|
Temas
Archivos
Enlaces
Puntos Suspensivos
Yo leo...
Fruslerías
Cosquillas para serios
Yo escucho...
Yo veo...
|
 En unas horas (pocas) me voy a Buenos Aires. Adoro Buenos Aires. Fue un flechazo (San Telmo me enamoró incluso bajo la lluvia persistente de domingo invernizo) y antes de cruzar el charco definitivamente quería volver a pisarla. Con calma. Sin check turísticos. Sólo como una forma de salir de esta São Paulo en la que es imposible pasear tranquilamente. Y volver a casa sin volver exactamente pero quizá llegando a alguna parte. Pasear y pensar y re-encontrarme con seres queridos a los que abrazar después de meses. Pasear y pensar. Tengo todavía que decidir qué hacer con mi vida cuando acaben mis vacaciones. Empiezo a ver la luz, curiosamente. Algo se está encendiendo haciéndome pensar que tal vez, sólo tal vez, me estaba equivocando. Autoengañando. Y que al final la vida, esa puta de lujo, encuentra las maneras. Tenemos el camino. Vamos a caminarlo. Si estás en mi destino cruzaremos nuestros pasos, trenzaremos nuestras vidas. Si sólo eres pasado estarás siempre entre los importantes. Nunca podré olvidar estos 10 meses largos de felicidad nómada, provisional y plena. Todo lo plena que puede ser la felicidad. No sé en qué país del mundo quiero vivir. Ni siquiera sé si quiero vivir contigo. No sé si esas cosas se deciden expresamente o se asumen indirectamente. En unas horas me voy a Buenos Aires con un buen libro, buenos planes, un cuaderno lleno de páginas en blanco, una cámara de fotos, una sonrisa gigantesca. Porque los que me conocen saben que lo que me preocupa es no saber lo que quiero. Y empiezo a saberlo. A tenerlo tan claro que vuelvo a ser esa inflexible cabezona. La misma mujer decidida que consiguió venir aquí. A vivir todo esto. Estoy volviendo. Cerrando. Haciendo balance...  La "guerra lisístrata" la empezaron, como suele pasar en estos casos, los hombres. Ya les he contado varias veces que Brasil es un país mucho más machista que España. Favorecido además por una endémica escasez de varones que empeora la percepción de las mujeres de que deben cazar, engañar, seducir y retener a un hombre cueste lo que cueste. Y cuesta mucho. Mi concepción de la vida en general y del amor en particular es otra. Lo que de verdad quiero es que me quieran tal y como soy. Sin la agotadora tarea de fingirme quien no soy. Para mis compañeros de trabajo soy un elemento exótico. Cuando las comerciales rubias reteñidas se tiran en plancha encima del nómada yo sonrío irónica y les dejo hacer sin marcar territorios que no me pertenecen. Después, cuando esas mismas comerciales rubias nos ven a los dos en cualquier rincón, casi uno encima del otro, riéndonos como adolescentes, me aborrecen secretamente y se preguntan qué coño tengo. Los hombres de mi departamento llevan 3 meses prometiéndome una cena en un sitio "bonitinho" y la cena nunca llegaba. Así que decidí dar el primer paso. Propuse una fecha y a todos los caballeros les venía fatal. Flavia sugirió convertirla en una cena de chicas y a mi me pareció bien. Porque de todas formas ya era una cena de chicas. Ahí comenzó la guerra. Los mismos hombres que no podían o no querían venir, tuvieron celos absurdos y comenzaron a boicotear nuestra cena poniendo el chop del área el mismo día (un chop es una caña pero también el acto de quedar a beber cerveza para celebrar algo). La primera vez simplemente atrasamos nuestra cena una semana. Ellos retrasaron el chop una semama. Y nos enfadamos mientras los dos jefes se reían a carcajadas y proclamaban a voces que no iban a permitir la cena de chicas. Veríssimo, que es un carioca divertidísimo, es también un cincuentón guapo y bien plantado, adicto a la cerveza, que un día, bien borracho y bien abrazado a mi me confesó que para él lo único importante en la vida era la cerveza. Después, mucho después, las mujeres. Así que cuando empezó el boicot yo le dije a gritos "Pero Veríssimo, teniendo cerveza qué más te da dónde estemos nosotras"?? También le dije que si de mi dependiese la cena se mantendría y ninguna mujer del área iría al chop, pero que haría lo que dijese la mayoría. Y la mayoría dijo que no era posible faltar al chop, que ellos eran los jefes. Así que yo propuse hacer la cena un día antes y pasarnos todo el chop hablando de la cena. La idea cuajó. Dos de las luluzinhas apostaron con Veríssimo y Takashi que seríamos capaces de organizar la cena sin