofrecían lo que una chica denominó "pura espuma por siete pavos, colega". Pues eso, y conste que a mi, en general, me encanta la Heineken. Después nos sentamos en la playa con tumbonas y vistas a la tele hasta que empezó un desganado Josele Santiago. Luego nos fuimos a comer a La Latina y terminamos, como no, en el corazón loco. Cuando estábamos esperando la ensalada de la casa y el pulpo vi pasar por la calle a V. La mujer que convirtió un trabajo infernal en un lugar entretenido. Y viceversa, por lo visto. Salí como una loca a saludarla y me alegró muchísimo verla, verla bien, feliz, guapa, igual de sonriente y explosiva que siempre. Luego nos la cruzamos unas cuantas veces por el barrio, de bar en bar. Por la tarde fuimos a Canal a ver un piso como forma más amena de hacer tiempo que una cola infernal para mear en el Matadero. Y al ir a entrar en el metro, nos cruzamos con Roberto Terán, demostrando una vez más que Madrid no deja de ser un pueblo y el mundo no deja de ser un pañuelo y todas esas cosas. No se lo digan a nadie pero Russian Red me agota. Puedo escuchar dos canciones seguidas. A la tercera me quiero cortar las venas. Nunca he sido una mujer trendy ni cool ni nada de eso. En cambio disfruté como una enana, a pesar del cansancio, con unos energéticos y alegres Sunday Drivers. Me encantan los Sunday Drivers, que quieren que les diga. Y después de ver el derroche que hicieron ayer, en contra incluso del espantoso sonido (con continuo acople de instrumentos), tengo más ganas de verlos en un directo de verdad. Uno de esos donde las entradas cuestan dinero y el público es, salvo excepciones clamorosas, fan interesado en escuchar a los artistas. Así celebramos el día de la música. Y mientras el ajetreo sólo podía pensar en la Cosmopolitan. Esa revista que llevaba años sin comprar y que circunstancialmente adquirí para amenizar diversos viajes de reunión a reunión la semana pasada. Hacía tanto que no la compraba que no me había enterado de que aquella directora anticuada ha sido sustituida, pero la sustitución no ha modificado nada de lo demás: siguen viniendo impracticables kamasutras (a no ser que hablemos de una pareja formada por Almudena Cid y un contorsionista del Circo del sol), artículos bobochorras sobre cosas sin interés pero con gracia y páginas de tendencias con perchas difusas. Yo pensaba que deberían hacer un "especial festivales: cosas imprescindibles para el FIB" con cosas como - Un bikini favorecedor y barato (con fotos de tres opciones a cual más fea y que no bajen ninguo de 60 euros) - Unas zapatillas cool (fotos de victorias de alegres colores situadas en círculo) - Gafas de sol (espacio patrocinado por Rayban) - Neceser (anuncio sindisimulo de protectores solares, labiales, rimmel guaterproof y esas cosas) Y así sucesivamente Para mi lo importante en un festival es: - Protector solar - Un bikini cutroso de H&M - Chanclas - Un bolso festivalero: ligero, blando, que se pueda tirar por el suelo, bañar en cerveza, colgar de 15 maneras diferentes y que permita bailar, saltar etc sin odiar el mundo moderno en el que hace falta llevar tantas cosas encima para pasar 18 horas fuera de casa... Y entre toda esta bazofia que cuento, claro, como no, cuando los sunday drivers cantaban "often" o "my plan" yo te echaba muchísimo de menos. Y a pesar de los empeños de mi hermana y Pilar por convencerme de que en el matadero había muchos chicos interesantes, a mi todos me parecían una masa uniforme y sin interés. No entrabas en mis planes y mira tú por donde ahora no sé cómo sacarte de ellos... Y Quique González vuelve a cantar Salitre por los auriculares haciéndome sonreir con la certeza de que al final se termina encontrando una manera. Cuando no queda más remedio... No podía faltar al taller anoche, porque el tema fue uno de entre los 3 que propuse. Aun quedan otras 3 opciones secretas en mi cuadernito no moleskine, ya saben. Di a tri ba Pocos conseguimos (o quisieron) atenerse al significado estricto dado por la RAE, pero muchos escribieron relatos estupendos. Ayer, además, nos visitó mi hermana, a la que hacía mucho que no veía y que de todas formas ya conocía a la mayoría de tripulantes del Bremen. Ella dijo que lo pasó muy bien y que le gustaron todos los relatos menos uno. No sabemos cual no fue de su gusto... Ayer también se materializó un reto laboral nuevo que probablemente implique mi traslado. Y la incertidumbre no deja de gustarme más que la planicie estéril del aburrimiento He pensado en contarte todo esto, hacerle caso a los expertos en género epistolar (y en todo lo demás), tratar de pasar por mujer fatal aunque sea a través de un plagio y decir cosas como las que Rosenvinge le escribía a NachoVegas. Por ejemplo que me he cortado el pelo y que no me gusta, que me veo demasiado remilgada. P.S. La foto es de un perrillo de aguas, no de mi... Las niñas que crecimos sin cuentos de hadas nos hemos convertido en mujeres aparentemente normales. Aquellas niñas que pasamos nuestra infancia con las narices metidas en libros donde en lugar de príncipes había Robinsones, capitanes de 15 años, islas abandonadas, viajes imposibles... nunca soñamos con ser princesas, pero fuimos adolescentes que usaban brillo de labios, como casi todas las demás. Ahora también parecemos normales, aunque algunas veces hagamos reir a la concurrencia cuando explicamos con metáforas brutas cómo son los hombres que nos gustan. Jonás Plum es un desastroso marino en prácticas. De Redondela, para más señas. Al que la vida le lleva embarcado (también en la acepción de mi padre) de desastre en desastre. Si tienen ganas de pasar un buen rato. Si les gustan Defoe, Stevenson o Verne. Si disfrutan leyendo novelas fáciles al borde del mar o de la piscina... Lean "Las desventuras de Jonás Plum". Les garantizo la diversión. P.S. Gracias a el_hombre_que me lo regaló... |