que nadie se enterase. Ellos dijeron, ilusos, que las mujeres hablamos demasiado y que no sabemos guardar secretos así que se pasarían los dos meses hasta mi marcha moviendo el chop para que coincidiese con nuestra cena. Nosotras, indignadas dijimos a gritos que renunciábamos a organizar la cena, que ya lo habían conseguido. Que estábamos enfadadísimas. Haciendo un dramático mutis por el foro, con la mano en la frente y gesticular de actrices de tercera. La cena tuvo entonces el plus de una semana entera de maquinaciones y risitas a escondidas. Guiños cómplices y quedadas por mail para ir al servicio de chicas a seguir jugando como adolescentes bobas. El día de la cena todas vinimos monas pero sin pasarnos, para no levantar sospechas y fuimos saliendo ordenadas en grupitos. Veríssimo se despidió de Fla y de mi diciéndonos que estábamos muy guapas, que a donde íbamos y nosotras conseguimos aguantar la carcajada. Al día siguiente, triunfadoras y felices, les enviamos por mail la bonita foto de arriba. Los bocadillos dicen: "Luluzinhas unidas jamás serán vencidas" "Las luluzinhas guardan el secreto que haga falta y cuando haga falta" "La estrategia es hacer creer a los "bolinhas" (gráfica forma de referirse a los hombres: bolinha es canica) que está todo bajo su control" Y claro, nos pasamos el día entero contándoles sobre temperos afrodisiacos y lo divertido que fue. Ellos consideraron que tanta mujer guapa sosinha (sola) es un desperdicio. Y nosotras tuvimos que explicarles que en el restaurante y en el mundo en general, hay otros hombres que no son ellos. Y que las luluzinhas tenemos tanta energía que fundimos los plomos de todo Brasil. Y esa es la explicación real del apagón, por más que el gobierno Brasileño siga investigando  Al final fuimos 7. No es que haya muchas más chicas en el departamento, la verdad. El gran éxito es que vinieron Danni japo y Patri. Por lo visto ellas nunca van a nada pero como yo soy tan legal (guay) vinieron. Lo que me hace legal aquí es lo que me hace insoportable en España: esa forma mía tan clara de hablar. Fuimos al Tantra que es un restaurante legal también (no sólo porque pague religiosamente sus impuestos y haga las revisiones de higiene que marca la ley) sino porque la comida tiene ese punto de exotismo de mentira, porque la decoración es preciosa, porque el concepto afrodisiaco es original y elegante a la misma vez. Pedimos cócteles que mezclaban cosas extrañas. Los rulamos por la mesa y todas probamos de todo. Intercalamos la conversación besteira (bruta) con los temas importantes, como hacen casi todas las mujeres que conozco. Una particularidad del Tantra es que una coge su cuenquito (típicamente mongol, por lo visto) y lo va rellenando con los ingredientes que le apetece. Luego un amable camarero tipicamente mongol aunque parezca paulista los cocina a la plancha y te los devuelve en otro cuenquito igual de típicamente mongol que el primer cuenquito y el propio camarero. Tenían búfalo, ciervo, pollo, ternera, tiburón, gambas y calamares como base. Tenían todo tipo de verduras y lo mejor de todo: doscientos tipos de temperos (aliños, especias...) uno de ellos el llamado "afrodisiaco" que a mi me pareció sabroso pero no afrodisiaco. Aunque yo no creo en los efectos mágicos de este tipo de productos. O creo que toda la comida puede ser afrodisiaca. Todo depende de donde, de cómo, pero principalmente de con quién. Para el postre un menage a trois. Que viene a ser tarta de queso con cardamomo y helado de chocolate con granos de café dentro. Delicioso. La cena fue divertida, me gustó entender la jerga, poder comunicarme pensando en portugués. Darme cuenta de que milagrosamente (incluso para mi que me he esforzado) he conseguido aprender portugués con la mezcla estratégica de: clases, música, libros banales -el primero era para chicas de 13 años- conversaciones en portuñol con Fla y con Orlandito y con Veríssimo y con Thais y con Claudia y con Yoshio y con todos los Marcos y con Takashi. Hasta con Caio o con Ademir. Pero nunca con Marcel ni tampoco con Sandro. Genio y figura, ya saben. Estoy volviendo y eso es perceptible por cualquiera. Al final es siempre la misma cosa: ser felices donde estemos con quien estemos y como estemos. Mañana pensaremos en el mañana. Siempre nos quedarán París, la playa del espejo. Esos segundos de revelación en los que todo se aclara. P.S. La foto es de las luluzinhas al completo. 
A mi "Ardiendo a un clavo" siempre me encantó. Desde la primera vez que la escuché. Hoy, ahora mismo, pienso que estaba en esa canción mucho de lo que despuès ha terminado siendo Quique González para mi. Incendios de dimensiones descomunales. Ardiendo a un clavo me he agarrado a ese vìdeo de youtube. Porque el sábado fue la noche de iller y de todos los afortunados que estaban en el Barcelona 8. El sábado, mientras yo me bañaba en una playa a este lado del Atlántico él cantaba en directo (y van 3 veces desde que llevo la cuenta) "Ardiendo a un clavo". Como no podìa ser de otra forma yo no estaba allì. Pero como soy una chica con suerte este es el siglo XXI de las telecomunicaciones y el yutube. Este es el siglo XXI lleno de gente como iller que se acordó de que yo soy otra de las obsesionadas con esa canción y me envió un mail que me ha emocionado aunque no diga nada especialmente emocionante. Porque es un mail que intenta hacerme sentir allí. En el pasillo del BCN 8, escuchando por fin "en directo", una canciòn que quizá nunca tenga la suerte de escuchar en directo. Pero hace un rato, al llegar de la playa, despuès de conducir a la màxima velocidad posible por las carreteras del estado de Sao Paulo, con el pelo aun empapado de agua y salitre (quizá 48 gramos), la piel oliendo a la mezcla de crema solar y sudor limpio, he encendido el ordenador y me he encontrado con ese link. La ducha de agua hirviendo, yo sonriendo como una idiota. Olfateando el champú de champán (dan ganas de bebèrselo). Canturreando. Pidiendo un daiquiri al servicio de habitaciones. Con curaçao. Un daiquiri de color azuloso. He hablado con mi hermana por telèfono (afortunada poseedora de entradas para el 19 en madrid) dando vueltas a la madeja de las fechas de regreso y lo que se queda a cada lado. Hepuesto otra vez el vìdeo de youtube, paladeando el daiquiri azul. Despuès he escuchado daiquiri blues, esa canción que por sí sola es mejor que la mayorìa de los discos que se publican. "No sè que voy a hacer contigo..." Esa parte siempre me hace sonreir. Otro día quizá hablemos de eso... Un poco después recordar las frases lapidarias. Necesito un amor que no cueste trabajo. Ardiendo a un clavo me agarrè con los dedos infantiles de mujer sin misterios, echè de menos la ropa de invierno, Madrid, a mi familia, mis amigos, los conciertos. Me mirè en el espejo la cara morena, los labios cuarteados de sol y brisa. Los ojos que hablan. Entré en el bar de abajo. El camarero dijo que me habìa echado de menos estos dìas. Conversamos en portugués. Me reí. Pensé que hay clavos templados a los que agarrarse ardiendo, que hay canciones y razones y bufandas y guantes que facilitan una vuelta a casa que es también volver a la primera casilla. Volver a empezar este juego que es la vida. Ensayo error. Ensayo. Ardiendo a un clavo es de los viejos tiempos, de cuando molaban. Es puro presente porque molan. Porque cómo se puede cantar tan bien. Joder. P.S. Mañana prometo hablar sobre la cena de luluzinhas, seguir el plan trazado... P.P.S. La foto es de Wendolina. El texto está escrito anoche en un cuadernito de los míos. El link lo pondré cuando esté en un ordenata donde Youtube no sea pecado... A las 10:05 en el restaurante mongol se fue la luz. Tardamos en notarlo porque la iluminación se basa sobre todo en velas. Incluso tienen un árbol mural con cirios encendidos. Después el marido de Luciana la llamó para decirle que estaba en Brooklin (es tb un barrio de Sao Paulo) y que se había ido la luz. Ella, calmada como suele, respondió que era gracioso porque en Vila Olimpia (que es donde estábamos nosotras) también. Después la madre del chico de la mesa de al lado nos informó que era en todo el estado de São Paulo. No pasó nada más que la histeria general en este país. Se fue la luz sobre las 10 y volvió a las 4 de la mañana en mi barrio (que fue de los últimos). Sin semáforos y sin luz todo el mundo empezó a hablar de secuestros express, atracos y disparos. La verdad es que yo fui a acompañar a Flavia a llevar a una desquiciada Danielle a por su coche (por el Rodicio) y después me dejó en mi hotel. Recorrimos bastante tramo de la marginal (una especie de M-30) y varias de las calles anchas de Sao Paulo (Faría Lima, 9 de julio) otras compañeras fueron por 23 de mayo y la paulista (pleno centro) y nadie vio nada raro ni pasó nada raro. Hubo estudiantes que pasaron la noche en la calle esperando que volviese a funcionar el metro o el tren que les devuelve a sus casas en la periferia. A la 1 de la mañana estaba de vuelta en mi hotel (que tiene generador así que por lo menos no tuve que subir 9 pisos andando) escuchando la radio en el movil donde diversos seres humanos llamaban para contarnos que en su barrio tampoco había luz aun cuando ya había quedado claro que ni Sao Paulo ni Río ni Minas Gerais ni Mato Grosso do sul ni Espirito Santo tenían luz con normalidad. Cuando me aburrí cambié a la emisora de jazz. Por lo visto la luz volvió a las 4 a.m. Yo no lo sé porque me quedé dormida y amanecí con luz, sol y la ciudad en toda la calma de la que es capaz (que no es mucha en general). Y esa es mi visión poco emocionante del apagón
 Es jueves. Vaya novedad, estarán pensando. Efectivamente no les descubro nada. Es jueves y por primera vez en todos estos meses la oficina no es una locura vertiginosa de reuniones improductivas, "conversas" absurdas y otras maneras locas de gestionar proyectos críticos. La forma de trabajar aquí podría definirse como "histeria inoperante". Todo el mundo muy nervioso y muy preocupado. Nadie haciendo nada práctico por resolverlo. Pero hoy por fin tengo un rato. Hay muchas cosas que contar. Y muchas ganas. Siempre hay ganas, pero no siempre hay tiempo. Espero que mañana empiece la primera entrega... Lo que les espera (si vuelven por aquí) Crónicas con retraso de la semana 1. El apagón 2. La cena de luluzinhas 3. La venganza es un plato que se sirve frío y atemperado (en el sentido brasileño) 4. En torno al aura y las fechas de los vuelos 5. Tú ponme a prueba... Ese cuadrito es un trozo de mi mesa en la ofi aquí. No sé si se aprecia pero hay flechas de colores y dos chistes de El Roto. Hay también un montón de botellas de agua y como no mi tradicional tarrito de vaselina neutra. El CD es el nuevo de Ana Carolina. No sé si se lo he contado pero adoro a Ana Carolina 6. Ana Carolina Hasta mañana!!! El sábado fuimos al Museo de la Lengua Portuguesa, que está en la Estación de la Luz, en el degradado centro Paulista. Dicen que están intentando rehabilitarlo pero parece complicado viendo el gentío y la cantidad de desheredados desdentados dejados de la mano de cualquier dios o cualquier lema de cualquier bandera. No hay ordem ni progreso para ellos. Sólo calles en las que tirarse aleatoriamente a esperar no sabemos muy bien qué. Mientras los turistas huyen a los barrios periféricos a partir de las 15 h, como si hubiese una alarma ultrasónica. La estación es bonita, decimonónica. El museo es moderno, interactivo, metafórico y juguetón. Disfruté toqueteando, escuchando, leyendo. Sorprendiéndome y haciendo fotos pésimas. Hay muchas palabras africanas en el portugués de Brasil. Palabras que son incomprensibles para nuestros vecinos y que suenana percutidas en los labios. Rítmicas. Graciosas casi siempre. También hay mucha influencia de los paises hispanos que rodean a Brasil y da la sensación de que esa influencia lingüística es creciente. A ellos parece gustarles aunque les aleje de los orígenes. Siguen peleándose con la uniformidad, siguen haciendo cambios para acortar las distancias con las otras variantes del portugués. Se admiran de nuestra RAE, de nuestra gramática uniforme, nuestras normas que cambian a la vez en todos los países del mundo, se admiran de que yo busque en la RAE palabras que dicen los uruguallos con los que trabajamos. Palabras que no entiendo, pero que vienen recogidas. Incluso "chupamedia" que en Chile, Uruguay, argentina y Venezuela es sinónimo de pelota. Aunque en España y en Colombia suene tan rematadamente mal y nos lleve a contestar vulgaridades que terminan con entera. Resumiendo, sigo disfrutando con los juegos de palabras, los juegos en general. P.S. Ayer, volviendo de un cumpleaños el cielo se nos venía encima. Tormenta tropical en toda regla después de una semana de sol y mínimas de 20 grados. Ahora sí, parece que empieza el verano. Ahora que el nómada sale de la ciudad por 3 semanas. Incluso aquí volvemos a empezar este juego de aviones que despegan y aterrizan, separándonos. Como un calentamiento de lo que ocurrirá el 21 de diciembre. P.P.S Bagunça es desastre, confusión, jaleo. Es una de esas palabras... Las fotos mañana (espero, aunque no sé si tendré tiempo porque tenemos la cena luluçinhas (solo chicas) y al día siguiente el chop del equipo. Estos dos acontecimientos han desatado la llamada "Guerra lisístrata". Ya les contaré...  Pides pista con las prisas del que sabe que aterrizar es siempre una emergencia. Mis pulseras suenan tintineantes mientras camino moviendo las caderas de lado a lado del pasillo, subida en unos tacones vertiginosos que me convierten en una mujer frágil e inestable. Desequilibrada con la literalidad por bandera.
Pides pista impaciente y yo enciendo todas las luces de emergencia, cambio todos mis planes, te convierto en prioritario como si nada importase. Como si ni siquiera tú importases y fuese posible dejarme manipular por tus prisas infantiles. Porque sé muy bien lo que está pasando. Siempre tuve la capacidad de leerte la mente con precisión sorprendente. Ahora estás negando la evidencia, estás luchando contra la evidencia que soy yo cuando camino cimbreante y torpe por los pasillos grisáceos de edificios impersonales. Le has declarado la guerra al olor de mi piel, al tacto de mis labios, al sabor cálido de mi voz al otro lado de la línea. Y yo te dejo pelear contra molinos sin decirte que en realidad son gigantes. Y yo te cuento chistes malos de café inofensivo. Y bailamos esta danza de cortejo irreal, posmoderna, nada animal y tan animal. Porque pides pista con las prisas de saber que la verdad va a hacerte estallar en el aire. Volarte los sesos como fuegos artificiales. Y vas a volver como vuelves siempre. Derrotado y vencedor a disfrutarme. Y voy a dejarme. Porque sé que seguir volando por encima de las nubes es una emergencia aun más urgente que aterrizar en tierra firme. Y voy a dejarme. Porque exclusivamente para ti, solo para ti, tengo el don de ser las dos: la tierra firme y las nubes. La niña y la madre. La loca y la loquera.  Iba a escribir contándoles lo divertida que fue la fiesta de Halloween, como disfruté con el proceso de disfrazarse, de maquillarnos todos los unos a los otros. Cómo disfruté del refrescante cambio de aires, de la fiesta puramente paulista. Pero hoy, hace un minuto, al llegar a la oficina, me he encontrado en el buzón un correo que me ha hecho emocionarme. Fla, mi compañera, amiga, confidente, profesora de portugués y descubridora de restaurantes para comer, autores de MPB, mi guía por la procelosa burocracia local y en general todo... me ha enviado un mail precioso dándome las gracias y diciendo cosas tan bonitas que me gustaría creer que merezco. La semana pasada fue dura. Con el nómada fuera de la ciudad, yo enferma encontrándome fatal, demasiado trabajo para una sola persona, un jefe incapaz para la "gestión de recursos humanos" y un calendario de fechas de entrega brasileñamente irreal parecía que todo se venía encima. Pero siempre he sido una chica con suerte. Y es el siglo XXI de las telecomunicaciones, así que la voz gravísima del nómada sonaba preocupada al otro lado de todas las líneas. Es el siglo XXI de pastillas de colores que quitan el dolor. Siempre he sido una chica con suerte y la capacidad de ir paso por paso incluso cuando el estrés, las ganas o las prisas me superan. Así que poco a poco, entre jaquecas insufribles, nauseas como de embarazada y hormigueos por el cuerpo, fui alcanzando a las fechas de entrega siguiendo el sistema de la tortuga de la fábula. El viernes, con el nómada recién aterrizado, estallé. Un rato antes de la comida la explosión de todo lo contenido. Esa explosión que sólo llega cuando todo está bajo control en lo importante. El jefe sugirió que trabajase el domingo. Y yo monté en cólera o entré en barrena, no sé muy bien. Todo el mundo se asustó mucho y se dedicó a mimarme con esmero. Me llevaron a comer japonés (y ostras), me abrazaron, me besaron, buscaron mi canción favorita de Ana Carolina, me invitaron a café con canela. Y de remate, cuando ya me había ido de la oficina, un viernes a última hora, Fla perdió unos minutos de su vida en dejarme un mail para que lo viese el martes por la mañana, después del puente. Para que no se me olvide que hay gente que me quiere incluso aunque me conozca solo desde hace 3 meses. Soy una mujer muy afortunada. P.S. La foto me encanta. Es como aquella de mi culo que hizo Aroa. Soy yo en estado puro, mirando con emoción desmedida un pescado-pecado hecho a la manera Bahiana en el Tempero da Dadá (si van a Salvador no se lo pierdan, es, probablemente el mejor restaurante de la ciudad)  Gracias a todos los que me habéis enviado el link maravilloso. Gracias de verdad, por acercarme la copa de daiquiri a mi borde de esta barra de bar que es la vida. Siento mucho que todos esos que han llegado ayer aquí buscando descargas de Daiquiri Blues no tengan tanta suerte como yo. Pero les recomiendo que se lo compren en las tiendas, ellos que pueden. Yo lo haré en cuanto llegue. Escribo mientras suena el disco. Sola. Escribo en un txt cosas absurdas. Sé que ahora no voy a apreciar demasiado los matices. O eso creo porque de pronto un sonido se cuela. Vuelve a colarse. Vuelve a hacer eso. Ah, la música. Y de pronto "un arma precisa" podrìa convertirse en la canción favorita de cualquiera. Y de pronto, mientras salto inconexa de canal en canal en una tele gigantesca y muda, me quedo parada con el dedo en un botón suave, otra vez la belleza inmensa de "hasta que todo encaje". Esa forma de cantar de Quique, casi como si no cantase, como si se limitase a susurrarnos algo en el oído. Y es Nashville o no es Nashville. Empiezo a pensar que la clave de los últimos discos es que por fin queda claro que el sonido es suyo. Entero suyo. Necesita músicos y productores para hacerlo realidad pero es su sonido. Hay algo personalísimo en todo esto. Hay algo inconfundible más allá del timbre de su voz, de su fraseo. De esas cosas que cambia como un niño juguetón toqueteando cada tecla. Es otra cosa que no sé explicar, pero que desde la sabiduría popular me resulta innegable. Y delicioso. Mientras coloco la ropa de la lavandería y me pruebo unos zapatos vertiginosos mirándome de través en el espejo, no puedo evitar empezar a bailar despacio la maravilla que es Riesgo y Altura pensando que hay canciones hechas para ciertos tacones. Para la cadencia de las mujeres cuando caminan lentas, casi arrastrando el cuerpo como bailarinas de tangos tristes. Hay canciones para escuchar toda la vida. Mientras aborrezco un poco más al de la 910 que hace tantísimo jaleo al lado. Tantísimo pero tantísimo jaleo abriendo y cerrando la puerta un número excesivo de veces en dos minutos, mi enfado burbujeante de mujer irascible y premenstrual se evapora por arte de magia. Me quedo parada con la mano en el picaporte, a punto de salir a quejarme mientras empieza a invadirme la cara una sonrisa gigantesca. No es mi disco favorito de Quique González. Era complicado que lo fuese despuès de deslumbrarme así con Avería y Redención. Pero es mi disco favorito de los últimos tiempos. Pero tiene canciones que ahora mismo ya coloco entre las imprescindibles. Daiquiri Blues, La luna debajo del brazo, Riesgo y Altura, Un arma precisa. No es mi favorito pero pienso que "Restos de stock" tiene tanto espacio para crecer y yo tanto tiempo para verla crecer que me emociona el experimento. No es mi favorito pero me pregunto cuál de esas canciones que ahora me pasan desapercibidas va a agarrárseme desde dentro un día cualquiera, un concierto cualquiera. El día exacto en que quique saque lo mejor de sí mismo encima de un escenario y vuelva a cerrarme esta bocaza que tengo, de mujer apasionada-desmesurada. Vuelva a cerrarme esta bocaza o a abrírmela como a una niña sorprendida, deleitándose. Una niña sorprendida y encantada con su suerte de fan de los buenos "cancionistas". Es difícil conseguir eso. Llaman a la puerta. Es mi daiquiri. De limón. Acabo de darle al play por segunda vez. Mientras bebo el primer trago todo vuelve a empezar. Suena el teléfono. No lo cojo. "Tengo que pensarlo con el corazón" P.S. El don de este hombre para hacer musica. El talento inmenso para las letras. La capacidad sorprendente para reinventarse y seguir siendo el mismo genio...
|